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Capitulo 63 El Señor de la Guerra

Hola a todos, disculpen la tardanza, pero es que estaba algo falta de inspiración. Asi como me costo escribir este capitulo, me costo tambien encontrar un video. Al final decidí colocar algo que me gusta mucho, sobre todo porque ese grupo tiene la capacidad de decir en sus canciones la verdad incomoda. Aqui les dejo a Green Day con “Jesus of Suburbia”, una joya visual y musical. Enjoy.

Una figura vestida de negro vigilaba oculta por un árbol, la gran casa de ladrillos rojos que estaba casi al borde de los acantilados de Dover, oculta para los ojos de los muggles pero no para los suyos. En su mano llevaba su espada, que refulgió por un instante con luz dorada, obviamente el dueño de la otra estaba cerca, de nuevo sintió toda esa marea emocional extraña que le proporcionaba su arma, deseos y ansias de enfrentarse con la legendaria Polaris, pero se esforzó en controlarse y lo logro. Su presencia allí no era gratuita, estaba protegiendo algo muy importante para él, a su Gracia. Miro hacia una de las ventanas de la sala y lo vio, alto, rubio, delgado y con los labios tensos formando una línea sobre su rostro, le hizo una inclinación con la cabeza y luego el otro hombre oculto el interior de la casa, corriendo las cortinas. Franz se mantuvo inmóvil, nada lo alejaría de ese lugar, Draco Malfoy sabia muy bien porque él estaba allí parado frente a su casa y en un acuerdo tácito sellado por el mutismo y por el amor hacia la misma mujer, lo dejaría permanecer allí, sabia que la mejor protección en ese momento donde tenia reunidos bajo el mismo techo todas las razones de su existencia, venia de Franz Metzger.

Ajena al duelo de miradas y voluntades, Hermione estaba acostada en la cama del cuarto de Elie jugando con Franz, el bebe le sonreía fugazmente a su madre mientras levantaba sus manitas aferrándose al cabello de ella o cerrándolas sobre su boca. Solo se oían en la estancia los gorgoteos del bebe. Hermione lo acariciaba extasiada, su rubio cabello, su nariz romana, su cuerpecito gordo y rollizo, lo extrañaba tanto que sentía que el corazón se le iba a salir del pecho, le asombraba lo parecido a Draco que era, exceptuando los ojos, que pensándolo bien, tenían el mismo tono de azul de los de Narcissa Malfoy, tampoco tenia el cabello rubio platino mas bien era de un rubio mas oscuro, de resto era exactamente igual su padre. Por lo que veía los genes Malfoy eran demasiado fuertes y el genio Malfoy al parecer tambien.

Ya Draco y ella le habían llevado al niño al retrato de Narcissa Malfoy que tenían en el piso superior para presentárselo a la abuela junto con Elie. Narcissa sonrió satisfecha y le comento a Draco de que estaba muy contenta de que él demostrara interés en aumentar la familia, puesto que era su único descendiente vivo. Hermione no pudo evitar percatarse de que en ningún momento menciono el apellido Malfoy, la sombra de Lucius pesaba sobre ellos y nadie quería hablar al respecto. El retrato también les recrimino que aun no se hubiesen casado, momento en el cual Draco se alejo intempestivamente dejando a Hermione charlando con Narcissa quien se hizo la vista gorda ante ese gesto tan grosero. Retrato y todo, no perdía su compostura, Narcissa sabia que las cosas no eran fáciles con Draco, nunca lo habían sido y nunca lo serian.

Después de eso, Hermione subió a la habitación de los niños para jugar un rato con ellos. Se dio cuenta de que Elie se había quedado dormida en el piso encima de varios juguetes, Hermione se levanto con Franz en los brazos y lo acostó en la antigua cuna de Elie, el bebe movió la cabeza de un lado a otro y enseguida cerro sus ojitos, Hermione sonrío y le acaricio de nuevo la cara. Luego fue por la niña, la desvistió, le coloco uno de sus pijamas celestes de ositos y la acostó en la cama, cubriéndola con una frazada. Estaba asombrada de lo grande que estaba Elie, había crecido muchísimo, además hablaba perfectamente a pesar de ser tan pequeña. Otra cosa que le impresiono era que si bien seguía siendo una nena muy curiosa, de alguna forma Hermione captaba prudencia en todos sus actos, como si supiese la consecuencia de estos. Ya Elie no la necesitaba para comunicarse con los demás, puesto que hablaba y eso había significado que esa conexión extraña que tenían cuando era un bebe hubiese desaparecido. Hermione sintió de pronto una opresión en el pecho, algo así como una emoción intensa, era tristeza y alegría al mismo tiempo, su bebe era toda una niña independiente, se río un rato en voz baja, al parecer era el tipo de madre que siempre miraría con nostalgia como sus niños crecían, tal como Molly Weasley, pero sobre todo su melancolía era debido a su ausencia prolongada, nada compensaría todos esos meses sin ver a su traviesa pelirroja y a su pequeñín rubio. Al verla dormida, Hermione le acaricio la cabeza y le dio un beso, la niña abrió los ojos súbitamente:

-Mami te quiero- dijo Elie con su voz melodiosa e infantil. Hermione le sonrío. No podía negar que su hija era muy bonita, tenía unas facciones muy finas, aristocráticas, si bien sus gestos eran propios de ella, sutiles y graciosos, por supuesto la sonrisa ladeada era el sello de fabrica de Draco. Pero ese cabello indomable del cual era poseedora, era Granger cien por ciento, solo que en lugar de castaño era de un color rojo bastante intenso y estaba peinado en bucles.

-Yo también nena- luego hizo una pausa y agrego- te amo mucho, mucho, Elie- la niña la miraba con una comprensión y una inteligencia bastante inusuales a un niño de esa edad. Pero su Elie, pensó Hermione, no era una niña típica, era una vidente y había visto bastantes cosas a pesar de que no entendiese mucho lo que sucedía ni el orden de los acontecimientos que seguramente bombardeaban su mente.

Ya Draco le había contado que dos días antes de que naciese Franz, Elie lo había visto e incluso sabia su nombre, además de muchas otras cosas, como el regreso de Grindelwald. Hacia dos noches, Molly la había encontrado llorando y ella solo atino a decir que Lucius Malfoy estaba muy triste y que quería morir, la niña gritaba semidormida “MATAME”, “MATAME” y esa madrugada ni Molly ni su padre pudieron dormir, escucharla diciendo esas palabras había sido decididamente escalofriante. Draco le comento que algunas veces Elie decía cosas extrañas con una voz que no era la suya, pero luego no recordaba nada. Hermione entonces, ya que ella había visto todo desde el principio, le comento sus próximos planes, sobre todo para indagar un poco mas en sus visiones, ella mejor que nadie podría interpretar las palabras de su hija o por lo menos tenia la esperanza de que así fuese.

– Elie pronto tendré que irme otra vez, lo sabes ¿Verdad?- la niña asintió, Hermione dio un largo suspiro- Esto que estoy haciendo es para que todos estemos bien. Yo volveré contigo y con el pequeño Franz, te lo prometo- le costaba hablarle como a un adulto, pero había visto que Draco lo hacia y la niña lo entendía a la perfección.

-Si- dijo la niña- pero no te preocupes mami, ellos te cuidaran.

-¿Quiénes son ellos?- pregunto Hermione curiosa.

-Los Ángeles mami- dijo Elie bostezando y restregándose los ojos con sus manitas- los ángeles buenos. Ma……….quédate aquí para yo dormir.

-Bien, pero debes prometerme que serás una niña buena y cuidaras a tu papa y a tu hermanito menor- la niña asintió. Hermione se acostó en la cama junto a ella y le acaricio la cabeza a Elie hasta que se durmió. Levanto la mirada y allí estaba Draco apoyado en el marco de la puerta, observándola fijamente.

-Te he hecho algo de cena- dijo en la voz mas baja que pudo, no quería despertar a los pequeños, aunque sabia que los dos tenían el sueño pesado y mas aun esa noche, ya que estarían muy agotados después de haber jugado con Hermione toda la tarde.

-Quiero hablar contigo- le dijo ella, saliendo de la habitación. Luego de ese fugaz beso, no habían vuelto a tocarse y apenas se habían dirigido la palabra, solo intercambiaban intensas miradas. Draco la siguió con su típico caminar pausado y elegante, a las escaleras que conducían a la planta inferior de la casa.

-Después de la cena- contesto él tajante- quiero que comas algo, no has probado bocado en todo el día.

-Estoy acostumbrada- dijo ella y luego recordó- Me gustaría algo de vino tinto, queda alguna botella en la casa.

-No estoy seguro, revisare en la bodega – dijo él bajando las escaleras tras ella- Antes no bebías vino, es raro.

-Es algo referente a los Oscuros- dijo ella sintiendo como se le quebraba la voz, ese era el problema ella era………una Oscura………algo muy diferente a él y a cualquier otro ser humano- digamos que es algo así como un antojo extraño. Pero no te preocupes, no hay problema si no hay.

-Puedo transformar algo de agua en vino- comento él.

-No seria lo mismo- contesto Hermione. Se paro frente a él, Draco parpadeo por unos segundos, ella estaba mas hermosa que nunca, su cabello lo tenia recogido en un moño suelto, dejando a la vista su blanco y delgado cuello, sus ojos castaños brillaban y tenia un aura, que la hacia mas atractiva de lo que era habitualmente para él, pero sorprendentemente, también sentía en ella una voluntad de acero pugnando por salir a flote, superior a su anterior terquedad. Hermione Granger había cambiado, el asunto era que tanto lo había hecho y si eso representaría un obstáculo entre ellos.

-No verías la diferencia- contraataco Draco. Hermione lo taladro con la mirada, sus ojos se clavaban en él con una pasión que no se molestaba en ocultar. Frente a ella, delgado, alto, malhumorado, con esa mirada gris que presagiaba tempestades, estaba el único hombre que había amado en la vida y al que había enfrentado desde todos los ángulos posibles desde que se habían conocido siendo unos niños. En esa pequeña discusión domestica que estaban sosteniendo, había implícitas muchas cosas que no se decían en voz alta, estaba segura de ello. Tenían que hablar, por el bien de ambos, aclarar todo y dejar las cosas bien asentadas. No solo eran ellos dos, eran los niños y era la familia.

-Si lo haría y es por eso que quiero hablar contigo – dijo ella clavándole sus ojos marrones con absoluta certeza de lo que le estaba diciendo. Draco no siguió hablando y bajo hasta la bodega a encontrar alguna botella. Sorprendentemente él dio el brazo a torcer, si iban a discutir por algo, seria estupido que fuese por una maldita botella de vino.

La cena transcurrió sin mayor contratiempo, en realidad fue bien frugal, algo de carne y por supuesto el estupendo Chardonay que Draco trajo de la bodega de la casa. Comieron en la cocina y Hermione como siempre lavo todos los platos sin utilizar la magia, ese simple acto le traía muchos recuerdos, de toda su vida, de sus padres. Draco solo la observo en silencio realizando esas sencillas tareas domesticas. Cuando termino, dio la vuelta y de nuevo él estaba mirándola con melancolía.

-Tengo que darte muchas explicaciones- dijo ella- las mereces. Tú más que nadie.

-Soy todo oídos- Draco se mantuvo inmóvil sentado frente a la mesa, tomo unos cigarrillos del bolsillo de su pantalón y encendió uno. Hermione frunció el ceño.

-No me gustes que fumes en la casa- dijo ella- lo niños.

-He instalado extractores, no les llegara ni el olor- en realidad nunca fumaba en su casa, a pesar de que estaba acondicionada para que ello no molestase, era un padre preocupado por la salud de sus niños, pero tenia una necesidad imperiosa en ese momento de llevarle la contraria. Tomo un cigarrillo y lo aspiro.

-En serio funcionan- pregunto ella, Draco asintió- Bien, tomare uno.

-Tú no fumas- dijo él agriamente, pero no hizo ningún ademán de retirarlos del alcance de ella.

-Te sorprendería la cantidad de cosas que ahora hago y antes no- Hermione tomo un cigarrillo y lo encendió. Camino de un lado a otro por la estancia, aspiro un poco de humo y cerro los ojos.

-Como por ejemplo casarte con otro- la voz de Draco salio acerada y filosa. Eso era en realidad lo que de todo el asunto, le reventaba la ulcera. Habrían mil razones, buenas o malas pero le costaba mucho aceptar que ella se hubiese unido en matrimonio a Metzger aunque fuese en el papel.

-Como eso- respondió Hermione sin dejarse intimidar, conocía lo suficiente a Draco Malfoy como para que su cinismo la afectara. Ambos terminaron su cigarrillo y un poco mas relajados, continuaron la charla.

-Se que merezco tu odio por haber hecho todo lo que he hecho- dijo ella sentándose frente a él, Draco se mantenía imperturbable observándola con esa expresión dura en su cara que lograba asustar a mucha gente- te he sacrificado a ti y mi familia, lo mas importante y lo único que tengo en la vida. Debes entender que no fue fácil para mi Draco, pero a medida que conocí la profecía y el terrible destino que se cernía sobre nosotros mientras estudiaba el libro de las crónicas, mas fuerte era mi deseo de impedir que se hiciese realidad y verdad esa posibilidad. Harry y Dumblendore estuvieron de acuerdo, había que hacer algo. Yo tenía la firme esperanza de poder ayudar, aunque no sabia muy bien como, sentía miedo ya que mi hija y yo estábamos claramente identificadas en la profecía, sabia que tenia que hacer algo, aunque no estaba segura de que.

-Esa maldita profecía jodio toda nuestra vida- mascullo Draco con desden.

-Lo mas sorprendente fue cuando Metzger hizo su aparición- Hermione entonces empezó con la parte mas difícil de explicar……….. Franz- Lo reconocí enseguida puesto que lo había visto en la primera visión de Elie. Ambos sabíamos quienes éramos, aun sin conocernos, realmente fue una sorpresa para Franz que yo lo reconociese. Lo que mas me intrigo era que al parecer estaba dispuesto a ayudarme y por ende a ayudarnos. La razón nunca la supe hasta ahora y bueno, no puedo comentarla, porque él no me ha autorizado………pero Draco…………es lo mas increíble que haya escuchado en labios de alguna persona, una historia casi mas fantástica que las de nosotros. Solo puedo decirte en que confió plenamente en Franz Metzger y él más que nadie, es el principal interesado de que las cosas se cumplan y que la Luz le gane a la Oscuridad.

-¿Qué es un Oscuro?- pregunto Draco- En que cambia tu esencia al ser eso. Porque te siento igual y a la vez distinta, es como si tuvieses un aura de poder inquietante persiguiéndote a todos lados, no es desagradable pero …………logra alterarme y ponerme alerta.

-Los oscuros verdaderos o La Orden Oscura son los espíritus de las Tinieblas, aquellos que viven en otro mundo, una dimensión infernal paralela a la nuestra y que serán convocados por Gellert Grindelwald a invadir este mundo, mediante un conjuro que todavía desconozco pero del que soy participe activa- explico Hermione- Los humanos oscuros somos seres que de alguna forma poseemos algunos de los poderes de la Orden Oscura. La Historia es la siguiente, Gellert Grindelwald abrió la puerta a los oscuros hace mas de 100 años, como lo hizo, nadie lo sabe, pero estos invadieron su cuerpo y lograron tener una simbiosis con él, pero se dieron cuenta que aquello no duraría para siempre………puesto que Grindelwald era mortal, así que decidieron no poseer otros cuerpos de esa manera, sino devolver gente de la muerte y darle dones especiales. ¿Por que renacidos? porque según las crónicas arcanas cuando te resucitan se pierden cosas de tu humanidad y adquieres una consciencia espiritual mucho mayor. A eso se debe que yo fuese muy susceptible al poder de Nott y a otros fenómenos sobrenaturales después de que volviese a ti.

-¿Hay mas oscuros, mas gente como tú?- Draco se acomodo en su silla y encendió otro cigarrillo, Hermione esta vez no dijo nada, sabia que esa historia era algo bastante inusual, desconcertante para cualquiera y lo quería relajado, a pesar del tabaco.

-Por supuesto esta gente tenia que ser adiestrada para utilizar esos dones- Hermione siguió explicando el asunto- Grindelwald fue el maestro de Malcom Scythale, Franz es el nieto de Grindelwald y tanto él como Lord Voldemort fueron pupilos de Malcom. Ya sabes como fue todo con Voldemort, Grindelwald dice que se desvío del proyecto……….A lo que nos enfrentamos en el polo norte solo fue la facción científica de esa red llena de tentáculos que creo Grindelwald en todos estos años. El proyecto Somaya, los nazis entre los muggles, los Deathcrows, Voldemort e incluso los Mortifagos, fueron experimentos, diversas formas de obtener el control de la sociedad mágica y luego de la muggle.

-Entonces Grindelwald ha sido el culpable directo de las guerras mágicas y muggles de los últimos cien años- dedujo Draco- Me enfrente a él, es un desgraciado retorcido, peligroso y muy inteligente, casi tomo el Castillo de Hogwarts. ¿Pero si Voldemort estaba de su bando porque lo mato? Eso es lo que Potter me contó, que lo asesino para quitarle una varita o algo así. La varita del Saúco, la de los Cuentos de Breddle.

-Exacto- confirmo Hermione- Grindelwald se dejo matar por Voldemort, pero eso fue cuidadosamente planeado y estaba previsto. Gellert Grindelwald necesitaba ser resucitado para ampliar sus poderes. Y le dio los detalles a Scythale de cómo y cuando se debería hacer eso. Se necesitan cuatro oscuros para abrir completamente este mundo a las tinieblas, sin necesidad de que ellos habitasen en cuerpos humanos. Cuando Harry destruyo a Voldemort hace 12 años, el proyecto Somaya entro en crisis y fue cuando entonces se activo maquinaria logística. Scythale y Franz robaron el cuerpo, lograron revivirlo y fue cuando entraron en juego los Cinco Elementos. Ustedes son otros de sus planes frustrados, Scythale me ha dicho que una forma de llamar a las tinieblas era utilizando los poderes de ustedes, pero puesto que se rebelaron, ellos ya tenían debajo de la manga otro as, los iban a obligar a obedecerlos como fuese. Pero de nuevo perdieron, Harry mato al Oscuro, en este caso Lord Voldemort y ellos se encontraron en la caótica situación de que no podían revivir a Grindelwald y tampoco tenían el cuarto oscuro. Dos es a tres, tres es a cuatro, cuatro son las Tinieblas, es simple. Entonces fue cuando los Guardianes me enviaron de vuelta y Franz Metzger me encontró. Yo había sido resucitada por los guardianes, para volver a ti y sobretodo para dar a luz a Elie, por medio de ella, el mago de los cinco elementos aparecera.

-Eso cambio todo, cierto- dijo Draco con amargura, recordar todo lo que había pasado en el norte, lo trastornaba demasiado. De alguna forma él la había matado con sus propias manos- el que tú murieses y regresaras.

-Fue bueno porque tú y yo merecíamos, merecemos estar juntos- dijo ella con emoción- Jamás Draco……..nunca ha cambiando lo que siento por ti.

-¿Por qué te casaste con él?- pregunto Draco con voz firme pero con todo su cuerpo temblando de dolor.

-Porque debía cumplirse la parte de la profecía que hablaba de la unión de la luz con la oscuridad- dijo ella- debía ser sin reservas, nadie me obligo a decir que si…pero…………

-¿Te entregaste a él?- pregunto Draco con los puños cerrados pero dispuesto a escucharlo por boca de ella. Eso le importaba, pero si ella seguía amándolo, hasta estaría dispuesto a pasarlo por alto, no sabia como, pero lo intentaría. Cada día que paso sin Hermione Granger, fue una confirmación de que estaba enamorado como un loco de ella

-No lo hice……..no pude hacerlo…por ti- dijo ella mirándolo con sus ojos castaños brillantes por las lagrimas que se esforzaba en no derramar, sabia lo difícil que había sido para él preguntar eso. Draco era una persona que aguantaba cualquier cosa menos la deslealtad – y quizás por eso todo se vaya a la mierda…………pero me di cuenta que no podría……….jamás……………además que tenia que hacerse con convencimiento y sin reservas………y yo carecía de lo uno y de lo otro, lo único que tenia en ese momento era esperanza de que solo el hechizo de unión matrimonial lograra cumplir esa parte de la profecía.

-Franz Metzger esta enamorado de ti- dijo Draco, Hermione levanto la mirada- esta afuera en el jardín de la casa, protegiéndote. Te ama, lo se, lo vi en su mirada.

-Es cierto- dijo ella, mirando hacia la ventana- y yo lo estimo mucho……lo quiero…….es un buen amigo, alguien al que tú y yo le debemos muchas cosas, como la vida de nuestro hijo y la mía.

– Y le estaré eternamente agradecido por eso- dijo Draco, luego dio un largo suspiro, era su turno de hablar- Quiero dejar bien en claro algo Hermione, no estoy contento con todo lo que has hecho, siempre me ha parecido que teníamos otras opciones, pero después de que Grindelwald apareció, todo la situación se ha vuelto muy turbia y he tenido que aceptarlo a regañadientes. No sabes lo doloroso que fue para mí que me entregaran al pequeño Franz recién nacido y yo sin saber nada de ti. Eso me pareció una osadía de tu parte. Yo tenía derecho a saberlo. No debiste irte en ese estado, es mi hijo también. Nunca tuve tanto miedo como cuando me di cuenta que habías parido sola en ese maldito castillo, temí lo peor.

-Oh Draco, lo siento mucho- a ella se le quebró la voz- Lo supe cuando ya todo el asunto estaba sobre ruedas- contesto Hermione -no te lo dije porque tenia miedo de tu reacción, sabia que eras capaz de encerrarme, en ese momento digamos que no estábamos muy bien que digamos tú y yo- Draco bajo la mirada- y para mi era esencial seguir con el rumbo de los acontecimientos hasta donde pudiese. El embarazo fue normal, no tuve ningún problema, el niño se porto de maravilla, si por algún momento hubiese sentido que mi conversión a oscura iba a dañarlo, te aseguro que hubiese salido corriendo de allí inmediatamente, todo fue muy bien hasta el día ……..que Franz y yo nos casamos.

-¿Quién te hizo daño?- Draco se inclino a la mesa- ¿Quién?

-Grindelwald probo mis poderes de oscura y eso me provoco el parto, dos meses antes del termino- dijo Hermione- nunca en mi vida he estado tan asustada, tenia las contracciones allí mismo, mientra Scythale pronunciaba el hechizo de matrimonio. Gracias a Dios, Franz me saco de allí inmediatamente. Draco, Grindelwald quiere a los niños, dice que con su sangre puede hacer estupendos conjuros, los matara si tiene oportunidad. Me lo dijo. Quiere a Elie y hasta ahora desconoce la existencia de Franz. Una razón más para convertirme en oscura, jamás permitiré que dañen a nuestros hijos.

-Ni yo tampoco Hermione- exclamo Draco apretándose los nudillos, estaba furioso y estaba asustado. A sus niños ese engendro maligno no les pondría una mano encima, aun a costa de su propia vida.

Luego de un silencio incomodo, Hermione hizo un comentario.

-Vi que de nuevo tienes una mano- observo el guante negro – no pensé que permitirías algo así en tu cuerpo. Es peligroso.

-Yo mismo lo hice, no te preocupes- Draco se le enseño la mano, se quito el guante y Hermione pudo ver los relucientes huesos de metal- claro………….yo todavía soy algo inexperto en esa clase de hechizos, pero sin duda a pesar del aspecto es todo un éxito.

-Tú estas diferente- dijo ella- tienes una aura que te rodea, demasiado poder dentro de ti. Me asustas.

-Tú también me asustas- dijo Draco con voz ronca- pero igual te amo………mas que nunca. Es extraño pero así es…….

-Creo que es hora de dormir- dijo ella levantándose, esas palabras habían calado hondo y de momento no tenía como responder, estaba demasiado apenada y se sentía culpable. Camino desde la cocina hasta las escaleras.

Draco la siguió, ambos pasaron por la habitación de los niños que tenía la puerta semiabierta, dieron un vistazo, al ver que todo estaba en orden siguieron a su habitación, Draco se sentó en un sillón y ella entro al baño, ambos estaban muy nerviosos. La incomodidad se respiraba en el ambiente, Hermione salio y Draco se levanto de la silla de improviso.

-Será mejor que me vaya al cuarto de huéspedes- él procedió a retirarse presuroso, quería darle a Hermione su espacio, habían pasado demasiadas cosas, ella estaba casada con otro, quizás la maldita profecía no permitía que estuviese con alguien que no fuese su esposo. Justo cuando estaba pasando por el marco de la puerta, ella le hablo.

-Quiero que te quedes- dijo Hermione intentando apartar todas sus inseguridades, había pasado mucho tiempo, pero su cuerpo lo recordaba, cada uno de sus momentos juntos en la intimidad- quiero dormir contigo- Draco se quedo inmóvil en su sitio, sentía que el mundo se le venia encima.

Ella avanzo hacia él y le quito su chaqueta, que doblo cuidadosamente y coloco sobre un sillón al lado de la cama, estaba temblando como una hoja y él se dio cuenta de ello. Draco avanzo dentro de la habitación y se sentó al borde de la cama, seguía con su mirada sus movimientos por toda la habitación. Hermione encendió una lámpara de mesa y apago el interruptor de la lámpara del techo, dejando la estancia solo con una luz mortecina de color amarillo, ella vestía un camisón y una bata de seda que había encontrado en el baño, el cabello lo lucia suelto cayendo en ondas sobre su espalda, el efecto del contraluz sobre su piel le quito el aliento a Draco, se veía hermosa, como nunca antes. Se acerco a él y lentamente, con parsimonia, le quito las botas, luego quedo de rodillas frente a él y desabotono uno y cada unos de los botones de su camisa, se la retiro dejando que sus dedos rozaran la piel de Draco que se estremeció ante ese contacto. Hermione bajo el rostro por un momento, Draco le toco la mejilla con su mano enguantada y ella se la beso. Hermione se incorporo y lo obligo a acostarse con ella encima. Draco estaba embrujado………..cada roce cada contacto, era lo mas maravilloso que había sentido en la vida. Pronto reacciono y apreso sus manos contra su cintura, levanto su cabeza y de nuevo sus labios se dejaron hundir hasta el fondo de un sentimiento que nacía desde lo más profundo de sus corazones.

La beso por largo rato, saboreando sus labios, permitiéndose explorar una vez mas, esa boca que lo volvía loco, extasiado por como ella correspondía, anhelante e infinitamente apasionada. Sus manos recorrían lentamente por sobre la tela, ese cuerpo que sabia suyo. Solo interrumpieron el beso para mirarse con intensidad, ella se apoyo sobre sus manos apartándose un poco y Draco levanto su cabeza para buscar sus labios de nuevo.

Poco a poco las prendas de ropa quedaron olvidadas sobre el piso, solo eran dos cuerpos desnudos y sudorosos, que en un acto físico, sellaban el amor que siempre habían compartido, sobrellevando inclusive la misma muerte. Hicieron el amor, lento, pausado, disfrutando cada instante, cada roce y cada beso. Ella lo sintió amable, cuidadoso, nervioso porque no ella no tenía ni un mes de haber parido un niño y no quería hacerle daño. Hermione despejo sus dudas con besos, apretando su cuerpo contra el de él, como si fuese lo único que existiese en su vida, su tabla de salvación. Sus labios recorrieron su piel, esa pálida tez que resplandecía en la oscuridad de la noche, beso su abdomen hasta dirigirse a regiones insospechadas y prohibidas, lo sintió temblando debajo de ella, inmerso en su caricia. La entrega fue total, porque fue hecha desnudando el alma, sin dejar ningún resquicio que no hubiese sido expuesto. Porque la verdad de sus sentimientos estaba allí, envolviéndolos. El orgasmo llego a ambos como una marea de luna llena, poderoso y avasallante, ella coloco su cabeza exhausta sobre el pecho de él y por unos minutos no hablaron. Draco la envolvió en sus brazos. Sabia que ella se iría, desde esa conversación sabia que lo haría, pero expuestas las razones sobre la mesa y sabiendo como sabia que no había otra solución, no lo impediría. Era el momento de jugárselo todo, si querían sobrevivir y estar juntos.

-Te amo- dijo Draco en voz baja, sabia que ella estaba tan despierta como él- Te he amado toda la vida e incluso después de que muera, a donde quiera que vaya, se que lo seguiré haciendo.

-Tú eres lo mejor que le ha pasado a mi vida- dijo ella- Te quiero, te amo, no tengo mas palabras para decirte. Te prometo que volveré a ti, sin importar mas nada. Te juro que jamás me iré de nuevo, cuando todo termine, pero tengo que finalizar lo que empecé. De eso depende todo lo demás.

-Lo se- Draco beso sus cabellos, ella levanto la cara y busco su boca, le mordió el labio inferior y de nuevo empezaron a besarse y acariciarse.

-¿Confías en mí?- ella lo miro interrogadoramente, esa era una pregunta crucial- a pesar de todo lo que he hecho, de estar casada con otro hombre, de haberte abandonado. ¿Confías en mis razones y no volverás a dudar?

-Hermione- contesto Draco- jamás, óyelo, jamás dude que me amaras, solo me preguntaba el porque de todas las locuras que hacías. Confío en ti, tienes mi palabra.

Cuando Franz Metzger vio la luz de la habitación de la pareja apagándose, lo supo. El río volvía a su cause y el Oscuro volvía a estar solo. No sintió pena, ni lastima, era lo justo, para ella, para él, para Draco Malfoy. Quizás en otra vida, si la volvía a encontrar, en la rueda del destino de los celtas, ella seria para él, pero no en ese ahora.

-Gracia, se feliz………….por mi- dijo Franz en voz baja, siguió de pie junto al árbol hasta el amanecer, el sol salio rojo, presagiando la batalla que vendría a continuación.

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La pertenencia de esa tierra ha variado por siglos. Cuando hace diez mil años los hielos eternos se retiraron del norte de Britania, dando final a la última glaciación, los primeros que llegaron, los hombres primitivos, jamás se dieron un nombre. Y luego miles de años después, se asentaron los pictos, llamados celtas por los romanos. Algunos dicen que llegaron procedentes del occidente, de una isla que se hundió en el océano Atlántico, lo cierto es que llegaron y allí se quedaron por cientos de años. Luego, siglos después, decidieron trasladarse al resto de las islas británicas y al continente europeo y fue allí cuando entraron en la historia. Los romanos llegaron a la isla blanca, con sus legiones y los diezmaron, en el año Negro como todavía le dicen los pocos celtas que aun sobreviven, cuando destruyeron a la antigua religión y a los druidas. Lo bueno fue que Escocia, las tierras altas, las islas de Orkney y las que están en el mar del norte, nunca pudieron ser conquistadas por la fuerza del ejercito Romano, por eso ellos construyeron la muralla de Adriano y la de Antonino, solo para dejar a los salvajes aislados del resto de la civilización. Los pictos solo desaparecieron (o por lo menos eso dice la historia) después de centenares de años mezclándose con emigrantes del sur que venían a probar suerte en las onduladas y yermas colinas escocesas.

En uno de esos lugares remotos, en medio de las montañas escarpadas, azotadas y erosionadas por el pertinaz viento, en una cumbre alta, tres hombres conversaban calmadamente. Uno de ellos, el ser humano mas longevo que caminaba sobre la tierra, era el poseedor de la tradición oral y escrita de un pueblo que había desaparecido hacia mucho tiempo, un mensajero que había visto pasar muchos siglos, esperando que todo lo que había visto y soñado se cumpliese y al parecer ese era el momento.

-¿Por qué no has traído aquí Místico?- pregunto Harry sobrecogido por el paisaje desolado que se abría frente a él, muchos metros mas abajo, terminaban las colinas y empezaba una llanura, una meseta, cubierta con una hierba seca alta, que se mecía al compás del viento, dibujando formas curiosas y extrañas.

-Mi tiempo ha terminado- dijo Místico. Draco y Harry miraron de manera críptica al viejo druida, quien lucia un poco envejecido desde su lucha con Malcom Scythale. Sus cabellos blancos eran escasos y su cara parecía tener mas arrugas, sin embargo, sus ojos oscuros seguían chispeantes como siempre- pero antes de que me vaya, he decidido hacer mi último sortilegio.

Draco observaba al Druida con algo parecido a la veneración. Sentía un gran respeto por ese hombre, que le había enseñado la cara opuesta de la moneda, quien le había subrayado sus muchos errores y quien nunca perdió la fe en él. De alguna forma estaba agradecido, gracias a Místico de nuevo había recobrado a su mujer, le enseño para bien o para mal, la virtud de la paciencia y a no perder la esperanza. En un gesto bastante inesperado pero espontáneo, Draco desenvaino a Polaris y le hizo una reverencia al Druida inclinándose ante él, tomando su espada por la cruz y clavándola al suelo. Harry hizo lo mismo.

-Ha sido un honor conocerlo, nunca lo olvidaremos- dijo Draco Malfoy con voz firme, Harry repitió sus palabras y Místico asintió.

Duer sel jain noch isien al mir– grito Místico con fuerza al viento y Draco y Harry vieron como este arreciaba de pronto y agitaba las vestiduras del Druida, quien levantaba su báculo con inesperada energía. De pronto Harry y Draco observaron sobrecogidos como unas figuras espectrales aparecían en la llanura, formándose de la nada, fantasmas de hombres y mujeres, todos desnudos, cubiertos con dibujos y tatuajes de color azul, armados de lanzas, espadas, escudos, arcos y flechas, eran cientos quizás miles. Sus cabellos rubios eran largos y estaban trenzados, todos eran muy altos y tenían una expresión feroz en sus caras. Los podían ver claramente y sin embargo no eran sólidos, eran espíritus provenientes del mas allá. Místico siguió hablando- Pueblo antes de la luna, ven aquí para enfrentar la ultima batalla. La tierra ancestral esta en peligro y debemos defenderla a como de lugar.

Místico estaba enfebrecido y emocionado viendo de nuevo a aquellos a quienes había perdido hacia muchos siglos, a su pueblo, a los temibles celtas. Furiosos guerreros que peleaban desnudos, cubiertos de azul, para honrar a los dioses, guerreros tan temibles que ningún ejército logro vencerlos, solo fue el inexorable tiempo el que logro finalmente abatirlos.

El jefe celta, quien estaba a la cabeza frente a su ejército, era imponente, alto, peligroso, estaba cubierto con una piel de animal, luciendo en su cabeza un yelmo de bronce y portando un escudo, ambos decorados con intrincados dibujos en espirales, caminando lentamente subió hasta la cumbre de la loma. Hablo de manera rápida con el Druida y por algún encantamiento que Místico hizo al instante, Draco y Harry pudieron entender lo que el espíritu estaba pidiendo.

-¿Quién es el Ameraudur?- dijo con voz ronca saliendo de su espectral boca.

-¿Qué es eso?- pregunto Harry.

-El Dux Bellorun, el líder militar, el que comanda el ejército- dijo Místico sin responder claramente todavía.

-¿Quién será el hechicero?- pregunto de nuevo el jefe celta.

Draco miro a Místico y de manera directa, solo dijo una palabra:

-Explícate-

-Los celtas de nuevo caminaremos sobre esta tierra, quizás muertos pero seremos de ayuda- dijo Místico- nuestros espíritus esta ligado a este país y nuestra magia también. Lo que ves ahí es un ejercito antiguo, los reductos de algo que incluso ya había desaparecido cuando yo nací. He utilizado mi magia ancestral y mi herencia para llamarlos y pronto iré a luchar con ellos. Hace milenios, cuando la isla de Albion era virgen y no había sido profanada por los romanos, los celtas escogían un líder para ir a batalla, alguien excepcional, que fuese respetado y aceptado por todos, que constituyese la reserva moral de su pueblo. Y así mismo llevaban en la Batalla al Hechicero, un poderoso druida que mediante su magia y sus sortilegios los ayudaba para lograr la victoria. Porque el pueblo celta sabia que de la magia provenía su fuerza y a la magia dedicaban todo lo que hacían- luego se dirigió al jefe celta- Aquí tienes a Manawan y a Tarannus, el agua y el aire, Draco Malfoy y Harry Potter ¿A quien eliges?

El jefe celta miro y escudriño a ambos hombres. Harry y Draco sintieron una invasión mental que sondeo hasta sus últimos recuerdos, era algo muy diferente a la legeremancia, porque no era un solo ser el que los investigaba, sino todo ese colectivo, que muertos, pensaban como uno solo y actuaban como tal, la intromisión no molestaba pero veían su vida pasar ante sus ojos como una película.

-El Ameraudur debe ser un hijo de esta tierra, un verdadero Britano por generaciones, alguien que se haya enfrentado a la oscuridad y haya ganado- dijo el jefe celta con su voz rasposa y gutural- Aquel que es la reencarnación de Tarannus, el amo del viento será nuestro Señor de la Guerra. No podemos aceptar al otro, si bien es fuerte y talentoso, ya que su origen esta más allá del mar. Por sus venas corre sangre de las Galias, ellos son celtas pero……………….son diferentes a nosotros y nunca cruzaron el mar para defendernos, se doblegaron a los romanos y se convirtieron en ellos, portándose como unos cobardes. Los ayudaron en el año negro, cuando los romanos incendiaron Ynis Mon, el santuario de nuestra religión y eso jamás será olvidado. Pero el hijo del agua, es poseedor de una magia más allá de lo conocido en este mundo y en el otro. No despreciaremos a Manawan a pesar de las raíces de este hombre, que huelen a traición, aceptaremos gustoso que sea el Hechicero. Debe enmendar el daño que hicieron todos sus antepasados.

-Te equivocas- dijo Draco entonces- mi apellido es Malfoy, eso es cierto, significa “mala fe” , mis antepasados como dices no han hecho cosas loables. Pero no soy, ni nunca seré un traidor, siempre desde que tuve consciencia, he luchado por el lado de la verdad y la justicia y he luchado por amor. Seré tu Hechicero, pero no permitiré que tú, fantasma o no, me insultes- dicho esto Draco blandió a Polaris y la apunto al espíritu de jefe celta que le sonrío con un dejo de burla por un instante pero al ver el brillo azul de la espada, retrocedió y su semblante se hizo duro.

-No esperábamos menos de ti, mi señor Manawan- dijo el hombre inclinando su cabeza luego de un rato- mil disculpas te ofrecemos gran amo y señor del agua. Pero teníamos que dejar en claro el motivo de nuestra elección.

-Malfoy- dijo Místico con una voz que sonaba lejana, pudieron ver que la forma de su cuerpo se desdibujaba, como si se convirtiese en polvo que iba dispersándose como el viento- Potter……….a todos………….gracias por conocerlos………………….Me verán pronto………..lo prometo. El hechicero solo tiene que llamarnos y acudiremos sin falta- de pronto el druida desaparecía y solo quedo su vara sobre el suelo. Mientras tanto el ejército espectral con su jefe también se desvanecía.

-Se fue- dijo Harry consternada- se ha ido y los fantasmas también.

-Bien Harry- dijo Draco llamándolo por su nombre de pila, algo que casi nunca hacia pero la ocasión lo ameritaba, tenia los vellos de punta, lo que acababan de presenciar era bastante perturbador, sin dejar de ser asombroso- si algo entendí de todo esto, yo los convocare y tú los comandaras. No tenemos mucha gente así que un ejercito, aunque sea de fantasmas nos ayudaran- Draco se inclino y tomo la vara.

-¿Qué harás con eso?- pregunto Harry.

-La vara del druida se quema Harry- dijo Draco- con fuego mágico. Y que más mágico que el fuego de Weasley, regresemos a Hogwarts, y hagamos un funeral digno de un gran personaje como Místico. La cuenta regresiva ya empezó y si no me equivoco, este despliegue de magia en este lugar, le ha señalado a Grindelwald el sitio de la batalla que nosotros hemos escogido. Nos turnaremos para vigilar …………pero te aseguro que pronto aparecerán. Ya la protección sobre la muralla de Adriano es mínima, asi que la pasaran sin ningún problema, pero esta vez nosotros lo queremos así. Pansy no puede volver a intentar hacer ese escudo gigantesco, esta embarazada y ni ella misma sabe como sus poderes afectan a su hijo. No la arriesgare esta vez.

Ambos hombres bajaron caminando hacia la llanura. Los dos se detuvieron y respiraron profundo. Allí abajo todo lo que habían visto parecía sacado de un sueño. Pero la magia se seguía respirando en el aire, los dos la sentían.

-¿Cómo te fue con Hermione?- pregunto luego de un rato Harry. Vio de reojo que Draco sonreía, algo que tampoco hacia a menudo.

-Genial- contesto Draco- si salimos de esta, tendremos una docena de hijos. Me lo ha prometido, te daremos otro para que lo apadrines.

-Estoy destinado a ser siempre el padrino- comento Harry con algo de molestia. Lo había pensado mucho y estaba seguro que le había llegado el momento.

-Algún día te tocara ser padre- le contesto Draco- no te imaginas como es con los mocosos. Aunque parezca increíble que yo te lo este diciendo, de verdad alegran la vida.

-Jamás me imagine cuando te conocí, que tu gran ambición en la vida, seria tener un equipo de Quidditch engendrado por ti.

-La gente cambia- dijo Draco casi para él mismo- Y hasta un Malfoy puede cambiar sobre todo si es por amor. Yo soy el mejor ejemplo de eso.

One comment

  1. hola jos!!! espero estes bien a pesar del tiempo q tenia sin pasar a leer un ratico tus historias siguen teniendo el mismo potencial!! me encanto esa reconciliacion ya era horaª!!! besos cuidate



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