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Capitulo 54 Un visitante inesperado

Hola a todos, perdonen la tardanza, bueno aquí lo tienen. La próxima actualización será el sábado próximo. La banda sonora de la ultima parte del capitulo, es Someday de Nickelback, tremenda canción, bueno este capitulo tampoco es un Dramione (me van a matar lo se, pero debe seguir fiel a la historia, cuando avancemos en esta entenderán el objetivo) pero contiene una gran escena para aquellos amantes del canon y de cierta pareja establecida en los libros de JKR. Espero que les guste, porque es una de las escenas mas bonitas de los dos fics juntos, sin duda quedaran muy melancólicos y nostálgicos. El video es triste, pero es una manera muy bonita de reflejar la situación de Herms y Draco y su sentimiento de perdida.

Cinco meses después

En un corredor oscuro, franqueado por paredes de piedra, dos figuras pequeñas caminaban pausadamente. Ella miraba hacia todos lados, examinando el lugar, buscando alguna grieta, algún escondrijo. Él simplemente olfateaba. Los dos estaban alertas, ser descubiertos supondría una infinidad de inconvenientes. La mujer paro un rato, y suspiro abatida, después de algunas semanas de ardua labor, investigando en la biblioteca de ese gran castillo, había encontrado los planos originales de este y por supuesto sus pasadizos secretos. Eran dos volúmenes decrépitos de hacia aproximadamente 600 años, que decían en letras grandes y como para que no quedase ninguna duda, Planos del Castillo de Grosslin, además había encontrado en esa vasta biblioteca varios libros con hechizos bastante útiles tomando en cuenta la delicada situación en la que se encontraba.

Hermione tomaba su varita fuertemente con su mano, en su cintura pendía una espada, ninguna precaución era exagerada, el peligro en ese lugar, era algo que había tenido que enfrentar todos los días desde que había llegado, ya estaba acostumbrada a no dormir, a no comer por la ansiedad que la consumía poco a poco y su cuerpo se tensaba inmediatamente al oír o ver a los Deathcrows. Era una reacción refleja, algo sin duda provocado por las continuas alertas de Franz en relación a ellos. En ese tiempo, había aprendido muchas cosas, habilidades desconocidas totalmente para ella, poderes sutiles para engañar a la mente y el corazón. Por otro lado, su fortaleza física había crecido, de manera sorprendente podía manejar su espada, aquella Katana que Franz Metzger le había regalado el día que llego a ese infierno, con bastante destreza y habilidad, fue una sorpresa para ambos la primera vez que ella logro desarmarlo en medio de una practica. Casi no veía nadie en ese lugar, la mantenían en un constante aislamiento, ni siquiera el personal humano del castillo, la servidumbre, le dirigía la palabra mas de los estrictamente necesario, parecían ignorarla, Hermione pensaba que era una orden de Lord Scythale, pero un día Franz la puso al corriente de los hechos, ellos simplemente le tenían miedo. El aura diferente de ella, que había crecido día a día en todos esos meses, ahora provocaba temor y respeto a quienes estuviesen cerca o bajo su influencia. Hermione Granger se resigno entonces a la soledad, esperando ansiosa, todos los días noticias de los suyos. Repasaba mentalmente un nombre, una y otra vez. Draco Malfoy, ¿será que tú aceptaras lo que soy ahora y seguirás enamorado de mí? ¿O me miraras como si fuese un engendro de la naturaleza, algo extraño, ajeno al orden natural de las cosas?, de la misma forma que yo veía a Franz y a Scythale cuando los conocí.

-¿Encontraste la salida?- pregunto Hermione, apartando sus pensamientos. Sin embargo la tristeza de ellos no se alejo de su corazón.

-Me parece que esta por aquí, una ligera corriente de aire me lo indica- contesto Seth posando sus ojos sobre ella, como había poca luz, a Hermione le pareció que esos ojos rojos brillaban.

Hermione no se amilano, Seth para ella era un amigo, alguien en quien confiar. Su aspecto de niño, jugaba mucho a su favor. Ella tenia sus instintos maternales a flor de piel, de alguna manera el hecho de que estuviese esperando un bebe en medio de toda esa evolución mágica en su cuerpo y en su mente, hacia que sintiera todas las cosas de una manera muy intensa, al revés de lo que le sucedía a Franz o a Scythale, que pocas veces sentían algo, Franz por problemas anatómicos referentes a un cerebro mutilado, Scythale por elección. Había buscado información sobre las consecuencias de un embarazo en dichas transformaciones, pero no había conseguido nada. Ella era algo inédito en la historia de la magia, al igual que Seth, que nunca había sido mordido por un vampiro, el cuerpo que lucia había sido poseído por él. Eso acercaba a Seth a los primeros vampiros que habitaron el mundo, los mas viejos, quizás era por eso que era totalmente diferente a lo que había sido ella. No era débil, era totalmente despiadado, pero ejercía dominio sobre su propia naturaleza. Ella, cuando había sido un vampiro, apenas si había logrado controlarse, término mordiendo a Ron y a Draco. Y los dos se perdieron en una adicción incontrolable de ella, que todavía persistía de alguna manera en ambos.

Seth era su guardaespaldas. Se había ganado la cautela de los Deathcrows, sobre todo cuando se alimento de dos de ellos en una sola noche. Hermione trato de calmarlo y le permitía salir a “comer” todas las noches. Seth le aseguraba que solo era de animales y de sangre robada de hospitales, pero ante los ojos de los demás, él siempre lucia hambriento, la sed de sangre humana constituía el arma más disuasoria ante sus captores. Ella sentía que Seth era como su hermanito menor, y Hermione sabia que eso era el pensamiento mas disparatado que había tenido en la vida. Bueno, a decir verdad, después de estar tanto tiempo aislada y viviendo en un castillo repleto de dementes y sádicos, viendo brutales actos todos los días, sufriendo en carne propia las reuniones de Scythale, quien se empeñaba en enseñarle sus mas oscuros recuerdos, para que aprendiese lo necesario de ellos, era lógico que ella estuviese un poco fuera de la realidad.

-Esto es una vía de escape- explico ella, observando con detenimiento el muro desnudo, mohoso por los siglos de humedad que había tenido que aguantar, el cual al parecer tenia escondida una sorpresa. – por aquí tienes que salir con el bebe, Seth.

-Hum- le contesto Seth- no es buena idea y lo sabes.

-Eres mi única esperanza- contesto Hermione desanimada. Sus manos palparon la piedra, sus sentidos de oscura hacían que su tacto fuese mas sutil, sintió una diferencia en esa pared, en cuanto a la contextura de la piedra, la empujo y se abrió el pasadizo.

Ella intento adelantarse, pero Seth la sostuvo. Ella sintió como la mano de Seth aplastaba su brazo, él era muy fuerte, pero a veces no tenía una consciencia plena de ese hecho. Hermione empezó a jadear de dolor, pronto una sensación de disconfort emano de su cuerpo y él la soltó como si quemase, en realidad ella le envió esa impresión sensitiva, la del ardor relacionado con el fuego, pero era completamente falso. Lograr engañar al vampiro, le confirmo que el simpático en ella era poderoso.

-Lo siento- dijo ella, disculpándose con Seth quien se examinaba la mano preocupado, luego gruño con furia y Hermione solo le sonrió- necesitas ser más delicado.

-Vuelve arriba- dijo Seth fríamente- esta vez yo iré solo. En cuanto sepa donde termina, volveré contigo.

-¿Si no vuelves?- pregunto Hermione con duda.

-Dame veinticuatro horas- contesto Seth- si no regreso, búscame.

Hermione activo de nuevo el mecanismo de la puerta de ese pasadizo, apretando de la piedra. Con todo el disimulo que fue capaz, regreso a su habitación. Allí estaba Franz esperándola.

-¿Puedo saber porque no estabas aquí?- Franz estaba sentado en un sofá, degustando un vino. Estaba vestido de gris, como siempre un uniforme militar, con su gabardina elegantemente abotonada. Sus ojos azules miraban a la pared, los tenia entrecerrados como si tratase de vislumbrar algo oculto, en medio de la realidad. Hermione se dio cuenta inmediatamente, que estaba computando información. Seth y ella dormían en esa habitación, pero esta seguía siendo de Franz.

A medida que fueron transcurriendo los meses, Franz Metzger pasaba más tiempo con ella en esa estancia. Hablaban muchas veces, pero la mayoría de las ocasiones, permanecían callados, midiéndose, observándose, hasta que cada uno aprendió el mínimo significado de un gesto del otro. Se estudiaron los dos, como si fuesen animales de laboratorio. Todavía no había plena confianza, de ninguno de los dos hacia el otro, pero sin duda se conocían. A Hermione le daba mucha gracia, ella podía estar horas contemplando a Franz, y él no se inmutaba ni decía absolutamente nada, simplemente no lo alteraba ese escrutinio constante, eso a ella le fascinaba. Sabia exactamente cuantas pecas habían en su cara, cuantos días llevaba sin afeitar, el color exacto de sus pestañas y de las incipientes canas en sus sienes, su manera particular de cruzar las piernas era algo que ella podría reproducir exactamente en su mente, al igual que sus labios cerrándose sobre el borde de una copa de vino, y Hermione sabia que Franz igualmente tenia en su memoria todos sus mas íntimos e insignificantes gestos. Pero eran mas los momentos que ella lo observaba a él que los que Franz le dedicaba a ella, su conversión a oscura le había desatado una gran curiosidad. Las emociones de Franz Metzger o mejor dicho, la ausencia de ellas era lo mas intrigante que ella se había encontrado en la vida. Sin embargo en ese momento, trato de ignorar su presencia olímpicamente, estaba cansada y no quería pensar.

-Estaba caminando con Seth- dijo ella moviéndose delicadamente hacia su cama, se sentó en ella y se acostó dándole la espalda a Franz. Estaba vestida con un sencillo vestido azul oscuro, abotonado hasta el cuello, con largas mangas que se pegaban a sus brazos.

-¿Qué buscabas?– Franz utilizo la Voz, esta salio de su boca, desdoblada y gutural.

No te lo diré, vete– Hermione le respondió de la misma manera, usando la Voz de manera magistral. Franz quedo impresionado, tuvo que hacer todo su esfuerzo para no salir de esa habitación. Después de un momento en donde respiro profundo y supero el gran dolor de cabeza que esa orden le había provocado, tuvo que asumir la realidad. Ella era tan poderosa como él. Quizás era porque era del lado de la luz o porque había muerto dos veces, quizás era porque en su primera vida fue una gran bruja o a lo mejor por factores que él desconocía completamente, pero ella había superado sus expectativas.

Se acerco a su cama, ella le dio un poco de espacio. Franz era una persona que ella había empezado a tolerar, era una presencia constante en su nueva vida, no le molestaba compartir su cama con él, se comportaba como todo un caballero y tenia que admitirlo, le tenia algo de aprecio, pero siempre le inquietaba. Ella no podía olvidar el hecho de que Franz era el estratega de esa guerra, en donde todos sus seres queridos estaban en peligro y además, Franz era el principal causante de que ella estuviese allí, embarazada, sola, convirtiéndose en una cosa totalmente extraña. Franz se acomodo en su lado de la cama, cruzo las piernas, que lucían un par de botas de cuero negro, y miro hacia el techo. Hermione lo miro un rato, siempre lucia así, calmado, frió y hasta cierto punto inofensivo. Ella se sonrió, ahora que lo conocía mejor, su opinión de Franz era que él podría ser cualquier cosa, menos inofensivo. No en vano, era el comandante del ataque a Londres, por lo menos el jefe extra-oficial, casi todos los días estaba en Londres, pero siempre de noche o de día, le dedicaba al menos una hora de su tiempo. Franz era así, un animal de costumbres. Él había decidido unilateralmente que debía acompañarla diariamente y contarle sus experiencias, ella lo había aceptado así porque se había empezado habituar a él. Mientras tanto, o Scythale le daba largas charlas y exposiciones sobre magia oscura, o estaba en la biblioteca o incursionaba en alguna parte del castillo. Ya Franz le daba algo de libertad para deambular, puesto que Seth permanecía la mayor parte del tiempo con ella.

Hermione siguió boca arriba acostada en esa cama y poso una mano sobre su plano vientre, había logrado disimular con éxito su abdomen, simplemente había hecho un hechizo reductor sobre el, un hechizo especial para ocultar embarazos no deseados que había encontrado en la biblioteca y al parecer no le hacia ningún daño al bebe. Algunas veces sobre todo en el baño, lo levantaba y podía apreciar, que tenia una barriga bien redonda y bonita, pasabas largo rato en la bañera acariciándola, hablando con su bebe. Ya el niño pateaba cuando escuchaba su voz. Ella alternativamente lloraba y reía, en esos momentos quería desesperadamente tener a Draco con ella. Se sentía muy culpable por ocultárselo, pero lo tenía que hacer, si él se enteraba, la buscaría y llegaría a ese lugar, lo sabia. Se dejaría matar solo para sacarla a ella y a su hijo de allí. Y eso no podía suceder, de ninguna manera.

-¿Quieres que te cuente como va el sitio de Londres? Logre hablar con Potter hace dos días.

-Harry- exclamo ella con aprensión, se giro hasta enfrentarse cara a cara con Franz. Ella fijo sus ojos en los azules de Franz, y él le quito la mirada, Hermione noto que una mano le temblaba. Se dio cuenta inmediatamente, los Oscuros tenían esa sensibilidad innata para leer todo el lenguaje corporal humano. A Franz le pasaba algo.

-Londres sigue en estado de sitio, desde hace cinco meses, no se ha podido avanzar mucho, al parecer los ingleses diseñaron una muy buena estrategia. Yo tengo algunas ideas en mente para apoderarme de la ciudad, pero lo estoy retrasando, excusándome con Scythale, ese fue el acuerdo con Potter- explico Franz, luego la miro y sus labios temblaron- Malfoy esta bien, tu hija también.

-Bien- ella suspiro, automáticamente se llevo de nuevo una mano al vientre, Hermione giro hacia donde estaba Franz- ¿Qué te pasa?

-Scythale de nuevo adelanto todo- contesto él con voz fría y glacial- comento que ya estabas lista, quiere tu energía mágica para esto.

-¿Qué quieres decir?- dijo ella con aprensión

-Traeremos al otro- contesto Franz pausadamente- mañana.

Hermione se coloco boca arriba en la cama, igual que Franz, ambos respiraban sincronizadamente, ella decididamente no estaba contenta con el giro de los acontecimientos.

-Tan pronto- dijo Hermione con un largo suspiro- me dijiste que costaría cerca de un año.

-Parece que no tuvimos demasiado éxito- contesto Franz- así que Scythale se adelanto. Quiere a Escocia.

-¿Por qué?- pregunto Hermione.

-Por algo en la profecía referido al Destino. Místico esta en Escocia. Al parecer todos nuestros caminos terminan allí. Me pregunto que es lo que hay en Escocia que es tan importante.

-Hogwarts- dijo Hermione en voz baja, casi imperceptible.

-No- contesto Franz cerrando los ojos- es algo más- se coloco de lado y miro con atención a Hermione- Gracia, me estas ocultando algo y lo se. Este es el momento de confiármelo, para poder ayudarte.

-Tu también ocultas algo- dijo ella, sin mirarlo- dímelo y te diré mi secreto.

-Aun estoy confundido, es algo nuevo para mi- comento Franz secamente- no lo tolero. Y no puedo decírtelo.

-Entonces cada uno guardara su secreto- contesto Hermione quedándose dormida- para siempre.

-Para siempre es mucho tiempo- dijo Franz, observando como ella cerraba sus ojos y se relajaba en esa cama- hasta para nosotros. Gracia.

0o0

En algún lugar de Londres, alguien diseñaba su estrategia. Era joven, teniente y como todos los alemanes como él, perfeccionista. Tenía a su cargo un batallón y lo dirigía desde que había sido destacado a ese puesto. El chico era rubio de ojos verdes, alto, delgado, guapo, recién casado, que mas le podía pedir a la vida. Bueno, una sola cosa, avanzar su posición, en la que tenia aburrido aproximadamente cinco meses. Ordenes de sus superiores, llegaban, y escuetamente le ordenaban: Mantener la posición, capturar magos vivos si es posible. Demonios, capturar magos, como si fuese tan fácil hacerlo, porque si lo fuese, él tendría una colección de esos en su casa. El mayor Metzger era su oficial superior, un hombre de admirar, un poco raro, pero efectivo. Mantener la posición, era algo que se le antojaba que no venia de la cabeza de su jefe.

Johans Shoerder, Jan para todos, no podía entender el porque de tanta calma y parsimonia, se suponía que estaban en guerra, no disfrutando las vacaciones de primavera en Inglaterra. Tenía a su cargo el London Brigde, había disfrutado poner su puesto de avanzada en la cabecera del puente y clavar la bandera de Alemania en el histórico lugar, ese realmente había sido un día memorable, pero ahora solo estaba aburrido en su tienda, jugando cartas con la tropa. Necesitaba algo de actividad, urgentemente.

Un soldado raso avanzo hasta él, ambos intercambiaron el saludo correspondiente.

-Dime- dijo Jan con voz cansina, esperando que le comentaran alguna estupidez como que necesitaban algo más de cerveza bavara o algunas salchichas.

-Hemos detectado la presencia de dos jóvenes y un mago en las cercanías de Kensigton Park

-¿Y que diablos esperas?- grito Jan sin ocultar su excitación. Por fin los ingleses habían cometido un error y se habían infiltrado en territorio enemigo. Era lógico que lo estuviesen haciendo, había un foco de resistencia en Kensigton Park y ellos sabían que estaban recibiendo mensajes, tenia tres meses intentando desbaratar la comunicación, pero nunca habían logrado atrapar a los mensajeros y ahora, era su oportunidad. Y de paso un mago. Más que perfecto, genial. Jan se imagino recibiendo una cruz de hierro en una ceremonia fastuosa en la Cancillería Alemana. Sonrió ampliamente por un instante. Pronto saldría de ese hueco y lo pondrían en un sitio más atrayente y con mayores oportunidades de escalar posiciones dentro del ejercito.

-Una orden- dijo el soldado encogiéndose de hombros. Jan era demasiado temperamental y todos lo sabían, pero a veces rayaba en la estupidez.- de usted.

-Bien- dijo Jan tratando de recuperar la compostura. Era cierto, el soldado necesitaba una orden. Por eso eran el ejercito, nadie actuaba si no había una orden. Tenia que recordarlo para el futuro- ¿Tenemos a uno de esos bichos raros con nosotros? Los…………

-No hay Deathcrows en este distrito- contesto el soldado con voz monocorde.

-¿Y como atraparemos el mago?- pregunto Jan en voz alta un poco frenético. Él era también un poco histérico, sobre todo cuando la posibilidad de obtener algún beneficio se le asomaba en su mente.

-Se supone- dijo el soldado – que usted debería saberlo. Señor.

Jan levanto una ceja, tomo su pistola de un escritorio y la cargo. El soldado miro el arma y luego al teniente. Jan se puso a examinar la pistola detenidamente.

-Sabes soldado- dijo Jan muy serio- hay algo que tenemos en común los magos y nosotros, los normales. A todos nos hieren las balas.

Theodore se hallaba en una situación bien particular. Estaba de misión de rescate. Y nadie absolutamente nadie lo sabía. El como ocurrieron las cosas, eso era algo digno de una de sus estupendas historias. Theo era todo un poeta, tenía una capacidad increíble de imprimirle un toque de misterio, aventura y emoción a sus historias, aunque tenía tendencia a exagerarlo todo un poco. Un libro de sus vivencias era algo que se había planteado desde su aventura al Polo Norte. Sin duda, para él, tener un cerebro que funciona como un radioceptor, era una gran ventaja. Al principio, le resultaba un poco tedioso oír a una multitud en su cabeza todo el tiempo. Pero ya había logrado diseñar un filtro. Y de vez en cuando le llegaban pensamientos perdidos como había sucedido en esa ocasión.

Había detectado dos chicos, unos de los tantos mensajeros adolescentes que participaban de colaboradores, perdidos en territorio enemigo. En fin, no pudo aguantar la curiosidad, quien mejor que él para llevar a cabo el rescate. Quizás debió llevarse a Ron, el chico fuego siempre era de gran ayuda, pero simplemente lo dejo pasar y ahora este tenía alrededor de unas horas en algún sitio de Europa, en una misión. O a lo mejor, debió decirle algo a Janie, pero ella últimamente estaba muy ocupada. Janie, Theo dio un largo suspiro, era su amiga, eso era cierto, pero……………………………había un no se que lo estaba matando. Le gustaba mucho y se preguntaba todo el tiempo si seria posible que…………………..ella apartara el fantasma de Pansy Parkinson de su cabeza. Eso si seria una misión titánica, pero no una imposible. A él no le disgustaba en absoluto la idea de salir por ahí con ella, en una especie de cita, abierto a cualquier posibilidad, dispuesto a una noche de pasión desenfrenada, solo que Janie parecía totalmente reacia a discutir el tema. Pansy estaba en Escocia con el hombrelobo y el extraño sujeto llamado Místico. Ya Draco le había hablado de él, al parecer si había alguien a quien echarle la culpa de todo el asunto era a ese hombre, total, él con sus malditas profecías, había desatado el infierno en la tierra. Pero también era cierto que las profecías eran solo eso, advertencias. Necesariamente no era algo que tenia que ocurrir o ¿si?

Siguió caminando hasta los linderos del parque. Cerro los ojos y un plano mental se abrió en su cabeza, líneas y perspectivas señalaban las características urbanísticas del lugar, la explicación a ese rara capacidad era que todos los objetos metálicos despiden magnetismo, los edificios y las calles tienen componentes metálicos, aunque sean escasos en su estructura, el mejor ejemplo, el hormigón, y el cerebro de Nott después de un rato los distinguía y organizaba, además de eso Theo veía las otras mentes humanas como pequeñas lucecitas. Y en ese preciso instante, veía dos lucecitas rojas escondidas debajo de un puente. En los edificios, habían otras lucecitas cerca de las ventanas, sin duda señalando los francotiradores, pero al parecer no estaban atentos. Theo acciono sobre su cuerpo el hechizo desilusionador y camino hasta el puente.

-Hola- dijo Theo, los dos chicos se sobresaltaron cuando este apareció de la nada- que se supone que hacen aquí.

-Nos perdimos- contesto un chico negro de 16 años.

– Deberían aprenderse las calles- dijo Nott sonriente, le daba gracia- Dos mensajeros extraviados, muy interesante. Si siguen así, no los dejaran salir mas de misión.

Los dos chicos se encogieron de hombros.

-Solo queríamos ayudar- dijo uno de ellos- ¿Tú nos sacaras de aquí? Hay alemanes hasta debajo de las piedras.

Theodore entonces empezó a barajar sus opciones. La aparición conjunta, podría funcionar, el problema es que eran dos muggles. Definitivamente no traer a Ron fue una mala idea. Una escoba, negativo, en donde diablos iba a conseguir una escoba mágica en el distrito de Kensington. Caminar era la opción más viable, así que lo hizo.

Poco a poco fueron recorriendo esas calles solitarias, con bastante cautela. Cientos de automóviles abandonados, basura acumulada allí y allá, mas un terrible silencio. Toda una visión apocalíptica de Londres. Deambulando por esas calles, Theo se sentía seguro, sabia donde estaba el enemigo, lo que estaba haciendo y lo mas importante lo que estaba pensando. Así que después de un rato, estaban ilesos. Sus ojos recorrían las vidrieras de la tiendas, buscando algo que le sirviese de utilidad para salir de allí, no quería dejar a los chicos solos e ir por refuerzos, si algo había aprendido en esos meses era que siempre pasaba lo peor, cuando uno menos se lo esperaba, así que no los abandonaría por nada del mundo, Theo siguió mirando los objetos muggles expuesto en las tiendas, sus ojos se posaron en un set de sadomasoquismo y levanto una ceja, era definitivo, los muggles estaban locos, mira que hacerse eso mientras tenían sexo. Apuro su marcha un poco azorado. De pronto llego a una tienda, sus ojos azules se iluminaron traviesos. Los tres, los dos chicos y el hombre, pegaron sus narices a la vidriera. Theo Nott era un adolescente encerrado en un cuerpo de 30 años, en lo que se refiere a posibilidades de aventuras y deportes extremos. Total, ¿cual era el problema? un hueso fracturado lo podría reparar en segundos.

-¿Saben usarlas?- pregunto Theodore sin ocultar su entusiasmo.

-Por supuesto que si- dijo el chico de color- ¿que clase de idiotas crees que somos?

-De la clase de los que se pierden en un maldito parque- contesto Theo irononico.

-Eso fue un accidente- dijo el chico negro rodando los ojos y cruzando los brazos sobre el pecho.

-Por supuesto, si tú lo dices- se burlo Nott- basta de charla, cojamos una cada uno y salgamos de aquí.

Los tres entraron en la tienda y salieron con una flamante patineta cada uno. Theo se subió en una y practico un poco, era pan comido, idéntico al snowboard pero con ruedas. Los dos chicos lo miraron un poco escéptico.

-Eres muy grande, no tomaras velocidad- dijo uno de los jóvenes, refiriéndose al hecho de que Theo media casi dos metros y era corpulento. No en vano lo comparaban con un oso, de hecho su patronus era un gran oso.

-Eso es lo que tú crees- Theo le enseño una varita- mas bien espero que ustedes puedan seguirme el ritmo, necesito uno a cada lado. No se alejen, cuando lleguemos a Wharton Central, doblaremos a la izquierda de alli directo al London Bridge, luego estaremos con lo nuestros.

-Esta bien, pero no nos has dicho tu nombre, mago- dijo el chico de color.

-Soy Theodore Nott, me pueden llamar Theo- contesto Nott – o amo del universo, me da igual.

-¡Tú eres uno de los supermagos!- exclamo el chico mas joven- ¿que haces? vuelas, quemas cosas, teletrasportacion, superfuerza.

-No, yo soy el aburrido- dijo Theo, agitando su mano condescendientemente- el del poder mental.

-Genial- contestaron los dos chicos al unísono. Theo sonrío enseñando sus magnifica dentadura. Podría ser cualquier cosa, pero a pesar de ser un poco sobrado, Nott se ganaba de manera espontánea y natural la simpatía de todos los que trataban con él, sin duda era su mejor talento, ser muy diplomático y con gran carisma cuando se lo proponía.

Los tres se montaron en las patinetas, Nott lanzo un sencillo hechizo propulsor y los tres iniciaron su recorrido, un poco más rápido de lo usual. Theo estaba en su elemento, parado sobre la tabla, con los brazos a ambos lados, desplazándose en zigzag, los dos chicos estaban eufóricos, ni en sus mas grandiosos sueños esperaban ir tan rapido como iban.

-Theo, las escaleras del parque- grito uno de los chicos.

Theodore simplemente se inclino, con los brazos hacia los lados para conservar el equilibrio y logro saltar todos los escalones, cayendo limpiamente de nuevo sobre el suelo, desplazándose a gran velocidad. Los muchachos lo siguieron sin gran dificultad. En su mente entonces desplegó su mapa, tenían que pasar bajo varios edificios, seguramente con francotiradores apostados, él lograría identificarlos y luego los confundiría utilizando su poder mental, para que en caso de que alguno llegase a disparar, errasen-

Entonces los vio, un batallón de alemanes, corriendo para cerrarle el camino. Theo simplemente logro instalarles un terrible dolor de cabeza a todos. Tres figuras pasaron razantes en medio de la formación de soldados y algunos tuvieron que saltar a un lado para evitar ser atropellados, luego de un momento de confusión, los alemanes solo atinaron a perseguirlos.

Las balas los rozaban sin tocarlos, oía los gritos airados de los soldados detrás de ellos, pero Theo solo se reía, sintiendo el viento sobre su cara, no los iban a alcanzar jamás…………………..

0o0

Hermione deambulaba sola en su habitación, ya Seth tenias seis horas de haberse ido, sin duda, eso lo tenia preocupada, pero mas aun el hecho de que tendrían que resucitar al oscuro, al día siguiente.

Una bandada de ratones hicieron su aparición y pronto en medio un vaho negro apareció Seth.

-¿Encontraste la salida?- dijo Hermione ansiosa.

-Si y también algo mas también- dijo Seth, parado frente a ella rigido, frio. Su cara no demostraba ninguna emoción, su cabello negro le tapaba la frente y sus ojos rojos relucián furiosos, enseñaba los colmillos de manera amenazante- no fue muy agradable. Pero deberías ir a ver por ti misma, ahora.

-Bien-Hermione tomo su espada y su varita, también un abrigo negro. Ya el invierno había terminado, pero estaban en medio de los Alpes, así que todavía hacia frío. Franz estaba en Londres y ninguno de los otros reparaba gran cosa en ella, la evitaban. Así que iría por ese sendero subterráneo, simplemente para examinar la vía de escape de su hijo y ver con sus propios ojos aquello en que Seth le había insistido tanto.

Llego al corredor, activo el ladrillo y entro, se detuvo un momento en la entrada y del lado interno estaba la palanca que activaba todo el sistema, simplemente la movió y de nuevo la pared se cerro. Se giro sobre si misma y se interno en las penumbras, agito su varita para tener algo de luz y camino por espacio de media ahora, vio la claridad de la salida, eran aproximadamente las seis de la tarde, el crepúsculo adornaba el ambiente, y los rayos de sol caían sobre las cumbres nevadas, en diversos tonos de naranja.

Hermione salio y respiro el aire fresco, estaba en una especie de valle, miro hacia un lado y vio el castillo de Grosslin, realmente se parecía muchísimo a Hogwarts, un gran edificio gris con grandes ventanales y altas torres, si no fuese por los malditos que vivían allí, de seguro seria un lugar agradable para visitar. De pronto sintió todo su cuerpo erizarse, una sensación conocida y anhelada la invadió. Cerró los ojos y de sus labios salio un profundo suspiro.

-Te estabas tardando demasiado- Hermione escucho una voz que reconocería entre millones, ella se giro lentamente y lo vio. Alto, guapo, corpulento, vestido de jeans, con su cabello largo ondeando por el viento y una barba de algunos días en su cara. Sus ojos la miraban atentamente.

-Por Merlin- ella simplemente fue corriendo a los brazos de ese hombre. Él la sujeto fuerte contra él y se dedico a aspirar el aroma de su cabello- te he extrañado.

-Somos dos- dijo Ron. El abrazo era muy fuerte, ella sintió que le faltaba el aire. Él se dio cuenta y aflojo un poco sus brazos.

-¿Cómo esta Elie?- pregunto Hermione con los ojos brillantes. Miraba el rostro de Ron con cariño.

-Muy traviesa- Ron sonrío un momento- y no hace más que preguntar por ti. Mama se ha encargado perfectamente de todo.

-¿Draco, como esta Draco?- dijo ella en un sollozo.

-De un humor de perros- contesto Ron hosco- pero esta mas tranquilo. Harry le dijo que estabas bien.

-¿Como llegaste aquí?-pregunto ella clavando sus ojos cafés en los azules de Ron.

– En realidad, esto fue idea de Harry – contesto Ron un poco incomodo- queríamos comprobar de primera mano que estuvieses bien. Por otro lado Metzger y él se entienden, a diferencia de Malfoy que quiere matarlo cada vez que lo ve. Metzger siempre nos da noticias de ti, sin embargo, decidí venir a echar el vistazo. Malfoy no sabe que estoy aquí. Nos pareció muy peligroso que me acompañara hasta acá.

-Ya veo- Hermione frunció el ceño. Ron le estaba cambiando el tema de conversación disimuladamente. Franz nunca les diría en donde quedaba el Castillo, así que de seguro de otra forma lo habían encontrado. Entendía que no le hubiese dicho nada a Draco, sin duda la sacaría a rastras de allí, pero igual se sentía muy desanimada al no verlo allí también. Vio los labios de Ron temblar, él también le estaba mintiendo. ¿Por qué?

-¿Te sientes bien?- entonces él se aparto un poco y se dedico a examinarla- Estas muy delgada, tu cara esta demasiado afilada, además de pálida y fría. Te estas alimentando bien o te tienen muriendo de hambre.

-Me tratan bien- dijo ella- es solo que cada día que pasa tengo menos hambre. Franz dice que es natural, que pronto se me pasara.

-Metzger- suspiro Ron- Malfoy no confía en él. Harry si. Todo un dilema para mí. Pero oiré tu opinión. ¿Puedo confiar en él Hermione?

-Franz no da problemas- dijo ella y suspiro, se sentó en la hierba y Ron se sentó al lado de ella- Ron, tenemos que hablar.

-Ese tono nunca ha presagiado nada bueno- contesto Ron- He venido a verte, porque ya no soportaba no saber nada de ti y Malfoy me iba a volver loco con todas sus teorías de lo que te estaban haciendo aquí. He estado casi un mes buscando el maldito castillo. Logre más o menos la ubicación por un Deathcrow muggle que tenemos bajo custodia. Encontré este pasadizo hoy y además a tu mascota. Digamos que antes de que intentase morderme, le di un buen escarmiento- dicho esto Ron se encendió una mano.

-Seth- Hermione bufo- él no te haría daño.

– Si claro. En fin- Ron intento desviar el rumbo de la conversación, solo Hermione pensaría que ese vampiro era inofensivo- no paso nada. Londres esta bajo sitio, pero tenemos controlada la mitad de la ciudad. Y nosotros estamos esperando el desarrollo de los acontecimientos. Herms, estoy aquí, para darte una oportunidad de volver, en nombre de Harry y el mío.

-Me lo temía- suspiro ella- No puedo, tenemos un asunto para mañana muy importante. Ya se ha avanzado mucho, tengo que esperar el desenlace de los acontecimientos.

Ron dio un largo suspiro, miro hacia las montañas nevadas. Ella lucia bastante inquietante, seguía siendo Hermione, era su cuerpo, su cara, su aroma, sus gestos y su forma de hablar. Pero algo emanaba de ella, que lo alteraba profundamente, lo descolocaba, le hacia temer. Cerró los ojos por un momento, volvió a abrirlos y la miro. De nuevo el aura extraña. No era su imaginación, estaba allí, rodeándola.

-Ron- dijo ella con voz suave, tenia que preguntarlo pero temía la respuesta-¿Cuál es la verdadera razón por la cual Draco no esta aquí contigo?

-Herms- dijo Ron cuidando sus palabras- Malfoy no quiere verte.

-Oh Dios- sollozo ella, bajo la mirada y todo su cuerpo se estremeció- Se que me odia y con toda la razón del mundo, pero ………….me duele.

Ron la rodeo con sus brazos, y le beso la frente y la punta de la nariz.

-No te odia- dijo él tratando de calmarla- solo esta herido y preocupado. No sabe como canalizarlo, por eso esta tan furioso. Pero creo que mas que rabia hacia ti, tiene un sentimiento de pérdida tan grande, que no sabe como demostrarlo. Y teme su reacción al verte. En estos meses he hablado mucho con él y me he dado cuenta de que se ha convencido de que la profecía es algo que existe y que tú tienes la posibilidad de ayudarnos desde aquí. A mi tampoco me gusta la idea, pero con el tiempo estoy aceptándola.

-Ron- dijo ella- tengo que decirte algo y espero que guardes mi secreto.

Hermione dirigió su varita a su abdomen, y súbitamente apareció su esplendida barriga de seis meses. Ron se estremeció al verla. Sus ojos azules no se apartaban de su abdomen, abrió la boca y la cerro consecutivamente. Luego le tomo la panza con ambas manos y el bebe de pronto pateo. Ella se inclino un poco adolorida apoyando su mano contra el pecho de él, levanto el rostro y sonrío al ver la cara de desconcierto y pánico de Ron.

-Parece que reconoció al tío Ron- dijo Hermione radiante. Ron parpadeo, de pronto ella le pareció terriblemente hermosa, él seguía perdidamente enamorado, igual que el primer día- mi pequeño es muy inquieto, se mueve y patea todo el tiempo, casi no me deja dormir, es fuerte y decidido como su padre. Elie se portaba mejor, como toda una damita. No debes decir nada a nadie, esto es un secreto.

-Malfoy va a matarte y a mí de paso, por ocultárselo- exclamo Ron perplejo- Hermione ¿Te volviste completamente loca? Tengo que sacarte de aquí.- se levanto y la jalo por un brazo pero Hermione se mantuvo firme

-Ron Weasley- dijo ella bastante seria- yo me quedare aquí y tú no dirás nada al respecto. Hazlo por mí. Nunca te he pedido nada.

-¿El bebe esta bien?- pregunto él totalmente azorado. Se sentó completamente abatido de nuevo junto a ella, al parecer las cosas iban de mal en peor- Merlin, ahora si es verdad que la armaste grande Hermione. De todas las cosas locas que has hecho, esta se lleva el premio gordo. ¿Cómo demonios te metiste en todo esto embarazada? ¿Alguien más lo sabe?

-Primero, no sabia que estaba embarazada – contesto Hermione- Segundo, nadie lo sabe, tercero, el bebe esta bien y creciendo sano, cuarto, no me voy de aquí, hasta hacer lo que vine a hacer. La única esperanza de que tus hijos y los míos crezcan en un mundo sin peligros, es que yo sea fuerte y lo logre.

-Herms, me estas asustado mas allá de la muerte- Ron la miro verdaderamente preocupado, luego miro el abdomen de ella- Sabes Herms, yo……………….todos estos años……………………..yo siempre………………..

-Lo se, Ron- dijo ella acariciándole la mejilla- lo se y no se que decirte. Solo doy gracias al cielo, todos los días, porque a pesar de todas las cosas que pasaron entre nosotros, el cariño y la amistad prevalecieron.

Ron la abrazo de nuevo, y le acaricio su barriga tiernamente, además de eso deposito un sentido beso sobre esta. Hermione lo dejo, sabia perfectamente lo que estaba pasando por la mente y el corazón de Ron. Hay deseos que simplemente nunca se olvidarían, él menos que nadie lo haría. Porque simplemente Ron era así, capaz de amarla con la misma intensidad que amaba a Luna, sin que representase en absoluto un conflicto para él. Capaz de igual modo, de aceptar que ella era de Draco Malfoy, que sus hijos serian de él y que ella nunca lo olvidaría.

Estuvieron un rato abrazados, Hermione le contó todo lo que sabia en relación a los futuros planes de los oscuros. Ron le advirtió que tenía que tener su mente abierta para Nott.

-Que lejos aquellos días en donde solo éramos nosotros tres- suspiro Ron, clavándole sus ojos azules, nunca serian suficientes las palabras para describir lo que sentía por ella, porque una parte de su corazón le pertenecería a Hermione Granger eternamente-Harry, tú y yo. Fui feliz, demasiado feliz. Éramos unos niños, conservábamos la inocencia de los niños a pesar de tanta muerte y destrucción.

-Siempre serás mi mejor amigo- dijo ella, disfrutando la mirada calida de Ron. Había tardado mas que los demás, pero el chico que ella una vez amo sinceramente ahora era un hombre y estaba orgullosa de él- lo se. Puede ser que todos pierdan la confianza en mí. Pero tú siempre me creerás.

-Yo Hermione-dijo Ron con voz firme, quizás esa seria la única oportunidad que tendría en la vida para decir lo que en ese momento, su corazón le exigía declarar- Te quiero con libertad, nunca ha sido obligado, nunca ha sido correspondido y nunca tuve muchas esperanzas. El tiempo de pedirte cosas paso hace mucho, te doy mi amor sin esperar nada a cambio porque quiero hacerlo, solo por eso. Te amo igual que cuando tenia 16 años, todavía es puro, sincero, sin maldad y sin dobles sentidos. No me arrepiento de nada, porque sobre todas las cosas, eres mi amiga. Me pones en una situación difícil con lo de tu embarazo, me estoy aguantando las ganas de lanzarte un Imperius y obligarte a salir de aquí. Pero siempre he respetado tus decisiones y esta no será la excepción. Estoy asustado, pero estoy seguro que pedirás ayuda si la necesitas. Comunícate por medio de Nott- Ron hizo una pausa, tomo aire y continuo con voz ronca, cada palabra iba impregnada de dolor y perdida, sus ojos azules brillaban con tristeza- Malfoy y yo te perdimos una vez, recuérdalo y eso es algo que todavía ninguno de los dos ha superado, así que es aterrador pensar que vuelva a suceder. Yo tengo a Luna, él no tiene a mas nadie, solo tú. Tenlo presente todos los días, Hermione

-Lo hare- dijo ella dándole un beso en la frente-Gracias.

-Espero que esta vez no sea pelirrojo- comento Ron riéndose- porque si lo es, Malfoy me lanzara un Avada de seguro. Hablas del bebe como él, ¿es un niño? Un pequeño Malfoy malcriado como su padre.

-Eres tonto y si, es un chico. Dale un beso a Luna y a los chicos de mi parte-río Hermione- no sabes lo bien que me ha hecho verte.

-Te quiero- le dijo Ron antes de desaparecerse-demasiado.

0o0

¿Qué le pasa a Draco?

¿Habrá dejado de quererla?

¿Quién será el Oscuro que van a despertar?

¿Theo Nott lograra llegar al puente ILESO?

Todo esto para el próximo capitulo,

DEDICADO A TODAS AQUELLAS QUE LES ENCANTA LA PAREJA RON-HERMS

PD: lo se me salio muy romántica esa escena, pero se lo debía a Ron.ja ja ja ja

Por ultimo, despues de mucho buscarlo, encontre al Franz Metzger ideal, señoras y señores aqui lo tienen caracterizado por uno de mis actores favoritos de la vida, Viggo Mortensen

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4 comentarios

  1. me paro a aplaudirte
    genial plan
    y tambien el semi trailer del final


  2. FRANZ ………..ERES BELLO………..RAPTAME Y HACE OBSCURAAAAAAAAAAAAAAAAAA COMO DICE TILDITA
    FIONA


  3. aqui estoy amigaaa un poquito perdida pero ya llegueee!!!


  4. ola, me acabo de dar kuenta de k mi fic se parece un poko al tuyo, mi intención nunca ha sido plagiarte ni nada x el estilo así k si alguna vez llegas a leerlo no te enfades.
    Gracias 😉

    akí te dejo la dirección por si kieres leerlo.
    http://www.samipotter.worpress.com



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