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Capitulo 57 Bienvenido Franz

Hola como estan a todos, bueno publique el capitulo como una entrada asi que bueno lo estoy modificando. El video de esta semana es Comatose de Skillet. Presten atencion a la letra, siempre me parecio que es algo parecido a lo que sienten Franz, Draco y Hermione. Y cuando acabe el capitulo, la recomendacion musical de la semana Emergency de Paramore, ja ja j aja ja. Nos vemos el proximo sabado

Crónicas de Mirhydhin

Cuando los cuervos negros se alcen de nuevo

la gran guerra iniciara.

En la batalla entre el bien y el mal

solo un bando prevalecerá para siempre.

Los cuatro le abrirán la puerta a las tinieblas.

Dentro del vientre de su madre, regresara de la muerte

la vidente roja que señalara el camino.

El maestro de nuevo será aprendiz.

La oscuridad y la luz se unirán más allá de toda duda.

La triada encontrara al destino cuando los cinco elementos en uno

desafíen la autoridad.

La victoria vendrá de la mano del intrépido.

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-¿Cómo te fue en los exámenes del ultimo trimestral?- Teddy Lupin estaba sentado en la hierba en uno de los patios del castillo de Hogwarts. Si bien podía cambiar el color de cabello a voluntad, había cambiado el violeta chillón de la mañana por un discreto castaño, para no destacar mucho y poder disfrutar de algo de intimidad con una niña en especial. Nym estaba sentada frente a él, estaban muy juntos y ambos acercaban sus rostros para mantener la conversación confidencial.

-Me fue genial. Ya tengo un pie en tercero. Me gustaría estudiar aritmancia, he estado hablando con la profesora Vector- dijo ella sonriendo. Lucia genial con el cabello rojo largo suelto, sus ojos celestes estaban brillantes de excitación, había crecido en esos meses y ahora era una linda jovencita. Cada vez que estaba sola con Teddy, sentía como mariposas aletear en su estomago y se sentía torpe, tonta, ridícula pero extrañamente feliz- también me gustan runas antiguas, con el libro de parsel he tenido bastante practica.

Ábrete– siseo Teddy en lengua parsel y ella asustada le tapo la boca con una de sus manos, arrodillándose de súbito frente a él. Habían luchado meses pero al fin habían reproducido la fonética, estaban seguros que así era, habían conjurado una serpiente y esta había obedecido sus órdenes en el vacilante parsel que hablaban los tres, ahora faltaba probarlo en los baños, en la entrada de la Cámara Secreta. Teddy solo sintió la piel de ella contra sus labios y eso fue suficiente para marearlo. Se sentía cada vez mas raro en su presencia, sabia que Nym le gustaba, pero no estaba preparado para que le gustase tanto así, incluso mas que Victoire Weasley, que se había ido a principios de años y le escribía notas cortas desde Beauxbattons. Le tomo delicadamente la mano a Nym y la alejo de su boca.

-Lo siento- dijo ella enrojeciendo, clavando sus ojos celestes en los dorados de Teddy que en ningún momento dejaron de mirarla- no quiero que nadie se entere.

-No te preocupes Nym- dijo Teddy con voz baja, susurrante, cada vez más mareado. Cedió al impulso de acercarse mas a ella, cuando de pronto sintió que le golpeaban la cabeza.

-¿Qué ……….?- Teddy volteo su cuerpo dispuesto a defenderse, cuando vio que se trataba de Fred, que por alguna extraña circunstancia desde que estaban enfrascados en su investigación, estaba mas pendenciero que nunca- Un día de estos me vas a arrancar la cabeza.

-Qué delicado Lupin, de tanto hablar con Nym, ya pareces toda una nenita- comento Fred, quien de pronto se dio cuenta que su hermana lo miraba molesta, se acerco a ella y se le tiro encima, dándole cosquillas en la espalda, ambos se retorcían sobre la hierba- Nym de las hadas, linda y brillante Nym, ¿Porque tan seria hermanita? mi Nym- ella trato de quitárselo de encima, pero cedió a las risas que le provocaban las cosquillas, Fred era insoportable, pero a la vez era muy cariñoso con ella. Adoraba a su hermano gemelo, aunque le crispase los nervios. Teddy los miro riéndose, luego los separo.

-Basta de mimos- les dijo a los dos- Ya están bastante grandes para esas cosas.

-Ya quisieras estar en mi lugar- mascullo Fred y Teddy se hizo el desentendido.

-Bien – dijo Teddy- estaba pensando que esta noche es el mejor momento para entrar a la cámara.

-¿Por qué hoy? Los Ravenclaw tenemos fiesta de fin de curso- protesto Nym.

-En serio- dijeron al unísono Teddy y Fred. La expectativa de ir a una fiesta, los hizo olvidarse de absolutamente todo el asunto.

-No aceptamos leones, pero con las serpientes podemos hacer excepciones- dijo Nym coqueta, lanzándole una mirada fugaz a Teddy, a quien se le desencajo la boca un instante y luego con todo su esfuerzo, asumió una postura mas digna de un Slytherin. NO podía andar babeando todo el tiempo detrás de una chica. Aunque la expectativa de una fiesta, sin Fred, era algo inesperado y bueno, quizás……….a lo mejor…………le aceptaba un baile………..sin compromisos.

-¿Cómo que no invitan Gryffindors?- reclamo Fred incrédulo- esto es el colmo.

-Ustedes son demasiado revoltosos, la fiesta es secreta- dijo ella- pero en fin. Si hay fiesta mas fácil escaparse de la sala común, nadie prestara atención que no estoy.

-Tengo una noticia- dijo Fred mirándolos a los dos con algo de suspicacia- Mc Gonagall me ha dicho que permaneceremos en el colegio en el verano, en conjunto con los niños de elemental y que toda la comunidad mágica del Reino Unido se esta desplazando a Escocia. Mama me envío una lechuza comunicándome que mañana estarán todos los Weasley´s en Hogsmade. Así que tendremos que hacerlo hoy.

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Mientras tanto todos hacían los preparativos en La Madriguera para la inminente mudanza a Escocia. El Sr. Y la Sra. Weasley colocaban protecciones a su casa. Ginny y Luna los ayudaban metiendo ropa y enseres en baúles. El Sr. Lovegood y la abuela de Neville jugaban con Elie. Mientras tanto Draco, Ron y Harry estaban en la cocina, terminando de afinar los planes.

-Nott y Pansy están en Londres- dijo Harry- me acaba de llegar lechuza de Nott.

-¿Están juntos?-pregunto Draco con suspicacia. Nott no perdonaría a Pansy tan fácilmente. Aunque el amor era algo tan poderoso, que cada vez que lo pensaba mas, veía que realmente era capaz de perdonar muchas cosas. Excepto la traición. ¡No!. Theo Nott jamás aceptaría a Pansy de vuelta.

-Ambos están- dijo Harry – con sus respectivas parejas. Pansy con Bill Weasley y Nott…………bueno …..Theo…………..

-Intentando mangonearse sin éxito a Janie- dijo Ron dejando escapar una risita- Ella es un hueso duro de roer.

-Y Theo también- dijo Draco- Les avisaste que vamos a Escocia.

-Si, se pondrán en camino cuanto antes- dijo Harry

El sonido de alguien tocando la puerta los desconcertó un poco. Harry fue a abrir y se encontró con un viejo de cabellos blancos largos, rapado con una tonsura en la parte más alta de su cabeza, vestido de verde hoja, con un bastón. Enseguida supo quien era, había oído demasiadas cosas de él.

-Místico- exclamo Harry con sorpresa, el viejo entro a la cocina sin ser invitado. Draco le hizo una inclinación de cabeza respetuosa, y Ron lo miro intensamente, de arriba abajo, intrigado y sorprendido a su vez.

-El aire, el agua y el fuego- dijo Místico con voz calmada, fijo su atención al hombre alto y pelirrojo que lo escudriñaba con sus ojos celestes- Extraña combinación. El pelirrojo es el fuego, su cabello lo delata. Modera tu temperamento chico, vas a abrazarme con tu mirada y solamente por curiosidad.

-Oh, disculpe- dijo Ron todo apenado, sin despegar la vista, pronto el filo de la manga de Místico ardió y este rápidamente con su bastón le lanzo el hechizo aguamenti, apagando el fuego. Ron se encogió de hombros, se había desconcentrado momentáneamente y perdió el control. El druida lo había atraído como miel a las abejas- no suelo ser tan descortés. Ron Weasley a sus órdenes, Místico.

-Hum- dijo Místico evaluándolo de pies a cabezas, el fogoso pelirrojo no era un caso perdido, había aprendido mucho, de eso no le cabía duda, pero aun así…………- no te enseñare nada. Es imposible controlar el espíritu indómito el fuego y en todo caso tú solo debes hacerlo.

-Señor Místico- entonces Harry le ofreció una silla- ¿A que debemos el honor de su visita? Justo íbamos a Escocia a hablar con usted y con Dumblendore.

– Y tu plan debe seguir en pie. Potter- le dijo Místico, clavando su mirada en él. Así que ese era el hombre de la cicatriz en forma de rayo, del que tanto se había hablado en los últimos 30 años. Una profecía que él no había formulado, pero que había llegado a sus oídos, había marcado la vida del muchacho. Un ser humano especial, como el resto de los cinco- A ti tampoco te enseñare, no es necesario. La sabiduría del Fénix es suficiente para ti, tienes lo que hay que tener para enfrentar al Oscuro y también algo más. Si alguien me preguntara ¿Quién de los cinco podría dejaría su legado a las generaciones futuras? sin duda diría que eres tú, Harry Potter, ya que no fue la suerte lo que te ha salvado dos veces de la maldición imperdonable, sino un hado mas poderoso, el Destino. Tú eres un paso más allá en la evolución humana. Porque Draco Malfoy vive y respira magia, por eso es lo que es, un poderoso hechicero y un gran guerrero con una legendaria espada, pero su poder morirá con él. Así mismo, el fuego, la tierra y el plasma. Pero tú, mi querido Harry, representas el futuro de la raza humana, eres el avance, el prototipo. En un tiempo, todos los humanos compartirán tu curiosa genética.

-¿Qué quiere decir?- esta vez Harry estaba un poco asustado y a la vez cansado, ser “especial” en un mundo especial, no lo reconfortaba para nada- ¿Que todos podrán volar en algunos miles de años?

-No Potter- dijo Místico riéndose de solo pensar la posibilidad- lo del vuelo es parte de la magia de tu elemento. Me refiero a la estructura de tus músculos, a tu placa neuromuscular. Es diferente, ya te lo dijeron en San Mungo. Tienes una mutación, es un rasgo dominante, algo que sin duda heredaran tus descendientes y en algunos siglos será muy común, porque aparecerá en otras personas. Los humanos seremos más rápidos y fuertes gracias a eso. Lo he visto. Inesperado pero real. Pero tenemos que sobrevivir y tu participación en esta guerra sin duda es valiosa.

-Si solo viniste a alabar a Potter- dijo Draco con sorna sentándose en una silla en la cocina- cometiste un gran error Místico, el-niño-que-vivio detesta los halagos.

-De hecho, maldito malcriado- esta vez Místico se puso muy serio- he venido a buscarte a ti. Necesito que caminemos a un lugar, y que mantengas tu bocota callada mientras hablo.

-¿Sabes algo de Hermione?- Draco se levanto de pronto como impulsado con un resorte. No olvidaba nunca que Místico tenía contacto con Franz Metzger.

-Mas de lo que te conviene y menos de lo que quisieras- Místico se levanto y antes de irse fijo sus ojos en unas galletas de jengibre que Molly tenia sobre la repisa de la cocina, tomo una y luego cerro los ojos con deleite.

Elie entro corriendo a la cocina, riendo. Su cabello rojo estaba recogido en dos coletas y llevaba un pantalón de algodón azul oscuro, una camiseta blanca con dibujos en rosa y unos zapatos de cordones azules. A Hermione, le gustaba vestirla de azul, era el color que le sentaba mejor, por su tez clara y su cabello rojo. Draco había seguido la tradición, la vestía de azul, le daba su avena a las 5 pm, conservaba o trataba de que la niña siguiese la rutina impuesta por su madre, le hablaba continuamente de ella, enviándole besos y saludos ficticios, ya que Hermione no se había comunicado con ellos en todo ese tiempo. Místico desvió la atención de la galleta que comía a la niña que corría hacia él y ambos se encontraron frente a frente. Elie se puso seria de pronto y clavo sus ojos grises en la cara del druida y este se inclino, examinando a la infante.

-Hola Elaine. Por fin nos conocemos personalmente- dijo Místico en un tono tan amable, que Draco se sorprendió, ya que el hechicero era bastante peculiar en su forma de hablar, a veces solemne y a veces cínico, pero en esta ocasión, se escuchaba muy dulce- Aunque hemos hablado muchas veces en sueños.

-Mis……ti……..co- Elie abrió los ojos desmesuradamente y luego con ambas manitas se tapo la boca. Estaba asombrada, era la primera vez que veía a alguien de sus sueños en carne y hueso frente a ella. Al ver que el druida sonreía y conociendo que era amigo de su papa, ella finalmente hablo de nuevo con mas seguridad- Hola.

-¿Cómo es que Elie te conoce?- pregunto Draco un poco alarmado. Fue hasta donde estaba su hija y le tomo una mano. Ella lo miro cauta, el tono de su padre no le gusto para nada y se pego a sus piernas, como siempre hacia cuando pensaba que había hecho algo mal. Draco le acaricio la cabeza, en un gesto condescendiente que la tranquilizo, su papi no estaba molesto solo curioso.

-Me ha visto en sus visiones y yo en las mías- contesto Místico tranquilamente, le hizo una mueca graciosa a Elie y ella rió a carcajadas, el ambiente se aliviano súbitamente. Ron y Harry no perdían detalle de la escena- Ambos somos videntes, profetas o como quieras llamarlo. Yo predije su nacimiento hace años. De todas las profecías que he escrito, esa es la que mas me gusta, sin duda, ver a esta niña viva, fuerte y alegre es la mejor recompensa. Iremos con la pequeña, le hará bien el aire fresco.

Elaine le tomo una mano al mago y empezó a caminar con él. Draco los seguía admirado por la curiosidad de su hija, quien le preguntaba en su escaso lenguaje a Místico sobre todas las cosas que veía en el campo. Místico le hablaba del espíritu de los árboles, de los vientos, del poder de los círculos de hadas que se formaban sobre la hierba primaveral. Los griegos llamaban a los Druidas, los filósofos de la naturaleza, porque el espíritu del celta se mantenía en contacto directo con esta. Al parecer había una complicidad extraña entre los dos, porque ambos eran personas especiales, a su manera especial.

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El pequeño bebe sollozo en brazos de su madre, ella lo arrullo y le dio un tierno beso en su cabecita cubierta de un cabello dorado muy fino. Aun no abría los ojos y tenia las manitos fuertemente cerradas en puño, sin embargo, lloraba puntualmente cada dos horas reclamando su alimento y luego volvía a dormirse. Estaba ya vestido con un pequeño conjunto celeste de algodón, Hermione había transformado algo de ropa para cubrir a su niño. Todavía estaba muy cansada, porque apenas habían pasado 12 horas del parto, sin embargo, a pesar de estar sangrando un poco, a causa de los loquios, camino un rato por la gran habitación, que estaba adornada con una gran cama de dosel en el centro, que en ese justo momento, tenia descorridas las cortinas, cama que a veces compartía con Franz Metzger, si se quedaban dormidos hablando hasta tarde. Así mismo en la estancia habían infinidad de poltronas y mesitas, dos grandes armarios, un escritorio y detrás una biblioteca, por ultimo un gran ventanal conducía a un balcón que nunca se usaba porque las ventanas estaban selladas.

Estaba inquieta, sabia que Seth vigilando la puerta no dejaría entrar a nadie, pero Franz se había ido casi inmediatamente de nacer el bebe y aun no había regresado. No sabia que se traía entre manos, pero de manera insólita confiaba en él, había descubierto ese día muchas cosas en relación a Metzger y tenia que ser honesta consigo misma, no todas le disgustaban. Franz Metzger era el hombre mas raro que ella había conocido en la vida, en apariencia incapaz de sentir absolutamente nada, pero cuando la tuvo en sus brazos ella lo sintió estremecerse como nunca había sentido a nadie que estuviese tan cerca de ella, tanto que su energía de oscura se vio alterada por unos segundos, al principio y luego de nuevo volvió el frió, la dureza y la calma. Era como que si el propio Metzger sintiese algo, pero su cerebro o la parte que le quedaba no lo analizara correctamente y eso mas que nada, despertaba muchas cosas en Hermione, a veces lastima o veces curiosidad.

Se sentó en la cama con las rodillas dobladas, y acostó al bebe sobre estas, estaba maravillada, por lo pequeño y perfecto que lucia. Lo que sentía por su niño era definitivamente amor a primera vista, la misma clase de amor que le tenia a su Elie, incondicional e imperecedero. Franz respiraba acompasadamente y se movía en sueños. Hermione sonrió, el niño era la viva imagen de su padre, heredo su nariz romana que en esos momentos solo era un botoncito rosado en la carita de Franz y los labios finos, además la expresión seria y malhumorada con el ceño fruncido ya se la había mostrado una vez cuando se tardo un poco en darle de mamar, cual seria su sorpresa en ver en el rostro del bebe la misma cara de disgusto de Draco Malfoy cuando se enfadaba por algo. Toco con sus dedos la delicada piel del bebe y este se agito, las manos y los pies también tenían la forma de los de Draco, delgados y elegantes. Sentía curiosidad por saber el color de sus ojos, lo mas lógico era que fuesen grises como los de Draco y los de Elie. Hermione suspiro, esos genes Malfoy sin duda eran muy fuertes, los niños no tenían muchas cosas de ella en el aspecto físico, solo pedía a los dioses, que no hubiesen heredado también el constante malhumor de su padre, vivir con Draco no era fácil, tampoco vivir con ella lo era, lo sabia, pero Draco Malfoy tenia su geniecillo y eso no era secreto para nadie, aun así ella lo amaba. Rozo su nariz con la piel del niño y aspiro su aroma, menta combinado con el olor natural de los bebes. Hermione cerró los ojos deleitada. El olor a menta siempre le recordaba a Draco Malfoy, ella asociaba las dos cosas inmediatamente, pero ahora tenía que agregar que a menta olía su pequeño Franz también.

No le preocupaba la actitud de Draco con el bebe, ella sabia exactamente lo que iba a decir y lo que iba a hacer. Se le apretaba el pecho y sentía un nudo en la garganta al imaginarse la expresión de Draco cuando viese el niño. Estuvo mal no decírselo, lo sabía, aun fue peor no mantener ningún contacto con él o con su hija, eso definitivamente había sido un error garrafal, pero al final y al cabo fue Draco el que termino con ella, tenia una misión y la cumpliría como fuese, él no estaba de acuerdo y de allí la ruptura. Ella también tenia su amor propio, no le cabía en la cabeza de que él no hiciese el esfuerzo para entenderla, y por otro lado, al principio tenia mucho miedo de enviar un mensaje, ser descubierta y provocar que hiriesen a las suyos. Sin embargo a pesar de todas las razones lógicas e ilógicas, era cierto que debió decírselo y cada vez que veía el bebe mas se daba cuenta de lo cerca que estuvo de perderlo por necia. Lo de su matrimonio con Metzger sin duda era otro asunto muy distinto. Hermione de nuevo sintió escalofríos. Draco Malfoy era capaz de muchas cosas, de matar por ella, quizás…………matarla a ella si se sentía traicionado. Tenía muchos años conociéndolo y sabía que lo único que no perdonaba era la traición. Y claro que lo tomaría como una traición, la peor de ellas, si hasta ella misma sentía que lo había traicionado.

Un rayo de sol se coló por la ventana, la mañana llegaba. Era el primer amanecer de Franz y ella quería que lo disfrutase. Se levanto de la cama y se acerco a la ventana, lo suficiente para que no la vieran desde la parte baja del castillo. La luz del sol le dio a ambos, proporcionándoles un agradable calor.

-Franz, el sol te saluda amor- dijo ella en voz baja al bebe, mientras se lo colocaba en el pecho. Sentía el corazón del niño latiendo rápido y fuerte. Un baño de sol mañanero era algo que sin duda le iría bien a los dos, después de toda la angustia de la noche anterior. En todo el tiempo que llevaba allí, no recordaba un amanecer tan bonito, con un juego de luces amarillas y anaranjadas, y con la nieve de los picos helados reflejando la luz como un espejo.

Metzger abrió la puerta de la habitación con disimulo y los vio, frente al ventanal, iluminados por unos tímidos rayos de sol. Hermione solo vestía una camisola, estaba descalza con el cabello castaño suelto, desordenado y los ojos cerrados. Sostenía al niño sobre su hombro y una mano se apoyaba en la pequeña cabecita, acariciándola tiernamente. Por un instante, se quedo rígido y estático, era tan sublime la belleza de esa imagen que no podía permanecer indiferente, no entendía tan extraña fascinación y atracción hacia ella, parecía que algo había despertado dentro de su cuerpo después de un largo letargo de años. Una idea no había dejado de revolotear en su mente en esas horas, ella estaba unida a él, por matrimonio, pero ¿Seria capaz de explorar el real significado de esa palabra? Era suya por derecho, pero no en la practica, la mejor prueba de eso, era el pequeño bebe que sostenía en sus brazos, el producto de su unión carnal con otro hombre. Eso era un tema bien delicado, no en vano siempre había tenido sus renuencias, ella no quería, él menos. Quizás ella seria mas receptiva a ese asunto si otras fuesen las circunstancias y no estuviese enamorada de Malfoy, pero para Franz Metzger era imposible de cualquier manera, lo detestaba.

Nunca le había importado el sexo, jamás en su vida, no lo entendía, estaba más allá de su comprensión, el solo imaginarse que lo tocasen, le provocaba el más íntimo rechazo. Recordaba como siendo un adolescente había sido obligado una y otra vez por su madre, a mantener relaciones sexuales con mujeres extrañas, para según ella convertirlo en un hombre. Que equivocaba estaba, él nunca podría ser un hombre, no tenía lo necesario.

Franz siguió contemplando a Hermione, la luz y la oscuridad se habían unido pero aun quedaban las dudas, ella no querría y él menos que nadie la iba a obligar. ¿Cómo iban a resolver ese asunto tan vital? La profecía debía cumplirse, ambos lo sabían, quizás era hora de buscar otras soluciones diferentes a yacer juntos. Tenía curiosidad pero a la vez también repulsión. Porque lo que “sentía” (esa era la palabra adecuada para definir lo que le pasaba con su Gracia) no era lujuria y eso lo sabia perfectamente, era otra cosa con menos manifestaciones físicas y mas poderoso todavía. Ella lo tenia encantado, cautivado, y quizás a su manera…………increíblemente ………..un poco enamorado…………..nunca le había pasado algo así…………pensaba que nunca en la vida podría sucederle, era físicamente imposible, conocía el sentimiento por referencias pero era algo que nunca se había planteado para si mismo. Pero allí estaba encandilado, enmudecido, con el corazón a millón y la garganta seca. La misma descripción de todo ese fenómeno extraño llamado AMOR. Era agradable pero al mismo tiempo le provocaba un terrible dolor de cabeza, era algo para lo cual no estaba preparado, él, Franz Metzger, analítico, frió, estratega de una guerra, una computadora humana, el que se anticipaba a todo, se encontraba en el terrible dilema de reconocer que sentía cosas, pequeñas, extrañas e insustanciales cosas debido a ella y no sabia como reaccionar ante ello, se confundía, se atoraba y se desconcertaba.

Y la confusión crecía y crecía, porque su mente, acostumbrada a la desidia y a anedonia de no sentir nada, le había evocado de pronto un simple recuerdo infantil, una de esas eternas noches cuando ella dormía y él intentaba leer un libro mientras la observaba moverse inquieta entre las sabanas, seguramente pensando en Malfoy. Tenia 5 años, fue justo antes de morir y que lo convirtiesen en un oscuro, recordaba a una mujer joven que era su niñera, la que lo cuidaba mientras estuvo enfermo y la parálisis se apoderaba de su cuerpo, dormía en su habitación, en la misma cama y aun percibía la sensación de paz que se instalaba en su corazón, mientras apoyaba su cabeza infantil en el hombro de ella. Lo mas cercano a las descripciones del amor que había leído era esa sensación de paz, plenitud, gozo y seguridad que le proporciono esa mujer. Ese había sido la única cosa que había llegado a sentir en su vida y de nuevo sucedía, pero con una dimensión totalmente distinta y muchísimo más intenso.

Hermione se sintió observada y vio que allí estaba Franz, junto a la puerta, contemplándola con una expresión seria, pulcramente vestido y peinado, con sus anteojos de carey sobre los ojos, aquellos que usaba ocasionalmente para leer. Siempre vestía de uniforme, a veces gris a veces negro, con una gabardina sobre sus hombros, que lo hacia lucir muy elegante. Ella le sonrió sin poder evitarlo por unos segundos, le debía muchas cosas a ese hombre, quizás demasiadas, la más importante, su hijo vivo.

-¿Te sientes bien?- Franz avanzo hacia ella, Hermione se giro todavía con el bebe en brazos- he hecho los preparativos, saldré inmediatamente. Ese pasadizo tuyo esta bien oculto. Todo ira bien. ¿Quieres que le diga lo……………..-Franz fijo sus ojos en su rostro, ella desvió la mirada- nuestro?

-No…………….no con el niño cerca…………..Ya se enterara, pronto, estoy segura. Confió en ti Franz, no vayan a pelearse por mí- dijo ella con voz triste. Separo el niño un poco de su cuerpo y lo miro atentamente. No sabía cuando lo volvería a ver, si era que lo volvía a ver. Sentía el corazón oprimido. No le gustaba separase de él, tan pequeño, tan indefenso, pero no tenia otro remedio, ese niño corría peligro allí con ella. Las lágrimas acudieron presurosas a sus ojos y rodaron por sus mejillas. Franz las vio y con la punta de un dedo tomo una y la observo un rato. Ella levanto la mirada perpleja, él con su mano enguantada le seco el resto de las lagrimas.

-Gracia- dijo Franz con voz grave- no llores. No debes hacerlo. Todo ha ido por buen camino, ha podido resultar un desastre y lo sabes. El niño estará mejor en otro lugar. Dámelo.

Hermione dudo un instante, luego le dio un beso a su hijo de despedida. Miro un rato a Franz y le dio la espalda.

Franz oculto al bebe con un hechizo desilusionador y salio por la puerta. Seth entro y encontró a Hermione sentada en el piso sollozando, el vampiro no dijo absolutamente nada por un rato y se escondió en las sombras. Ella finalmente se incorporo y se sentó en su cama.

-El poder del nuevo oscuro es algo que nunca ha sido visto sobre la tierra- comento Seth en las sombras, pegaba su núbil cuerpo de adolescente a una pared, alejándose lo mas posible de los odiados rayos del sol, solo lo soportaba transformado en algún animal. Era atractivo, un vampiro hermoso, así como el dueño original de su cuerpo había sido un chico bello. Su cabello negro caía rebelde sobre su rostro, sus ojos miraban inquisitivos a su antigua compañera, sus dientes filosos sobresalían de sus labios, listos para morder al primer descuido y su voz era cortante y helada como un pedazo de hielo, pero aun así era inquietantemente hermoso- Le gusta la sangre tanto como a mí, pero por razones diferentes. Yo me alimento de ella, a él le gusta verla derramada.

-Su nombre es Gellert Grindelwald- dijo ella con voz ausente- ya nadie esta seguro ahora que él ha vuelto.

-Debemos destruirlo- contesto Seth- para eso hemos venido. No podías hacer gran cosa antes porque llevabas en el vientre a otro ser humano. Pero ahora es distinto. Tienes el poder, tienes la tenacidad, tienes las ganas.

-Pero tengo miedo Seth- dijo ella mirándolo- mucho miedo. Y aun Franz no termina de decirme el resto del plan.

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Draco, Elie, Místico caminaban bajando las colinas, con La Madriguera alejándose tras ellos, la hierba crecía alta a ambos lados del sendero de tierra y el sol salía por el este, una mañana templada pero luminosa. Draco no pudo evitar reírse al escuchar la conversación infantil de Elie, algo referente al color de las nubes, sin embargo no abandonaba su habitual suspicacia, llevaba a Polaris sujeta a su espalda. Místico quería algo de él ese día y esperaba el momento en que hablara.

El Druida iba tarareando una antigua melodía celta, en idioma antiguo. Elie caminaba tomada de la mano de él, dando pequeños saltitos y de vez en cuando terminaba el coro junto a Místico, se había aprendido rápidamente la parte final de la letra, su aspecto físico era Malfoy, pero su inteligencia era la de Hermione. Era la canción de Tristan e Isolda, se trataba de una princesa irlandesa que había sido quemada en la hoguera por su esposo celoso, un rey poderoso, ella lo había traicionado enamorándose de un joven mas apuesto, el propio príncipe heredero, un tema lúgubre pero una bonita historia de amor, Draco estaba analizando si el cuento era un poco escabroso para alguien de la edad de Elie y entonces fue cuando lo vio, a unos metros, alto, frió y duro. Sus vellos se erizaron en toda su columna, su mano instintivamente la llevo hacia atrás y desenvaino a Polaris que refulgió con luz pálida como siempre que Franz Metzger y su espada, la Daga de la Bruja, estaban cerca. Los ojos de Draco se fijaban en los de Franz, azul contra gris, ambos llenos de rencor, celos y odio.

-Malfoy, baja la espada- reclamo Místico con voz potente y autoritaria. Franz permanecía en su sitio, atento a los movimientos de Draco- no te atrevas a atacarlo, seria una deshonra, él no te esta amenazando.

-Llévate a mi hija de aquí- siseo Draco con rabia.

-No hagas nada de lo que después te arrepientas- dijo Místico tomando la mano de Elie y alejándose a distancia prudencial-Franz Metzger lleva algo muy importante para ti en sus brazos.

Draco ignoro a Místico y camino unos pasos hasta encarar a Franz.

-¿Que diablos haces aquí?- Draco sostenía su espada desafiante, ese maldito se le había escapado bastantes veces, pero ahora si lo mataría. Su mente estaba obnubilándose de nuevo, Polaris pugnaba por batirse en duelo de nuevo con la otra espada.

-No pierdes tu toque, Malfoy- dijo Franz pronunciando cada palabra como acero del mas cortante y filoso, intentando contener la furia que le impregnaba su propia espada-Tan amable como siempre.

-Basta de charla- contesto Draco secamente- ¿A que has venido? Pelea y no huyas como un maldito cobarde.

-La próxima vez que me llames cobarde, Draco Malfoy- Franz entonces supo que su ecuanimidad se había ido al diablo. Él era un hombre orgulloso de sus costumbres y de su estirpe. En todos esos años, la palabra empeñada y su sentido del honor espartano y fanático habían sido la columna vertebral que aguantaba su gris existencia. Por honor no soportaba a los Deathcrows, por honor no entregaba ese niño a Gellert Grindelwald, por honor nunca le confesaría sus verdaderos sentimientos a esa mujer que tanto le alteraba, una mujer que amaba a otro. Y por honor, no aguantaría nunca más que alguien dudara de su coraje- La próxima vez que me llames cobarde, te matare.

-Eso lo veremos, Metzger- Draco entonces blandió su espada de lado, dispuesto a atacar de un momento a otro. Místico vigilaba a escasos metros, Elie estaba asustada, nunca había visto a su padre amenazando a otra persona.

-Quieto- dijo Franz con voz glacial-No creo que vayas a matarme frente a tus hijos- Draco alzo una ceja desconcertado, no había entendido nada, miro a Elie asustada y bajo la espada. Era cierto, él nunca asesinaría a nadie frente a su hija. Franz continuo- vine a entregarte esto- Draco observo el bulto que llevaba Franz en los brazos, aprecio que este se movía. Un escalofrió recorrió su cuerpo, cuando Franz le mostró el bulto y descubrió la carita redonda de un bebe recién nacido.

-¿Qué diablos pretendes?- Draco sentía que el aire no le alcanzaba los pulmones, le dolía respirar, su pecho iba a estallar.

Lo que estaba viendo, nunca en su vida se lo había imaginado. ¿Qué hacia Metzger con un bebe en brazos, en medio del campo, en Inglaterra?. Empezó a temblar, antes de que hablase, la verdad se abría un hueco en su cerebro, pero aun así se lo estaba negando con todas sus fuerzas. No podía ser, era el colmo de la locura. Miro a Místico, este le hizo un asentimiento con la cabeza y Draco se mantuvo inmóvil, mientras Franz Metzger caminaba hacia él. Los dos hombres eran muy parecidos físicamente, altos, delgados, fibrosos, cabellos rubios, corto y mas claro el de Draco, el de Franz pulcramente peinado, ambos elegantes y felinos en su manera de caminar. Poseedores de miradas que desarmaban, que pocos humanos podían aguantar, una fría y vacía, la otra llena de sentimientos encontrados. Uno guapo, a pesar de todas sus cicatrices y el otro ya en la mediana edad, con la distinción impregnando cada centímetro de su cuerpo. Y los dos, querían lo mismo, de diferentes formas pero lo hacían.

-Mi Gracia ha tenido un niño ayer. Ella me pidió que te lo entregara- contesto Franz ya mas tranquilo, hablando en un ingles con un leve acento alemán- es muy peligroso que permanezca con nosotros, el Oscuro quiere la sangre de los cinco elementos- se acerco y deposito el bebe en los brazos de un sorprendido Draco, que estaba tan estupefacto, que no tuvo fuerzas para impedir el acercamiento ni para decir absolutamente nada- es un varón, ha nacido antes de tiempo, pero esta sano.

¿Por qué la llamaba su Gracia? Draco había adivinado enseguida que se refería a Hermione, cada vez que hablaba de ella a Metzger sus ojos se le encendían de manera extraña, y reconocería esa cara en donde fuese, porque era su misma expresión, la que veía frente al espejo todas las mañanas cuando se levantaba suspirando por ella, la mirada de un hombre enamorado. . Y ahora ese niño, ¿porque ella no se lo dijo? ¿Porque ocultarlo? Algo no estaba bien, de hecho nada estaba bien de un tiempo a la fecha. ¿Y si Metzger la había obligado a acostarse con él aquellas dos veces que la secuestro antes de llevársela definitivamente? ¿Y si ella había tenido vergüenza de confesarlo y por eso había huido? ¿Por estar esperando un hijo de otro hombre?¿ O era que ella lo había engañado? Porque lo que mas lo atormentaba en todo ese tiempo, es que ella, no había intentado comunicarse con él. La mente de Draco iba y venia ante una posibilidad mas disparatada que la otra. Pero era orgulloso y no preguntaría absolutamente nada, igual se quedaría con el bebe, era el hijo de Hermione y ella era la mujer que amaba, no dejaría a la deriva a un niño inocente que no tenia la culpa de lo que hiciese la madre, y si verdaderamente era suyo, mejor aun. Las palabras que Místico le dijo hacia tiempo resonaron de nuevo en su cerebro “Esa mujer es la encargada de perpetuar tu simiente en este mundo”. La esperanza se hincho en su pecho, y cuando sintió el peso del bebe en sus brazos, una alegría lleno su corazón, la sensación era mas mágica que la misma magia, un hechizo antiguo, el amor instintivo de un padre hacia su hijo, entonces se dio cuenta, de que el niño era suyo.

-¿Cómo esta la madre?- dijo Draco sin apartar la mirada del niño. Su tono de voz fue muy seco, en el fondo no dejaba de sentirse dolido con toda la situación, pero la cornucopia de sentimientos que tenía dentro de él, le aseguraban que era su hijo.

-Recuperándose del parto, estará bien, yo me ocupare de ello. Se lo que estas pensando Malfoy, pero el niño es tu hijo. Gracia sigue siendo tu mujer- Franz trago saliva, no quería decir nada del maldito matrimonio en ese momento, con el niño allí, Hermione no se lo perdonaría, pero tenia la tentación de escupirle la verdad en la cara a Draco Malfoy de una buena vez, “Gracia se caso conmigo”– Por cierto, su nombre es Franz, su madre ha insistido mucho en eso, después de todo, yo lo ayude a nacer- – dicho esto Franz se desapareció.

Draco estaba asombrado, estupefacto, no sabía nada, como iba a saberlo, si tenia mas de 6 meses que no hablaba con ella ¿Como diablos estaba embarazada y no había dicho nada? ¿Cómo lo había ocultado? ahora entendía ese brillo especial, esa aura que la envolvía, y ese aroma tan exquisito que tenia la ultima vez que se vieron, menta, así como olía a menta el bebe que tenia contra el pecho en ese instante. Iba a matarla, pero por inconsciente. ¿A que diablos estaba jugando? Y el niño, ese niño, ¡Demonios Hermione, porque diablos no me dijiste nada! Un leve lloriqueo lo saco de sus pensamientos. Observo al niño, muy blanco, pequeñito y delgado, con poco cabello, sin duda seria rubio, ya que no se apreciaban ni sus cejas ni sus pestañas, el bebe abrió los ojos y Draco soltó un gemido sorprendido, dos pares de iris azules lo miraban atentamente. El bebe bostezo y luego hizo un puchero. .

-Así que tú eres Franz- dijo Draco observándolo con el entrecejo fruncido, ahora que lo veía bien, el niño se parecía mucho a él y por ende desgraciadamente a Lucius Malfoy, los ojos azules no eran raros en su familia, ni tampoco en la rama Black, su madre, Narcissa los había tenido azules también. El niño nunca podría negar su parentesco Malfoy, al igual que Elie, las facciones eran la reproducción exacta de las de su padre- tu madre tiene unas ideas para los nombres un poco extrañas. Pero si te gusta Franz, te llamare Franz, igual tengo que agradecerle al maldito que te haya traído hasta mi

El bebe lo siguió mirando, directamente a los ojos, luego abrió la boca, cerro los ojos y sonrió fugazmente o por lo menos así le pareció a Draco. Al parecer ese seria el nombre, muy a su despecho, Franz.

-Permíteme presentarme- dijo Draco arrullando un poco al bebe, la molestia del nombre se disipo como el humo, cuando sintió el cuerpecito caliente del niño contra su pecho. Molly Weasley tenia razón, le gustaban los niños y le encantaba ser padre, era algo que le salía de la nada, fluía en él tan natural como su magia- yo soy Draco Malfoy, y si es verdad todo lo que el condenado Metzger me ha dicho, soy tu padre.

Místico avanzo unos pasos con Elie y ella corrió ansiosa deshaciéndose de la mano del druida. Draco se inclino y la niña se asomo por encima de los brazos de su padre, para ver la cara de su hermanito. Luego miro a su padre a los ojos.

-Pequeño……… Franz- dijo ella en voz baja, mientras tocaba con la punta del dedo al niño.

-¿Tú lo sabias nena?- Draco entonces cayo en cuenta, que la niña le había hablado del bebe días atrás, Elie asintió. Por supuesto, la pequeña lo había visto, en su visión, trato de explicárselo y él no había entendido nada, pero es que el que Hermione estuviese embarazada era algo que no se le habría ocurrido jamás.

-Ma…..ma- pregunto Elie compungida- quiero ma……..ma.

-Mama vendrá pronto- Draco trago grueso. No le gustaba mentirle a su hija, igual vidente y todo, confiaba en él. Pero que más podía decirle. Sin duda, ahora mas que nunca tenían ellos dos tenían que hablar. Su rompimiento en una circunstancia como esa se le antojaba una necedad. Ahora con otro bebe en la familia, estaba desesperado por llegar a un acuerdo con ella. Lo mas lógico era que volviesen a estar juntos, como marido y mujer. Lo arreglaría todo, ya no era necesario el encubrimiento, igual estaban en guerra, el estatuto del secreto mágico estaba roto, que hubiese resucitado ante tanto acontecimiento extraño no llamaría la atención, si Hermione le perdonaba lo idiota que había sido cortando con ella, se casarían. La guerra podía irse al diablo. El nacimiento de ese niño era una reafirmación más de que su destino era estar juntos. Draco se levanto y tomo de la mano a su hija, para devolverse a La Madriguera.

-Te contare algo- le dijo Draco al pequeño Franz mientras caminaba, con Elie de la mano- Yo quiero a tu madre, todavía, la amo mucho. Pero ella es ………………bueno, digamos que no se esta portando muy bien conmigo últimamente. Esta en otro sitio y bueno, tiene una misión que cumplir, a veces pienso que tiene la razón y otras veces que esta completamente loca. Así que eres un imprevisto, un muy buen imprevisto, por cierto. Aclaremos este punto, Franz, no te esperaba, pero ya que estas aquí, eres bienvenido pero tendrás que escucharlo al igual que Elie. Estamos solos en esto, tú, tu hermana y yo, por ahora. Pero nosotros tres y mama aunque este lejos, somos una familia. Te prometo que haré todo lo posible para que seas un niño feliz. Y además, si tu madre me perdona y quiere, me casare con ella…….y la traeré de vuelta.

-Malfoy- exclamo Místico, quien estaba bastante satisfecho por el resultado de la reunión, todos sanos y salvos. Sin duda llevar a Elie había sido una estupenda idea- Hay que presentar a los niños a los cuatro vientos. Es una antigua tradición y en parte para eso te estoy acompañando. Les dará suerte y salud.

– Me debes una Druida. Si, estoy de acuerdo. Por lo que parece, el bebe es muy pequeñito- dijo Draco bien azorado, mirando a su pequeño hijo, que ese momento estaba profundamente dormido en sus brazos, si poder resistirse le beso la cabeza- No creo que Hermione estuviese de mas de dos meses, cuando la vi por ultima vez, no se le notaba, así que este niño sin duda es prematuro. Se ve sano, pero ya me ocupare que lo revise un sanador o un medico de un hospital muggle, lo primero que consiga, pero ninguna bendición esta de mas ¿Qué debo hacer?

-Sostenlo en alto, quítale la manta, ya hay bastante sol y no se enfriara- dijo Místico- dirígelo a sur y luego a las otras direcciones en sentido de las manecillas del reloj. Yo me encargare de la niña.

Draco así lo hizo y pudo ver que el niño se despertó de nuevo y movía sus piernas inquieto.

-¿Cual es el nombre del niño?- pregunto Místico, aunque ya lo sabia. Franz Metzger lo había ido a buscar para contarle todo y que lo ayudara con Draco.

-Supongo que Franz- dijo Draco entre dientes- Franz Malfoy- No le gustaba para nada el nombre, pero era mejor que Lucius sin duda alguna. Ya discutiría después con Hermione en relación al nombre, él era el padre así que cual era el problema de ponerle Draco, no era un nombre bonito y lo sabia, pero……..tanta angustia tenia que tener una recompensa, si tenían otro varón lo llamaría Draco. Tendría más hijos, era definitivo y con ella…………eso de la paternidad le gustaba mucho, de hecho le encantaba. Hermione era su mujer………….y nadie ocuparía su puesto, se la llevaría a rastras del maldito castillo con él, la extrañaba demasiado. Pero le inquietaba una cosa, todavía las palabras de Metzger resonaban en su cabeza. “Mi Gracia”…………………¿porque hablaba de ella con tanta propiedad?…………¿porque Hermione era su Gracia?……………………….algo estaba muy raro y él lo averiguaría.

Los dos hombres con los dos niños, estaban parados en medio del sendero, eran aproximadamente las 9 de la mañana. Las verdes colinas ofrecían su mejor cara, el cielo estaba azul libre de nubes y el sol brillaba en el horizonte, contento. Sin duda un día de primavera genial.

-Viento del sur, os presento a Franz y a Elaine Malfoy- dijo Místico señalando con su bastón la dirección sur y colocando la niña enfrente de él, Elie automáticamente levanto sus manos hacia el cielo, imitando a su padre que sostenía a su hermano, ella estaba contenta, pensaba que estaban jugando- que lleven salud en sus cuerpos por el resto de sus días y tengan una larga vida.

-Viento del oeste, os presento a Franz y a Elaine Malfoy- siguió hablando Místico con voz solemne, esa ceremonia para él era algo muy importante, consagraba a los niños a los puntos cardinales. Hacia mucho tiempo que no lo hacia, los celtas casi habían desaparecido del mundo, ya casi nadie le traía niños para que los bendijera, así que estaba de alguna manera conmovido, quizás seria la ultima vez que lo hacia, su tiempo también estaba terminando y lo sentía- que la sabiduría sea su virtud mas apreciada y sepan hacer buen uso de ella.

-Viento del norte, os presento a Franz y a Elaine Malfoy, que las virtudes de la madre, florezcan en ustedes, inteligencia, coraje y serenidad. Honren para siempre la memoria de su madre, una mujer valiente y decidida, pero sobre todas las cosas, leal a sus verdaderos sentimientos- Draco al oír estas palabras, sintió su corazón detenerse. Ese niño que tenía levantado en sus manos, era la demostración viva de quien era Hermione Granger y lo que era capaz de hacer por amor. .

-Viento del este, os presento a Franz y a Elaine Malfoy, que los dones heredados por parte del padre, sean fuertes en ustedes, astucia, fuerza, habilidad, poder mágico y sobre todas las cosas nobleza. Sean dignos hijos de su padre, el amo y señor del agua, pero sobre todo un buen hombre.

Místico miro a Draco con una sonrisa en la cara. Ese joven, era mejor persona de lo que creía. Un amigo fiel, leal compañero y buen padre. Elie se abrazo de nuevo a las piernas de Draco, quien estaba muy alegre mirando a su hijo. Allí estaba un hombre joven, con su hijo recién nacido en brazos, y su otra pequeña enredada en sus piernas, por un momento, desbordante de felicidad, una escena tan increíble, que si alguien le hubiese dicho a Draco Malfoy en Hogwarts que años después, le interesarían los pequeños secretos de la crianza de los niños tanto como las peculiares formas del cuerpo femenino, no se lo hubiese creído jamás. Pero todo cambia, de manera inexorable el tiempo pasa y por mucho que se quejase, la vida después de todo no había sido tan mala con él, le había traído a Elie y ahora a Franz.

Llego a la Madriguera un rato después, con el bebe en brazos, lo recibió Molly quien miro al niño y luego a Draco alternativamente. Enseguida lo dedujo, el bebe era la replica de Malfoy. Le quito el niño de los brazos, y se dedico a mecerlo. Místico se había desaparecido antes de entrar a la casa y Elie corrió veloz a seguir jugando con sus muñecas en la sala.

-Ya sabia yo que estaba embarazada- dijo Molly con reproche, mientras observaba al niño con mirada experta, parecía pequeño, pero respiraba bien- se le notaba a leguas. Ya vera esa niña le voy a dar un regaño que ……………….- Molly se detuvo al ver que Draco se sentó en la mesa, pálido como una hoja papel- ¿Qué te pasa, Malfoy? ¿Dónde esta Hermione?

-Aun no me lo puedo creer, Sra. Weasley- contesto Draco pausadamente-Tengo dos niños pequeños a mi cargo, mi mujer esta lejos………no se si esta bien o mal…no se si volverá…………no se si tengo que buscarla…………o dejar que ella venga a mi………….y en medio, una maldita guerra que puede desaparecernos del mapa a todos.

0o0

Una figura encapuchada, toda vestida de negro caminaba tranquilamente por el desierto helado. Detrás de él, una estela de oscuridad lo seguía, era su halo maligno que lo perseguía a todos lados, pero no era oscuridad era mas bien ausencia de luz lo que lo rodeaba. Un señor tenebroso, mejor aun, un joven, fuerte y terrible Lord Oscuro, eso era lo que era y nada mas. Se había desplazado rápidamente a Siberia, pero entre las ruinas no encontró lo que buscaba. Sus sospechas eran correctas, ya habían ido por el baculo. Sabia exactamente donde buscarlo, el Castillo de Hogwarts.

-Albus Dumblendore- dijo con furia contenida- me conoces tan bien, como yo a ti. Pero yo llevo la ventaja, estoy vivo. Y tú no puedes haberlo previsto, ni tú ni el estupido Druida.

La tundra rusa se abría ante él, miles de kilómetros cuadrados cubiertos de pequeños arbustos, lo único que podía crecer en el permafrost, el preludio del profundo norte, la tierra blanca, la de los hielos perpetuos, pero todavía en la tundra la vida se mantenía a duras penas, mas al norte, nada absolutamente nada resistía el frío y la soledad. Se había desviado de la Siberia Oriental, desplazándose como lo hacían los oscuros, doblando el tiempo espacio, tele trasportándose, esta vez con la intención de convencer a algo para que se le uniera. Sus movimientos eran cuidadosamente calculados, seguros, imponentes, con gracia y decididamente peligrosos. La poca hierba verde que cubría el terreno moría y se ennegrecía en el mismo momento que Gellert Grindelwald caminaba sobre ella, los animales huían de su presencia, incluso hasta la luz del día lo evadía. Las sombras lo cubrían, donde quiera que fuese, lo perseguían, porque estaba hecho de sombras, tinieblas y oscuridad. No utilizaba la varita del Sauco, esta la tenia a buen resguardo, no se arriesgaría de nuevo con ella, además no le pertenencia, tenia que derrotar al mago que era su actual dueño, el llamado Potter, aquel que había derrotado a Lord Voldemort, el otro Oscuro. Los magos necesitan objetos para canalizar su magia y hacerla mas potente, él había escogido una vara, larga, delgada, de metal, que guardaba también una sorpresa desagradable. Esa era su arma, y con ella, era lo más temible que había pisado la tierra en muchos años.

El oscuro reencarnado, el verdadero poseedor del conocimiento arcano, el mensajero de las tinieblas. El mago que había ido mas allá que cualquier otro y le había dado cuerpo a la oscuridad, un iniciado, eso era lo que Gellert Grindelwald era. Un maldito.

Llego a la cima de una colina, una extraña prominencia en el paisaje, ya que en la tundra no había montañas. Con la capucha solo se veía su cabello largo rubio y su sonrisa sardónica, la belleza de su rostro oculto era sobrenatural, era como un animal venenoso, atractivo pero mortal. Con fuerza descomunal, clavo su vara en el piso, y la tierra tembló, una onda de energía sacudió el ambiente en todas direcciones. Era el antiguo llamado y solo le quedaba esperar que fuese escuchado.

Y acudieron por cientos, los últimos que quedaban en el mundo. Se habían refugiado en sus tierras ancestrales, durante la última guerra mágica, al ver que la derrota era inminente. No podían ser destruidos fácilmente, su peor enemigo era la felicidad, y no podían tomar forma, si no había algo suficientemente maligno para darles fuerzas. Escucharon el llamado y no resistieron la tentación. El Oscuro ejercía un magnetismo intolerable para ellos.

Formas espectrales y negras cubrían el cielo. Con largas vestiduras que ocultaban su asqueroso cuerpo. Se agruparon alrededor de Grindelwald, ansiosos, expectantes. ¿Qué ser se había atrevido a llamarlos de nuevo? Pocos han escuchado la voz de un Dementor y sobrevivido para recordarlo. Ellos no hablan simplemente actúan. Sin embargo el jefe, que encabezaba toda la espeluznante delegación, al sentir el poder oscuro del mago debajo de ellos, se digno a hablar. Su voz resono en el ambiente, como un graznido, espectral, dura, congelada, como si viniera directamente del mas allá.

-¿Quién eres? ¿Por qué nos has llamado? – el Dementor abandono a sus compañeros y bajo hasta donde estaba Grindelwald. El viento había cesado intespestivamente y la gran figura flotaba con sus vestiduras ondeando por una fuerza diferente a la de los elementos. Gellert no se amilano, solo siguió sonriente, como un perfecto lunático. Pero no, no estaba loco, nunca lo había estado, ni nunca lo estaría.

-Soy el Oscuro, ustedes me deben pleitesía. Soy la reencarnación del único, el de muchos nombres, el representante de los que habitan del otro lado, la puerta infernal pronto será abierta para que las tinieblas invadan la tierra- dijo Gellert con voz neutra- he venido a buscarlos, para que se unan a la ultima guerra.

El dementor se acerco a la cara de Grindelwald e intento absorber su alma, Gellert se movió rápidamente y con su vara golpeo al Dementor, que ante el contacto del metal, sintió algo inimaginable, dolor. Se retiro a distancia prudencial, le consternaba no poder absorber energía de ese hombre, le asombraba que le produjera dolor, su mente era diferente, era como que si no hubiese nada alegre dentro de él, como si no tuviese un……….alma. Gellert disfrutaba ante la incredulidad del Dementor, estos no podía hacerle nada, su esencia oscura era muy superior a ellos, pero por los momentos era limitada, por eso buscaba aliados.

-Si eres quien dices ser- el Dementor de nuevo hablo y su voz se escuchaba desde todas las direcciones- debemos unirnos a ti. Pero…………¿Qué nos ofreces? No lo haremos sin nada a cambio.

-Te ofrezco- dijo Gellert en un tono cargado de crueldad- un lugar diferente para habitar. Un país lleno de almas con quienes jugar y para hacer sufrir . Escógelo y será su santuario para siempre.

-¿Qué debemos hacer?- pregunto el Dementor.

-Irán a Escocia- explico Gellert- al castillo de Hogwarts y les darán el beso del dementor a todos los vivos, para yo tener el camino libre y entrar. Mis poderes los acompañaran, esta vez se necesitara mas que un patronus para ahuyentarlos.

0o0

Recuerden dejarme su opinión acerca del capitulo

¿Qué pasara con todos reunidos en Escocia y los Dementores al acecho?

¿Cómo reaccionara Draco cuando sepa que Hermione se ha casado ya que le quiere proponer matrimonio?

¿Cómo cumplirán Franz y Hermione su parte de la profecía?

¿Por qué todo el mundo desea el báculo que esta escondido en la Cámara de los Secretos?

Emergency , Paramore

2 comentarios

  1. como asi nadie comenta por aca jajaja primeroooooooooooo


  2. volviiiii!!!! estuve ausente pero regresee sencillamente me encanta Draco supera mis espectativas lo amo!! asi como amo al Draco de el orden, a Bill, a Harry a mi Edward y bueno a leo tambien jeje… saludos amiga voy a seguir q estoy atrasada!!



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