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Capitulo 50 El Maestro y su aprendiz

Hola, una vez alguien por ahi, dijo que este fic era un fic para “chicas”, en realidad no supe si molestarme o reirme. Me paso igual que con las escenas de sexo, en fin que mas da, en realidad pienso que esta es una historia para todos aquellos que creen en el amor, en sus mas diversas expresiones. Me gusta pensar en Polaris como una odisea, la historia de un hombre y una mujer que luchan por mantenerse juntos, a pesar de todos los obstaculos. Mi vena romantica creo que se desato en este capitulo. En realidad en todos, creo que los sentimientos plasmados en una historia, dejan agotado al escritor pero satisfechos a los lectores. Partes de este capitulo han estado escritas y guardadas desde hace meses, esperando pues su turno en la historia,¿ cuanto mas durara Polaris?, bueno tengo que resolver algunos embrollos, pero todavia creo que le falta bastante. El video de este capitulo, es Please Forgive me de Bryan Adams, es en vivo en Viña del Mar el año pasado, sin duda , una de las mejores interpretaciones de esa canción. Creo que es la adecuada para este capitulo, por todo lo que dice la letra. He llorado como una condenada, no se porque, pero este capitulo me parece uno de los mas hermosos que he escrito, ya  veran. Un beso a todos y nos vemos el martes.



-Hola mocosos- Ron Weasley caminaba en el hall del castillo de Hogwarts con una gran sonrisa, a su lado Luna, con sus grandes ojos celestes, miraba todo con curiosidad y dulzura.

Un matrimonio poco común de dos personas diametralmente opuestas, pero que habían conseguido su equilibrio. Ron era el más despistado de los maridos y quizás el menos considerado y Luna era la mas paciente de las mujeres. Ron no podía desviar su mirada de cualquier mujer atractiva, Luna se hacia la desentendida. Pero Ron Weasley era incondicional con su familia y eso era suficiente para la fiel Luna. La única mancha que entorpecía la relación y ninguno de los dos mencionaba jamás, era el hecho de que Ron Weasley amaba a su esposa………pero estaba irremediablemente enamorado de Hermione Granger. Luna no paso por alto, la cara de Ron cuando Harry menciono que ella estaba en manos de los Deathcrows, sus ojos azules se oscurecieron y lo vio palidecer como un cadáver, pero no dijo absolutamente nada, se dedico a consolarlo en silencio. Ella no podía hacer nada al respecto, sintió celos muchos años, pero al ver que su esposo solo adoraba a Hermione en la distancia, se tranquilizo.

Nym se echo a los brazos de su padre, Ron la cargo a horcajadas sobre él y le dio un sonoro beso en la mejilla.

-Mi preciosa y traviesa Nym – le dijo Ron al oído a su hija, que enrollaba sus brazos en el cuello de su padre- estas muy pesada, ¿que les dan de comer aquí?.

-Papa!!- le contesto Nym haciendo un mohín de disgusto, inmediatamente se separo de él y abrazo a su madre.

-No te preocupes- le dijo Luna, acariciándole la cabeza a su hija- ya sabes como es papa, solo lo hace para atormentarte. Estas muy linda.

Nym le dirigió una de sus mejores sonrisas a Luna, eran muy parecidas, físicamente, solo que los ojos de Nym eran azules y su cabello rojo claro era casi anaranjado.

-Fred, estas cuidando a tu hermana- dijo Ron con voz potente, el chico respondió afirmativamente y se azoro inmediatamente. Era imposible no intimidarse ante la presencia de su padre, alto y corpulento y con un carácter volátil. Ron era muy seco con Fred la mayoría de las veces, decía que era para fortalecer el carácter del chico, pero realmente lo hacia porque tenia miedo de morir y que Fred no se supiese defender solo y enfrentarse a la vida. No quería que se portara como un idiota consentido como él cuando tenía su edad. Solo Luna conocía esos profundos sentimientos de Ron y las noches que pasaba en vela, temeroso del futuro de todos y el chico inexplicablemente, en lugar de sentirse excluido, adoraba a su padre.

A veces esa personalidad juguetona era su mejor mecanismo de defensa. Porque Ron Weasley podría parecer despistado, pero captaba una y cada una de las señales a su alrededor. . Ron esta vez, lo tomo de un brazo y lo abrazo, dándole un beso en la frente y despeinándole el cabello.

-Padre, todos me están viendo- protesto Fred. Quería mucho a su padre, pero ya no era un niño para que le estuviesen haciendo arrumacos.

-Al diablo con todos, te extrañe hijo- contesto Ron sin soltarlo, casi asfixiándolo. Teddy a su lado reía burlándose de la escena, Ron lo tomo de un abrazo y lo añadió a un abrazo colectivo- Tú también Lupin, eres otro de la familia.

-Ron- Luna lo llamo y le dio una palmadita en el hombre- Ron, para ya. Vas a ahogarlos.

Ron finalmente soltó a los dos chicos ya que estos empezaron a respirar con dificultad. Ron los observo un rato y río.

-Necesitan mas actividad física- dijo Ron levantando una ceja- están flacos y debiluchos

-Ron- exclamo desesperada Luna- tienen 12 y 13 años, que esperabas.

-Bueno, yo decía- comento Ron encogiéndose de hombros, agarrando a Luna de la cintura y clavándole un beso muy sugestivo en los labios, después de un rato se separaron y Luna estaba toda ruborizada, Ron la miro y le guiño un ojo- Contenta, linda.

Luna sonrío, su marido era ciertamente irresistible, algo cabeza dura, pero juguetón y sexy hasta morir.

-¿Cómo va el colegio? Ya McGonagall claudico ante ustedes- Ron miraba escrutadoramente a los tres chicos.

-RON WEASLEY- Luna grito- no estés apoyando a los chicos!!

Ron hizo caso omiso de las protestas de Luna y siguió observando a los tres chicos. Nym miro a Fred, este abrió los ojos como platos y negó con la cabeza, a su vez miro a Teddy, quien rodó los ojos y también negó con la cabeza. Ambos, Fred y Teddy miraron a Nym, quien dio un largo suspiro y dijo:

-No nos hemos metido en problemas últimamente- dijo ella sin mucho convencimiento.

-Algo me dice que no debo creerte- dijo Ron tratando de reprimir la risa. Él podría se un padre estricto, preocupado, pero no se engañaba a si mismo, esos chicos era los perfectos gamberros, unos verdaderos demonios de las bromas.

Ni sus hermanos, los originales gemelos Weasley, se habían atrevido a tanto. Teddy le recordaba a Sirius, con sus historias de los merodeadores, no era su hijo pero lo consideraba uno mas de su familia. El chico era mas Black que cualquier otra cosa, aunque se apedillaze Lupin, un perfecto Slytherin, astuto y calculador. Fred parecía ser una versión recargada de James Potter y la dulce pero terriblemente inteligente Nym haría muy bien el papel de un moderado Remus, ocultándoles las travesuras a sus amigos y participando de ellas, pero siempre saliendo ilesa y sin culpa del asunto. Afortunadamente, no había ningún Peter Petegrew en su vida, por los momentos.

-Papa, hay algo que queremos preguntarte- dijo Nym balanceándose de un lado a otro como una chiquilla y con una sonrisa deslumbrante, no por nada estaba en Ravenclaw, su misión ese día era dorarle la píldora a su padre- ¿Cómo abriste la cámara de los secretos en la ultima batalla?

Ron alzo una ceja, en realidad no se esperaba una pregunta como esa. Después de un rato dijo:

-Hablando parsel, solo dije ábrete y bueno……………….. se abrió- dijo restándole importancia al asunto, seguramente eran tonterías de los chicos- ¿Por qué me lo preguntas?

-Estamos estudiando La segunda Guerra Mágica, en Historia de la Magia y bueno……………. tú eres como un héroe nacional y el profesor Binngs nos dijo que te preguntásemos- dijo Nym alabando a su padre- ya sabes, ayudaste a la caída de Voldemort, fuiste el heraldo de una nueva era y todo eso. Recuerdas exactamente como lo dijiste, en parsel.

.-Eh……………realmente no, supongo que fue algo coincidencial.- a Ron lo ponía demasiado incomodo tanto halago, si lo único que había hecho era recitar unas palabras que se le habían quedado grabadas, en el maldito baño y este de suerte se había abierto- Realmente no lo recuerdo con exactitud, deberías preguntarle a tu tío Harry. Vamos a hablar con Hagrid, tengo tiempo que no lo veo.

Nym tomo de la mano a su padre y salio caminando con él hasta la cabaña, Luna los seguía.

-Demasiado simple para ser verdad- exclamo cínicamente Teddy a Fred, se habían quedado un poco rezagados a propósito para conversar- somos unos perfectos idiotas. Claro lo mas lógico era decirle que ¡Ábrete! al grifo del lavabo. El pequeño problemita es que es en parsel y el maldito libro no dice como pronunciar las palabras. Así que casi estamos como al principio. Además la otra vez, casi nos descubre Filch, Mirtlye armo demasiado escándalo, por unos simples hechizos.

-Es definitivo, caerle a maldiciones a un fantasma, no es una buena idea- contesto Fred, recordando como hacia unos días, decidieron “convencer” a Mirtlye La Llorona, para que les dijera como abrir la cámara- Menos mal que tenemos a Nym, le puede sonsacar cualquier cosa al viejo, con solo sonreírle.

-¿Cuantos años tiene Ron, Fred?- pregunto Teddy. Ron y Luna Weasley eran muy diferentes al resto de los padres de sus compañeros. Lucían jóvenes, atractivos, vitales y sobretodo muy modernos. Allí estaban ambos de jeans y camisetas, como sus hijos.

-30 años o algo así- contesto Fred- tenía 17 cuando Nym y yo nacimos. Mama dice que todavía esta viviendo su adolescencia.

-Era muy joven- contesto Teddy pensativo, cuando él nació su padre tenia 37 años y su madre 25, ambos estaban muertos, pero de vez en cuando recordaba el hecho con nostalgia- casi de nuestra edad. Debió ser difícil.

-No tanto- dijo Fred- la abuela Molly cuido de nosotros y siempre comenta que al mismo tiempo termino de criar a Mama y a Papa. Cuando tus padres son jóvenes, tienes muchas ventajas. Tú eres el experimento así que cada vez que se equivocan, te miman mucho más. Pero Papa, ya ha aprendido bastante y a veces se pone pesado, con la disciplina y todo eso, pero en el fondo es un pan.

-¿Te vas a casar algún día?- le dijo Teddy a Fred.

-Me voy a casar cuando sea muy mayor, y halla vivido todas mis aventuras. Además quiero que mi esposa sea una princesa como las de cuentos de hadas, tendría que ser pelirroja como yo- dijo Fred, quien siempre soñaba, desde que era un chiquillo, con una hermosa joven pelirroja de ojos grises que le sonreía coquetamente, y que le pedía tiernamente “me esperaras Fred”, él sabia dentro de si, que esa era la chica de su vida, y la buscaría, donde quiera que ella estuviese. Fred había heredado la personalidad fantasiosa de su madre y a veces estaba en las nubes, pero ese sueño era tan real, que sabia que tarde o temprano sucedería.- y yo debería tener una espada para rescatarla en su torre.

-Uff- dijo Teddy dándole un empujón- es lo mas cursi que he escuchado en mi vida. Pareces una nena romántica como Nym. León marica tenias que ser.

-Deja ya- le dijo Fred empujando de nuevo a Teddy- yo no soy romántico, solo te conté una fantasía. lo importantes es que ya tenemos la palabra. Tenemos el libro y solo nos falta intentar la entonación. Entonces entraremos a la Cámara de los Secretos.

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Draco esperaba de pie en la playa. Estaba bastante rojo efecto del sol que había recibido ese día. Era invierno, pero en la mañana inexplicablemente había hecho un sol esplendido, así que decidió aprovecharlo, estaba descalzo en la playa, con los pantalones arremangados y sin camisa. Su constitución era delgada, con músculos bien definidos, en su antebrazo izquierdo podía verse la marca tenebrosa, ya con colores desvaídos, en su cuello tenia una cicatriz circular e irregular, producto de un intento de ahorcamiento, orquestado por su propio padre, hacia ya algunos años atrás. Varias cicatrices en el brazo y una en el hombro, le recordaban que había estado a punto de perder la vida en su viaje al norte.

Un hombre y un destino marcados. Draco Malfoy siempre coquetearía con la muerte, era ese su destino y lo sabia. Entrecerraba los ojos para ver el horizonte. El mar era gris como grises eran sus ojos, adornados por unas cejas y unas pestañas tan rubias que casi no se notaban. Su cabello estaba cortado muy bajo, alguna vez había sido rubio platinado como el de su padre, pero en la adultez, había adquirido un tono mas oscuro, como el rubio pajizo de su madre Narcissa. Por alguna razón, Lucius Malfoy siempre había tenido un toque francés y refinado en su aspecto físico, pero Draco, a pesar de que era muy parecido a su padre, lucia más nórdico, era mas alto, y esas pestañas doradas era algo que su padre no tenía, parecía un verdadero héroe de las sagas. En su mano llevaba la espada, como siempre, la otra parte de su cuerpo y la depositaria de sus asombrosos poderes. El ruido del mar lo sacaba de sus pensamientos a ratos, distrayéndolo y reconfortándolo. Dolía amarla pero más aun dolía la posibilidad de no tenerla con él, nunca mas.

-Malfoy, de nuevo aquí- le dijo Místico a su espalda, Draco no se inmuto, estaba acostumbrado que el druida desapareciera y apareciese sin hacer ningún tipo de ruido. Sospechaba que era una manera antigua de aparición.

-Me gusta el lugar- dijo Draco lacónicamente.

-Hay bastante frió- le contesto Místico.

-Lo se, pero el sol calienta el ambiente- dijo Draco mirando todavía el mar- ¿Cuándo llegara el día en donde pueda sentarme a disfrutar tranquilamente del paisaje sin tener que pelear para sobrevivir?

-Ese día llegara, Malfoy- dijo Místico- La vida es una rueda, todo gira en círculos. Nosotros los celtas creemos que nacemos y morimos incontables veces. Y siempre de alguna forma repetimos nuestras vidas pasadas. Por supuesto, a veces se generan hechos completamente nuevos. Pero de alguna manera siempre seguimos nuestro camino, el que nos ha sido asignado. Y yo te digo, que morirás en paz, rodeado de muchos hijos y nietos.

-¿Tú morirás algún día?- pregunto Draco.

-Un día dejare de existir y no volveré otra vez, he vivido la vida de 20 hombres- dijo Místico enigmáticamente- pero el momento solo es decisión de los dioses. Mientras tanto tenemos trabajo por hacer.

-¿Qué me enseñaras?- Draco estaba impaciente.

-Ya se que te diste cuenta que mi estilo de aparición no es igual al tuyo- Místico empezó entonces a explicar uno de sus grandes secretos- Digamos que lo que yo hago, es otra cosa. El hombre moderno lo llamaría teletrasportación, simplemente puedo moverme de sitio con solo desearlo, sin necesidad de varitas o hechizos y no solo eso, puedo seguir el camino de la desaparición de otros magos. Puedo perseguirlos si ese es mi deseo. Pero no siempre, hay barreras que ni siquiera yo puedo franquear.

-Uhm- mascullo Draco, contemplando todas las posibilidades que ofrecía esa habilidad- ¿Que tengo que hacer?

-Pensar y sentir- dijo Místico- no tienes problemas con ninguna de las dos cosas. Tú eres algo tan fuera de serie como yo.

-¿De donde conoces a Metzger?- pregunto Draco. Extendió la espada, mientras hablaba, simulando una estocada, luego se la paso a la otra mano, se giro y apunto al aire. Lo hizo tan rápido, que Místico parpadeo dos veces, inseguro de lo que había visto. Era rápido, mas rápido que cualquier ser humano. Místico se corrigió, Potter era mas rápido aun, ya Draco lo había comentado.

-Es mi aprendiz o lo fue hace algunos años- contesto Místico, caminando alrededor de la playa, dejando que las olas mojasen el borde de su túnica- un sujeto extraño. Un renacido, alguien que no debería estar vivo. Pero Franz, desborda vitalidad. Es algo escurridizo y muy difícil de eliminar, pero ya tú sabes eso no, Malfoy.

-Si, es cierto, es muy escurridizo- contesto Draco molesto- ¿puedo confiar en él? Hermione confía en él ciegamente.

-No deberías confiar en él- Místico levanto una ceja- pero no tienes otra opción. Franz tiene su propio interés en esto. Algo que nadie, ni siquiera yo puedo vislumbrar. Solo espero que eso nos beneficie a todos, como pareciese que es el caso.

Draco entonces camino alrededor de Místico, al parecer era cierto, no se podía confiar en nadie, lo miro y lo sopeso.

-¿Por qué debería confiar en ti?- pregunto Draco, atravesando con sus ojos a Místico, quien le sostuvo la mirada, Draco se paro frente a él y el duelo de miradas continuo. Finalmente Místico sonrió, ese hombre era uno de los sujetos mas transparentes que había conocido, su franqueza era impresionante. Siglos atrás, incluso hubiese sido un buen gobernante, justo, noble, valiente y estricto. Pero ahora en el mundo las cosas eran diferentes, existían otras cualidades mas apreciadas. Además Draco Malfoy había nacido en el momento justo.

-Malfoy, tú confías en mi porque sabes que solo yo puedo enseñarte ciertas cosas- Místico empezó a caminar de regreso y Draco lo siguió- además si te quisiera muerto, ya me habría deshecho de ti, niño malcriado. Volvamos a casa y practiquemos la aparición. Sin tenemos suerte no terminaras en el polo norte.

-Mi sitio favorito en el mundo- contesto Draco irónicamente, dando mandobles con la espada en el aire, practicando un poco con ella- me trae muy buenos recuerdos.

Místico simplemente rió con ganas, ya Draco le había contado toda la historia de la búsqueda del último Horrocrux.

-Por cierto, en la mesa de la cocina hay un objeto, un traslador. Me gustaría que lo tomaras- dijo Místico enigmáticamente- te tengo una sorpresa. Espero que regreses, no hemos terminado todavía.

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-El duelo de espadas es la más noble de las artes marciales, la única cuya magia compartimos tanto muggles como magos. Desde tiempos inmemoriales, la espada ha sido la compañera del hombre, la amante del guerrero. Tanto su fabricación como su uso, fueron los secretos mejores guardados durante la primera era oscura. No, no……………. no tiene nada que ver con los Oscuros. Es simplemente el nombre que los historiadores muggles le dan a la Edad del Hierro, después vinieron los griegos y los romanos, a llenar de luz y conocimiento la historia de los seres humanos. Posteriormente vino la segunda edad oscura, la Edad media y muchas cosas se perdieron allí- Franz Metzger estaba sentado en un sillón, en la sala de practicas de esgrima del Castillo de Grosslin, lucia uniforme militar negro, su cabello rubio estaba peinado con total dedicacion, tenia una pierna cruzada elegantemente sobre la otra, con unas botas altas, lucia anteojos de montura de carey mientras examinaba un libro. Frente a él una mujer de cabello castaño y vestida de negro, escuchaba sus palabras absorta – Hay espadas legendarias, tanto por su origen, por su historia o por quienes las portaron alguna vez. Te mencionare algunas: Excalibur, Hellybane, Sumlaris y Domivat que no están en este mundo, sino en otro. La Daga de la bruja, aquella que los celtas denominan la Wicthblade y Polaris, conocida por todos como la espada de Gryffindor y que Draco Malfoy lleva en su espalda. Hay otras, pero son menos importantes o menos conocidas.

-Conozco la historia de Polaris, gracias a mi esposo- exclamo Hermione quien estaba sentada frente a Franz, era aproximadamente las 4 de la mañana y al parecer Franz no mostraba ninguna señal de agotamiento.

Ella tenia mucho sueño, por lo cual Franz había ordenado que le trajeran poción revitalizadora. De unas semanas hasta la fecha, Hermione tenia sueño todo el tiempo, estaba muy cansada, se lo achacaba al stress permanente que tenia, así como a la perdida de peso drástica que había sufrido (casi 6 kilos en un mes) y el asco que le generaba la mayoría de las comidas, sin contar que estaba particularmente sensible a ciertos olores. Tanto ella como Pansy Parkinson tenia una especie de competencia inconsciente, de cual de las dos estaba mas delgada y ojerosa, Pansy estaba ganando porque si bien las dos tenían mas o menos tenia el mismo estilo de cuerpo, grácil, con curvas redondeadas pero a la vez discretas, Pansy le llevaba al menos 6 cms de estatura a Hermione, por lo que se le notaba mas la perdida de peso. En casa de Molly prácticamente se quedaba dormida sobre los pergaminos. Cuando Draco llegaba en la noche de la oficina de Aurores, ya ella hacia rato estaba dormida, un sueño intranquilo, porque siempre estaba con el alma en vilo con Draco. Y ahora mas que nunca, que no sabia que explicación darle ni la reacción de él- Pero de la Daga de la bruja, solo se lo que dicen las Crónicas. Me gustaría ver alguna vez esa espada. Su presencia en las Crónicas no es casualidad. Si la mencionan, por algo debe ser.

-Claro que no es casualidad- dijo Franz secamente como era su costumbre cada vez que hablaba con ella- de hecho esa espada la veraz pronto. Yo soy el actual portador de ella.

-Así que esa era la espada con la que luchaste con Draco- Hermione se llevo las manos a la boca, de asombro- él estaba bastante alterado, le intrigaba que tuvieses una espada mágica. Pero a mi se me había olvidado por completo. Que tonta, debí suponerlo. Pero la descripción de Draco no se ajusta a la Daga de la Bruja.

-Bueno digamos que Místico exagero un poco con ella – Comento Franz de nuevo inmerso en el libro- Él escribió las crónicas de Myrhidhim, no te lo había dicho. Místico aparte de vidente, ha tenido una vida muy larga. Demasiado larga quizás.

-¿Cuántos años exactamente tiene el tal Místico?- pregunto Hermione totalmente intrigada. Así que quien había hecho la profecía estaba con Draco. Hermione entonces sintió esperanzas, quizás ese Mistico lograra convencer a Draco.

-Según mis cálculos- dijo Franz cerrando bruscamente el libro- Místico nació cuando los romanos invadieron Britania y arrasaron con la isla de Ynis Mon, el principal centro de cultura druídica de Irlanda e Inglaterra, la isla que actualmente se llama Anglesy. Místico recuerda las hogueras, pero afirma que era muy pequeño para entender que estaba sucediendo.

-¿Cuándo fue eso?- pregunto Hermione, asombrada por la antigüedad de ese suceso. “Los romanos………….caray………”.

-Fue en el año 136 después de cristo, según la cronología muggle- le contesto Franz- según nosotros los druidas corresponde al año 8765 de nuestro propio calendario.

-¡Por Merlín!- entonces Hermione abrió los ojos como platos, como un ser humano tan viejo, podía seguir caminando por la tierra, ¿Era inmortal? O solamente alguien bendecido o maldecido, según como se lo viese, por la longevidad. Sin duda, alguien así, tendría una vasta e infinita provisión de conocimientos, adquiridos por casi 2000 años inmerso en la historia humana- ¿Qué es lo que le va a enseñar a Draco?

-Lo mismo que me enseño a mi- dijo Franz- y lo mismo que yo, aparte de los poderes oscuros, te voy a enseñar a ti. Aunque la parte teórica te la conoces bien. Ahora levántate. Empezaremos de inmediato. Ah otra cosa, cumpliré con lo prometido, toma.

Franz le dio a Hermione un medallón de bronce, con un exquisito grabado en filigrana, ella lo miro desconcertada.

-Saldrá dentro de una hora- le dijo Franz- y volverá pasado seis horas, aquí, a este sitio. Espero que regreses, tú sabes que tienes que regresar, yo confió en ti.

-No de que hablas pero lo haré- contesto ella- regresare.

Hermione se levanto de la silla. Franz se coloco detrás de ella, y le tomo ambos hombros con las manos, un instante. Hermione esta vez no sintió nada, ya que Franz previsivo como siempre, tenía colocado unos guantes negros de cuero.

-Porque te autodenominas un druida- pregunto Hermione, mientras Franz daba círculos alrededor de ella. Se sentía ridícula en esa posición.

-Porque eso es lo que soy, un druida moderno, aparte de un oscuro- dijo Franz sin apartar la mirada de ella, su voz tenia una entonación rara- claro comparado con Místico, soy prácticamente un principiante. En la época antigua, necesitabas al menos 20 años de estudio para llegar solamente al primer nivel, el de bardo. Yo apenas estudie con Místico 5 años, pero él afirma que mis otras dotes excepcionales como oscuro, hacen que mis poderes sean fuertes, y Draco Malfoy ni siquiera llegara a ser considerado como aprendiz de druida, solo se le enseñara lo necesario para aumentar el poder de su elemento. Gracia ,cierra los ojos y concéntrate, ahora te voy a enseñar…………..La VOZ- entonces las palabras de Franz se desdoblaron, y adquirieron una consistencia casi física.

Hermione sintió como la VOZ recorría todo su cuerpo, como si fuese algo tangible, sintió algo parecido a una multitud de insectos rectando en su interior, una mezcla de dolor y temor se apodero de su cerebro. Abrió los ojos espantada y solo sintió sus conexiones neuronales diluirse y cambiar de forma.

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Draco apareció en un lugar conocido, los acantilados de Dover, justamente en donde estaba su casa. El cielo era gris, muy diferente a como lucia en España, el sol estaba oculto detrás de las nubes. Miro hacia donde estaba su casa, escondida con un encantamiento desilucionador, agito su mano y de nuevo vio la construcción de ladrillos rojos, de tres plantas, que era la nueva morada de la familia Malfoy. Se dedico a caminar por el jardín. Estaba un poco curioso, ¿porque Místico lo habría enviado a su casa?, se preguntaba que era lo que quería que viese.

Se dirigió hacia una saliente en los acantilados, alejándose del jardín. Observo detenidamente el mar y la rocosa playa debajo de sus pies. Ese lugar siempre le había gustado, esa fue la principal razón por la que había construido su hogar allí. De niño había acompañado muchas veces a su madre de excursión por el lugar, desde pequeño le había atraído el mar, de alguna manera siempre había sabido que el agua era su elemento. Reía al recordar a la elegante Narcisa Malfoy, no como la señora adusta y seria, esposa de un importante miembro de la sociedad mágica, sino como la joven de veintitrés años que fue alguna vez, hermosa, alegre, corriendo con un vestido sencillo, descalza, con el cabello agitado por el viento, feliz, jugando con su pequeño demonio rubio de cinco años. Draco miro hacia la playa y le pareció verla, allí, gritándole “Draco ven aquí con mama, vamos a recoger caracoles”. La Narcisa fantasmal desapareció corriendo hacia la orilla del mar, y Draco sintió la punzada de dolor y culpabilidad de nuevo en el estomago, nunca había podido despedirse de su madre y menos aun decirle que la amaba. Su maldito orgullo no lo había dejado. Se había prometido a si mismo, que jamás sucedería de nuevo, que su soberbia no seria mayor que su amor por sus seres queridos, pero estaba repitiendo los mismos errores y eso lo asustaba.

Su familia, destruida por la mentira, el odio y el ansia de poder. Nunca mas fueron felices, la irrupción súbita en su vida de Lucius Malfoy lo echo todo a perder. Porque simplemente no se mantuvo alejado, con sus amantes y dejo tranquila a su madre, viviendo sola y criando a su pequeño, constituía un misterio para Draco, solo sabia que en sus primeros años, sus padres no vivían juntos. Pero la felicidad no duro mucho tiempo, él regreso peor que nunca, Lucius quería atormentarle su vida, verla sufrir con todos sus desplantes y frases hirientes. Quería obligarla a yacer todas las noches con él, hacerle ver las estrellas y luego llevarla al infierno de la convivencia diaria. Quería ejercer dominio pleno de ese ser humano llamado Narcissa. Draco no era tonto, sabía que sus padres estuvieron envueltos en una relación sadomasoquista. Nunca tuvo la certeza de que se amaran, lo mas probable era que su madre si estuviese algo enamorada al principio y que Lucius solo estuviera obsesionado con ella. Pero ninguna atracción sexual era justificación para una relación tan patológica. El resultado, Narcissa muerta, asesinada cruelmente y Lucius totalmente desquiciado. Draco se había enemistado con ambos, con ella por no haberlo protegido nunca del demonio de su padre y con él, porque no había mas remedio, Lucius Malfoy era un ser maléfico y no merecía ni siquiera que lo llamasen padre. ¿Cómo demonios dos personas que se odiaban tanto habían soportado estar juntos tantos años? ¿Porque su madre le había dado un hijo a un ser que supuestamente despreciaba con toda su alma?

Draco se había jurado que su vida iba a ser diferente, que construiría una familia distinta a la que tuvo. Protegería a su mujer y a su hija con su vida, pero como siempre, no podía controlarlo todo. Y desde que la había conocido, hacia casi 20 años, Hermione Granger era la mujer más independiente que había visto en su vida, ella tomaba sus decisiones y él simplemente estaba de acuerdo o no, pero ella siempre terminaba haciendo lo que quería, así había sido desde que era una chiquilla de 11 años y él la vio por primera vez, una niña con una maraña de pelo, que a él le había resultado muy fastidiosa pero hermosa. Estuvo muchos años negándose lo que sentía, pero al final, se rindió ante ella. La amaba, muchísimo, pero aun así no podía evitar molestarse con ella. Draco luchaba por construir su edificio familiar con firmes cimientos y Hermione trataba de echar abajo todo su trabajo. Pero a pesar de todo, Draco Malfoy, jamás seria como Lucius, nunca podría dañarla………….o por lo menos esa no era su intención.

Draco miro hacia la casa y la vio, hermosa, vestida de negro, con el cabello revuelto con el viento, caminando hacia él…………………….lentamente, mirándolo con lagrimas en los ojos, con una expresión en la cara, en una mezcla de felicidad y desconcierto. Draco parpadeo repetidamente, parecía un espejismo, estaba soñando despierto, ella debería estar en Londres y no allí esperándolo. Pero no, estaba allí, en carne y hueso. Por un momento quiso analizar la razón de su presencia en ese lugar. Pero ella se le acerco mas aun, y entonces Draco no pudo evitar emocionarse, estaba molesto con ella, pero también estaba algo arrepentido de haber sido tan duro………………….Inexplicablemente todas las razones por las cuales había peleado con ella, lucían lejanas. Draco camino unos pasos, luego corrió, ella hizo lo mismo y cuando estaban a dos metros se detuvieron.

Ambos se miraron cautelosos, Hermione recordaba todavía las palabras hirientes de él, pero al mismo tiempo tenia que ofrecer muchas explicaciones, algo le decía que Draco no sabía nada de lo sucedido, por lo cual tendría que ir con calma. Lo que tenia que decir no era fácil y él tendría que entenderlo. Estuvieron un largo rato mirándose, Draco permanecía en el mismo sitio, entonces fue Hermione la que cedió y dio el primer paso, se acerco a él y lo abrazo, con fuerza, apoyando su rostro en su pecho, Draco la arropo con sus brazos, luego la obligo a mirarlo, ambos ojos chocaron con miradas de igual intensidad. Acercaron sus rostros y finalmente unieron sus labios en un beso. El amor, su amor, la razón de la vida de ambos, el motor que dirigía sus acciones, el motivo de tanta irracionalidad en sus conductas y que mejor manera de demostrarlo con un lánguido y sentido beso.

Draco se dejo llevar y hundió sus sentidos en ese beso. No le importaba absolutamente nada en ese momento, solo la sentía a ella en sus brazos. La había extrañado demasiado, el calor de su cuerpo era la sensación más exquisita jamás experimentada por él. Con sus manos tomo ambos lados de la cara de Hermione, para obligarla a no despegarse de él. Percibió su olor, pero le extraño que no era miel y canela como siempre, el aroma de ella era algo diferente, mentolado, como su propio olor, Hermione siempre le decía que olía a menta, pero no prestaba mucha atención a eso. Ella lloraba conmovida en lo mas profundo de su ser, los labios de él eran fuego unidos a los de ella, pero la estaba besando de una manera muy dulce, como un adolescente enfrentado a su primer amor.

La primera impresión que tuvo cuando lo vio parado en ese acantilado, era de un hombre mas fuerte, esa aura de poder que rodeaba a Draco y que se hacia mas intensa conforme pasaban los años, ahora no podía pasar desapercibida, la atraía como la miel a las moscas, Draco había sido un chico guapo, pero ahora era un hombre en toda la extensión de la palabra. Y algo en lo más profundo de Hermione, salto de alegría, estando en los brazos de él. La confirmación llego tarde pero llego, ella entonces lo supo, ya tenia la respuesta a todo su malestar físico y su sensibilidad aumentada, había estado tan estresada, que no había prestado atención a lo que su cuerpo le estaba diciendo a gritos, estaba esperando un bebe.

Draco Malfoy de nuevo había hecho crecer su simiente dentro de ella. Hermione no podía dejar de llorar, después de toda las precauciones tomadas, su propio cuerpo y sus deseos mas profundos la habían traicionado. De manera inexplicable y contra todo pronostico, estaba de nuevo embarazada, en el peor momento posible, con ella a punto de ser una Oscura. Se sentía feliz, emocionada, preocupada, triste y un montón de emociones distintas. Pero no podría echarse para atrás, ahora menos que nunca, lo haría. Ese bebe iba a nacer, ella se encargaría de eso, lo protegería como la perfecta leona que era e iba a ser un niño feliz, creciendo en un mundo sin peligros, ella ayudaría con eso también. Si su cuenta estaba en lo cierto, el niño llegaría en ocho meses aproximadamente, sus embarazos siempre eran un poco raros, nunca sentía nauseas, esta vez solo había tenido cansancio y un bajón de peso. En relación a Draco, tomo una dolorosa decisión, no se lo diría. Por los momentos, nadie se enteraría y menos los del lado Oscuro. Él la iba a odiar por eso, estaba segura, pero ella no podía dejar de amarlo, nunca había podido y nunca lo haría.

Era gracioso, él siempre lograba embarazarla en el momento más inoportuno y loco. Parecía que entre que mas espinosa y peligrosa fuese la situación reinante, los dos eran más apasionados y fértiles. Pero ella no era aquella chiquilla de dieciséis años, asustada porque estaba enamorada de su peor enemigo, un mortifago y le iba a dar un hijo. Ahora era toda una mujer, mas fuerte, tenia mas experiencia, defendería al niño con las uñas y al final y al cabo, ¿Por qué no? Si ella estaba locamente enamorada de él, adoraba a su hija y ahora al nuevo bebe.

Ambos cayeron arrodillados sobre el suelo, todavía besándose, Draco la tumbo sobre la hierba y luego de besarle la nariz, la miro, a Hermione le pareció que en sus fríos ojos grises había una llamita de emoción. Su cuerpo temblaba, le iba a decir algo, pero ella puso un dedo sobre sus labios para hacerlo callar.

-Shhhhhhh- susurro Hermione, sentía la mirada de él sobre ella. Tenían que hablar, no seria nada fácil esa conversación pero por los momentos, quería disfrutarlo un rato. Ella lo miro tiernamente, rozo sus labios nuevamente por sus dedos y también toco la punta de su nariz para luego acariciarle la mejilla, quería decirle “vas a ser padre otra vez, amor, vamos a tener un bebe”, pero callo. Draco cerro los ojos, emocionado y estremecido por la caricia, ella le dijo por lo bajo- Te amo.

Entonces Draco se inclino hacia ella, y la volvió a besar, lentamente, saboreando sus labios, con cariño y con ternura, disfrutando tenerla en ese instante con él. Un momento especial, entre tantos augurios de muerte y destrucción.

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1885, El Valle del Godric.

Dos jóvenes hablaban tranquilamente bajo la sombra de un manzano. Se habían hecho amigos recientemente, el mayor de ellos, un chico de 17 años, de cabellos castaños rojizos y ojos azules penetrantes, acababa de terminar el colegio y se disponía a irse de viaje por el mundo, para satisfacer sus ansias de conocimiento. Pero la repentina muerte de su madre, lo dejo sujeto a ese pueblo anónimo, de niñero de sus dos hermanos menores y sin ninguna forma de poder probar a si mismo y a los demás, el gran mago que era. Estaba profundamente deprimido, tenía sueños de grandeza, sabía que podía hacerlo, ser el mejor mago de todos los tiempos, pero el destino se confabulaba contra él, retorciéndole todos sus planes.

El otro, un joven rubio de 16 años, de ojos celestes, alto, guapo y atlético a diferencia del chico castaño que ofrecía una imagen mas intelectual, estaba de “visita” en casa de su tía. Las verdaderas causas de su larga estancia en ese pueblito ingles eran algo más siniestras, pero se había prometido no hablar del asunto, no quería espantar a su nuevo amigo, mas bien quería convencerlo, ese chico era un mago formidable y ganarlo para su causa seria genial. Había otra razón, por la cual se sentía a gusto allí, él, un mago acostumbrado a unas compañías más interesantes y despreocupadas, que un joven de 17 años con responsabilidades domesticas. De alguna forma, ese chico triste le hacia latir como loco el corazón, algo que nunca le había sucedido con nadie y al parecer era reciproco, ambos sentían una fuerte atracción uno por el otro, que quedaba evidenciada por la mirada anhelante del castaño y a la actitud provocadora del rubio.

-Dime una cosa Albus- pregunto Gellert Grindelwald, apoyando una mano sobre el tronco del manzano. La suave brisa despeinaba su cabello y el sol había encendido su pálido cutis en un rojo muy atractivo- en serio piensas que el amor no es para ti, que debes dedicarte a los libros y a las aspiraciones políticas.

– Eso creo- dijo Albus Dumblendore con timidez, bajando la mirada, sintiéndose descubierto, expuesto. Había luchado con todas sus fuerzas y no podía seguir ocultándolo por mas tiempo, pero no quería hablar del asunto con Gellert, sentía miedo por la reacción de él, sabia que no lo juzgaría, pero su mayor miedo era que no le correspondiese. Decidió desviar el curso de la conversación a otro mas inofensivo por lo menos en su punto de vista- por otro lado, tus ideas acerca del bien mayor me parecen fascinantes. Nosotros los magos debemos preservar nuestra cultura y herencia, además somos los mas indicados para proteger a los muggles de ellos mismos. Muy interesante realmente tu planteamiento, Gellert, sobre todo viniendo de alguien tan joven como tu.

-Para hacer honor a la verdad- contesto Gellert, tenia una misión definida ese día y era descubrir si Albus Dumblendore sentía lo mismo que él- ni siquiera es mi idea. Pero no hemos terminado aun, Albus. En serio crees que eres capaz de no sentir nada por nadie. O es que acaso te sientes superior al resto de los humanos, dime Albus, ¿Crees en el amor?

-No puedo hablar de algo que nunca he sentido- dijo Albus por lo bajo, mirando nerviosamente hacia los lados. No quería declararse, confesarse, estaba inseguro, era la primera vez que le pasaba algo así. En todo sus años de colegio, se había dedicado a estudiar y ninguna chica le había llamado la atención. Por supuesto, ahora le resultaba evidente, porque ninguna de sus compañeras le había gustado nunca. Pero la inseguridad hacia mella en él, no soportaría un rechazo, así que negarlo era la salida más cómoda y fácil.

-Entonces……….- Gellert hablo en voz baja, seductora, se acerco bastante a Albus, los suficiente para que este empezara a ver borroso a través de sus lentes- porque me miras de esa forma Albus.

-¿De que estas hablando?- contesto Albus, sintiendo la garganta seca y áspera, cuando las dos manos de Gellert se posaron en ambos lados de sus caderas, sintió estallar fuegos artificiales en su cabeza y también en otros sitios menos nobles. Quería apartar a Gellert con todas sus fuerzas, pero no podía. Y de pronto, algo del espíritu del león, renació en Albus, sabia que lo que sentía era sincero, lo mas genuino que había sentido por alguien en su vida. ¿Por qué no arriesgarse? ¿Por qué no gritar a los cuatro vientos que estaba enamorado? Enamorado hasta la coronilla de Gellert Grindelwald.

-Deseo Albus- dijo Gellert acercando su cara a la de Albus, sus respiraciones se mezclaban y Albus no apartaba sus ojos de los de Gellert, su mente estaba ofuscada, sentía todo su cuerpo clamando más cercanía con el otro- del deseo irracional que me tienes y que yo te tengo.

Albus no aguanto más y ataco los labios de Gellert con furia. No era un beso tierno, era un beso desenfrenado, como si la represa que contenía los sentimientos de ambos se hubiese roto, sin previo aviso, dejando escapar un torrente violento de emociones. Las manos de Albus recorrían todo el pecho de Gellert, desesperado, frenético, Gellert acariciaba el cabello castaño de Albus. Pronto los dos chicos estaban sobre la hierba, con escasa ropa, sellando su amor y sus destinos.

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Nos vemos el Martes, ya estoy de vacaciones.

Por cierto mi guiño de este capitulo, fue para los libros El señor de la Guerra (mencione a Excalibur y a Hellybane) y para ese estupendo libro de Laura Garcia Gallego Memorias de Idhum ( las espadas Sumlaris, es la de Jack y Domivat, es la espada de nuestro adorado Kirstach), ese libro es excelente, un triangulo amoroso de altisima tension, una historia de amor bellisima entre dos chicos y una chica, mas todo el mundo de fantasia alrededor. Como ven me encantan las espadas y sus historias, je je je je. Por cierto Withblade es un comic muy famoso, y la dueña de la espada se llama Sara Pezzini, que casualmente es de pelo castaño largo como Herms, je je je je.

5 comentarios

  1. aca jos muriendo de amorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr,y a punto de llorarme tdodooooooooooooooo.
    gracias por ser del hada team………….GANAREMOS!!!!!!!
    a proposito…….bill no me deja sacarle una fotos a la escalera y toamrle unas medidas? es que quiero esa escalera o parte de su version!!!!!!!!!!!!!
    besos y la nombro vocera oficial del hada audrey weasley …..que en este momento se esta entramando para patear traseros veelisticos(a fleur)
    besos
    fiona
    MAS LOCA QUE NUNCAAAAAAAAAAAAA


  2. hahaha no me gusta dumbledore gay..=(


  3. muy buen capp sin comentarios!!! esta genial como siempre jos🙂


  4. Gellert es una chica verdad !!!!!


  5. Hola vane, pues no Gellert es un chico. Pero es algo canon, la misma JK Rowling dijo que Dumblendore era gay y su gran amor habia sido Gellert Grindelwald.



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