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Capitulo 47 Revancha y Secuestro II


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26 años después

-Papa- llamo una voz femenina insistentemente- Papa.

Draco levanto los ojos de su escritura. Estaba muy concentrado, sentado frente a un escritorio de roble, en medio de su despacho, con sus memorias. No le gustaban las interrupciones. A sus 55 años, Draco Lucius Malfoy, figura reconocida en el mundo mágico, patriarca de una gran familia, gran mago, amo y señor del elemento agua, todavía tenia un carácter duro, inflexible, tenaz. Y cuando decimos que no le gustaban las interrupciones, era verdaderamente que las odiaba. Y más cuando estaba, escribiendo sobre su Hermione. La mujer que le dio otro significado a su vida, la culpable de mucha alegría y también de mucho sufrimiento.

Draco miro hacia la puerta ceñudo y pudo ver asomado una figura femenina con una esplendida cabellera roja. Era Elie, alta, distinguida, elegante, blanca como el alabastro, unos ojos grises impresionantes y un cabello hasta la cintura liso, de un color rojo brillante. Su pequeña Elie, que ya no era tan pequeña, era una mujer hecha y derecha, ya que tenía una esplendida barriga de 8 meses de gestación, cuyo responsable era un tal Fred Weasley. Caminaba por esa gran casa como una figura etérea, misteriosa, taciturna y callada, con esa aura especial que la maternidad siempre confiere a las mujeres. “A veces se parece tanto a su madre”, suspiro Draco, recordando lo bonita que se veía Hermione cuando estaba embarazada.

-Papa, disculpa, puedo hablar contigo un momento- dijo Elie mirando a su padre, lucia una gran sonrisa y Draco se desarmo completamente. Ella tenía ese efecto con todos, tan bella que cegaba, tan dulce que empalagaba y con una sonrisa que paralizaba. “Debería existir una ley contra hijas que manipulan a sus padres”, fue lo que pensó Draco. Porque la linda niña, era todo un ejemplo de lo astuta que podía ser una Slytherin cuando se traía algo entre manos.

-Como se porta el engendro Weasley- dijo Draco con sorna. Le encantaba molestar a su hija respecto a su pareja. La dulce Elie se había casado e inexplicablemente no perdió su don de videncia.

-No le digas así papa, es el padre de tu primer nieto- dijo Elie consternada- y si sigues así le pondremos Ronald en lugar de Draco tercero – y entonces Elie lo miro fríamente- Vengo a hablarte de Franz

-Hum- contesto Draco, con una mueca de disgusto- Ahora que pasa con el maldito mocoso.

-Padre, Franz no es ningún mocoso, tiene 25 años- rezongo Elie. Nunca entendería como esos dos se la llevaban tan mal. Bueno, obviamente, el hecho de que ambos tuviesen la misma personalidad no ayudaba tampoco en su relación.

-Por la manera en que se comporta, pareciese que tuviese 5 años- contesto con sorna Draco. Tenia 4 hijos varones, Franz, Theodore, por ultimo Julius y el pequeño Draco que todavía estaban en Hogwarts, en 7mo y 5to respectivamente, todos Slytherin al igual que Elie, todos con los ojos grises como su padre, todos excepto Franz, que los tenia azules, pero era idéntico a Draco quien había finalmente había ganado una en la partida de ajedrez genético. En general los chicos se portaban bien, eran buenos hijos. Pero……….. ( Draco maldecía cada vez que se daba cuenta que en su vida siempre había un pero…..) Franz, estaba empeñado en demostrar una historia, que había escuchado por accidente y que malinterpreto totalmente cuando tenia 20 años. Algo que molesto muchísimo a Draco. Y al parecer el hijo iba a cometer los mismos errores del padre.

-Tienes que hablar con él, ahora esta en Hungría buscando a su supuesta abuela- contesto Elie trastornada. Ella y Franz se llevaban aproximadamente dos años, pero siempre había sido su compañero de juegos, sus otros hermanos habían nacido mucho mas tarde. Pero desde hacia muchos años Franz estaba empeñado en enfrentarse a su padre y eso era lo único que trastornaba la paz familiar. Hacia 1 año decidió desafarse del yugo paterno y se dedico a buscar una verdad, que simplemente no existía.

-Tu abuela tiene más de 35 años muerta y hasta donde recuerdo nunca un Malfoy vivió en Hungria. No le diré nada más, algún día se calmara- dijo Draco, con resignación. Entre mas le decían que ese asunto no era su problema, Franz insistía e insistía. Hasta que acabo con la paciencia de Draco, generando una gran discusión entre los dos. ¿Por qué desenterrar esos fantasmas del pasado?

-Padre. Franz es tu hijo verdad, porque………….- comento Elie un poco azorada. Ella por muy vidente que fuese, veía el futuro y no el pasado. Sobre todo ese pasado en donde estaban sembradas bastantes dudas, ya que ninguno de los involucrados (ni su padre, ni su madre y mucho menos que nadie Franz Metzger) dijo nunca exactamente que era lo que había sucedido. Hasta a ella la daba curiosidad, pero respetaba mucho a su padre, y aunque allí se olía un secreto, a diferencia de Franz, no insistía. Hasta ahora. .

-Por Dios, Elaine Narcissa, por supuesto que es mi hijo. Si hasta en lo terco salio a mi- contesto Draco, y de pronto se echo a reír. Era cierto Franz, el único de sus hijos que era rubio, pero de ojos azules, era su copia, tanto en lo físico como en esa personalidad testaruda y desconfiada. Le causaba gracia, que ese chico, que tantos dolores de cabeza le había provocado y que tantas dudas le había originado al principio, fuese de alguna manera, de todos sus hijos, el que le arrugara el corazón. Lo amaba demasiado. Y es que, desde que su nacimiento hasta el presente, todo absolutamente todo, había sido diferente con Franz- Déjalo tranquilo, cuando alguien por allí me lo permita, les explicare a todos, que fue lo que sucedió. Y haz una transferencia de mi cuenta en Gringotts a la suya. Diez mil galeones, por favor hija, para que tenga suficiente dinero durante su viaje. No conseguirá nada en absoluto, pero que nadie diga nunca jamás que Draco Malfoy no es generoso y no cuida de su cachorro travieso.

Draco siguió sonriente, su pequeño y travieso cachorro de leona, eso era lo que era Franz para él, el bebe que nació en el peor momento y lugar posibles. El recién nacido que un día le entregaron en los brazos, para desconcierto y consternación de él, que no sabia ni siquiera como, cuando y donde había sucedido. Bueno, el “como” si lo sabía muy bien, era un experto en la materia. Franz fue el niño que lo perseguía insistentemente para que lo enseñara a volar en la escoba y que le besaba la mejilla cuando lo complacía. Recordaba esos bracitos tiernos que se enredaban en su cuello, cuando lo llevaba a la cama para dormir. De todos sus hijos, Draco consideraba que Franz era suyo, exclusivamente suyo. Porque de alguna manera, por diversos motivos, durante algún tiempo, Draco fue para él su padre y su madre. Porque desde ese primer instante, cuando los ojos azules de Franz chocaron con los suyos, se dio cuenta, que pasase lo que pasase, lloviera, tronara o relampagueara, nadie le iba a hacer daño a su niño, nunca más.

Bill y Pansy esperaban que el Gran Duende los recibiese para despedirse, después de la transformación de Bill, no tenia sentido de que permaneciesen más en el santuario de los Duendes. . De alguna forma su relación estaba mas fuerte, aunque no hubiesen traspasado la barrera invisible que los contenía a los dos de saciar sus mas profundos deseos. Aprovecharon el tiempo para conocerse mejor. Pansy había descubierto que Bill era muy temperamental y Bill había descubierto que Pansy era muy cariñosa, terca, pero tierna. Ella estaba muy tranquila, la ansiedad por toda la situación que vivía y todos sus recuerdos había cedido en ese lugar. Regresar era difícil pero lo tenían que hacer, a pesar de que todo lo vivido parecía un sueño del que ninguno quería despertar, ese día partirían al mundo real. Entraron a la estancia del Gran Duende , este los recibió con una gran sonrisa.

-Mis queridos magos, Weasley , señora- El Gran Duende inclino su cabeza hacia Pansy- Nunca olvidaremos esta visita. Ha sido algo único en los anales históricos Gobblin.

-Gracias a Ustedes- contesto Bill- en otras circunstancias no se como hubiese sobrevivido. Se que todavía tengo cosas que aprender y superar. Pero lo haré con el conocimiento de que puedo dominar al lobo en mi interior.

-Así es- dijo el Gran Duende- Antes de que se vayan debo decir algo, por el bien de ustedes y del amor que comparten

Bill y Pansy callaron. Amor, ellos dos lo sentían, pero no se atrevían a manifestarlo abiertamente. Su relación seguía siendo un imposible. El Gran Duende, que era muy perceptivo y muy sabio, leyó sus corazones.

-Su lazo es importante, la da valor a algunas cosas- explico el Gran Duende- quizás su relación no sea convencional para sus costumbres. Pero en las nuestras, los sentimientos dados sin esperar nada a cambio, tienen mucha importancia. Nosotros no usamos el matrimonio, creemos que la unión más importante que se hace es de corazón, no con firmas y papeles o en su caso hechizos de vinculación. Los juramentos hechos con el alma perduran, por lo menos hasta que el amor acabe. La libertad de sentir es algo muy preciado. Si ustedes así lo desean, puedo bendecir su lazo. Es lo que hacemos aquí cuando una pareja se une, es una promesa, de velar por los intereses del otro, mientras exista este.

Bill miro a Pansy. Ambos estaban casados, con otras personas, que les importaban, pero que no amaban. Nunca podrían formalizar nada, estaban fuera de las reglas de la sociedad mágica. Eran una especie de rebeldes. Pero era cierto, había un lazo profundo allí, un sentimiento que era caro a sus corazones. Los ojos de Bill penetraron los de Pansy, de nuevo ella sintió esa intensidad avasallante, esa marea de sentimientos furiosos, que era él cuando la miraba de esa manera. No lo pensó, de alguna forma, eso era lo que quería. Ella asintió con la cabeza.

-Lo haremos- dijo Bill con la garganta seca.

-Tómense las manos y acérquense- dijo el Gran Duende. Bill tomo la temblorosa mano de Pansy .

-Si tuviese un anillo, te lo daría- dijo emocionado Bill, cerrando su mano sobre la de ella, sintiendo de nuevo esa energía que le recorría el cuerpo cuando la tocaba.

-No quiero mas anillos en mi vida- contesto ella, correspondiendo el gesto de Bill. De alguna forma todas las cosas que le habían sucedido en su vida, la habían empujado hacia allí. Estaba renunciando a todo aquello que en algún momento la hizo sentirse atrapada y ahogada, presa en una jaula de oro. En cambio su amor con Bill, era la expresión mas absoluta de libertad, era prohibido, clandestino, pero sincero. Nunca jamás volvería a ser la misma, no después de todo lo que había vivido con él y lo que faltaba por vivir. – solo te quiero a ti.

El Gran Duende entonces coloco su mano sobre las de ellos y dijo:

-Yo el Gran Duende, declaro que entre este hombre y esta mujer existe un lazo. Amor fuerte y verdadero pero sobretodo amistad. Y que perdurara hasta el fin de sus vidas- las palabras sonaron solemnes. Su mano se lleno de luz, y lenguas de fuego dorada cubrieron las manos de Pansy y Bill. Los dos se sintieron llenos de una euforia y alegría desconocida, pero ninguno dijo absolutamente nada. Luego de un rato rompieron la unión. Se disponían a irse, cuando el viejo Gran Duende los detuvo.

-Queremos darle algo a la Sra. Alexandra- dijo Gran Duende en tono suspicaz, otro duende trajo una cajita de terciopelo rojo- en privado.

Bill miro a Pansy, bastante extrañado, pero tampoco emitió ningún comentario, hizo una pequeña reverencia y salio. Pansy se quedo de pie, frente a los duendes. Se apretó ambas manos, en un gesto que ya era habitual en ella cuando estaba nerviosa. El Gran Duende la miro directamente a los ojos y Pansy sintió que ese ser estaba leyendo en el interior de su alma, sus más profundos anhelos y deseos. Cosas que su cuerpo había deseado, pero que su mente se negó una y otra vez hasta apagarlo definitivamente, porque sentía que no era el momento ni la persona. Y de alguna forma, al enamorarse de Bill todo resurgió de una manera tan natural, que la dejo profundamente impactada y con el gusanillo de la duda.

-Es un regalo, temporal. Muchas generaciones de duendes lo han tenido. Da suerte y prosperidad a quien lo lleve, pero sobre todo protección. Para aquellos que al principio son débiles pero que crecerán fuertes.- dijo el Gran Duende, luego se dirigió a todos los presentes- Declaro, que un día, en un futuro lejano, un descendiente de la Dama aquí presente, volverá a nosotros para regresar este presente. Y será bien recibido, por ser hijo de quien es.

Pansy tomo la cajita, la abrió. Y no pudo contener un gemido. Allí dentro, estaba un objeto de oro, con piedras preciosas incrustadas. Un sonajero. Lagrimas emocionadas salieron de sus ojos. Muchas dudas se despejaron en su mente.

-Gracias- dijo Pansy.

-Señora- dijo el Gran Duende- No importa quien sea. Tiene la suerte de contar con el amor de dos hombres buenos. Solo tome su decisión con el corazón. Pero sea justa con quienes la aman. Justa y sincera.

Pansy se inclino, realizando una sentida reverencia. Nunca en su vida volvería a hablar mal de los duendes, les estaba eternamente agradecida, le había mostrado el hilo conductor de su vida.

Bill la estaba esperando, ansioso. Ella percibió que él quería decir algo, pero al parecer le estaba costando bastante decirlo, al final se decidió:

-Ahora – dijo Bill bastante molesto- supongo, que volverás con Nott

-Bill aclaremos algo- dijo ella con el ceño fruncido, situándose frente a él, Bill a veces, era muy despistado, “Después de todo lo que nos ha pasado, todavía me pregunta eso”, Pansy tomo un poco de aire y añadió- Me acabo de casar contigo. O por lo menos así pareció, una boda al estilo Gobblin. Soy una especie de bígama y tú también. Así que confía en mí, por favor.

Dicho esto, Pansy camino hacia la salida, envuelta en una capa azul oscuro que ondeaba con el viento. Bill la siguió, sonriendo todo el camino. Era cierto, eso había sido una especie de matrimonio, un poco loco, la situación en si, era un completo disparate. Pero aun así, iba a hacer lo que tenia que hacer, lo propio y lo adecuado. Lo que en ese momento le estaba dictado el corazón.

-Pansy- la llamo Bill, ella volteo. Bill se acerco, la jalo hacia él. Rodeándola con sus brazos, le ofreció una de sus miradas mas intensas, que ella devolvió. Él simplemente acerco su cara a la de ella. Pansy estaba un poco sorprendida. Bill entonces la beso, rozo sus labios de manera lenta, seguro, confiado, para luego liberar todo ese mar de emociones que se precipitaron al estar consciente del contacto de sus labios con los de ellas. Lo que sentía era fuego puro, el deseo mas primitivo que había sentido en la vida, pura y descarnada atracción animal. Ella correspondió a ese beso sin titubeos, hundió su boca en la de él sin remordimientos. Ambos se buscaron y se encontraron. Ella enredo sus manos en el cabello de él. Pansy entrego su alma en ese beso y Bill dejo su corazón en las manos de ella. Después de un rato, termino la magia. Ambos se separaron jadeantes, felices. Todos los duendes que los habían observados estupefactos, simplemente aplaudieron. La existencia del lazo, era una magia poderosa y todos allí se sentían muy felices porque otra pareja se había unido. Bill estaba un poco incomodo ante las felicitaciones, Pansy solo sonreía.

-Parece que les dimos un lindo espectáculo- dijo Bill estrechando manos y despidiéndose.

-Tus besos siempre son un espectáculo, Bill- dijo Pansy bastante ruborizada. Bill la tomo de la mano y le dio un beso en la mejilla.

-No se que haremos- dijo él serio saliendo del castillo- nos esperan muchos problemas. Pero pase lo que pase. Nunca te olvidare.

Pansy no dijo nada. Tenía el rompecabezas armado en su cabeza. Pero había una pieza que no encajaba. Una pieza llamada Theodore Nott.

0o0

Ginny corría lanzando hechizos en la retaguardia a su oponente, que lograba escabullirse. Se encerró en su habitación, tenia algunas otras armas allí, pero Axel Wilhen, imponente, alto, con su abrigo de pieles y su casco de calavera, era un bruto consumado, pateo la puerta, que se abrió estruendosamente. Le lanzo un Experliamus a Ginny y la varita de esta salto de sus manos.

Ginny miraba a ese hombre con furia.

-Nos encontramos de nuevo, niña- le dijo Axel Wilhen con voz gutural, profunda- Esta vez, las pagaras. Te lo advertí. No se juega con el Deathcrow.

Atrapo a Ginny, la tomo por el cuello y la levanto con una sola mano a 30 centímetros del suelo, ella se resistía, ese hombre la estaba literalmente asfixiando. Su cuerpo delgado se retorcía, intentado desafarse, las manos de ella apretaban la mano que estaba sobre su garganta, para tratar de liberarse, pero todo fue en vano. Wilhen se reía de manera cruel.

-Jugare un rato contigo- dijo él- quizás de pronto tengas suerte y hasta te mueras. Entonces me divertiré contigo en serio. Te explicare, pequeña, me encanta el buen sexo. Sobre todo cuando mi compañera, digamos………..este……………..permanece en una mortal quietud. Lastima que no seas rubia.

Ginny no pudo gemir, se estaba ahogando, pero las lágrimas salían de sus ojos. Axel la lanzo como un muñeco contra una pared, cuando Ginny impacto contra esta, oyó los huesos de su espalda y de sus piernas crujir. Cayó en una posición imposible. La Bestia había quebrado su cuerpo, ella intento arrastrarse por el piso, sus manos reptaban por este, tratando de aferrarse a algo. Axel se adelanto y le piso una mano, fracturándosela. Ginny gimió de dolor.

-No no, apenas comienza la fiesta y ya te quieres ir. Niña mala- dijo Wilhen meneando la cabeza, en su cara estaba dibujada una expresión de satisfacción total, el sadismo era algo que lo excitaba, aunque no le estaba poniendo mucho empeño al asunto. Scythale no la quería muerta, por los momentos. Sin embargo a veces los accidentes ocurrían, sobre todo si estaba implicado La Bestia, ya vería que excusa le inventaría al jefe. Mientras tanto la pelirroja era suya.

La Bestia entonces descargo una serie de puñetazos en la cara de Ginny hasta que ella quedo inconsciente. Entonces Wilhen la tomo por los cabellos y empezó a arrastrarla sacándola de la habitación y bajándola por las escaleras. Ante tanto dolor, Ginny recupero el conocimiento y empezó a gritar desesperada. Jamás en su vida había sentido tanto miedo, nunca.

Harry llego a Grinmauld Place, una hora después. Toda el Londres Muggle estaba en caos, al parecer habían sido atacados por una especie de bomba electromagnética. Theo había enviado su patronus, un gran oso, al ministerio para avisar que tanto él como Ron estaban bien, que al parecer no habían perdidas humanas que lamentar y que Londres había retrocedido a la edad media, no había ningún tipo de energía en la ciudad. Se reunirían en la casa, aproximadamente en una hora. Ya antes de aparecerse en la sala de la casa, sabia que algo malo había pasado, la barrera de protección estaba rota, a alguien se le había mostrado esa casa y había descubierto como entrar. Franz Metzger, ese nombre broto de su cerebro, Hermione ¿en que diablos estabas pensando?

Pero no, en la sala de su casa estaban esperándolo Lord Scythale, con una expresión de calma en su cara, como siempre vestido de oscuro y Lucius Malfoy.

-¿Que haces aquí?- le dijo Harry con rabia, se preguntaba donde estaban Ginny y Hermione – No fue suficiente para ti, nuestro ultimo encuentro.

-He venido para que me entregues las Reliquias de la muerte, Potter- dijo Scythale tranquilamente. Lucius Malfoy permanecía a su lado inmóvil, alto, con su cabello rubio platino largo con una coleta y sus fríos ojos grises, tan parecidos y a la vez tan diferentes a los de su hijo, ambos hombres, sujetos al peso de un apellido. Uno de ellos decidió después de generaciones de Malfoy, limpiar su nombre y el de sus futuros descendientes, él otro tomo el camino de la violencia y el descontrol, mas aún que el mas siniestro de sus antepasados. Y allí estaba, de pie, vestido de negro, sosteniendo su varita y con expresión furiosa.

-No se de que me estas hablando- le contesto Harry, mirando de un lado a otro, esperando algún tipo de ataque.

-Claro que sabes, pero te mostrare algo para que empieces a recordar- dijo Malcom Scythale- Wilhen, tráeme a la chica.

La Bestia apareció, por una puerta, sosteniendo a Ginny con una mano por el cuello. Harry la vio y se fue hacia adelante, con la varita extendida. Axel Wilhen rió y apunto a Ginny con la suya. Lucius también apunto a Ginny con la varita y meno la cabeza, en una señal que claramente decía !NI SE TE OCURRA POTTER! El cuerpo de Ginny lucia flácido en las manos de ese hombre, su cara estaba pálida, llena de moretones y un hillillo de sangre salía de su boca. Estaba inconsciente. Harry miraba aterrado el cuerpo de Ginny. “Por favor, Dios, que no este muerta”. Sus manos temblaban sosteniendo la varita. Sus ojos enfrentaron en entonces los crueles ojos de Axel Wilhen, quien estaba sonriendo en ese momento, disfrutando del dolor de Harry. Entonces algo dentro de Harry surgió, un sentimiento ajeno a su personalidad, una emoción que se incrusto dentro de él e iba a permanecer hasta que no la safisfaciera. Odio, venganza y nada más. A ese hombre, el que había golpeado a Ginny, la Bestia, lo iba a matar con sus propias manos, sin ningún tipo de clemencia.

Había jurado evitar que ella sufriese daño, se lo había jurado así mismo. Estuvieron 10 años juntos antes de casarse, todo porque él dudaba, porque no la quería arriesgar, porque a pesar de amarla, podía soportar el hecho de tenerla lejos, por su seguridad. Él era un hombre marcado, pero un día se permitió soñar despierto, el día de su boda con Ginny. Pero en ese momento sus peores pesadillas se hacían realidad. Harry miro nuevamente a Scythale, con la derrota saliendo por cada poro de su cuerpo. No podía dejarla morir, quizás cualquier otro lo hubiese hecho, por las reliquias, pero no él. Harry Potter tenia un punto débil, el único, y era su joven esposa.

-Entonces Potter- dijo Scythale- Wilhem esta demasiado impaciente por brindarle la muerte a tu esposa. En cambio, mi amigo Lucius que esta digamos un poco frustrado el día de hoy , sin duda le vendría bien, un poco de diversión extra, manteniéndola viva, para torturarla.

-Te daré las reliquias- dijo Harry- las invocare hasta aquí- Un accio era demasiado sencillo y ambos lo sabían. Harry había hechizado las reliquias, que estaban repartidas en tres sitios distintos, para aparecer en sus manos cuando fuese necesario. Y Harry pensaba que eso nunca pasaría. Pero se había equivocado, en todo y con todos. !Maldita sea! Hermione ¿Porque los atrajistes aquí? Porque nadie había mencionado a Hermione Granger y a Harry no le gustaba eso para nada.

Harry unió sus manos y de ella salio, un luz dorada. Cerró los ojos, murmuro algunas palabras y de pronto aparecieron en sus manos, la varita del Sauco, la Piedra de la Resurrección y la Capa Invisible. Miro a Scythale.

-Dame a Ginny, primero- dijo Harry con voz dura y potente.

Malcom Scythale miro a Harry escudriñándolo y comprendió. No estaba frente a cualquier mago. Ese hombre había sobrevivido a dos maldiciones imperdonables, era un elemento y ya lo había vencido una vez. Doblegarlo no había sido fácil, utilizo la vieja escuela nazi, la cual consistía en una combinación de brutalidad desmedida y chantaje emocional, la misma Bestia era un experto en la primera y el mismo Scythale era maestro con la segunda. Y había logrado su objetivo, que Potter les diera las reliquias, que sin duda entregaría con mucha reticencia. Así que no iba a ceder tan fácilmente.

-Al mismo tiempo- contesto Scythale, le hizo una seña a La Bestia, este gruñó furioso, ya que quería matar a Ginny, cortarla en pedazos y colocar su cabeza en una estaca, pero un trato era un trato. Además la chica estaba casi muerta, por lo menos eso seria un consuelo.

Harry se adelanto con las reliquias, las dejo a los pies de Scythale, mientras Wilhen lanzaba a Ginny contra un mueble, ella cayó pesadamente. Y tanto Wilhen como Scythale y Lucius Malfoy se desaparecieron. .

-Ginny, ¡oh dios!- Harry se fue hacia ella, tomándolo en sus brazos, Ginny respiraba con dificultad, seguía sin abrir los ojos. Tenía una multitud de heridas en la cara. Harry no pudo contener las lagrimas, ella estaba muriendo- Ginny, no me hagas esto no te mueras.

Aparecieron Theo, tomando de un brazo a Janie y Ron, que grito dolorosamente a ver a su hermana.

Entonces Ginny Weasley, la bella auror, esposa amante, fiel amiga y hermana cariñosa exhalo su último suspiro en los brazos de su esposo.

0o0

En un hospital en New Castle, Inglaterra, una madre desesperada estaba sentada en la sala de estar. Su corazón se abandonaba a la tristeza. Su Ethan, su pequeño hijo de 14 años, estaba muerto. Solo vivía conectado a unas miserables maquinas. Todo por culpa de un fatídico accidente. ¿Por qué lo había dejado conducir el auto? ¿Por qué?

-Sra. Myles- el medico de guardia la llamo, ella no quería responder- el ritmo cardiaco esta muy errático, pronto caerá en paro cardiaco. Necesitamos la orden de no resucitación. Se que es duro, pero no hay nada que hacer. Tiene muerte cerebral. También deseamos que considere la posibilidad de la donación de órganos.

-Esta bien- contesto la Sra. Myles, aturdida, firmo los papeles y se sintió liberada. Su pequeño niño por fin descansaría en paz- pero no quiero saber nada de donaciones. No quiero que maltraten más el cuerpo de mi hijo.

El doctor la miro con lastima. Estaba acostumbrado a que muriesen pacientes en la Unidad de Cuidados intensivos. Pero siempre era triste cuando se iban, sobre todo si eran tan jóvenes. La expectativa de una vida, se acababa, de pronto, sorpresivamente, y siempre era así, muy triste. Tomo los documentos, los engancho a la historia clínica, se dio la vuelta y solo escucho a la mujer sollozando detrás de el. Pasarían años, pero siempre el corazón se le encogía cuando una madre lloraba a su hijo.

Ethan estaba técnicamente muerto. El terrible golpe que había recibido en la cabeza, lo había matado instantáneamente. Tenía una fractura de la base del cráneo. Sus funciones cerebrales habían cesado abruptamente, como que si su botón de encendido hubiese sido apagado intempestivamente, solo estaba vivo, porque un bombero, lo había sacado del hierro retorcido en que se había convertido el coche, y velozmente lo había entubado, asegurándole la vía aérea y con ello su capacidad de respirar. Era un chico de 14 años, de cabello negro y ojos café, tenía una tez bronceada, herencia de su madre, que era italiana, su padre era ingles. Estudiaba 3ero de Bachillerato en una escuela cerca de su casa. No recordaba mucho a su padre, había muerto cuando él tenía 3 años. Su madre trabajaba de obrera en una fábrica de textiles en New Castle. Vivian en una ajustada situación económica. Pero si bien no había mucho dinero, en ese hogar nunca faltaba el cariño. Ethan era como todo los chicos, revoltoso, le iba mas o menos bien en el colegio, estaba perdidamente enamorado de una chica de color, llamada Mary, que estudiaba con él y que continuamente le daba calabazas. Lo único extraño, era que de vez en cuando veía fantasmas.

Su madre lo había llevado al psicólogo, a psiquiatras, a sacerdotes pero solo un monje budista dio con lo que era. El chico simplemente era un vidente. Después de un tiempo, absorbido por las inquietudes de la adolescencia, se olvido completamente de su peculiaridad. El mejor día de su vida, fue cuando su madre logro finalmente comprar un auto y le enseño a conducir. Gran error, porque eso fue lo que lo mato. Un terrible accidente automovilístico. Y allí estaba el chico, conectado a un ventilador mecánico, con su corazón latiendo cada vez mas lento, agónico, sin ninguna esperanza. Las enfermeras de la unidad, al ver que estaba tan mal, corrieron las cortinas, ocultando su cama. El chillido del monitor les indicaría cuando su corazón dejase de latir.

Seth miraba desde un rincón todo el espectáculo. De manera inaudita, se le había ocurrido una idea. ¿Quién había dicho que un vampiro nacía solo mordido por un vampiro? Él era un espíritu, así que podía romper con algunos paradigmas, no había antecedentes, pero sin duda valía la pena intentarlo. Si no funcionaba, simplemente se iría y dejaría que la carne se pudriese. Busco en todos lados, pero ningún moribundo le gustaba, muy viejos o demasiado jóvenes. Pero este chico, era especial, un niño fuerte, y además un médium, alguien con la mente abierta naturalmente hacia lo sobrenatural, era mas el indicado. El alma del chico lo miraba desde el otro extremo de la habitación, quería otra oportunidad, desesperadamente. Pero no, esa alma debía partir, y el Seth, el de los muchos nombres, se haría de ese cuerpo.

-Vete- le dijo Seth con voz glacial- estarás mejor en el otro lado. Tu ciclo vital termino.

-Mi madre- fue lo único que dijo Ethan antes de partir- dile a mi madre que la quiero mucho y que la estaré esperando.

-Se lo diré- dijo Seth, no le gustaba hacer eso, no estaba en su naturaleza, pero ni modo, si no había mas remedio, lo haría.

Seth entonces se desmaterializo aun más y un vaho negro entro en las fosas nasales del chico. Los signos vitales se apagaron.

6 horas después, Ethan empujaba la puerta de la nevera bóveda de cadáveres del hospital. Logro salir de allí, sin mucho esfuerzo. Se desplazo por la morgue tranquilamente, le hizo muecas de burla a un cadáver que tenía el pecho abierto, sin duda recién autopsiado y luego salio a un pasillo. Estaba completamente desnudo, era alto para su edad, pero la forma de su cuerpo seguía siendo el de un adolescente, se arranco de un manotón los catéteres que todavía tenía introducido en su calvo cráneo y en su cuello, ni una gota de sangre salio de su cuerpo. Su aspecto era muy diferente, estaba blanco como el papel, su cuerpo estaba surcado por unas muy visibles venas y el iris de sus ojos era rojo, unos pequeños colmillos sobresalían de su boca, pronto el cabello empezó a crecerle de nuevo. Busco como cubrirse, se coloco un mono quirúrgico que encontró en un cesto de ropa sucia. Seth estaba contento, lo había logrado, exitosamente, y el chico no era tan débil como lo había sido Hermione (para sus estándares), al contrario, era muy fuerte. Intento la transformación y se convirtió en una bandada de murciélagos que viajaron por todos los pasillos del hospital, desconcertando a todos los que deambulaban por estos. Seth desbordaba euforia, pero primero que todo y antes que nada, trataría de saciar la terrible sed de sangre, que lo consumía desde hacia tiempo.

0o0

Janie miro la confusión alrededor, esa chica estaba muy mal, había dejado de respirar. Su formación de espía, la hacia conocedora de técnicas de RCP. La joven estaba sin duda malherida, en shock, probablemente su corazón se había parado. Así que tenia que reanimarla. Se fue hacia el mueble donde estaba la chica, que había dejado de súbito de respirar y le dijo a Harry.

-Ayúdame a colocarla sobre el suelo. Rápido- dijo Janie con urgencia, Harry recordó su vida muggle y entonces supo lo que ella iba a hacer y la ayudo.

-Por favor………..- Harry no podía formar frases completas. Estaba totalmente aterrado.

Entonces Janie, comprobó, que efectivamente no había pulso en el cuello. Así que empezó con la serie de compresiones torácicas y respiraciones boca a boca.

Ron hablo gritando.

-Voy a San Mungo, me traeré un sanador como sea- dicho esto se desapareció.

-Tráeme algo cilíndrico y hueco, como una pluma fuente- le grito Janie a Theo, que

esta vez obedeció sin rechistar. Ella se había dado cuenta que la chica tenia varias costillas fracturadas en su hemitorax izquierdo, probablemente se había lacerado un pulmón, así que le clavaría la pluma para dejar salir el aire y que el pulmón se expandiese de nuevo. Después de que Theo le trajese la pluma y Janie la desarmase rápidamente, dejando solo el cilindro, se la clavo en un costado, pudo oír el aire saliendo con un silbido. Continuo reanimándola. El corazón empezó a latir, después de unos segundos, el tórax de Ginny se empezó a mover un poco, respirando muy superficialmente. Harry estaba blanco como un papel, le tomaba fuertemente la mano a Ginny.

Ron llego con dos sanadores, que se hicieron cargo de la situación. Ginny estaba muy mal herida, viva casi de milagro, pero igual en peligro mortal. Harry se fue con ellos a San Mungo.

La cara de Ron estaba surcada por las lágrimas. Janie se acerco a él y lo abrazo.

-Janie, gracias. Esta viva y no sabré nunca como agradecértelo- fue lo único que dijo Ron.

-No te preocupes, no fue nada-dijo Janie consolando a su amigo. Theo la miraba asombrado, Ginny Weasley estaba muerta y Janie se las había traído de vuelta. Un sentimiento de admiración lleno su corazón. Ella sin usar una sola gota de magia, había hecho algo imposible para ellos, a pesar de ser los poderosos magos que eran.

-Vayan a San Mungo- dijo Theo después de un rato, donde mientras Janie reconfortaba a Ron, él se dedico a revisar la casa, varita en mano. Solo se encontró con Kreacher, temblando en una alacena. Extrañamente no estaban ni Draco ni Pansy ni Hermione. Regreso con una expresión en la cara sepulcral- Yo me quedare a esperar que lleguen los demás.

Nott le había leído la mente a Kreacher, los Deathcrows habían atacado esa casa, a Ginny Weasley la había golpeado La Bestia, Harry tuvo que entregarle unos objetos a Scythale para que se la dejaran medio viva. Lo mas extraño de todo, Draco estaba en España, Hermione estaba secuestrada y finalmente, Pansy se había ido con Bill Weasley hacia cuatro días pero antes habían dormido juntos una noche, mientras él estaba herido de la batalla de Godric´s Hollow. La paisaje turbio de las dudas hacia su esposa, que estaban carcomiendo sus entrañas desde hacia semanas, se hacia mas claro con cada segundo que pasaba. Theo, después que Ron se desapareció con Janie, le dio un puñetazo a la pared dejando un hoyo, descargando la gran rabia y frustración que sentía.

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6 comentarios

  1. MAAAAALA!!!PERO POR AHORA PROMETO NO ENVIARTE LOS HIPOGRIFOS!!!


  2. DIOS SIN PALABRAS ADORO A JAINE!!! espero salga bien Ginny pobre Harry… Hasta el sabado.


  3. diezmil deditos virtuale…………hoy tsunami de emociones!!!!!!!!!!!pe hiciste llorar,angustiarme ,rabie a morir……………si morir!!!!!!!odio al señor bestia ……(recorda mi propuesta de asesinato!!!!!!!!!!)
    temo por pansy , nott ,hummmmmmmmmmmmmmmmmm!!!!!!!!!!!
    besos
    sos unica1!
    fiona


  4. woooow mataste a giny por 5 segundos

    woooow


  5. AHHHH ESTOY EN SHOCK!!! ESTA GENIAL PERO DIOSSSSS ESOS HIJOS SON DE HERMS??? O NOOOOOOO?? BUENO FRANZ SI ES OBVIO!!! AHORA ME DEJASTE MAS INTRIGADA Q NUNK!!! YA ME VOY AL MSN A VER SI TE PUEDO ENVIAR UNA VERSION CYBERNETICA DEL VERITASERUM Y EXPLICAS UNAS COSITAS!!! 🙂 JEJE NAAHH ES BROMA!!

    Saludos!!!



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