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Capitulo 52 Frio

Hola bueno, les publique hoy, quizas el viernes publique de nuevo, esten atentos. Me inspire mucho con la cancion Fear de The Rasmus, el video es de la pelicula Final Fantasy, las peleas se parecen mucho a las que tengo en mente, asi que bueno, se imaginaran, je je je je je. aqui les dejo el video. (la parte musical es sobre todo para Theo y Janie)

13 años después

-Amo- dijo el elfo domestico, mientras Draco se acicalaba enfrente del espejo de su habitación. Estaba nervioso, expectante, se anudo como pudo su corbata, se paso un peine por su larga cabellera rubia y luego miro sus manos en donde estaba el anillo que lo confirmaba como dueño absoluto de los destinos de la familia Malfoy, una de ellas lucia un poco diferente, una vieja herida de guerra, así como su poco evidente cojera. Tomo un elegante bastón con una serpiente plateada entrelazada con un león en su punta, en realidad no le era necesario para caminar, pero Draco había descubierto que le daba un toque de distinción a su aspecto, además al verlo caminando apoyado de el, la mayoría de la gente recordaba todo lo que Draco Malfoy había sufrido en esa guerra, él mas que nadie, el elfo lo apuro- señor, ya es hora, esta por llegar.

-Los chicos están listos- pregunto Draco tratando de modular su voz, para ocultar el hecho que estaba terriblemente ansioso.

-La Srta Elie, ya ha vestido a sus hermanos pequeños. El amo Franz esta en el despacho, calmando a Theodore, es increíble como se parece a Ud. Amo, es su vivo retrato.

-Gracias, Tinks- contesto Draco amablemente, le encantaba cada vez que subrayaban el parecido de Franz con él, no podía ser de otro modo, había hecho de Franz prácticamente su clon – Recuerde avisar a los Weasley, a los Potter y a los Nott, no quiero que nadie llegue tarde. .

Cuando Draco llego a su despacho, vio a Elie sosteniendo en brazos a un niño de tres años, muy blanco, de ojos grises y facciones finas. Draco lo tomo en sus brazos, el pequeño le dio un beso a su padre y Draco sonrío. Camino hacia el centro de la estancia, con el niño en un brazo y con el bastón en el otro.

-Entonces, que esperan, todos a sus sitios- dijo Draco con autoridad. Su casa era un completo desastre, si no fuese por los elfos, hace años que habría colapsado. Cinco niños y dos perros haciendo de las suyas, convertían la mansión Malfoy en un verdadero circo. Así que de vez en cuando tenia que impone el orden. Claro, Draco tenia poca paciencia, pero hacia años que, decidido a no morir de un infarto, se relajo un poco en relación a la crianza de los chicos. Así que de un tiempo para acá, solo se reía de todo, mientras nadie muriese en medio de una travesura o incendiasen la casa, todo estaba bien para él -Atención.

Los cuatro niños se acomodaron en fila, firmes, por tamaño, todos vestidos de rojo y dorado, por orden de su padre. Las dos Huskies siberianas, guardianas de Draco desde su aventura en el norte, Sasha y Tatiana, que ya estaban algo viejas, se sentaron, obedeciendo a su amo. Se veían todos inocentes y comedidos. Draco a duras penas aguantaba la risa, cualquiera que los viese así, tan remilgados, se llevaría una impresión totalmente equivocada de sus pequeños demonios. Elie, pelirroja y bonita, tenía 15 años y era la damita de esa casa.

-Elaine, el botón- le dijo Draco levantando una ceja cuando observo su blusa, ella se enfuruño y cerro el botón de su camisa, que había abierto para dejar entrever su escote, hizo un conato de protesta, pero desistió, cuando su padre la llamaba “Elanie” era hora de obedecer. Tratar con una adolescente es muy difícil, sobre todo si no tienes el apoyo femenino y la adolescente en cuestión es muy atractiva, coqueta, rebelde y para colmo vidente. Ella aseguraba en todo momento que se iba a casar, con unos de los invitados a esa cena. Pero él era un padre responsable y Elie seguía siendo su pequeña, así que la haría comportarse como una señorita bien educada a costa de lo que fuese. Ese deslumbramiento infantil seguro que se le pasaría. Y, gracias al cielo, el sujeto en cuestión, ni se daba por enterado. Elie tenia casi la edad de Hermione, cuando ella se había liado con él, con todas las consecuencias derivadas de esa relación, un embarazo adolescente y ambos en peligro de muerte. Había sido muy difícil, convertirse en adulto de esa manera. Y Draco no quería eso para su hija, quería que viviera su infancia hasta donde fuese posible, eran otros tiempos y había paz. Así que ¿Por qué el apuro?

-Papa- dijo ella, molesta- me veo como si tuviese un saco de patatas encima.

-Elie- dijo Draco tratando de sonar comprensivo- Fred Weasley es muy grande para ti, te lo he repetido hasta el cansancio, tiene 28 años. No se va fijar en una chiquilla. Así que mantén el decoro- luego se acerco al oído de su hija y le dijo en tono confidencial-A los hombres les gusta que las mujeres conserven el misterio- Elie se río toda ruborizada y luego asumió una postura digna.

Franz, de 12 años, rubio de ojos azules, estaba muy serio, Draco le alboroto el cabello cariñosamente y el chico sonrío, adoraba a su padre, lo idolatraba y quería que estuviese orgulloso de él.

Theodore era alborotado, de carácter jovial y pendenciero como su padrino del cual había heredado el nombre. Tenia 7 años, era muy inteligente, lastima que en lugar de fijar su atención en los libros, lo único que hacia era planear travesuras, sus ojos grises oscuros bailaban de emoción. Como siempre estaba molestando a Julius, empujándolo.

-Theodore, compórtate- lo regaño Draco y el niño dejo de molestar a su hermanito. Puso cara de circunstancia y Draco le dio una palmadita cariñosa en el hombro.

Julius, llamado Jules por todos, de 5 años con los ojos gris mercurio exactamente igual a los de Draco, pero con las facciones un poco mas redondeadas, tenia un carácter bien particular, era el reservado de la familia, en ese momento parecía a punto de llorar, Draco se inclino hacia él.

-Tranquilo, Jules- le dijo Draco en voz baja, el niño asintió con la cabeza. Draco llevaba en brazos a el pequeño Draco, su hijo menor, que estaba muy inquieto, jugando con el cabello largo de su padre.

-Pa……… tengo ganas de hacer pis- dijo Jules, con su carita compungida.

-Aguántate un rato, Jules- dijo Draco tratando de no reírse- ¿Puedes?

El niño asintió, sin mucho convencimiento.

-Bueno, partida de mocosos insolentes- Draco fingió una tosecita, su rostro se endureció, severo, un brillo azul se vislumbro en sus ojos, luego rió a carcajadas, al ver la caras de perplejidad de sus hijos. De vez en cuando dejaba traslucir un poco del poder latente en él frente a los niños, solo por diversión – espero que muestren un poco de educación. No quiero que me regañen después por haberlos consentido.

Un conocido destello verde inundo la chimenea y allí estaba. Vestía de verde y plata en atención al dueño de la casa. Una sonrisa dibujaba su rostro. Y Draco sintió las cenizas del fuego de su corazón, de nuevo ardiendo.

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-Así que un vampiro, interesante- Malcom Scythale miraba con curiosidad a Seth, este estaba en posición de ataque, enseñándole sus colmillos a todos en esa habitación. Hermione estaba a su lado.

-Yo también se jugar sucio- dijo Hermione sonriente, aparecerse con Seth había sido un detalle genial, hasta Franz tuvo que reconocer que era un movimiento perfecto. De ella decididamente salía un aura oscura en ese momento. Camino unos pasos, se sentó en una silla que le estaba destinada, Seth se posiciono detrás de ella. La temperatura de esa estancia había bajado unos grados, debido a la presencia del vampiro, pero nadie lo notaba o por lo menos no hacían ningún comentario.

-Bien, me imagino que es tu guardaespaldas. Totalmente innecesario, pero si no hay mas remedio- comento Malcom al descuido, así que la chica se estaba blindando, bien, ya vería cuanto aguantaba. Se dirigió a uno de los capitanes de los Deathcrows- Malfoy, quiero noticias.

-Los Deathcrows estamos preparados, cuando los alemanes lleguen a la Puerta del Tamesis, tomaremos el control. Al parecer ya están destacados en Oxford, tomaron la ciudad sin ningún tipo de resistencia. Bristol, Liverpool, New Castle, York , no tienen energía. Las bombas han funcionado perfectamente. El general Stauffen, me ha entregado el parte de guerra. El ejercito ingles esta todo desordenado, nunca se lo esperaron. Pero el problema sigue siendo el norte.- dijo Lucius en tono formal. Sus ojos grises devoraban a Hermione y ella le miraba con odio. Por culpa de ese hombre, había perdido a sus padres y casi había perdido a su esposo y a su hija, igual que su dignidad. Las pagaría, ella se lo había jurado a si misma. Seth miro a Lucius con sus ojos rojos sedientos y le gruño. Lucius Malfoy sintió el sudor recorriendo su espalda. Tendría que eliminarla a ella y al vampiro pronto. O ella o él. Ambos no podían seguir respirando en el mismo planeta.

-Escocia es mía, yo me encargare personalmente- dijo Scythale- Ve a Londres.

Lucius Malfoy, salio de allí, con Avery, Rosier, Mulciber, Mc Nair y Crabbe. La Bestia se quedo con el resto de los Deathcrows. Wilhen estaba bastante tranquilo en ese momento, miraba a Hermione y al vampiro, no le había pasado desapercibido que Malfoy y ella se odiaban. Ella estaba en camino de convertirse en una poderosa Oscura y Wilhen necesitaba una aliada. No le gustaba compartir el mando, le caía bien Malfoy pero………………..La Bestia era única…………………..los Deathcrows eran de él, de nadie mas. Además Scythale sabían como eran las cosas, imposible mantener dos capitanes. Siempre se mataban entre ellos y había que seguir la tradición. Pero esta vez, La Bestia se lo dejaría a la pequeña bruja, él no arriesgaría el pellejo. Tenia que guardar fuerzas para algo más importante. Su venganza contra la pequeña auror pelirroja, le había dejado un sabor agrio en la boca. No dormiría tranquilo hasta verla morir de su mano.

-Wilhen- Scythale lo miro- confirmaste que Grayback esta desaparecido.

-Bien muerto diría yo- escupió La bestia- ya he mandado a hacerte una alfombra con su piel. El otro hombre lobo ha huido. Sin Grayback es muy difícil rastrearlo. Creo que debemos esperar que aparezca otra vez. No colaborara, esta del otro mando.

-Búscalo y mátalo- contesto Lord Scythale tajante- con los cincos tenemos de sobra, para añadirnos mas problemas.

Hermione y Seth se miraron. Ella se percato que estaban hablando de Bill. Así que ya era un hombrelobo, tendría que advertirle. Y usaría a Seth para eso. Que mejor rastreador de hombrelobo que un vampiro, eran enemigos naturales.

Franz había permanecido rígido en su silla. Sobre la mesa tenia desplegado mapas y señuelos que se movían mágicamente con solo pedirlo en voz alta. Esa era su sala situacional, la estrategia había sido diseñada por él, pero el momento no era el adecuado, y así lo había expresado, como Lord Scythale hizo caso omiso del comentario. Franz no dijo absolutamente mas nada y se preguntaba ¿Qué sabe Scythale que yo ignoro? Tendría que trabajar en ese asunto, además de seguir entrenado a Hermione Granger, que lo había sorprendido con su habilidad innata de aprender rápidamente todo. Como Seth permanecía todo el tiempo con ella, protegiéndola, le había dejado la habitación y ahora dormía en la biblioteca. Eso no representaba ningún problema para él, su Gracia lo alteraba mucho y eso no le gustaba para nada.

-Metzger- dijo Scythale- toma tu maldita espada y ve a Londres. Ahora tú eres el comandante de la misión. Vigila tanto a muggles como magos. El general te espera. Te deseo una victoria.

-Se hará como dices- Franz se levanto y se dirigió a Hermione. Seth se coloco entre ambos y le acerco a rostro a Franz, enseñándole los dientes. Franz ni se inmuto y solo le sonrío sardónicamente.

-Seth apártate- ordeno Hermione. Franz se acerco y le dijo al oído.

-Gracia- dijo Fran en voz muy baja, su aliento frío pego contra Hermione, erizándole el vello del cuello- Scythale oculta algo. Pasaras unas horas con él, quiere enseñarte algunas cosas. Se cuidadosa y recuerda el simpático– Franz se fue hacia la puerta, seguido de los Deathcrows restantes.

-Al fin solos- dijo Malcom Scythale, sentado frente a Hermione.

-¿Que quieres?- Hermione trato de utilizar la voz, pero esta salio vacilante.

-Silencio- Scythale con la voz, logro callar a Hermione- niña insensata, todavía no lo controlas, así que cierra el pico y aprende. Y dile a tu estupido vampirito que se mantenga al margen, él sabe lo que puedo hacerle y lo teme.

Seth se aparto de Hermione con disgusto y se fue hacia una columna. Lucia muy inofensivo con ese aspecto de niño, piel blanca marmórea y cabello castaño oscuro, solo sus ojos rojos eran terriblemente diabólicos. Continúo gruñendo, disconforme, pero Lord Scythale lo ignoro olímpicamente.

Scythale saco una varita y conjuro una esfera de luz blanca, que se fue agrandando cada vez mas hasta cubrirlos completamente. Seth solo oyó el grito de Hermione y la risa macabra de Lord Scythale saliendo de esa esfera, que se volvió negra y turbia como una noche sin estrellas.

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-Debo irme- Draco miraba a Místico fijamente. Tenia que volver a Inglaterra, todo había comenzado y tenia que ayudar en la guerra.

-No has completado tu entrenamiento- contesto Místico- y algo me dice que no volverás. Así que me voy contigo.

-Dejaras tu apacible playa. Me sorprendes- contesto irónicamente Draco. La cueva de Místico era algo ecléctica, libros, pergaminos regados por todos lado, censores de ocultamiento y calderos llenos de una sustancia, que Draco identifico como cerveza de brezo, seguramente la producción de esa bebida tan apreciada, proporcionaba a Místico sus medios de subsistencia. Además ser el druida del lugar, también tenía sus ventajas. Los magos de los alrededores siempre le traian víveres. Como Místico era un ermitaño incorregible, se los dejaban en la puerta de la cueva.

-Es hora de mover mi culo de aquí. Después de mil años el paisaje se me hace monótono. Iré a Hogwarts, de seguro Dumblendore tiene ganas de hablar conmigo- contesto Místico, guardando algunas cosas en un bolso de viaje.

-Tú lo sabes todo no- dijo Draco sorprendido, no le había contado del hechizo del retrato del antiguo director- me pregunto si ya viste el final de todo esto.

-No- contesto Místico, indeciso en tomar algunos pergaminos- y respecto a lo otro. ¿De donde crees que salio el hechizo para dejar el alma en los retratos?. Lo invente yo.

Místico después de tomar lo que considero necesario, miro con nostalgia el resto de sus pertenencias. Sabia que no volvería a ese lugar, ya lo había visto. Pero un cambio de aires seria bueno. Además, ya que los acontecimientos estaban en marcha, muy a su pesar, la curiosidad lo mataba, así que quería estar cerca de la acción.

-¿Se quedara en el castillo?- pregunto Draco.

-Por supuesto que no- contesto Místico- tantos niños revoltosos alteran mi aura. Me quedare en el Bosque Prohibido. Ya encontrare algún sitio. De seguro el semigigante Hagrid me ayudara.

-Tengo un sitio que de seguro te agradara- recordó Draco, de nuevo la pena se instalo en su alma- es la casa de Hermione, cuando era vampiro. Te encantara.

-¿Fue muy difícil?- le pregunto Místico a Draco. Había visto su rostro, finalmente él había tomado la decisión correcta, pero el profundo dolor que le había ocasionado, se reflejaba en sus ojos.

-No tocaremos ese tema- contesto Draco- digamos que tu tuviste mucho que ver. Así que olvídalo, yo tratare de hacerlo.

-Esa mujer es la encargada de perpetuar tu sangre en esta tierra, tenlo presente siempre- reflexiono enigmáticamente Místico, pero Draco no presto atención, eso era obvio, tenían una hija. Lo que no imaginaba, era que no solo era Elie, que además había otro niño en camino. Místico tampoco lo sabia con certeza, pero esas palabras habían sido dichas automáticamente -Pero allá tu, no soy la bruja que da el horóscopo en El Profeta, tengo cosas mas importantes en que pensar que tu vida amorosa.

-¿Lees el Profeta?- pregunto Draco -¿No se suponía que los druidas ermitaños no tenían contacto con el exterior? – Como Místico tenia toda esa aura mística, a Draco se le hacia difícil imaginarlo haciendo algo tan cotidiano como leer el diario.

-Solo los domingos- contesto Místico con algo de culpa, a modo de explicación agrego- Es bueno ver los resultados de Quidditch de vez en cuando.

Draco solo atino a reírse. Ese druida era algo fuera de serie.

Ambos tomaron caminos distintos. Lo primero que hizo Draco fue aparecerse en La Madriguera. Cuando Elie vio a su padre, corrió a abrazarlo. Draco levanto a la niña en sus brazos, ella le tocaba el rostro, inquieta. Molly los vio enternecida. Draco salio al jardín un rato con ella y las perras, luego volvió con Elie dormida.

-Sra. Weasley no se como agradecerle- dijo él- Elie necesitara alguien que sea como su madre.

-¿Dónde esta Hermione?- pregunto Molly, Draco Malfoy lucia terriblemente desconsolado- ¿Cuándo volverá?

-No lo se- dijo Draco apesadumbrado- iré a Londres. Al ministerio, el ataque ya comenzó. Active todas las defensas y el hechizo fidelius. Le diré al Sr. Weasley que están todos bien. No permita la entrada a nadie. Le enviaremos un mensaje para informarla de todo.

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-La situación es la siguiente- explicaba el comandante del ejército ingles en una gran sala de conferencia iluminada por lámparas de petróleo. Estaban bajo suelo, en los refugios subterráneos que se utilizaron en la segunda guerra mundial, donde había permanecido oculto el mismísimo Churchill, los extractores de aire funcionaban automáticamente sin energia, así que el aire no estaba tan viciado, sin embargo uno que otro de los presentes tosía sonoramente- no tenemos electricidad, por lo tanto nuestra tecnología bélica es inservible, lo tendremos que hacer a la antigua. Debemos evacuar a la gente, alejándolos del frente. También necesitamos que cada hombre de esta ciudad capaz de manejar un arma, cualquiera que sea, se aliste en la reserva. La policía esta ayudando en eso. El ministerio mágico enviara a los aurores a combatir con nosotros. La familia real esta en Balmoral. El primer ministro ha decidido permanecer con su homologo mágico en Londres. Se esta estudiando romper definitivamente con el estatuto del Secreto. Pero hay que ir con calma. No queremos desatar el pánico en la población aun más.

El comandante señalaba puntos en un mapa de Londres. En esa sala de conferencias estaban todas los cuerpos de seguridad del Reino Unido, Theodore Nott estaba allí analizando las mentes de todos, buscando posibles traidores, nada de los planes discutidos ese día, podía caer en manos enemigas, necesitaban localizar los posibles espías. Estaba sentado en un lugar apartado, a su lado Ron prestaba toda la atención posible a los planes de batalla, quien lo diría, el jovial Weasley había resultado todo un patriota. Janie estaba a unos metros, con su jefe el señor M y otros miembros del Servicio Secreto Ingles.

Al terminar la reunión, Janie se acerco a ellos.

-¿y bien?- pregunto expectante. Vestía con jeans, camiseta y una chaqueta de cuero marrón ribeteada de piel, con capucha, sus manos estaban cubiertas con unos guantes negros. Janie era muy pequeña y delgada, pero era terriblemente decidida y además, bastante inteligente, eso le había valido con 25 años y recién salida de la universidad, ser la espía mas joven del servicio secreto

-Todos limpios- contesto Theo, con una mirada resplandeciente. Estaba vestido de oscuro, como era su costumbre, el negro, el color preferido de la casa Slytherin- por los momentos no hay peligro.

-Esta bien- dijo ella- permanezcan aquí, estarán seguros- Se acomodo una pistola en el pantalón y luego tomo un rifle entre las armas que se estaban distribuyendo en el sitio.

-¿Adonde crees que vas?- pregunto Nott.

-Iré a defender a mi ciudad- dijo ella.

-Nosotros iremos contigo- contesto Nott. Ambos se miraron, ella iba a protestar, la habilidad de Theo era muy necesaria, no tenia sentido arriesgarlo en una batalla, Nott agrego- alguien tiene que cuidarte el trasero. Así que dame algo con que defenderme.

-¿Sabes usarlo?-pregunto ella, señalándole el rifle de asalto.

-Cuando tú ibas al kinder, mi padre me enseñaba como usar una de esas- contesto Nott.

Ella suspiro, no quería de nuevo discutir con él, además no serviría de nada, Nott era casi tan tenaz como ella, le lanzo un rifle a Theo y le ofreció otro al pelirrojo, Ron negó con la cabeza y encendió sus manos.

-Con esto será suficiente- dijo Ron apagando las llamas- Además Nott y yo tenemos varitas.

-Los van a encerrar por estar lazando hechizos a muggles- contesto ella molesta.

-Esto es lo que hay, little Janie– dijo Nott acercándose a ella, sus rostros se hallaban a pocos centímetros, él inclinaba su cuerpo sobre ella, ya que le llevaba por lo menos 20 centímetros- Además en el amor y la guerra todo se vale.

– ¿Y tú eres experto en ambas cosas?- le pregunto sarcásticamente Janie, Theo la tomo por los hombros y la acerco mas a él, Janie estaba visiblemente incomoda. Ella le molestaba, era insoportable, pero le atraía enormemente. No podía sacar de su cabeza que casi la había besado. Además ella era muy arisca con él, lo cual lo dejaba totalmente desconcertado. Había probado todas sus tretas para ser amable con ella, pero Janie resistía todo su encanto. Theo se preguntaba porque, si él le gustaba, ella no lo aceptaba. Le daba rabia, al parecer todas las mujeres eran unas locas, para muestra un botón, Pansy…………….de pronto le dolió la cabeza, Pansy era una espina muy difícil de sacar, pero la olvidaría, con quien fuese.

-No te metas conmigo, chiquilla- contesto Nott- te aseguro que no te hare nada que no quieras

-Ah, si, inténtalo y veras Theodore Nott, de que estoy hecha- contesto Janie, furiosa, con que derecho él se metía en su cabeza, eso era humillante. Sus mejillas se tiñeron de rojo- Eres un maldito idiota, primero muerta que caer en tus manos. Te prohíbo que te sigas metiendo en mi cabeza- Ella se alejo furiosa. Ron tenía los brazos cruzados sobre su pecho. Theo caminaba de un lado a otro, despotricando con palabrotas ininteligibles.

-¿Así que ese es todo el problema?- dijo Ron con voz divertida. Mientras Nott se dedicaba a armar y desarmar el rifle con furia.

-¿A que te refieres?- dijo Theo con molestia contenida intentado limpiar su arma y dejarla en buenas condiciones.

-Ustedes dos se gustan – contesto Ron.

-Querrás decir que yo le gusto a la mocosa- dijo Theo con autosuficiencia-Lo he visto en su mente.

-Eso no solamente. A ti te gusta ella- dijo Ron- Y mucho, pareces un animal enjaulado, estas furioso por sus desplantes. Ella no quiere nada contigo, porque tú eres un imbecil, metiéndote en su mente y dejándola en evidencia. No tienes nada de tacto. Si quieres algo, déjala tranquila.

-Yo no quiero nada de ella- escupió Nott, esta vez bien furioso, Pansy lo había engañado y Janie quería jugar a la difícil. Malditas mujeres y sus inseguridades.

-Aja- fue lo único que dijo Ron bastante divertido. Era obvio, Nott podía estar muy enamorado de Pansy , pero desde hacia un tiempo, miraba extraño a Janie, Ron creía que era pura antipatía, pero no , se había equivocado. Janie había seducido a Nott con esa personalidad tan diferente y fuerte de la que era poseedora- Déjame darte un consejo, date un tiempo, Janie no se merece que la utilices para olvidar a Pansy.

-Tienes razón- contesto Theo todavía pendiente de su rifle, visiblemente incomodo. Era cierto, la pequeña Janie, no se merecía que él jugara con ella. Pero, al mismo tiempo, tenia ganas de probar esos labios y dejarse hundir en esa mirada verde. Y no era despecho, de verdad le gustaba ella, mucho, muy a su pesar. Era terreno desconocido, ella no era de su mundo y él no pertenecía al de ella, así que era excitante pensar en la posibilidad de descubrir nuevas cosas con ella. Porque Nott era un aventurero, un explorador nato. Y Janie significaba para él un continente virgen por conocer. Al diablo su herencia sangre limpia, le importaba un comino. De hecho, no le importaba nada en absoluto. Pansy se había ido y tenía el corazón roto, de manera permanente.

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Las tropas esperaban en la ribera occidental del Tamesis, hombres a pie, todos con rifles, esperando una orden. El grupo de Deathcrows esperaba en la retaguardia. Todo el ejército alemán ya conocía la existencia de la magia, y los recibieron alegres. Eran refuerzos. En efecto, habían sido lanzados en paracaídas por los aviones, hacia 48 horas, había establecido sus campamentos y se habían apropiado sin mucha resistencia a Oxford y Surrey, la población de estos lugares, o había huido o se había sometido tranquilamente, así que sus campamentos estaban bien resguardados. Las bombas de IEM, habían hecho el resto, el ejercito ingles no estaba preparado para luchar sin energía, pero el alemán si, así que en eso tenían ventaja, y cada hora que pasaba, aterrizaban mas hombres. El resto vendría por mar. La flota aérea y marítima de Inglaterra se hallaba inutilizada gracias al Impulso electromagnético que había dañado permanentemente sus sistemas computarizados. En teoría ganar debería ser fácil.

Franz vestía su uniforme de mayor, a su lado el General Stauffen. Sus ojos azul claro miraban todo el contingente, escudriñando todas las debilidades. Sin duda la juventud de las tropas era una de ellas, mucha inexperiencia. Pero una orden era una orden, así que se adelanto un poco e hizo un movimiento de cabeza a Stuaffen.

-Avancen- dijo Franz y se pusieron en marcha. Atravesando un puente, llegaron a la ciudad, las primeras calles parecían vacías.

-Revisen los edificios- grito un teniente, siguiendo las órdenes de Metzger. Franz se movió hacia la izquierda, a un edificio de departamentos, rápidamente, hizo una seña a un grupo de soldados y esto tomaron posición con sus rifles en algunas de las ventanas. Eran lo francotiradores.

El resto de los hombres se pusieron en marcha y luego todo empezó. Balas razantes iban y venían, pronto se atrincheraron. Los ingleses empezaban a defenderse. Entonces los Deathcrows avanzaron lanzando hechizos. Maldiciones imperdonables, impactaron contra el primer contingente ingles.

Lucius Malfoy disfrutaba el panorama, hasta que un rayo rojo casi le da en un brazo, logro escabullirse y observo con desagrado una figura lejana que lo apuntaba con una varita.

-Malfoy- dijo Harry, acompañado del cuartel de aurores- te llego la hora.

-Eso lo veremos- grito Lucius y luego todos Deathcrows, muggles y Aurores empezaron a pelear.

Depulso-

Sectusempra.

Avada kedavra.

Lucius se movió ocultándose en una pared, lanzo hechizos a diestra y siniestra. De pronto sintió un sonido de algo acercándose y cambio de posición. El estallido lo aturdió un poco, le habían lanzado fuego de mortero.

-¡Diablos! Desmaius– Lucius logro aturdir a un auror que venia detrás de él. Este cayo luego por fuego de ametralladora. Lucius se fue a la retaguardia y le pregunto a Rosier.

-¿Dónde esta Potter?- Rosier señalo al cielo y allí estaba Harry, sobrevolando el terreno, lanzando hechizos con su varita. Lucius le lanzo un avada y fallo nuevamente.

-Increíble- dijo Lucius- jodido Potter.

Del lado muggle del enfrentamiento, los alemanes avanzaban contra los ingleses, había fuego cruzado muy intenso. En medio de la confusión, llegaron Theo, Janie y Ron. Ella se fue hacia el frente, Nott trato de sujetarla por un brazo, pero ella logro escabullirse.

-Maldita niña inconciente- gruño Nott.

-Ve con ella- le dijo Ron a Theo- yo buscare a Harry- Ron de pronto encendió todo su cuerpo y veloz como un rayo se dirigió a donde estaban el resto de los aurores. Harry volando cuando lo vio sonrío complacido. Aterrizo inmediatamente hacia donde estaba Ron.

-Pensé que no te vería nunca Ron- le dijo alegre.

-Y que seas otra vez el héroe trágico- dijo Ron con sorna- ni pensarlo. Niño-que-sobrevivió-a-la-cocina-de-Ginny- Weasley. ¿Cómo estamos?

-Nosotros ganando, los muggles del ejercito ingles perdiendo. Pero esos Deathcrows son algo serio. Mataron a tres aurores. Lucius Malfoy esta de jefe.

Ron se apago y discutieron un momento la situación. Informo a Harry de la reunión a la que había asistido, ya que este no sabia todo los detalles.

-Hay que ayudar a los muggles- dijo Ron, Harry asintió y grito- Stu, Gary vayan hacia el oeste a ayudar al ejército, Theo Nott esta allí.

-Bien-contesto Stu Andrews, un joven de 26 años, de cabellos castaños, ojos verdes y sonrisa picara como su hermana. Harry lo vio alejarse, un chico entusiasta y un excelente auror, ese era Stu. De nuevo una corazonada trágica le invadió el corazón. Meneo la cabeza intentando deshacerse de ese presentimiento.

En el otro bando mientras tanto, Lucius conversaba con Avery.

-Al parecer no llegaremos a Gringgotts, definitivamente es necesario el grupo de la Bestia. Trata de controlar a los aurores. Yo ire a verificar que estemos ganando del otro lado. Si el ejercito alemán, logra por lo menos controlar un distrito, será todo un éxito.

Franz estaba sobre el techo de un edificio, observando todo el panorama, los francotiradores eran efectivos, se estaban deshaciendo rápidamente de los muggles ingleses. Lograrían el distrito eso era seguro. Miro al grupo de aurores, que estaba varios metros debajo de él y lanzo un hechizo.

Bombarda– un lado de un edificio cayo sepultándolos. Perfecto, pensó Franz, todo de acuerdo al plan. Decidió bajar para participar un poco más en la lucha.

-Harry, cuatro de los nuestros, fueron sepultados por un bombarda- grito un auror. Harry levanto una ceja- Provino de ese edificio a tu izquierda.

-Demonios, necesitaremos refuerzos- grito Harry- ve en que puedes ayudar. Envíalos a San Mungo.

-Alguien me llamo- de pronto Harry vio la figura alta y delgada de un hombre rubio que lo miraba fijamente, llevaba una espada que refulgía en su mano con luz azul.

-Malfoy- dijo Harry, jamás había pensado que se sentiría tan alegre de verlo- En ese edificio, seguro hay un mago, el bombarda vino de allá.

-Si, lo se- a Draco no se le había pasado desapercibido el brillo de Polaris. Seguramente la otra espada mágica estaba cerca. Con su portador.

Draco camino hacia el edificio, lentamente, haciendo caso omiso de los hechizos que iban y venían, a mitad de camino, pronto encontró su objetivo. Franz lo miro fijamente, con sus ojos azules, fríos e inexpresivos.

-No te conviene intervenir Malfoy- dijo Franz-yo no peleare contigo. Creo que Místico te contó la razón.

-¿Cómo esta ella?- fue lo único que respondió Draco. Estaba muy claro para él que Franz Metzger era intocable, por los momentos.

-A salvo- dijo Franz fríamente.

-Si le pasa algo, ni Místico ni nadie te salvara de mi furia- dijo Draco apuntándolo con su espada.

-Pensé que la habías dejado- contesto Franz, desenvainando su espada, que brillaba con luz roja. Precaución, nunca se sabía lo que ese hombre era capaz de hacer.

-Ella aun es la madre de mi hija- Draco blandió a Polaris un momento pero luego la bajo- así que te conviene cuidarla.

-No necesito que me lo ordenes- contesto Franz y con todo el veneno que fue capaz agrego-la cuidare como si fuese mía.

Draco tuvo que hacer todo el esfuerzo para controlarse. Los celos lo estaban consumiendo vivo. Dio media vuelta y se retiro. Mientras caminaba le dijo a Franz.

-No te metas con los aurores. Los necesitamos- la voz de Malfoy se perdió con la distancia.

“Tiene razón, no puedo dejar sin aurores a Inglaterra”. Franz se marcho, para redefinir su estrategia. Y por otro lado, ¿Por qué diablos había provocado a Malfoy diciéndole eso? La Daga de la Bruja lo trastornaba, eso era seguro, le estaba provocando un sentimiento de posesión con Hermione Granger y algo parecido a una cosa llamada celos. Analizaría eso con calma, no lo entendía en lo absoluto.

Janie Andrews disparaba su pistola a diestra y siniestra, cuando encontró a Lucius Malfoy de frente, ¡NO! Nott lo vio todo a la distancia y corrió lo más rápido posible. Malfoy levanto su varita y lanzo un rayo verde. Stu Andrews que estaba mas cerca, se interpuso entre su hermana y el hechizo, cayendo al suelo con los ojos desenfocados y sin vida. Janie reacciono y disparo su arma, hiriendo a Lucius en una pierna. Varios soldados alemanes corrieron en su ayuda, sacándolo del sitio y continuándole disparándole a ella. ¡MALDITA SEA! Nott se concentro para que erraran los disparos. Janie miraba el cuerpo de su hermano con ojos desenfocados. Él la había salvado de su imprudencia. Theo la tomo de la mano bruscamente y se la llevo a la retaguardia. Ella no dijo una sola palabra ni derramo lagrima alguna.

Tres horas después en el comando subterráneo.

-Los deathcrows fueron neutralizados, pero los alemanes ocupan un distrito de Londres, ha sido una derrota a medias- informo Harry a Kingsley y al primer ministro muggle- Digamos que tendremos que defender la ciudad, calle por calle.

-La población civil esta lista- dijo el primer ministro muggle- Pero los ancianos y los niños tendrán que ir al norte caminando, no tenemos vehículos.

-Usemos el expreso de Hogwarts, el tren es mágico, los llevaremos todos a Escocia, es urgente evacuar Londres, el resto de las ciudades del Norte, pueden hacer el recorrido a pie, tienen tiempo. Habrá que establecer campos de refugiados-dijo Theo Nott, que había estado analizando en profundidad una solución.

-Excelente idea. Ya estoy diseñando panfletos para explicarle que existe un mundo mágico a la población británica. También pronunciare un discurso en Donninton Park- contesto el primer ministro Muggle.

-Yo estoy de acuerdo. Y dado que ningún país ha apoyado a Inglaterra, no hay ningún motivo porque tengamos que cumplir el Estatuto Internacional del Secreto. De ahora en adelante muggles y magos seremos una sola nación- dijo Kingsley- Por supuesto Ud. Es el jefe.

-Estar casado con una bruja tiene sus ventajas, pero usted es el segundo al mando- exclamo el primer ministro. La reunión siguió, pero Theo camino hacia el gran dormitorio que compartían todos, Ron Weasley estaba apoyado la puerta de entrada.

-¿Cómo esta?- pregunto Theo.

-No habla, no llora, no duerme tampoco- dijo Ron- lo único que comento era que no tenia ninguna familia. Al parecer sus padres están muertos desde hace años.

Nott entro y la encontró hecho un ovillo en una pequeña cama. Theo se acerco, se acostó con ella, la giro hacia él y mirándola directamente a los ojos le dijo:

-No te culpes, fue una maldita casualidad. Lucius Malfoy te iba a matar y él solo intento protegerte- Janie lo miraba de manera ausente- Pequeña, quiero que llores, desahógate. No es malo llorar y menos si es por tu hermano.

Entonces ella apoyo su rostro en el pecho de Theo y dejo derramar incontables lagrimas. Theo sintió la humedad sobre su camisa, la apretó contra él y le beso la cabeza. Le conmovió el corazón, ver a esa chica tan fuerte, llorando desconsolada por su hermano. Acaricio su espalda y permaneció muchas horas con ella sin hablar. Quizás no era mala idea, que fueran amigos, al final y al cabo él también estaba triste, solo,confundido y necesitado de cariño, tal como ella.

Ron los miro en la lejanía y solo sonrío. Se sentía feliz por ambos. En tiempos de guerra, cuando no queda ninguna esperanza, la gente tiene los sentimientos a flor de piel y a veces, resultan uniones verdaderas de todo el caos. O eso le había dicho su madre alguna vez.

-Potter- dijo Draco Malfoy que había permanecido callado toda la reunión en la sala de conferencias. No hablo con nadie y ninguno de los presentes se le acerco. Lucia temible y peligroso con esa espada- Tenemos que hablar seriamente. Hermione ya esta con el otro bando. Y Franz Metzger al parecer, no esta cumpliendo su parte del trato.

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4 comentarios

  1. me matas cuando escribes del futuro!!! me gusta mucho como se va desarrollando la relacion de theo y janie… no vas a publicar el martes??? espero este muy bueno el amanecer jejeje


  2. ahhhhhh me estresaa no saber massssssssssss necesito mas informacion a quien vio dracoooooo en la chimenea??? dios jos ahora voy a estar asi hasta el vierness!!!😦



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