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Capitulo 59 El Escudo

Hola a todos, banda sonora de esta semana a cargo de Linkin Park “Papercut”. Me encanta la canción y el video da sensación de oscuridad, horror, ya saben todas esas cosas que me gustan. Lo recomiendo para despues del Flash Foward, ja ja ja ja. Nos vemos la semana que viene.

Berlin 1918

Un hombre alto de cabello castaño largo hasta los hombros, nariz aguileña y ojos azules intensos ocultos detrás de unas gafas caminaba por un largo y estrecho pasillo. Estaba en su treintena y a pesar de su aspecto intelectual, a su manera todavía seguía siendo guapo. Caminaba un poco encorvado, siempre había sido alto y también tímido, por lo que se inclinaba para tratar de pasar desapercibido. Era una persona de carácter jovial, pero muy reservado. No le gustaba hablar ni ahondar en su vida familiar, ya que esta prácticamente no existía. Lo único que tenia era a su hermano, Aberforth Dumblendore y tenían mas de de 20 años sin hablar, las pocas veces que se veían, siempre terminaban discutiendo por lo mismo, culpándose mutuamente. Al final, Albus desistió, sabia que el único culpable de esa desgracia era él mismo, independientemente de quien hubiese lanzado el hechizo. Por su culpa, su pequeña hermana estaba muerta. Mientras caminaba hacia su destino, su mente divagaba una y otra vez, como lo venia haciendo desde hace años, inmerso en la expiación de sus errores.

Intento enterrar esos recuerdos tan tristes. Pero la melancolía siempre es mi compañera. Siento que le debo algo a todo el mundo, y no es fácil vivir así. Por eso he decidido ser maestro y no emprender una carrera política como había supuesto todo el mundo.

Recuerdo los halagos de mis profesores y los títulos que he ganado a través de mi trayectoria escolar: Albus el premio anual de Hogwarts, Albus el ganador del premio por servicios especiales, Albus el talentoso mago con un futuro brillante, pero nunca nadie diría Albus el solitario o Albus el triste y menos aun Albus el del corazón roto. A la gente no le gustan las historias tristes y la mía es la mas triste de todas, por eso oculto mi pasado celosamente. .

Gellert……………. Es el protagonista de mis peores pesadillas. Como olvidar toda esa historia, era algo que me atormentaba. Me entregue a un amor apasionado, abandonando todo mis prejuicios, por un momento nada me importo, ni mis hermanos, ni mi crianza, ni mis restricciones morales. Me perdí en su boca, me abandone a sus caricias, le hice el amor una y otra vez como si fuese la ultima. Inclusive llegue a intentar pensar como él. Para luego descubrir realmente quien era……………… un monstruo. Yo sentía amor por Gellert Grindelwald pero este solo sentía lujuria y me quiso utilizar, convertirme en su peón, solo para tener un compañero en la aventura riesgosa que había iniciado. Por eso no soporto, cuando yo, recuperando la cordura y saliendo de ese sopor que me había quitado todas las perspectivas, me negué rotundamente a ayudar a realizar su sueño pervertido y eso ocasiono la terrible pelea.

A Gellert Grindelwald no le importaba sacar del camino a Aberforth si con eso lograba desaparecer al causante de que yo me arrepintiese y lo abandonase. Yo no podía soportar que alguien intentase dañar a mi hermano menor y no tuve mas remedio que intervenir, pero desgraciadamente fue ella……….mi inocente hermana, la que pago en ese enfrentamiento. Hubo un momento, en donde se lanzaron tres maldiciones imperdonables al mismo tiempo. Sabia que Aberforth le había lanzado una a Gellert, sabia que este había atacado a Aberforth, pero lo que nunca me he atrevido a confesar era que yo, Albus Dumblendore había escogido entre su hermano y el gran amor de su vida …………..y le había lanzado un Avada a Grildelwald, rompiendo mi corazón en mil pedazos. En la confusión, un hechizo perdido impacto a Ariana y ninguno de los tres supo quien fue el causante. Gellert Grindelwald huyo, jamás lo volví a ver hasta años después, y se llevo mi corazón con él, porque a pesar de todo, a pesar de que Grindelwald era un mago poderoso, alguien que estaba violentando el orden natural de las cosas, caminando por senderos franqueados por las tinieblas, no había dejado de amarlo y esa era mi maldición. Paso el tiempo y mi corazón no se calmaba, entonces cuando tenia 25 años lo vi de nuevo.

¿Cómo describir lo que se siente al ver al ser amado y al mismo tiempo el más odiado? Todo el conflicto regresa, alterando tu cuerpo y penetrando tu mente, sientes el corazón ardiendo, tus células te empujan al contacto de esa persona, a perderte de nuevo en él, a recorrer con tus manos su humanidad y besar cada rincón de su cuerpo. Pero tu cerebro te lo impide, usas la racionalización, te aferras a ella a cada segundo porque con Gellert, un paso en falso y estas perdido en un mar de lujuria. Suerte que soy Albus, y mi especial personalidad me impide expresar muchas cosas, soy de aquellos hombres que tienen el infierno por dentro como diría mi difunta madre. Llevo una mascara de serenidad, humildad y ecuanimidad ocultando mi verdadero yo, es mi defensa natural, nadie se atreve a atacarme, no porque sea el “mejor mago de la historia” (aquí es en donde me pregunto ¿A quien se le ocurrió colocar eso en mis cromos de las ranas de chocolate?), sino porque soy mortalmente aburrido y distractor.

Lo que soy capaz de sentir y mi manera de demostrarlo lo saben muy pocas personas, entre ellas, Grindelwald, que en ese fugaz encuentro, sin duda vio reflejados en mis ojos todo el deseo irrefrenable, la lujuria, la pasión, pero así mismo la terrible duda y el profundo desprecio, todos sentimientos encontrados que pugnaban por la supremacía en mi cerebro. No fue agradable y me atrevo a suponer que para ninguno de los dos, aunque mis suposiciones muchas veces no son las correctas. Gellert siempre ha sido susceptible a las emociones humanas, ni siquiera cuando dio inicio a sus experimentos secretos, como él los llamo ( de los cuales yo en ese entonces no tenia la mas mínima idea) jamás dejo de fluctuar entre la euforia y la más temible furia. Así que el hecho de ser cortésmente rechazado, significo para él la peor humillación posible. A pesar que yo sabia que la inmensidad de su orgullo no cabía en su cuerpo, debo ser honesto y decir que me sorprendió su reacción. Yo pensaba que no tenía corazón, pero una vez mas me equivoque en mi apreciación. Gellert si tenia corazón, uno negro y retorcido es cierto, pero un corazón al fin y al cabo. Y yo Albus Dumblendore, se lo rompí, así de simple, sin más detalles o mas explicaciones. ¿Me acosté con él en esa ocasión? Por supuesto que lo hice, la carne es débil, y yo soy un pedazo de lomo de aguja en ese sentido, como dije anteriormente, con Gellert hay que andarse con cuidado, porque un tropiezo y estas en sus brazos de nuevo, es despiadado y cruel, pero es el hombre más magnético que he conocido en la vida. Por otro lado, yo era joven, muy joven, mi intelecto todavía no había logrado suprimir mis más bajos deseos. Pero lo importante, es que tuve la suficiente fuerza de voluntad para no caer nunca más.

Jamás me lo perdone a mi mismo, pero curiosamente si logre perdonar a Gellert, muchos años después solo sentía lastima por Grindelwald, el Señor Tenebroso, victima de su propia incapacidad de arrepentirse. Trate de enmendar todos mis errores, siendo humilde y brindándole todo mi conocimiento a las nuevas generaciones, pero eso solo se me ocurrió mas tarde en mi vida. Al principio de mi despecho, como suelo llamar esa época entre los veinte y los treinta, tanta soledad me tenía abrumando, de tanto hablar con los antiguos retratos de mi casa, acabaría por volverme loco. Siempre recibía correspondencia, además publicaba artículos en revistas importantes como Trasformaciones Today pero evitaba el contacto con la gente, mejor dicho, evitaba encontrarme con él, que cada día se hacia mas famoso en los foros políticos mágicos con sus ideas revolucionarias acerca del bien mayor, que yo sabia no era mas que la mascara que disimulaba sus planes de dominación para todos los muggles y los magos.

Grindelwald cambiaria la bota imperial por la bota mágica, ese era mi chiste privado, en esos años de la Primera Guerra Mundial. Gellert siempre fue un buen orador, de eso no había duda, era capaz de convencer a un pueblo entero de ahogarse en el rió, y ellos se suicidarían con una sonrisa en el rostro, complaciendo a tan distinguido mago, de eso estaba seguro. Pero el único que sabía la verdad era yo y quizás hable cuando fue demasiado tarde. En 1947 ya siendo profesor de Hogwarts y con Grindelwald preso en Numemgard, visite Auschwithz, Treblinka, Sorbibor y otros lugares de exterminio, nadie nunca se imaginara la amargura del sabor de mis lágrimas ese día. Toda esa gente, desaparecida gracias a las ideas del loco genocida que yo había amado alguna vez, ideas que fueron adoptadas por los líderes muggles europeos de esa época. Pero eso…………..es otra historia.

Un buen día me levante de la cama, me mire al espejo y me dije “Ya basta Al. ¿Por qué no lo intentas? La gente no muerde y eso es un hecho”, además el fantasma de Gellert Grindelwald no podía estar persiguiéndome eternamente, algún día debería enfrentarlo, quizás ya no en un plano personal, pero si quizás debido a nuestras ideas, distintas desde su concepción hasta su propósito. . Prepare las maletas e inicie mi viaje a una nueva vida, que presentía me dejaría muchas satisfacciones. Por eso había acudido a la Universidad Mágica de Berlín, invitado por el rector para dar la cátedra de Encantamientos Avanzados y de paso verificar de primera mano como reaccionaba la gente ante el siniestro cambio de pensamiento que pululaba en el ambiente, por supuesto obra y gracia de Gellert Grindelwald.

La estructura del edificio era imponente, con altas columnas en su fachada, en un estilo grecorromano que volvía a ponerse de moda tantos en los edificios muggles como el los mágicos. La Gran Guerra muggle había acabado hacia unos meses, ahora Alemania era una republica. El Kaiser había sido depuesto. Y la geopolitica Europea también había cambiado. En Rusia, un grupo de fanáticos llamados Bolcheviques habían asesinado al Zar y a su familia. Los magos rusos sin duda siguiendo ese ejemplo, habían quemado vivo a su ministro mágico, en un acto que fue deplorado por todas las comunidades mágicas civilizadas del mundo. El ministerio mágico alemán, curiosamente parecía estar inmenso en una tensa calma, como esa que precede a la gran tempestad. Los vientos de cambio al parecer llegarían tarde o temprano. Y por supuesto, que el recinto universitario era el mejor lugar para estar al corriente de los nuevos acontecimientos, no en vano las mejores ideas venían de las mentes jóvenes. Mientras recorría el pasillo me fije que había a los lados innumerables puertas, todas ellas cerradas, de vez en cuando algún brujo apresurado cargando montones de libros en su regazo entraba nerviosamente por una de esas puertas, sin duda llegando tarde a una clase. Sonreí recordando mis días de Hogwarts y luego en la Academia Superior de Encantamientos, en donde había sido el mejor alumno de los últimos 300 años.

Mis pasos me llevaron directamente a la sala 369, mi salón de clases asignado para ese día, antes de abrir la puerta, lancé un largo suspiro. Sin duda estaba un poco asustado, pero a la vez animado y expectante, por Merlín que necesitaba aire fresco. No podía seguir viviendo regodeándome en mi dolor, analizando de mil maneras como mi vida había cambiado en un segundo. Lo hecho, hecho estaba. Y si bien poseía un giratiempo y estuve mucho tiempo obsesionado con la idea de utilizarlo, había desistido. De alguna manera sentía que el destino no podía ser cambiado, quizás podría salvar a Ariana una y otra vez, pero quizás irremediablemente volvería a pasar lo mismo, ella moriría. Había leído algo al respecto y no me apetecía pasar por lo mismo una y otra vez.

Abrí la puerta y escuche el ruido procedente del interior, voces jóvenes, alegres, despreocupadas, quizás metidos en conversaciones profundas o simplemente comentando alguna tontería. Me atreví a cerrar los ojos un momento, deleitado, me sentía en mi terreno, ser maestro era algo que me fortalecía, me llenaba de alegría y me revitalizaba. Entre al salón de clases y inmediatamente los alumnos callaron, intimidados ante la fama que me precedía. Los mire a todos por encima de las gafas, tomando un poco de confianza me erguí en toda mi estatura y me coloque frente a los estudiantes con los brazos cruzados, sosteniendo mi varita. . Mis ojos (de un impresionante color azul, si me permiten agregar) escudriñaban cada cara, penetraba almas e intensiones con mi mirada de rayos X (de esos que habían descubierto recientemente un tal Röntgen). Después de un rato, solo sonreí, y usando mi varita para escribir en el pizarrón mágico, deje impresas allí unas palabras y me aleje un poco para leerlas. Satisfecho con el resultado, hable con mi tono más amable, ensayado hasta la saciedad, para demostrar que era un tipo confiable, a pesar de haber sido el amante de un Lord Oscuro:

-Soy Albus Dumblendore, el nuevo profesor de Encantamientos Avanzados, será un placer compartir todas las tardes con ustedes, sin duda una experiencia muy interesante- dije con tono cortés, a una audiencia que me miraba con ojos exorbitados y un poco incrédulos, debido quizás a lo que había escrito en el pizarrón.

Creo que nunca nadie a ciencia cierta supo jamás, de todos mis alumnos, porque yo, siempre empezaba mi año escolar escribiendo en un pizarrón, Vine , vi y venci, parafraseando a Julio Cesar, eso , mas algunas otras cosas, me hicieron ganar fama de excéntrico. Y el significado de esas palabras, es un misterio para muchos, pero para quien sepa algo de mi vida, es mas que evidente.

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Gellert solo exhibió una sonrisa de satisfacción, cuando los vio aparecer. Allí estaban, el viejo y molesto Druida, la mujer que era la reencarnación del plasma, Harry Potter, el chico-que-pronto-moriría y el hombre rubio que portaba aquella espada legendaria. Se habian aparecido bastante separados. Los otros dos elementos, sin duda se habían quedado en Hogwarts. Excelente.

Hermione se sentía asfixiada por la mordaza que tenia colocada, además la soga que mantenía sus manos atadas se le clavaba en la piel, pero lo peor de todo era sentir el halo siniestro de la magia del hombre que la tenia bien sujeta contra él en su montura. El pánico se infiltraba en su cuerpo y no podía soportar el aliento de Gellert directamente a un lado de su cara, espantosamente frío. Ella miraba a Franz con desesperación, este con su mirada solo le pedía que mantuviese la calma. Grindelwald la utilizaba como escudo humano y la mantenía amordazada, porque quería evitarse problemas. Ella dominaba perfectamente la Voz y Gellert no era tonto, esa bruja era muy talentosa, así que la quería bien calladita para lo que se proponía hacer.

Hermione ya estaba sucumbiendo al mareo y la debilidad, cuando lo vio. Alto, rubio, vestido de pantalón y chaqueta negra, sin tunica, luciendo desafiante con Polaris en su mano, mirándola con el miedo saltando de sus intensos ojos grises. En ese momento se estremeció, tenia mucho tiempo que no lo veía y no pudo evitar gemir con todas sus fuerzas, todo el revuelo de sentimientos que tenia hacia él hizo erupción en su cuerpo de una manera tan atroz, que sintió que el alma le abandonaba por un instante, su primer impulso fue correr hacia él, pero no podía, Gellert la aprisionaba contra su cuerpo, sentía que la iba a partir en dos. Empezó a respirar agitadamente, hecho que no paso desapercibido para el Señor Oscuro.

-Así que ya lo viste- dijo Gellert con crueldad- típica reacción. No trates de mentirme Granger, tú todavía amas a ese hombre, que gracioso, un hombre que dejara de respirar pronto.

Ella se removió con violencia pero Gellert intensifico el agarre.

-Tranquila- dijo en voz baja- esto apenas comienza.

Gellert se adelanto con su caballo del grupo, entonces la vara que sostenía en ese momento en alto emitió un destello de luz, era la orden que esperaban los dementores. Estos inmediatamente volaron raudos hacia Hogwarts.

Draco la miraba desesperado, tenia la espada desenvainada. Ella estaba atada montada en un caballo con un hombre que tenia una capucha cubriéndole el rostro, vestía de negro y estaba amordazada, podía ver sus ojos vidriosos, estaba muy pálida y lucia enferma. A su lado Metzger y el anciano que suponía era Malcom Scythale, mas hacia atrás su padre quien lo observaba con una expresión inescrutable, Avery, Rosier, Amycus Carroy y otros antiguos mortifagos ahora convertidos en Deathcrows, estos en un movimiento inesperado se desaparecieron y dejaron a los tres hombres a caballo en la explanada.

Ella era su otra mitad, la persona por la que mas había luchado a lo largo de su vida. Su compañera, la madre de sus hijos, su amor. La certeza de que estaba en peligro y la imposibilidad de poder contenerse fueron los desencadenantes de que Draco Malfoy echase por la borda cualquier vestigio de prudencia, simplemente blandió la espada y se dirigió como un suicida a salvar a esa joven, que era la persona por la cual respiraba.

Harry vio como Draco empezaba una carrera desenfrenada para atacar al hombre encapuchado, esquivando los hechizos que este lanzaba con el báculo. Simplemente lo siguió, no tenia remedio, no podía darse el lujo de perderlo y sobre todas las cosas, ellos dos eran sus amigos.

-Parkinson- grito Místico viendo como los dos chicos planteaban batalla a los Oscuro- El escudo.

Entonces todos pudieron apreciar como esa hermosa joven, extendió los brazos hacia el cielo, y un destello increíble de luz salio de su cuerpo, corriendo a ambas lados como una barrera, una muralla, siguiendo la dirección de la muralla de Adriano. Ese despliegue de energía la sumió en un estado de euforia, no sentía su cuerpo, en un momento sintió que la luz brotaba de cada una de sus células, el escudo crecía más y mas, extendiéndose a si mismo también hacia el cielo, entonces el cuerpo de Pansy se convirtió en pura energía, que impregnaba rauda todas las células de su cuerpo desvaneciéndolas. En ese momento, Pansy Parkinson dejo de ser humana y formo parte del todo………la energía vital que rodeaba el planeta……que le daba vida a todas las cosas………..estaba absorbiéndola sin piedad………sin embargo todavía estaba viva. Sentía su cuerpo pujando en cada dirección, aun así sentía dolor y un sinfín de emociones, podía usar su sentido de la vista, veía todo lo que ocurría a su alrededor, pero su cuerpo simplemente era una corriente de energía, un escudo que despedía una luz intensa color magenta, con miles de chispas saltando de ella , en ese momento Pansy Parkinson, la insegura chica que se creía buena para nada, estaba protegiendo los limites de Escocia y evitando que los cuatro Oscuros penetrasen en esta.

Malcom Scythale estaba entretenido lanzando hechizos a diestra y siniestro. No había abandonado su montura por los momentos. Maldijo cuando vio a la bruja desapareciéndose y convirtiéndose en un despliegue de energía. No se había imaginado que esa mujer seria tan poderosa. Entonces en un movimiento rápido dejo el caballo y camino a enfrentarse con Místico.

-Místico- dijo Scythale con sorna- venerable Místico. Debiste permanecer en tu hueco junto al mar, esto no es tu asunto.

-Joven Malcom- le contesto Místico tomando posición de ataque- tenia curiosidad por conocerlo, he oído que usted es una persona muy tenaz.

Scythale no perdió el tiempo y le lanzo un hechizo a Místico que simplemente lo neutralizo con su vara de Druida. Scythale no perdió la compostura, tenía guardada mas sorpresas desagradables.

Draco dio un salto y blandiendo a Polaris, dio un golpe de espada contra la vara de Grindelwald, esta tembló en la mano del oscuro pero no la soltó. Gellert se impresiono por la fuerza del golpe. Hermione gimió cuando vio a Draco lanzándose en ese ataque suicida. Draco golpeo de nuevo, pero esta vez fue en el aire, Gellert hizo que el caballo retrocediese, el animal obedeció. Draco se puso de nuevo en posición de ataque. Sus fosas nasales aleteaban, tenia la boca abierta y estaba jadeando como un animal, la furia y el dolor eran sus compañeras en ese momento, pero también era lo que estaba alimentando su fuerza y su coraje.

-Malfoy- le grito Gellert a la distancia, señalando a Hermione, que negaba con la cabeza, intentando darle a entender a Draco que se alejase, que Grindelwald solo quería provocarlo- ¿Vienes acaso por esto?.

-Maldito- grito Draco, tensando su cuerpo, preparándose para una nueva acometida, tomo a Polaris con las dos manos y avanzo cautelosamente. Se movía como un felino, lento, elegante y peligroso- Entrégamela.

Harry corrió hacia donde se encontraba Draco Malfoy y le lanzo unos cuantos hechizos a Gellert que los desvío eficientemente con su vara. Entonces Franz, entendió de que no podía permanecer ajeno al combate por más tiempo. Tenía la obligación de luchar con Potter o con Malfoy, por lo menos para mantener las apariencias. Así que abandonando su montura, intercepto el camino de Harry con un hechizo aturdidor que Harry esquivo por unos centímetros.

Harry detuvo su frenética carrera para ayudar a Draco y se enfrasco en un duelo con Franz Metzger, en un momento cuando se acercaron lo suficiente, pudieron mantener una disimulada charla.

-Tienes que llevarte a Malfoy a Escocia, esto es una trampa- le dijo Franz mientras se acercaba a Harry.

-¿Quién es ese hombre? – pregunto Harry lanzándole un avada desviado a Franz.

-Es Gellert Grindelwald- susurro Franz, quien atravesó a Harry con su vacía mirada azul.

-¡Diablos!- escupió Harry. Como no se lo había imaginado, si era lo mas lógico, quien mas podría ocupar el lugar de Voldemort, que el mago Tenebroso que había sido su predecesor. Harry sintió que la mente se le obnubilaba por un segundo. Ese hombre era el epitome de la maldad, la crueldad reencarnada, si realmente era cierto todo lo que había escuchado de él. Ahora entendía el interés de Malcom Scythale por las reliquias mortales, el mismo Grindelwald había sido el poseedor de la varita del saúco y había dedicado años a buscarlas. ¿Qué pretendían hacer con las reliquias? ¿Por qué tanto interés en Escocia? De pronto una lucecita de entendimiento ilumino su cerebro ¡Por supuesto! El maldito báculo que estaba escondido en Hogwarts al parecer era parte de la profecía que involucraba a los cuatro oscuros y al mago de los cinco elementos en uno, quien quiera que este fuese………… y ¡ El báculo estaba en Hogwarts! Él mismo lo había escondido en la Cámara de los Secretos.

¿Qué tenían que ver el báculo y las reliquias mortales? De pronto se quedo rígido, si Grindelwald se aparecía en Escocia, los que se quedaron custodiando el castillo no serian suficientes para detenerlo. Ese entonces era el plan de Grindelwald , divide y vencerás. Harry se maldijo su idiotez, había caído en ese juego en el polo Norte, en esa ocasión su estrategia resulto la adecuada, él, Pansy y Theo contra Voldemort, Ron, Draco y Hermione destruyendo el Horrocrux, pero esta vez no estaba tan seguro. Miro por un segundo el escudo de luz de Pansy, nadie podía atravesar eso. Entonces recordó, el proyecto Somaya tenía en su poder algo de su sangre y la de Pansy. Sin duda Grindelwald se había apropiado de eso. Voldemort podía volar gracias a su sangre. Si había hecho el conjuro correcto, Gellert podía atravesar el escudo de Pansy sin sufrir daño, siempre lo había sabido. Así que simplemente quería deshacerse de ellos allí, pero ¿Cómo? ¿Por qué?. Observo a Draco amenazando a Gellert con su espada, y su mirada se detuvo en Hermione quien lucia amordazada. ¡Quiere deshacerse de Draco!

-Pase lo que pase, Potter- dijo Franz con su voz calmada que lo caracterizaba- Debes ir tras Grindelwald.

-¿Qué esta pasando?- Harry seguía lanzándole a Metzger hechizos desviados.

-Draco Malfoy y yo nos vamos a pelear a muerte- dijo Franz que ya había adivinado la intención original de Gellert Grindelwald. Su abuelo era demasiado astuto y eso había que reconocerlo- Y Gellert supone que tú te quedaras a ayudarlo. Debes ir tras el Señor Oscuro. Yo me ocupare de Malfoy.

Draco utilizo su poder de transformación y convirtió el caballo de Grindelwald en hielo, este soltó un gruñido de frustración y lanzo a Hermione de la grupa del caballo, esta cayo pesadamente en el suelo. Draco aúllo e intento acercarse a ella, pero Gellert, que ya se había apeado del caballo, lo intercepto con su lanza. Draco retrocedió sintiendo que el pánico lo invadía, miro de reojo y la vio moverse, estaba viva. Hermione se arrastro en el suelo unos metros y se incorporo boca arriba, miro a Draco aterrorizada.

-¿Por qué tanta preocupación por una mujer que no es tuya?- le grito Gellert, todavía con su capucha ocultándole el rostro, sonreía cruelmente. Con fuerza inusitada y utilizando la vara como palanca aparto a Draco unos metros hacia atrás. Draco no perdió el equilibrio y siguió apuntándolo con su espada, esta vez sostenida por una sola mano.

Draco sintió un sudor frío en sus sienes. Miro a Hermione detenidamente. Ella negaba con la cabeza. Ideas confusas y dispersas pulularon en su cerebro. Luego atravesó al hombre de la capucha con sus ojos. Un rictus de amargura se dibujo en su boca. Poco a poco estaba comprendiendo y la verdad era muy dura, hasta para él.

-Me presento Draco Malfoy, soy Gellert Grindelwald. Y esa mujer que esta ahí, ya no te pertenece, es la mujer de Franz Metzger. Su legítima esposa- entonces Gellert estallo en siniestras carcajadas, solo tuvo que ver la cara demudada de dolor de Draco para darse cuenta de que su plan había sido un éxito. Si tenía suerte, eliminaría al aire y al agua, además del molestoso druida. Y para el plasma tenia una pequeña sorpresita.

Draco sintió que le clavaban una daga en el corazón. Cerró los ojos un momento, intentando ordenar sus ideas, de nuevo dirigió su mirada a Hermione, quien inmediatamente le rehúyo la vista y trato de gemir aun estando amordazada, estaba temblando y con las lagrimas surcándole el rostro. Solo al verla en ese estado, supo que era verdad. Ella, el amor de su vida, la madre de sus hijos, la mujer por la que había estado sufriendo la mitad de su existencia, lo había traicionado uniéndose a otro en matrimonio. No le importaban las razones en ese momento, ni siquiera se detuvo a pensar que era el mismo Gellert Grindelwarld a quien estaba enfrentado en ese momento, la certeza y el dolor de que nunca mas volverían a estar juntos le partió el alma. Entonces Draco Malfoy, dejándose controlar por toda la rabia que bullía en su interior, perdió las perspectivas y su combate con Grindelwald paso a segundo termino.

Por un instante su mirada se cruzo con la de Franz Metzger en la lejanía y este no pudo evitar estremecerse, los ojos de Draco Malfoy destellaban odio puro. Vio a Gellert alejarse tranquilamente hacia el escudo energético y a Draco rígido de pie, cerca de Hermione Granger, con la espada baja y la cabeza gacha, apretando sus puños hasta volverlos blancos. De pronto Polaris refulgió con una pálida luz azul envolviendo su hoja y su propia espada la Daga de la Bruja clamo por ser sacada de su vaina. Franz no podía hacer caso omiso de la llamada de la espada. Así que preparo su cuerpo y su mente para lo que sin duda seria un combate crucial.

-Potter- dijo Franz mascullando- es hora. Vete de aquí.

-No puedo atravesar el escudo- dijo Harry quien impertérrito había visto toda la escena y no entendía absolutamente nada. ¿Por que razón Draco había dejado de pelear con Grindelwald? ¿Por qué veía a Hermione como si quisiera matarla? Harry estaba en total estado de desasosiego, todo estaba saliendo de la peor manera posible. Miro suplicante a su aliado, Franz Metzger, quien también tenía una actitud muy extraña. Antes de que pudiese preguntar algo mas, Franz lo apremio de nuevo.

-Rápido Potter, utiliza tu imaginación- dijo Metzger- si Grindelwald llega a Hogwarts será desastroso.

Harry corrió detrás de Gellert Grindelwald. Franz intento dominar el sentimiento de revancha que la espada le estaba ofreciendo. La saco de su vaina y la observo un momento. La pelea seria dura y sin duda Draco Malfoy lo iba a intentar matar. No lo culpaba, él en su situación hubiese hecho lo mismo.

-¿Por qué lo hiciste?- pregunto Draco dirigiéndole por primera vez la palabra a Hermione, ella lo miraba intentando en vano de desatarse de sus ataduras, desesperada por ofrecerle alguna explicación, él sabia que ella no podía hablar por la mordaza, pero no pudo evitar preguntárselo, estaba fuera de si. Draco la apunto con su espada y le grito desgarradoramente fuera de todo su control- ¿Por qué diablos lo hiciste Hermione?- ella gimió asustada, la profecía de Elie se estaba cumpliendo a cabalidad. Lo que había visto hacia meses en la mente de su hija, la imagen le asaltaba el pensamiento como un verdadero deja vu.

-Si le haces daño te matare- Draco escucho la fría advertencia de Franz Metzger detrás de él. De nuevo la furia y un deseo de matar incontrolable se apoderaron de su ser. No pretendía matar a Hermione, jamás lo haría, ella era la madre de sus hijos, su indiferencia y desamor seria suficiente castigo para ella, pero con Metzger era diferente, lo iba a desmembrar con sus propias manos.

-Maldito cobarde ¿Cómo te atreviste?- le grito Draco dándole la espalda a Hermione. Vio a Franz Metzger blandiendo con fuerza a La Daga de la bruja. Lucia imponente con esa gran espada en sus manos, vestido de uniforme militar negro y un aura oscura rodeándolo.

-Te prometí que si me llamabas cobarde de nuevo te mataría- contesto Franz, quien sintió su cuerpo temblando de furia, se sentía insultado, su fanático amor propio y su sentido del honor mandaron al diablo toda su ecuanimidad, sin contar que su espada estaba deseosa de batirse en duelo con la otra. – y Franz Metzger siempre hace honor a sus promesas.

Draco se inclino un poco hacia adelante y cambio alternativamente a Polaris de mano para distraer a su oponente. Franz mantuvo la concentración, no iba a caer con ese ardid infantil. De pronto Draco haciendo gala de una velocidad sobrenatural, levanto la espada sobre su cabeza con ambas manos y dio un salto hacia Franz, quien recibió todo el golpe de Polaris extendiendo el brazo en donde llevaba su espada. Pateo a Draco en el estomago para quitárselo de encima, Draco dio un giro en el aire y de nuevo estuvo de pie en el suelo, ni siquiera había sentido la patada en su estomago. La sed de sangre y venganza se había apoderado de todo su ser, haciéndolo insensible al dolor físico. La Traición era lo único que no podía perdonar en la vida y traición era lo que se respiraba en el ambiente. Se fue hacia Franz lanzando golpes de espada una y otra vez, golpes que Franz rechazo con destreza y maestra. Ambos magos se giraron sobre si mismos con una velocidad irreal, se enfrentaron de nuevo y golpearon al mismo tiempo las espadas que quedaron cruzadas, ambas armas refulgían, Polaris con una mortecina luz azul y La Daga de la Bruja con una luz rojo dorada brillante.

Draco entonces empujo con la espada a Franz, y viéndose libre por un instante, clavo a Polaris en el piso, este se abrió en dos. Franz intento no perder el equilibrio, saltando la grieta que se abrió a sus pies. De nuevo quedaron enfrentados a distancia prudencial.

-Te matare- le grito Draco con todas sus fuerzas. Coloco a Polaris en poción horizontal sobre su cara, levantando sus brazos a la altura de sus hombros, flexionando sus codos y girando las muñecas con ambas manos tomando la empuñadura de la espada con fuerza, exhibiendo otra posición de ataque. Sus ojos grises se habían convertido en un par de brasas ardiendo del odio más infinito hacia su oponente. Uno de los dos no saldría vivo de allí, eso era una promesa.

-Eso lo veremos- le contesto Franz con voz segura, colocándose con un pie delante y otro atrás, las rodillas ligeramente flexionadas y el torso hacia adelante, sosteniendo La Daga de la Bruja con ambas manos, frente a él, paralela a su cuerpo. Ambos magos se habían olvidado completamente de sus talentos mágicos. Como siempre que peleaban, seria un duelo de espadas, los dos querían ver la sangre del otro derramándose a raudales.

Hermione veía todo el combate a pocos metros impertérrita. Entendía la reacción de Draco y eso era lo que mas había temido. El maldito Gellert le había escupido la verdad con toda la intención de desatar un infierno emocional y allí estaba batiéndose a muerte contra su rival. No podía dejar de llorar desconsolada, quizás si ella le hubiese dicho la verdad, a lo mejor, él no habría tomado esa actitud. Hermione meneo la cabeza de un lado a otro, no, Draco hubiese hecho exactamente lo mismo, intentar matar a Metzger, sus sentimientos por ella eran muy fuertes y era lo único que verdaderamente lo hacia perder su control. Sus manos estaban atadas y ella estaba impotente para evitar una desgracia. No podían matarse allí, después de todo, los necesitaba a ambos vivos. Además inexplicablemente, Franz parecía estar poseído por el mismo espíritu de odio y revancha que controlaba la mente de Draco en ese momento.

Hermione entonces llego a la conclusión correcta, sorprendentemente no se estaban pelando porque eran de bandos diferentes, simplemente se estaban peleando por su amor. Hermione sintió una opresión llenándole el pecho, la posibilidad de que Franz Metzger la amara era una locura, pero ahora entendía claramente el significado de todas sus palabras y sus gestos. No lo habría previsto ni en un millón de años. Intento concentrar su poder con todas sus fuerzas en sus manos y luego de sentir que su cabeza casi se partía en dos, ya que no tenía ni varita ni nada que canalizara su poder mágico, logro desatar la soga. Se levanto rápidamente del suelo y se quito la mordaza. Tenia que parar ese enfrentamiento a como de lugar, si Franz moría la profecía no se cumpliría y si Draco moría, ella no se lo perdonaría jamás a si misma.

Mistico y Malcom Scythale estaban enfrascados en una lucha de poder mágico. El viejo druida compensaba su falta de habilidad física con poderosos hechizos y una y otra vez lograba interceptar las maldiciones que le enviaba Scythale, quien lucia cada vez mas perplejo.

Avada Kedavra- grito Malcom pero Místico logro saltar a un lado. El hechizo verde impacto sobre la yerba dejando una huella negra.

Expulso- grito Místico enviando una poderosa ráfaga de energía con su vara hacia Malcom quien salto despedido hacia atrás. Con una agilidad inusitada en su viejo cuerpo, logro incorporarse.

MUERE– Malcom utilizo la Voz con maestría. Entonces Místico se arrodillo sosteniéndose a duras penas con la vara, se llevo una mano a su corazón. La potencia de la Voz era increíble, así que utilizo todo su autocontrol para poder sobrellevarla. Sentía su corazón latiendo rápido, para luego pararse y volver a latir con fuerza. Su cuerpo luchaba desesperado ante la compulsión. Scythale sonreía satisfecho, pero a la vez débil, todo el poder que requirió esa orden también había hecho mella en él. Miro a la lejanía y vio a su señor Oscuro frente al despliegue de colores que era el escudo de Pansy Parkinson. Al ver que Místico caía al suelo, pálido, camino para reunirse con Gellert Grindelwald.

Grindelwald miro curioso el escudo. Sin dudarlo ni siquiera por un instante y rodeándose con fuerza de su aura oscura, se acerco y lo atravesó. Un profundo gemido de dolor se alzo dentro de las mismas entrañas del muro de energía. Mientras atravesaba el escudo, Gellert miraba impresionado todos los colores y las chispas que revoloteaban a su alrededor, tomo una y la apretó en su mano, sintiendo el estremecimiento de esta como si fuese un ser vivo lo que estaba aplastando. Río con profundas y crueles carcajadas. Se concentro e hizo que su siniestra energía se propagase por toda la longitud del escudo y este desapareció. Vio como un cuerpo desnudo caía arrodillado sobre el suelo, débil y tembloroso, al lado de la muralla, era una espectacular mujer con piel muy blanca y cabellos negros ocultando sus deliciosos pechos. Ella lo miro con el pánico reflejándose en sus grandes ojos azules y Gellert se detuvo un instante frente a ella. La lujuria por un hombre o una mujer hermosa era algo incontrolable en él, a pesar de ser un Oscuro, siempre lo había sido, su insaciable apetito sexual era legendario. Pero muy a su pesar, esta vez lo dejaría pasar, tenia cosas mas importantes de que ocuparse.

-Nunca podrás comparar tu poder con el mío. Te perdonare la vida. Guardo la esperanza que reflexiones sobre esta experiencia y cambies de bando- Gellert la miraba fríamente, con su boca dibujando una macabra sonrisa- No me gustan las de tu clase, pero sin duda contigo, una dama tan poderosa, se podría hacer una excepción, someterte y sodomizarte será una experiencia que no me perderé por nada en este mundo. Y me provoca procrear un descendiente contigo, la expectativa de utilizarlo a mi antojo es algo que me interesa mucho, veo un gran potencial destructivo en eso. Estas advertida, la próxima vez que te tenga cerca, conocerás mi lado más oscuro, chiquilla. Piénsalo, te estaré esperando………….ansioso. Y si no quieres………….te destruiré. Pero por ahora, tengo prisa- Gellert entonces avanzo para cruzar la muralla, siendo perseguido por su aura de tinieblas y oscuridad. Scythale también paso de largo, miro de reojo a Pansy y la ignoro olímpicamente. No convenía maltratar a los juguetes de Gellert.

Pansy sentía que se le iba a salir el corazón del pecho del susto. Ese hombre encapuchado era lo mas espeluznante que había visto en la vida y su vil amenaza le taladro el cerebro. Si ese hombre alguna vez le tocaba un solo cabello se moriría del asco, prefería que le arrancasen la piel mil veces a eso.

Harry corrió presuroso hacia ella, Pansy miraba el suelo y solo sintió la calida mano de alguien sobre su hombro. Con el rostro descompuesto por el miedo lo miro. Harry enseguida viendo que ella estaba desnuda allí, intentando de cubrir su cuerpo, se quito su tunica y la cubrió con ella.

-¿Estas bien?- le pregunto mirándola a los ojos. Pansy solo asintió- Místico ha caído, revisa su estado. Yo iré detrás de Grindelwald.

-¿Ese es Grindelwald?- dijo con un aullido Pansy- ¡Oh , Merlin bendito! Harry perdóname, no pude hacer nada para detenerlo.

-Ayuda a Místico- le dijo Harry antes de atravesar la muralla, elevarse del suelo y emprender el vuelo- Y llévatelo a Hogwarts, rápido.

En medio de la llanura que rodeaba la muralla de Adriano, dos hombres poderosos se enfrentaban. Los cuerpos de ambos brillaban por causa de la luz que despedían sus espadas. Una verdadera exhibición de duelo de espadas. Un combate ordinario entre dos humanos extraordinarios. Uno de ellos, un siniestro oscuro, alguien que sin tener la capacidad, se veía invadido por violentos sentimientos iban mas allá de su comprensión. El otro, por naturaleza cambiante y voluble como el agua, sumergido en las profundidades de un amor verdadero y desgarrador, que lo atormentaba a cada segundo de su existencia. ¿Cómo seguir respirando si la razón de tu vida simplemente se te ha escapado de las manos? Draco Malfoy deseaba morir, pero se llevaría a su rival con él. Por un momento nada le importo. Pero entonces en su mente aparecieron las imágenes de sus dos inocentes hijos y se dio cuenta que aunque sea por ellos, debía sobrevivir, aunque significase continuar el sendero vital con el corazón roto. No podía mirarla y enfrentarla, iba mas allá de sus fuerzas, su orgullo y su rabia le impedían ceder un milímetro y escucharla. La amaba y la odiaba desesperadamente. No quería escuchar ninguna explicación, porque nada justificaba tamaña traición.

Draco de nuevo empezó a embestir con fuerza a Franz, quien no se amilano en ningún momento, respondió con ímpetu cada mandoble de espada de su oponente. La intensidad del ataque de Draco hacia que retrocediese y utilizando la habilidad de Oscuro de teletrasportase se sitúo detrás de él intentando darle una estocada a espaldas, pero Draco giro y sorprendentemente hizo lo mismo, se teletrasporto.

Esa era la manera que los Oscuros y los Druidas recorrían las distancias, algo que Místico se había esforzado en enseñarle y Draco estaba demostrando que era un alumno insuperable. Dando un giro inesperado al aparecerse de un lado de Franz, logro herirlo en la cara, pero este respondió lanzándose con furia contra él y logrando rozarle un brazo. La sangre salía a borbotones de las heridas de ambos, pero ninguno cedió terreno. Continuaron en su lucha, golpeando las espadas con fuerza, si estaban agotados no lo demostraban.

-Deténganse- grito Hermione corriendo hacia ellos. Estaba muy débil y lo sabia, pero era de vida o muerte que dejasen de pelear. Nunca había visto dos hombres enfrentados con tanto encono y furia.

-Apártate- grito Franz quien había caído y tenia a Draco sobre él intentando decapitarlo con el filo de su espada sobre su cuello. Draco se distrajo al escuchar la voz de Hermione y Franz aprovecho para patearlo de nuevo, con tal fuerza que lo lanzo a unos metros. Intento concentrarse y transformarlo en un bloque de hielo, pero Franz se deshizo del hielo cuando se sintió cubierto por este.

Draco sintió el golpe contra su espalda y perdió el aliento. Un dolor antiguo lo asalto, una costilla que Hermione le había fracturado cuando era vampiro, de nuevo se rompió. Ignoro el dolor y de un salto se incorporo, respirando con dificultad.

-Por favor- suplico ella desesperada. Tenía el rostro congestionado de tanto llorar y su cabello caía despeinado sobre sus ojos. Draco no se atrevía a mirarla.

-Cállate Hermione y vete de aquí- le dijo con desden Draco, sorprendiéndose así mismo por el tono de rabia que imprimió a cada palabra- Tú y yo arreglaremos esto después de que deshaga de este maldito.

-Draco, por favor……….- gimió ella, llevándose las manos de la cabeza, tenia miedo de que Franz lo matase sin ningún tipo de contemplación- Todo tiene una explicación, escúchame. Por nuestros hijos, te pido que me escuches.

Entonces Draco la miro feroz, con sus ojos reflejando el conflicto interno que tenia. Una mirada cargada de odio, decepción, amor y dolor, pero sobre todo una terrible determinación. Hermione le sostuvo la mirada, sin embargo no pudo evitar gemir. No la iba a escuchar, estaba segura de ello.

-No metas a mis hijos en esto. No te atrevas a escudarte con ellos- le dijo con desprecio Draco. Sin embargo sentía que cada palabra le atravesaba el corazón como sin duda le estaba afectando a ella- Vete.

-Franz- Hermione miro a Metzger- tú mejor que nadie sabes que esto no puede suceder. La profecía, todo por lo que hemos luchado. Mi sacrificio no puede ser en vano.

-Gracia- le dijo Franz haciendo caso omiso de esas palabras. Su mente racional estaba desconectada. En ese momento solo quería matar a Draco Malfoy, nunca en su vida había perdido el control de esa manera, pero estaba eufórico y por que no decirlo, lo estaba disfrutando – apártate- pero Hermione no se movió. Quería utilizar su poder de Oscura para separarlos, pero estaba muy débil, no habían pasado dos días desde el nacimiento del niño y le faltaban fuerzas.

Franz se acerco a ella y la jalo de un brazo violentamente tirandola al suelo. Se fue de nuevo contra Draco, quien respondió su embate, blandiendo Polaris una y otra vez contra él, el sonido del metal chocando era estruendoso. Entonces Hermione se incorporo del suelo y corrió hacia ellos. Ambos magos se separaron unos metros volvieron a girar sobre si mismo y ambos dieron una estocada con sus respectivas espadas con fuerza inusitada y sin contemplación.

Hermione desesperada se metió en medio de los dos y sintió como las espadas de cada uno la atravesaban.

La espada de Franz le había atravesado debajo del hombro derecho y la de Draco el tórax a escasos centímetros de su corazón. La pálida figura de Hermione estaba empalada y sujeta por las dos armas, tenía los brazos inmóviles a ambos lados de su cuerpo. Draco abrió los ojos sorprendido, la mano le temblaba descontroladamente pero no podía moverse, en su mente empezaron a desfilar recuerdos terribles, no podía dejar de pensar una y otra vez, cuando tuvo que clavarle esa misma espada para matarla y destruir así el Horrocrux. De nuevo todo ese sentimiento desolador de culpabilidad lo atoro, trato de gemir pero ningún sonido salía de su garganta. Había herido de muerte a la mujer que amaba y esta vez no tenía ninguna excusa. Se había dejado descontrolar por la rabia y los celos, y la había dañado físicamente. Sintió sus ojos llenarse de lagrimas sin que pudiese hacer nada para evitarlas.

Hermione lo miro estupefacta. La tristeza invadía su alma y las lágrimas salían descontroladas de sus ojos. Ya no sentía sus manos y su vista se nublaba, sentia la humedad de la sangre derramandose sobre su cuerpo. Con gran dificultad levanto una mano, la dirigio a su pecho y la poso sobre la espada de Draco, en un giro cruel del destino, estaba situada justo frente a él, con su Polaris clavada cerca de su corazón. Por un fugaz instante, se recreo en su semblante hermoso, que en ese momento estaba transfigurrado en una expresión de horror. Habia sido demasiado facil enamorarse de él desde que era una chiquilla, era testarudo, vengativo, odioso pero tenia un corazón que valia oro. La nobleza de sus sentimientos hacia ella y la lealtad incuestionable que le habia demostrado todos esos años, era la principal razón por la cual lo amaba desesperadamente. Y ella…lo habia traicionado.

-Perdóname…………- fue lo ultimo que dijo Hermione antes de perder el conocimiento. Draco reacciono y saco la espada rápidamente, se fue hacia atrás espantado, cayo sentado en el piso y no podía dejar de mirarla, su corazón se estrujaba en su pecho de dolor. Franz también saco su espada y el cuerpo de Hermione cayo desplomado. Mirarla en el suelo desangrándose, lo inundo de una súbita rabia.

Sin pronunciar ninguna palabra se fue velozmente contra Draco blandiendo su espada.

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Dejen comentarios

Una chica llamada Pauleth me mando estas dos fotos, una de ellas es Elie de bebe, la otra es de Nym con aproximadamente siete años y la ultima es mia, es la imagen que tengo de Elie cuando sea mayor y ya este casada con Fred Weasley, coloque una foto de esa estupenda modelo que es Angie Everhart.

Elie Malfoy

Elie Malfoy


Nym Weasley

Nym Weasley

Elaine Narcissa Malfoy tal como la imagine en el Flash Foward de 27 años

Elaine Narcissa Malfoy tal como la imagine en el Flash Foward de 27 años

Elaine Malfoy

Elaine Malfoy

4 comentarios

  1. mujer, mne quedé sin palabras, con el capítulo.-.. y el número del caop, de verdad llevamso ya 59 capítulos?


  2. Hola..espero que te encuentres bien… no se que decirte..me dejaste en shock con este capítulo..todavía estoy llorando a moco suelto…

    De verdad me encanta este fic.. y es el primer comentario que te dejo porque quería terminar de leerlo para poder felicitarte, ahora si voy a la par con lo que escribes…Ojalá que actualices pronto..

    Por cierto yo también soy Venezolana, de la Isla de Margarita… y voy a estudiar Medicina…

    Bueno..Mucha Suerte y Saludos…


  3. ahhh tarde 5 min en reaccionar, o por dios esto si se puso feo ahora!! me va adar algo!! este cap me dejo sin palabras!!

    Saludos y besos!! cuidate amiga


  4. eres una ….
    no respiro….
    sos la mejor jos sos lamejor y sos unica



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