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Capitulo 60 El Verdadero Significado del Amor

Un ruido de estática asalta mis oídos o más bien es como una corriente de aire lo que escucho, un viento extraño. Mi vista se ha vuelto borrosa y no distingo absolutamente nada, mientras caigo me llevo las manos entumecidas a mi vientre, aquel en donde he llevado a sus dos hijos. La ausencia del frío metal en mi pecho me asusta, ahora no se bien lo que ha sucedido, por un momento solo el gris de sus ojos atormenta mi mente, una mirada que alterna entre el odio y el mas desgarrador amor. ¿Estoy finalmente muriendo? No lo se, pero espero que no, todavía tengo mucho por hacer y sobre todas las cosas no puedo, ni debo dejarlos……………..solos. El contacto brusco de mi cabeza con la fría , en esos escasos segundos en que caigo, me devuelve algo de claridad a mi vista y entonces lo veo……………….y un demencial grito sale desde lo mas hondo de mi ser, evitando la inminente tragedia a escasos metros de mi desfalleciente cuerpo.

-NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!

Draco veía la figura de Franz corriendo hacia él, blandiendo la Daga de la Bruja, dispuesto a asestar un golpe mortal. Entonces, a pesar del todo el conflicto que cargaba sobre sus hombros y de la tristeza proverbial que inundaba su cerebro, por un fugaz momento reacciono, levanto su brazo derecho para defenderse del golpe y entonces la escucho gritando, ambos la escucharon y los dos perdieron su concentración.

Franz desvío el rostro hacia donde se encontraba Hermione echada en el piso mirándolo con pánico, sin dejar de golpear la espada. Draco también se distrajo y luego…………………todo fue rojo y dolor.

Franz se detuvo respirando agitadamente. Haberla escuchado y saber que estaba viva había tranquilizado su alma, la espada ya no brillaba con esa luz espectral rojo dorado, estaba dormida, callada, sin susurrarle palabras de muerte a su mente. O quizás ya estaba satisfecha, porque había probado la sangre del enemigo. Su cabello estaba despeinado y sus ojos, después de desaparecida la furia animal que lo había poseído, solo contemplaban curiosos el espectáculo a sus pies. De nuevo era…..Franz.

Draco estaba enrollado en el suelo, intentando vanamente de incorporarse, la sangre salía a borbotones de la herida en su brazo derecho, su mano………..ya no existía o por lo menos no estaba conectada a su cuerpo. El mortal golpe de espada de Franz, le había cercenado la mano que blandía a Polaris a la altura de la muñeca. El dolor del metal atravesándole el hueso, mordiéndole la carne, saboreando su sangre había sido indescriptible, sin embargo ni un solo grito había salido de su boca, su mutismo era asombroso, pero mas increíble aun era su determinación. Draco veía su muerte cercana, su enemigo estaba parado justo encima de él observándolo, esperando el momento propicio para de una vez y por todas matarlo. Pero él no lo iba a aceptar tan fácilmente, todavía le quedaban muchas cosas por hacer, la principal de todas, ganarse el perdón de ella. De rodillas buscaba su espada, haciendo caso omiso del dolor terebrante que tenia en el brazo derecho, que sentía entumecido e inútil hasta el hombro, a unos metros la vio, opaca y muerta como la mano que la sostenía, su espada, su vida, su magia, Polaris. Draco extendió su brazo izquierdo, tomo la espada y se incorporo inclinado su pecho sobre su abdomen, al mismo tiempo, escondiendo su brazo derecho, tratando de ocultar su muñón sangrante, dispuesto de nuevo a batirse a duelo, pero su enemigo permanecía estático, como si la escena se hubiese congelado.

Draco se sentía un poco más animado, después de escuchar su grito, estaba seguro de que por lo menos ella…………estaba viva. Había perdido una mano era cierto, pero de alguna manera, sentía que se lo merecía, que había sido lo justo, era la mano que había osado herirla casi de muerte. Observo que Metzger no tenía ninguna intención de continuar el combate. Los ánimos que habían estado tan caldeados minutos atrás, ahora no existían, solo la glacial seguridad de que ninguno saldría ganador de allí.

Así como veía a Franz Metzger de pie frente a él, podía ver a Hermione sobre la hierba mirándolo atentamente, con los labios moviéndose, diciendo algo, algo que no podía escuchar, sin embargo, Draco sabia lo que le estaba pidiendo, claro que lo sabia. Y por un instante dejo al lado su orgullo herido, su rabia y su impotencia, porque al final, el sentimiento que predominaba era su profundo amor por ella. Amor que había sido puesto a prueba en más de una ocasión y que incluso había sobrevivido a la muerte. No podía perdonarle que se hubiese casado con otro, era cierto. Pero en ese instante, donde ambos estaban en una situación imposible, al borde del abismo, estaba dispuesto a olvidar eso por un momento. Por su culpa estaba herida y también por su mano, su mente ofuscada y dolida no le habían permitido escucharla, su amor propio había sido por un momento mas fuerte que lo que sentía por ella y el resultado………….mas que trágico…………aterrador. Y no volvería pasar jamás, lo juraba, por su vida, por lo más sagrado, por sus hijos. Aunque tuviese que tragarse el orgullo, aunque tuviese que aceptar lo inaceptable, aunque tuviese que dejarla ir a los brazos de otro, mas nunca en su vida, negaría lo que le pasaba con ella, no la juzgaría y no la dañaría. Porque Draco Malfoy estaba seguro de que en el momento de que ella dejase de respirar finalmente, él la seguirá, sin duda, porque su vida estaba ligada a la de Hermione Granger de manera inexorable y definitiva, porque no importaba que hubiese un lazo llamado matrimonio con otro hombre, porque ella era suya así como él era de ella y eso debía bastar, para ambos. Pasó de lado de Franz Metzger, dirigiéndole la mirada mas gélida que jamás le dedico a alguien, este en ningún momento intento detenerlo y se fue hasta ella.

Draco clavo la espada en el suelo, al lado de ella y se inclino para mirarla directamente a los ojos. Hermione trato de incorporarse del suelo, y él la ayudo tomándola de la nuca con su brazo sano, ella respiraba con dificultad y eso era evidente para él. Draco no podía apartar la vista de las heridas y de la sangre que seguía saliendo por estas, sin embargo el sonido de un gemido, lo hizo entonces encararla después de muchos meses.

-Perdóname- dijo ella con voz ahogada- mil veces perdón.

-No hables- contesto Draco seco, duro y con miedo-no ahora- entonces trago grueso y dijo algo que le salio directamente del corazón- en realidad lo único que no te voy a perdonar es que mueras Hermione.

Ella levanto una mano y le toco el rostro con las yemas de los dedos, limpiando las escasas lagrimas que todavía quedaban en el rostro de él. Draco sintió que todo su cuerpo se estremecía por ese contacto tan esperado. Cerró los ojos por un momento, deleitándose con el tacto de ella, luego los abrió y de nuevo vio la terrible imagen de ella, con un charco de sangre debajo de su cuerpo, con el rostro pálido y su cabello desvaído cayéndole lánguidamente sobre cabeza.

-¿Los niños…..?- trato de preguntar ella antes de quedarse sin aliento.

-Elie y Franz están bien- dijo rápidamente Draco para sofocar la angustia de ella. Quería explicaciones, pero sabía que ese no era un buen momento. No seguiría cometiendo errores con respecto a Hermione, de eso estaba seguro, porque cada vez que se equivocaba, ella terminaba herida o muerta- están con la Sra. Weasley.

-Tengo que darte muchas explicaciones- dijo ella de nuevo susurrando, Draco acerco su rostro al de ella para escucharla mejor- todo lo que he hecho lo hecho por nosotros. Tienes que entenderme……….yo nunca……..

-Te prometo que te escuchare- le contesto Draco mirándola directamente a los ojos. Ella le correspondió de una manera avasallante, tal fue la intensidad de esa mirada que no pudo contener un gemido- Por mi vida que te escuchare, pero ahora estas herida y tengo que sacarte de aquí.

-Tu mano- ella sollozo al darse cuenta del brazo amputado, Draco escondió mas aun su muñón dentro de su chaqueta, el movimiento desato una corriente de dolor y tuvo que cerrar los ojos y respirar profundo para soportarlo.

-No importa, estaré bien- dijo con voz vacilante- lo importante es curarte.

-Draco- dijo Hermione suplicante, todavía acariciándole el rostro- Draco, deja que Franz me lleve……………él me curara…………lo puede hacer…………..con su energía oscura…………que es la misma que la mía…………….No peleen por favor………..Tú estas herido, pero debes ir a Hogwarts…………todo fue una trampa de Grindelwald. Y ahora…………yo no puedo ayudar………………..Por favor…………

Draco de nuevo sintió la oleada de celos y rabia. Miro a Franz Metzger quien permanecía cautelosamente a la distancia, observando cada movimiento. No pudo evitar maldecirlo mentalmente, se la había quitado, había perdido a su mujer, ahora era la esposa de otro. Quería reclamarle a ella, pero sabia que no era el momento adecuado, además Hermione se lo estaba pidiendo…………….Grindelwald estaba camino a Hogwarts y la unidad de los cinco elementos estaba quebrada. No habría mucho tiempo para reorganizarse y su herida no cesaba de sangrar. Pero, sin tomar en cuenta que el tiempo apremiaba, hizo la pregunta que le venia corroyendo la mente y el corazón.

-¿Me sigues amando a pesar de estar casada con ese imbecil?- se acerco lo suficiente al rostro de Hermione para que sus alientos se confundiesen. La cara de ella se transfiguro de la sorpresa, en medio de todo ese desastre, esa era la única pregunta que no se esperaba, pero sin lugar a dudas era la mas importante. En lugar de una historia larga, llena de detalles, de explicaciones, de argumentos validos o no, ese hombre que la sostenía en sus brazos, solo quería una simple respuesta para calmar su corazón herido y ella se la iba a dar con toda el alma. Le molestaba tanta duda, es que acaso no era suficiente el hecho de haberle dado otro hijo, pero por otro lado, era cierto, ese matrimonio era un trago amargo muy difícil de explicar en cualquier circunstancia. Le debía a Draco eso y muchas otras cosas más.

-Si- dijo ella sin quitarle los ojos de encima, con un leve tono de reproche en su voz- y moriré amándote, de eso puedes estar seguro.

Por un momento la mente de Draco se quedo en blanco, pero luego pasado unos segundos la emoción lo embargo y no pudo evitar besarle la frente. Sus labios se posaron suavemente sobre la piel de ella y Hermione cerro los ojos. Draco arrastro su cara contra la de ella y poso su mejilla contra la de Hermione, ella le susurro algo al oído, él tembló perceptiblemente al escuchar sus palabras y le contesto en un susurro “Yo también”, apretando con su mano la nuca de ella, pegando su cabeza a la suya, luego de un instante se separaron.

-Supongo que aclarado el punto, piensas que soy el más idiota del mundo, el más machista y el más dominante- dijo él observándola como el objeto más frágil del mundo. No le conseguía ninguna lógica a toda esa situación, pero con las profecías nunca se sabía, siempre había pensado que el destino se la había devuelto de la muerte para que permaneciese junto a su lado el resto de su vida, pero al parecer se había equivocado completamente. Lo cierto es que independientemente de que le gustase o no, ella se había convertido en una oscura, se había casado con otro oscuro y estaba del otro bando. Y él tenía mucha gente a quien defender y de quien preocuparse, empezando por los hijos de ambos. Así que haciendo de tripas corazón, por primera vez en su vida, aceptaría su consejo. Dejaría que Metzger se ocupase de ella, mientras él luchaba por defender Hogwatas. – y es cierto, lo soy. Aun tenemos que darnos muchas explicaciones y este no es el momento. Perdóname tú a mí, porque en este asunto, al parecer, Hermione Granger, siempre has tenido la razón- viendo que ella apretaba los labios en un gesto de dolor, grito- ¡Metzger!

Franz salio de su ensoñación y vio que Draco Malfoy lo llamaba, camino pausadamente hacia él, sin todavía dejar a un lado el recelo. Estaba meditando en trance, todo lo ocurrido, vivido y sentido. Después de haber experimentando esa ola de sentimientos ajenos a él se sentía extraño y agotado. Pero la cordura había vuelto al despertar. Jamás volvería a enfrentar a ese hombre, nunca mas, estaban del mismo bando. Y esa mujer jamás seria suya, le pertenecía a Draco Malfoy.

-Al final has entendido- exclamo Franz como siempre gélido y tranquilo, como si no hubiese sucedido absolutamente nada- Gracia te lo ha explicado.

-Tú y yo hemos terminado por el momento- dijo Draco tratando de reprimir su rabia- Ella esta malherida y no esta en condiciones de explicarme nada. Tendrá su oportunidad, se lo he prometido. Pero al parecer tienes que llevártela, ya tú puedes curarla mejor que nosotros, por ser un ………….

-Oscuro al igual que ella- Franz entonces se inclino y después de acariciar la frente de Hermione, quien tenía los ojos cerrados, le tomo una mano. Draco se levanto y se alejo de la pareja. Ambos hombres se despidieron con una inclinación de cabeza y Franz desapareció con Hermione.

El dolor de la ausencia se instalo de nuevo en él, sumándose al dolor físico de haber perdido su mano. Quiso gritar, pero este no salía de su garganta. Solo tenía el consuelo de que increíblemente, a pesar de todo, ella, según sus propias palabras, lo seguía amando. Era difícil verla irse de nuevo, pero después de esos minutos de desesperación, comprendió que por culpa de su testarudez y su egoísmo, pudo haberla perdido definitivamente. Lo arreglarían, se había jurado a si mismo, que encontraría una solución, pero la necesitaba viva, como fuese y aunque sea casada con ese. De alguna forma, el interior de Draco Malfoy se sereno, las aguas volvieron a su cause, y la tempestad de su dolido corazón se calmo. Ahora haría lo que tenia que hacer. Asumir su poder, su papel de ser casi un dios entre los hombres, tenia que desatar la fuerza de su elemento, para así ganar esa maldita guerra.

En la distancia vio a Pansy y a Mistico caminando con dificultad sobre una loma. Arranco a Polaris del suelo y fue a encontrarse con ellos.

-Draco ¿Qué ha pasado?- Pansy miro consternada su brazo- ¿Estas bien?

-Todo era una maldita trampa- contesto Draco, Místico lo observaba sin ningún tipo de disimulo.

-Siempre te dije que debías controlar tus emociones hacia esa mujer, te has dejado manipular como un niño- dijo Místico- ella tiene un destino que cumplir al igual que tú. Espero que esta lección haya servido.

-Lo aprendí de la peor manera- dijo Draco arrastrando las palabras. Sus ojos grises brillaron fugazmente- No volverá a suceder. Lo importante es que seguimos vivos. Todos y cada uno. Y que debemos impedir que Grindelwald se apodere de Hogwarts. ¿Dónde esta Potter?

-Se fue hace unos minutos. ¡Draco! vi como atacabas a Hermione, ¿ella esta bien verdad?- pregunto Pansy confundida- luego te vi abrazándola y consolándola ¿No se va a morir verdad?

-Estará bien o eso espero, no te preocupes, después hablare con todos- dijo Draco, todavía preocupado, pero algo dentro de si le decía a gritos que ella estaría bien- sin duda tendré que decirles algo muy importante y creo que Místico le encontrara la explicación adecuada, ya que Hermione no esta en condiciones de dármela- Pero Draco sentía su corazón ardiendo dentro de su pecho, ya que lo único que él había querido escuchar ya había sido dicho y correspondido.

-¿Crees que el Castillo resista?- pregunto Pansy.

-Claro que si- respondió Místico- y más aun con el sortilegio, el problema es que Grindelwald no debe llegar al báculo y llevárselo. Mientras los habitantes del castillo permanezcan encerrados en las torres no habrá bajas. Pero insisto, el problema sigue siendo Grindelwald.

-Y los dementores- agrego Pansy.

-Y los Deathcrows- concluyo Draco- sin olvidarnos del pequeño detalle del pueblo de Hogsmade.

Los tres magos desaparecieron y puesto que no podían aparecerse en los terrenos del castillo, fueron directamente al pueblo de Hogsmade.

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El sol estaba cayendo sobre el horizonte y el ambiente del bosque se hacia cada vez mas opresivo, Nym y Fred iban tomados de la mano caminando tras Teddy, quien miraba nervioso a todas direcciones, sin encontrar rastro alguno que pudiese señalarles la presencia de un centauro. Las frondosas copas de los árboles no les dejaban admirar el cielo. Pero sintieron que la temperatura bajaba rápidamente muchos grados, como si algo estuviese absorbiendo el calor de esa tarde de primavera. Un desasosiego extraño empezó a invadir las mentes de los chicos, y el plan que minutos antes parecía tan coherente ahora carecía de toda lógica.

-Creo que mejor nos devolvemos al castillo- dijo Fred, con la cara demudada por el temor, Nym asintió.

-Hay frío- comento Teddy retrocediendo igual que los chicos- me parece que todo esto es efecto de los Dementores- Entonces sus vellos se erizaron y sintió el peligro cerca- creo que tienen razón, mejor nos vamos.

Los tres chicos dieron la vuelta y se disponían a regresar cuando vieron frente a ellos a un hombre altísimo, con una gran calavera de animal de casco y pieles cubriendo su espalda y tórax, que les corto el camino. Un hombre rubio que los miraba con una sonrisa torcida de satisfacción. Inmediatamente los chicos se detuvieron asustados.

-¿Qué tenemos aquí?- exclamo Wilhen con sorna- al parecer nos han enviado un bocadillo antes de la cena.

Nym, Teddy y Fred se quedaron paralizados, vieron que detrás de ese hombre, había otros dos sujetos vestidos completamente de negro, que los observaban curiosos. Fred abrazo a Nym quien soltó un gemido. Teddy se adelanto, cubriendo con su cuerpo a sus amigos y tomando su varita fuertemente, amenazando a los tres hombres.

-Déjennos ir- grito Teddy, intimidado por el aspecto siniestro de los tres magos que tenia en frente.

-Ah, el pequeño pide que lo dejemos ir- se burlo Wilhen malévolamente, enseñando su dentadura, con caminar adusto se acerco y los rodeo, mirándolos atentamente, tenia una varita en su mano y en la otra su pesada espada- me parece que ustedes tres estarían muy cómodos en unas estacas. Serian un buen escarmiento para el resto del colegio.

Teddy entonces sintió otra presencia, un olor familiar inundo sus fosas nasales y vio como un par de ojos amarillos lo miraban atentamente desde un matorral. El pánico corrió puro por sus venas, pero un conocimiento innato le dio la certeza de que eso era justo su salvación en ese momento. El sol se ponía y las sombras de claroscuro del bosque no le permitían observarlo bien pero de pronto, la vegetación se movió y entonces lo tuvo frente a él.

Wilhen abrió los ojos desmesuradamente al ver al animal que en ese momento se levantaba justo frente a él, indómito y salvaje. Tenía el pelaje gris, media alrededor de dos metros y medio de alzada, sus fauces estaban abiertas mostrando una hilera de grandes dientes afiliados, su mirada era feroz, luego de unos segundos aúllo y gruño sonoramente amenazante, lucia peligroso e imbatible, siniestramente hermoso, frente a sus ojos, en todo su esplendor, estaba el gran hombrelobo, Bill Weasley.

Teddy se aparto con Nym y Fred hacia un lado y hombrelobo hizo caso omiso de su movimiento. Lograron ir hasta el tronco de un árbol, y ocultarse tras de el, aprovechando que los tres magos tomaban posiciones para enfrentarse al hombrelobo. La adrenalina y el miedo se podían oler en el ambiente, el corazón de Teddy latía desbocado, no podía dejar de admirar al animal que en ese momento constituía su única defensa, por inverosímil que pareciese.

-Por fin, te tengo en mis manos- dijo Wilhen desenvainando la espada. Bill respondió con un gruñido, entonces los otros dos magos lanzaron hechizos, pero Bill salto con rapidez inusitada entre las copas de los árboles, esquivando los hechizos. Paso veloz entre ambos magos, y con sus afiladas garras logro herirlos mortalmente a ambos. Los dos cadáveres quedaron tirados sobre la hierba. Wilhen los observo consternado. Bill se acerco, caminando lentamente, enseñándole los dientes y mirándolo fijamente con sus salvajes ojos amarillos.

Avada kedavra– Wilhen lanzo el hechizo y Bill logro saltar esquivándolo, se fue contra el cuerpo del mago. Wilhen cayo de espaldas sobre el terreno y en un segundo las patas delanteras de Bill estaban sobre su pecho. La cara de Axel Wilhen se transfiguro en puro pánico, cuando vio los dientes de Bill acercarse a su cara. Ni siquiera se escucho un grito, solo el sonido de la mandíbula del hombrelobo aplastando los huesos de la cara de aquel que algún día se había hecho llamar la Bestia

Los tres chicos estaban abrazados presenciando el macabro espectáculo. Nym ocultaba su rostro en el pecho de Fred. Y Teddy no podía dejar de mirar la majestuosa figura del hombre lobo. Una y otra vez pensaba lo mismo, así había sido su padre, Remus Lupin, uno de ellos, un licántropo.

Pronto vio como el hombrelobo empezaba a transformarse, en unos segundos, aprecio la forma de un hombre con el cabello rojo largo, todo cubierto de sangre. Teddy se acerco para ayudarlo a incorporarse y reconoció a Bill Weasley, con la ropa sucia de sangre y las ramas enredadas en su cabello.

-¿Qué diablos hacen ustedes fueran del castillo?- fue lo primero que pregunto Bill al ver a Teddy y a sus sobrinos en ese lugar. Los había reconocido vagamente con su conciencia de lobo, algo le había dicho que no atacara a esos niños. Pero en su forma humana podía ver que era totalmente ilógico que estuviesen en medio del bosque.

-Tío Bill , nos salvaste, ¿Eres un hombrelobo?- Nym fue corriendo hacia él y lo abrazo. Bill le dio un beso en la frente, era increíble, después de todo lo que habían visto, los chicos no le tenían miedo, quizás Pansy , después de todo tuviese razón . Fred estaba bastante pálido, pero luego del susto inicial también lo abrazo.

-Sigo siendo el Tío Bill pequeños- respondió Bill sonriendo, apartando a los niños de los cadáveres de los Deathcrows- Ahora bien, ¿Qué están haciendo aquí?.

-Buscábamos a los centauros para que nos ayudasen con los dementores en el castillo- contesto Teddy sin salir de su impresión- ¿Mi padre era como tu? Tan hermoso y temible.

-Supongo que si, nunca lo vi transformarse- contesto Bill, fijando sus ojos castaños en los dorados de Teddy, este sonrío ampliamente, la idea de que su padre fuese un animal tan magnifico lo había animado de sobremanera. Bill le devolvió la sonrisa, era definitivo a ese chico y a Pansy les faltaba un tornillo en la cabeza, adoraban a los hombreslobos como si tratase de unos simpáticos cachorros. Luego de un rato agrego- Los centaruros no ayudaran, ya hable con Bane, todavía no se recuperan de las bajas de las ultima guerra. Los Dementores están sobre el castillo, los vi pasar hace rato. No podremos acercarnos tampoco, estos tres tipos son de los Deathcrows, y obviamente me estaban buscando, el tal Wilhen quiere mi cabeza desde hace rato, claro que esta vez he ganado yo. Me parece que se quedaran en la cabaña y yo vigilare los alrededores. Tratare de avisar a Ron que están aquí.

-Esta bien- contesto Fred, abrazando a su hermana

-¿Prometen no meterse en problemas?- pregunto Bill serio, luego de revolverle el pelo a su sobrino.

-De acuerdo tío- contestaron los tres chicos.

-Andando- dijo Bill caminando entre los árboles, apartando la maleza.

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Un anuncio velado, viejo y decrepito sobre una tienda, llamo su atención, como si lo estuviese esperando. A su alrededor la gente corría de un lado a otro, huyendo de los Dementores y de los Deathcrows. La orden del Fénix contraatacaba tratando de proteger a los pobladores de Hogsmade, pero los antiguos mortifagos, ahora llamados Deathcrows le estaban haciendo duro el trabajo.

Una figura enclenque estaba arrodillada sobre el sucio piso de Cabeza de Puerco. Su cabello blanco caía desordenadamente sobre sus hombros, de vez en cuando intentaba deshacerse de sus ataduras en vano. En la estancia solo se oía la risa macabra de Lucius Malfoy, disfrutando ante su miserable obra, no le había costado nada reducir al pobre viejo. Gellert Grindelwald entro rápidamente al local, con su capa ondeando tras de él y la capucha cubriéndole el rostro. Utilizando sus poderes de oscuro, nadie había reparado en él o en Scythale, quien lo seguía callado, expectante, observando. Gellert al percatarse de la identidad del anciano, sintió como una inmensa sensación de satisfacción recorrió su cuerpo. Una sonrisa malévola se dejo entrever en sus labios y se acerco lentamente.

-Abeforth Dumblendore- dijo Gellert pausadamente. La providencia y El Destino estaban siendo caritativos con él, uno a uno los antiguos enemigos regresaban, como si fuesen empujados por el hado mas poderoso a ese hoyo negro supermasivo llamado Grindelwald, ese que estaba jalando todo de manera inexorable hacia él- veo que los años no han pasado en vano sobre ti.

-¿Quién eres maldito?- Abeforth entonces tuvo un acceso de tos, lo habían capturado y golpeado, mientras trataba de salir del bar, caminando torpemente ayudado por su bastón.

-No me recuerdas- la voz de Gellert adquirió un tono frió- es una sorpresa muy grata, que seas precisamente tú, el que guarda este pasadizo secreto. ¿Acaso creías que solo tu conocías de su existencia?. No, mi querido Abeforth, el anterior dueño lo supo de su predecesor y fue así como llego a mis oídos- Gellert acerco su rostro al del anciano, entonces Abeforth reconoció al poseedor de esos fríos ojos azules, una oleada de odio lo inundo y de nuevo inútilmente trato de deshacerse de sus ataduras.

-Tú………………..- Abeforth intentaba escupir todo su odio, un dolor opresivo en el pecho lo ahogaba-………………………….. Tú.

-Si…………………. soy yo- contesto Gellert, quien tomo una espada que le ofreció Lucius Malfoy y sin ningún tipo de remordimiento, la blandió en dirección a Aberforth quien seguía de rodillas, como un suplicante, sin embargo en ningún momento el anciano guerrero dejo traslucir una gota de miedo. Solo se escucho el silbido de la hoja de la espada atravesando el aire, y en un abrir y cerrar de ojos el cuerpo del noble viejo yacía decapitado sobre el suelo. Gellert Grindelwald le hizo una señal con su mano a Lucius Malfoy y a Avery, quienes clavaron la cabeza en una piqueta. Scythale observo complacido el estandarte, de nuevo recuperaba su aspecto inicial, la idea original. La muerte decapitada guiando los Deathcrows.

Gellert busco la entrada del pasadizo secreto, palpando la energía mágica de la pared, se percato que estaba oculta por un retrato de la finada Ariana. Su cuerpo se tenso, y sus pasos lo llevaron justamente frente al cuadro. Los ojos azules de la niña lo contemplaban directamente, como si pudiesen atravesarlo, esa era una cualidad que al parecer tenían todos los Dumblendore, siempre lo miraban como si él les debiera algo, Gellert sostuvo la mirada, era un retrato mágico, pero no se movía, eso le desataba su curiosidad. Sonrió burlonamente a la niña angelical que lo seguía observando con reproche. Tomo el retrato con ambas manos y lo quito de la pared, justo detrás de el se abría un túnel. Entonces los cuatro magos iniciaron la travesía que los llevaría directamente al corazón del castillo de Hogwarts.

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-Harry estas seguro de esto- George Weasley desviaba maldiciones con un encantamiento escudo. A unos metros de él, Percy, Oliver Wood y Neville lanzaban hechizos sobre los Deathcrows que estaba intentando apoderase del pueblo. La lucha era pareja, ya que inexplicablemente no había tantos Deathcrows como para suponer un peligro real. Y eso a Harry Potter le olía muy mal.

– Por supuesto que estoy seguro. Esto es una distracción para apoderarse del castillo. ¿Dónde esta Ginny?- grito Harry mientras esgrimía su varita en dirección a Amicus Carrow que venia directamente hacia él. Harry utilizando su habilidad para volar, dio un salto y sin necesidad de magia, solo valiéndose de su rapidez y su fuerza, logro patear a Carrow directamente en la mandíbula, sacándolo de combate.

-Wow- exclamo George, pateando al inconsciente Deathcrow. Tendría que pedirle a Harry que le enseñase algo de pelea muggle, era mejor que la mayoría de los hechizos.

-¿Dónde esta Ginny?- pregunto de nuevo Harry.

-En el castillo, tratando de organizar la defensa-contesto George, el combate había cesado de pronto, podían ver a los Deathcrows replegándose hasta el bosque prohibido.

-Te lo dije, ya Grindelwald debe estar en Hogwarts- dijo Harry, observando impavido la retirada, la pregunta es ¿Cómo? Ya que como era de conocimiento publico y general, “NADIE” podía aparecerse en Hogwarts, a menos que la directora McGonagall levantase el sortilegio, como lo había hecho una vez. Por eso todos se habían aparecido en Hogsmade, fuera de los terrenos del castillo. Así que a menos de que Gellert Grindelwald tuviese un as debajo de la manga que el desconociese completamente, toda la situación representaba una gran incógnita para él.

Entonces la orden del Fénix y lo que quedaba del ED tuvo una reunión extra oficial en la plaza central del pueblo de Hogsmade. Alli presentes estaban Oliver Wood, Neville Lomboton, George Weasley y su esposa Angelina, Percy Weasley, Ernie McMillan, Seamus Finningan, Dean Thomas, Padma Patil, Colin Creawey , Susan Bones, Hestia Jones, Hagrid y el mismísimo Mundungus Fletcher, todos unidos alrededor de Harry, quien lucia unos jeans desteñidos y una chaqueta deportiva color azul, pareciendo un joven común y corriente tal cual como todos a su alrededor que estaban vestidos de manera mas o menos casual, excepto Mundungus, quien iba con una túnica mugrosa y Hagrid, Percy y Hestia Jones quienes no renunciaban a vestirse como magos. En realidad la manera de vestir era lo de menos, pero puesto que el mundo mágico y el muggle eran uno solo, la mayoría de los magos habían decidido dejar atrás sus excéntricas vestiduras para tratar de integrarse al nuevo orden. Además era obvio que pelear en pantalones era mas cómodo que irse pisando las faldas de una tunica mientras lanzaban maldiciones.

En ese momento, todas las miradas se dirigían a una sola dirección, al cabezilla, a Harry, quien antes de hablar trago grueso. Era cierto, ser líder le salía de manera natural, pero más de una vez deseo tener a alguien con quien compartir la carga. La persona ideal sin duda era Draco Malfoy , un mago en muchos aspectos mas poderoso que él, pero su irascible carácter y toda su tormenta emocional, hacían que el único objetivo de su vida, fuese la seguridad de Hermione Granger y los dos hijos que tenia con ella, lo demás, según sus propias palabras, podía irse al demonio. Harry tenía la esperanza de que Malfoy finalmente modificase su actitud en relación a la profecía y a su propio papel en esa guerra, pero hasta ahora no había visto ningún cambio. Además estaba un poco nervioso porque lo había dejado luchando con Franz Metzger, esperaba que la situación no se hubiese descontrolado. Así que allí estaba, solo de nuevo, con un montón de gente que tenia depositada sus esperanzas en él.

-Gellert Grindelwald esta vivo, ahora él es quien esta dirigiendo esta guerra. Malcom Scythale es solo su esbirro. Por mucho tiempo sospechábamos que el Oscuro seria alguien poderoso, pero nunca nos imaginamos que fuese a ser precisamente él- Harry hablo en voz alta y clara.

-Vaya- dijo Hagrid soltando un suspiro- eso si es una mala noticia. ¿Cómo es su aspecto
?

-Sin duda esta utilizando sus poderes de oscuros para pasar desapercibido. Ellos tienen esas y otras habilidades sobre la psique humana. Han roto el escudo de Pansy Parkinson y han logrado entrar a Escocia.

-¿Qué es lo que quiere?- pregunto Hagrid directamente a Harry. Este sintió el peso de los brillantes ojos negros de su viejo amigo sobre él. No estaba dudando, jamás lo haría, pero en la mente de Hagrid solo revoloteaba ese nombre, Grindelwald una y otra vez. Era un joven cuando el apogeo del mago, pero había escuchado muchos rumores, rumores de genocidio y destrucción en el continente europeo. Era muy malo para la humanidad, si ese ser estaba de nuevo caminando libre y vivo.

-Quieren entrar al castillo de Hogwarts para robar un objeto que el profesor Dumblendore me envió a ocultar allí. No estoy seguro de cómo lo va a hacer, pero Grindelwald sin duda ha descubierto la manera de entrar al castillo. Entonces tenemos dos problemas, los Dementores afuera y Grindelwald adentro. Y no se que ha pasado ni con Pansy, ni Místico ni Malfoy- Harry camino de un lado a otro, frente al semi circulo que se había formado en torno a él.

-Aquí estamos- se escucho la voz de Pansy. Intempestivamente se habían aparecido en medio del pueblo, los tres, Draco ocultaba su mano herida en su chaqueta. Harry por un momento no supo lo que le sucedía, entonces entorno los ojos y estuvo a punto de decir algo. Pero Draco le hizo una señal para que omitiese cualquier comentario, después lo hablarían con calma.

Místico deambulaba con dificultad, él también estaba bastante herido, su combate con Malcom Scythale también había sido duro. Oliver y Neville sostuvieron por los brazos a tan curioso personaje y de nuevo empezaron las deliberaciones.

-¿Dónde esta Hermione? ¿y Metzger?- pregunto Harry discretamente a Draco, mientras Místico comentaba estrategias e ideas con el resto de los magos.

-Esta herida, Metzger se la llevo para curarla- dijo Draco lacónicamente- pero estará bien……………….. se que ella estará bien.

-¿Qué le paso a tu mano?- pregunto Harry serio, dubitativo, al ver la horrible herida que Draco tenia en su brazo, la cual había dejado de sangrar, pero todavía ofrecía muy mal aspecto.

-Un pequeño recuerdo y una lección muy bien aprendida, nada mas- dijo Draco con voz ausente, Harry se dio cuenta de que un brillo extraño inundaba los ojos de Draco Malfoy, era como si una súbita comprensión lo estuviese asaltando en ese momento, como si una venda hubiese sido quitada de sus ojos. Draco entonces recupero su semblante serio habitual y le dijo a Harry- Potter, es vital que Grindelwald no consiga el maldito báculo. Así me lo ha dicho Místico. Y te aseguro que los Dementores tienen órdenes de sacarnos a todos del camino. Esta es la hora de luchar.

-Andando……….A Hogwarts- grito Harry a la Orden del Fénix. Todos tenían algo de temor, pero igualmente irían a defender el bastión mágico más importante del reino unido. La guerra, aquella terrible guerra que asolaba el país, de pronto era una pequeña escaramuza entre magos. Las tinieblas no habían aparecido, era demasiado pronto, pero ya Gellert estaba poniendo en funcionamiento la maquinaria para todo girase a su favor.

Las decisiones fueron tomadas finalmente. Pansy se quedaría con Místico en Hogsmade, protegiendo al pueblo y para que el viejo druida recuperara fuerzas. Antes de que los magos desaparecieran entre la vegetación del bosque. Místico grito:

-Malfoy………….recuerda el poder del agua……………no te olvides……….que mas allá de todo…………………tú llevas dentro de ti el poder del agua. El agua es tu Patronus– Draco giro sobre si mismo y asintió. Ya sabía que era lo que tenia que hacer, por lo menos en relación con los Dementores.

0o0

Franz deposito a Hermione sobre una mesa en la habitación que compartían en el castillo de Grosslin, ella respiraba con dificultad e intento incorporarse para tratar de ayudar en algo, pero el dolor hizo que se desplomase de nuevo. Franz revolvía gavetas, armarios, revisaba frascos con un frenetismo inusual en él, pero había que ser rápido, si ella seguía perdiendo sangre a ese ritmo, podría morir, releyó las etiquetas de los frascos, hasta que dio con el que estaba buscando. Fue hasta donde estaba Hermione y la obligo a tenderse boca arriba en la mesa, rasgo su ropa y dejo su pecho al descubierto, miro atentamente las dos heridas, una en el hombro derecho y otro encima de su pecho izquierdo, ambas con mal aspecto. La incorporo un poco y le acerco la botella, ella hizo una mueca de desagrado al oler el contenido.

-¿Qué es?- pregunto Hermione en un susurro.

-Adormidera, extracto de amapola o como le llaman los muggles, morfina- le contesto Franz, obligándola a beber- No vas a querer recordar nada de esto. Va a doler, me imagino que lo sabes. Me voy a acercar tanto a ti, que espero poder controlarme. Pero es la única manera, debemos unir nuestras auras de oscuro, para así poder curarte.

-Se que no me harás daño- esta vez Hermione clavo su mirada en sus fríos ojos azules.

Entonces Franz entendió, ella ya lo sabia, lo que él estaba tratando de ocultarle, de manera inaudita se había dado cuenta, sintió un estremecimiento en su cuerpo pero como siempre su rostro no se perturbo en lo mas mínimo. La termino de desvestir y con ella en brazos, fue hasta el cuarto de baño y la arrojo sobre una tina. No sin dudarlo bastante y tratando de dejar a un lado sus temores, sus tabúes y sus conflictos, se despojo completamente de sus ropas y hundió su cuerpo en la misma tina. El agua estaba roja, debido a la sangre que brotaba de las heridas de Hermione, ella lucia pálida, con el cabello mojada pegado al cráneo, ya la Adormidera empezaba a surtir efecto, estaba cabeceando con los ojos cerrados.

Franz la acerco a su cuerpo y la acomodo encima de sus piernas, escogió hacerlo en la tina, porque el agua constituía otra barrera mas que franquear para no enloquecer con el tacto tan cercano de otro ser humano. Cuando la tuvo en sus brazos, amoldada a su cuerpo, su piel desnuda en estrecho contacto con la de él, sintió literalmente un choque eléctrico recorriendo su cuerpo desde la cabeza hasta la punta de los pies. Rodeo con sus brazos su cintura y dejo que la cabeza de ella reposara en su pecho, ya Hermione estaba inconsciente y no se estaba dando cuenta de nada. Franz bajo un poco la mirada y pudo ver los erectos pezones de ella pegados a su pecho, y los suaves labios de ella tocando su clavícula, como si fueran dos amantes entregados a la danza del amor, ese solo pensamiento provoco que saliese de su garganta un sonoro gemido, y empezó a temblar descontroladamente, sus dientes castañeaban, entonces cerro los ojos y empujo su aura oscura a fundirse con la de ella. Prontos aquellos dos cuerpos pálidos unidos se vieron envueltos en un torbellino negro. Ambos sintieron el poder recorriendo sus cuerpos y las heridas de ella empezaron a cerrarse, Franz respiraba agitadamente y luego sintió tanto dolor y ansiedad que perdió también el conocimiento.

0o0

Las figuras oscuras de los Dementores inundaban el cielo, se posicionaron en círculo alrededor del castillo de Hogwarts. Sus siniestras formas no dejaban lugar a dudas de su propósito, destruir, chupar, absorber almas. Dentro del castillo, en todas las torres, los estudiantes y profesores se atrincheraban, las tabletas de chocolate eran repartidas y consumidas con avidez, no podían permitirse el lujo de sucumbir a la desesperación. En la torre mas alta, tres figuras inmóviles contemplaban el panorama. Ron Weasley al ver acercarse a esas terribles criaturas se encendió completamente, las llamas crepitaron cubriendo completamente su cuerpo. Janie llevaba en su mano el estandarte del colegio, tal como les había indicado Mc Gonagall, ella sentía un ambiente opresivo, y tenia frío, mas que en una noche invernal y estaban en plena primavera. Theodore la sintió temblar y la estrecho en sus brazos.

-¿Qué esta pasando Theo?- dijo Janie con miedo, sin embargo se aferraba a la estaca del estandarte que en ese momento era su principal apoyo tanto físico como moral.

-Están aquí- dijo Nott por lo bajo, apretándola mas contra su cuerpo-Los Dementores.

-No puedo verlos- los ojos de Janie recorrían todo el paisaje a su alrededor, veía el sol poniéndose, las aguas del lago reflejando sus moribundos rayos y una niebla extraña rodeando el castillo, pero mas nada.

-No puedes, solo los magos los vemos, pero puedes sentirlos- le contesto Nott- Bien, Janie veremos si este castillo resiste, por el bien de todos.

Harry caminando en el bosque en la distancia podía ver los Dementores en el cielo y súbitamente vislumbro un destello rojo sobre la torre de Astronomia. Era Ron, que había asumido la forma del espíritu del fuego y al parecer la hora del ataque final estaba señalada.

3 comentarios

  1. Magnifico, la espera valio la pena espero querida Jos, que no te tardes tanto para obsequiarnos el siguiente capitulo, tengo que decirte que no me gusto que Hermione se fuera pero espero que pueda volver con Draco algun dia.


  2. Hola jos!
    bueno espero q mejores y escribas el siguiente cap
    q x lo visto faltan muxas cosas x saber xq no solo sta el vaculo y los dementores sino q tambien la profecia ojala q mistico resista!
    besos.


  3. Me encantooo jos esta genial esto cada vez se pone mejor y x finnn Draco entendiooo!!! y mi Bill estuvo grandiosoo!! 😉 solo espero q todo esto acabe… necesito ver a Draco y a Herms juntos!!



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