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Capitulo 45 Místico

Un hombre viejo caminaba con un bastón por un bosque. Las acacias y los robles ofrecían bastante sombra, pero así y todo sentía los rayos de sol directos en su rostro. Vio los restos de una fogata reciente y no pudo reprimir un gesto de rabia. Esos malditos turistas, profanando su bosque. Hace años, no había tanta gente por ahí, curioseando y metiéndose en sus asuntos. Pero ahora, España era un sitio turístico. Y la gente venia, veía y destruia. No le gustaba la modernidad. Pero aceptaba los cambios ya que ni siquiera él podía hacer nada al respecto.

Ser un celta, era difícil. Ya casi se habían extinguido. A veces podía distinguir rastros de su sangre, en aquellos pobladores de esa región llamada Galicia. Pero un celta puro, eso si en verdad era difícil de conseguir. Su pueblo se había dispersado hacia milenios y se habían extinguido, diluyéndose en las nieblas del tiempo. Así que estaba condenado a vagar solo, hasta el día en que finalmente muriese. Le había sido concedido un don extraño, la longevidad. No era inmortal, era tan mortal como Taranis (aquel que vagaba por los cielos), Bel (el señor del fuego), Manawan (el emperador del agua), los gemelos Cernunnos ( el hacedor, el alma de la tierra) y Ceridwen ( la que otorga el don de la magia y controla la energía), todos ellos magos, los cinco elementos, bendecidos por el destino y los dioses, que habían desaparecido hacia mucho de la tierra, pero juraron volver algún día, al final del tiempo. Tenían ahora otros nombres, y también otros poderes diferentes. Habían nacido y regresado bajo el gran augurio que significaba la explosión de una estrella, en 1980. Apenas eran unos jóvenes, pero solo él los llamaba así, por sus nombres originales.

Inmortales eran los dioses, Los Guardianes de las Puertas (Zolan y Elya) y muy a su pesar también Lugh, Crhom Roch, Duba y Morrigan, llamados Los Oscuros ( las sombras malignas). Los Guardianes eran caprichosos y no entregaban tan fácilmente sus dones a los humanos, era algo excepcional que lo hiciesen y siempre por una buena razón, él y esos chicos eran el mejor ejemplo. Muchos años habían corrido y ellos no se habían manifestado. No tenían porque, el pacto se había mantenido, el balance estaba conservado. Pero ahora era distinto, la furia de los oscuros se iba a caer sobre todos y la guerra de los dioses, destruiría el planeta. . Místico, porque ese era el nombre que le había sido dado, 1500 años atrás, era un celta y al mismo tiempo, era un druida y un profeta. Hacia tiempo, lo había puesto todo por escrito. Las Crónicas de Mirhyndhim era su obra y la había dejado para que alguien algún lejano día, tomara en cuenta sus advertencias. Y de manera graciosa, un día se encontró a el humano oscuro, un mutilado, que era el señalado para evitar el desastre. Un alma perdida en el tormento de no saber quien era y porque no podía sentir absolutamente nada. Se compadeció de él y lo tomo bajo su protección, en secreto. Y no se había equivocado, el muchacho había cumplido. En esos momentos ese chico, ahora convertido en un hombre venia caminando hacia él, igual que siempre, frió, glacial, pero muy decidido.

-Franz Metzger- dijo Místico deteniendo su caminata- Tantos años. A que debo el honor de tu visita. Te advierto que no me molestes con tonterías. Estoy muy ocupado, cuidando mis robles.

-Místico- contesto Franz respetuosamente, no se iba a dejar amedrentar por las palabras del mago, que decían entre líneas “es mejor que tengas algo bueno que decirme, por tu bien”. Místico lo observo. Rubio, alto, delgado, ojos azules vacíos, facciones duras y enérgicas, vestido de uniforme militar negro, caminaba con movimientos calculados, muy serio, como siempre jamás sonreía, circunspecto pero amable, el disfraz perfecto de un oscuro, la hiena con piel de oveja- He encontrado a la luz de tu profecía. En estos momentos esta sufriendo el efecto del Sendero de los Muertos. Pero vivirá. Además ella tiene las crónicas y me va a ayudar. Lo entendió todo, es muy inteligente. Acepto sin necesidad de obligarla.

-¡Es una mujer! Me imagino que eso no te agrado para nada-contesto Mistico sarcásticamente, sabia que el contacto físico era algo que provocaba un profundo rechazo en Franz. Lo evitaba de todas las maneras posibles. Había sido obligado a algunas cosas en su adolescencia e inevitablemente siempre terminaba muy afectado y confundido. Sin embargo ya no era un niño, ahora tenía defensas infranqueables que le permitirían hacer cualquier cosa.

-Haré el esfuerzo- respondió Franz. El hecho de que la otra persona involucrada fuese mujer lo ponía en una situación curiosa. Los hombres siempre mantenían las distancias con él. Pero con las mujeres era otra historia, siempre querían afecto, cariño, comprensión, dedicación, él las atraía como miel a las moscas. Era curioso, si por alguna casualidad le hubiese apetecido, hubiese tenido muchas mujeres a lo largo de su vida, sabia que era atractivo para ellas, pero no, para Franz el sexo no existía, menos aun importaba y de hecho lo evitaba. Por otro lado, tampoco le paso por alto que Hermione Granger, Gracia, lo miro buscando apoyo y consuelo en la entrada del Sendero de los Muertos. Y él no conocía ninguna de esas cosas y no estaba seguro de poder ofrecerlas. Franz era frió, distante, calculador y ningún sentimiento se albergaba en su interior, ni siquiera odio o desprecio. Dentro de Franz no habitaba absolutamente nada. No era su intención asustarla, pero sin duda lo haría. Tendría que ver la forma de ganarse la simpatía y la amistad de ella. Eso era fundamental. Si la oscuridad y la luz se iban a unir sin ninguna duda, realmente tendría que ser así, sin DUDAS. Ni de parte de él y menos de ella.

-Así que llego el momento- Místico lanzo un suspiro de resignación- Bien. Tú ya sabes lo que tienes que hacer. Ahora si me disculpas………….

-Espera- lo atajo Franz, ese viejo era endemoniadamente escurridizo-Tengo la Daga de la Bruja, en mi poder.

En la cara de Místico poco a poco, lentamente, se fue dibujando una sonrisa. Franz nunca lo decepcionaba, cuando se proponía algo, siempre lo conseguía. Por encima de quien fuese y utilizando los medios a su disposición. Lo más probable era que mucha gente hubiese muerto, para que Franz se hiciese de esa espada. No solo eran barreras mágicas lo que la protegían, sino también la magia más fuerte de todas, la vida humana.

-Esa espada no es para ti- dijo con voz profunda- pero mejor en tus manos que en otras. ¿Te ganaste la lealtad de la espada?- la mirada de Místico revelaba un profundo escepticismo.

-Si- contesto Franz. Eso era un hecho, lo mas cercano para él a tener sentimientos era la euforia que le provocaba blandir esa espada. Era muy obvio que esta lo había aceptado como su portador temporal.

-Muy raro en verdad- medito Místico por un momento- eso significa que no todo esta perdido en ti.

-Quizás – dijo Franz sin ninguna emoción- Pero eso no es todo. El Agua tiene a Polaris. La vi. Es tal como dijiste. Poderosa, una espada excepcional. Las dos espadas se enfrentaron y fue una experiencia muy exultante y sobrenatural. Debes instruirlo Místico, esto es lo que siempre esperaste.

-Manawan, el Aqualis Imperator – los ojos de Místico se abrieron como platos, “lo inesperado, siempre pasa lo inesperado. Por mas que yo haga millones de profecías, siempre el futuro me reserva una sorpresa “pensó y luego añadió- Ya sabia que existía. El Maelström me advirtió que caminaba por la tierra. Pero que tenga la espada, eso ni yo pude haberlo predicho. Muchos misterios y muchas incógnitas. Pero así debe ser, yo soy humano y no soy infalible. Esa espada estaba perdida, alguien que conocí la oculto y ahora aparece, como si la vorágine de los acontecimientos por venir la estuviese llamando- Místico mientras hablaba con Franz caminaba, de pronto se sintió cansado y débil y se sentó sobre una piedra. Aun para él, que era el humano mas viejo que existía sobre la tierra, el tiempo pasaba y no lo hacia en vano.

-Sin duda hay que enseñarle a ese hombre todos los secretos de Polaris. Franz ¿Estas consciente de que es tu mejor aliado? – dijo Místico con tono de advertencia, Franz asintió con la cabeza- Tendrás que ejercer mucho control sobre ti mismo si lo quieres vivo, ¡Lo necesitas! Las espadas ahora que han peleado, los empujaran a ambos a hacerlo de nuevo una y otra vez. No dejaran de luchar hasta que una doblegue a la otra. No se debieron haber enfrentado, fuiste muy imprudente, pero querías experimentar el poder de tu espada y el de Polaris ¿No es así? Es peligroso que se enfrenten, pueden terminar matándose. ¡Debes evitarlo a toda costa!

-Si eso también lo se. Pero mi honor me impide quedar como un cobarde. Es una gran complicación- dijo Franz sin perder la compostura. Era cierto, muy en su interior, quería enfrentarse con él de nuevo, verse envuelto de nuevo en el aura de poder que le confería La Daga de la Bruja, cuando se enfrentaba con Polaris y su dueño- Además, como si no fuese suficiente, Él esta unido a ella, a la renacida. Tienen una hija. Draco Malfoy esta haciendo todo lo posible por retenerla a su lado. Es obvio que no voy a matarlo. Pero debes convencerlo que la única oportunidad que tenemos es que ella, Gracia, se una a mi bando.

-Gracia no es su verdadero nombre ¿cierto?- comento Místico perspicaz- Franz, Franz, eso si no me lo esperaba de ti. Cualquier cosa, menos que te convirtieras en todo un romántico. Un poco tarde ¿no crees?

-No digas estupideces Místico- dijo Franz tranquilo- Ella es mi Gracia, porque me ayudara a conseguir lo que tanto deseo.

-Aun así- dijo Mistico con una voz diferente, mas profunda – te vaticino que “seréis encantado por la gracia de aquella que llamas Gracia”.

-Eso es anatómicamente imposible- declaro Franz, haciendo referencia a que el sistema limbico de su cerebro, aquel que controla las emociones, no existía. Se lo habían extirpado a los 5 años – hay cosas que no puedo sentir. Y encantarme, como tú lo llamas, de un hombre o de una mujer, es algo que a mi no me va a suceder, ni que quisiera. Pero debes ayudarme a separarlos. Si ella no viene conmigo, la profecía no se cumplirá y tú mejor que sabes las funestas consecuencias de eso. Tú mismo la formulaste.

-No puedo luchar contra el amor, mi querido Franz- dijo Místico- Se que no entiendes el concepto, pero contra eso nada puedo hacer. Pero como siempre tienes razón, tú encárgate de ella, que yo le enseñare lo que pueda a él. Si seguirán juntos o no, solo depende de ellos. Por muchas ganas que tengas de separarlos, te aconsejo no interferir más.

-Lo haré maestro- dijo Franz- Prepararemos la venida del otro y después sucederá lo que todos esperamos. El mago de los 5 elementos y el intrépido permanecen ocultos.

“Y el báculo también” pensó Místico. No en vano había escrito a Albus Dumblendore hacia 50 años señalándole la importancia de ese objeto y donde estaba. Si conocía bien al joven Albus, ya habría mandado por él. Extraño sujeto ese Dumblendore, bastante gracioso y jovial, lastima que hubiese muerto tan pronto, podría jurar que tenia algo de sangre celta, pero no, el otro celta que quedaba eran Malcom Scythale y muy a su pesar, estaba del lado de las Tinieblas. Mala cosa en realidad. Esperaba que no pusiera el ojo en Escocia. Allí sin duda estaba oculto el Báculo, en el castillo de Hogwarts, aquel que Místico había ayudado a construir hacia mil años atrás. Y también estaba seguro que Scythale sabia acerca de las Reliquias Mortales, incluso mas que él, que nunca haría tratos con la Muerte.

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Grinmauld Place

Londres

En una habitación se encuentran un hombre y su joven mujer, enfrentados, luchando, aunque no parezca, por su amor…………………..

-No puedo creer que me estés haciendo esto- Hermione se mantenía en su sitio.

-Tú me obligaste- le dijo él tratando de mantener un tono neutro, estaba furioso, como nunca lo había estado con ella. Draco Malfoy además, estaba asustado y eso sacaba lo peor de su temperamento. Perderla era su mas profundo temor, ya había sucedido una vez y casi muere de tristeza. Pero al parecer era el único al que eso le importaba – Ahora, quiero que me digas exactamente en donde estabas y con quien. ¿Qué diablos te sucedió?

-Fui a Escocia, a un lugar llamado El Sendero de los Muertos- dijo ella monocorde, su corazón estaba roto, lo sentía, de alguna forma Draco la estaba decepcionando de la peor manera posible. No confiaba en ella, eso era inaudito. Después de todo lo que habían vivido, él se daba el lujo de no confiar en sus sentimientos.

-¿Quién estaba contigo?- pregunto Draco directamente. Él lo sospechaba, pero lo quería oír de su boca. Era totalmente ilógico, pero ardía en celos. De alguna forma su inconciente le estaba advirtiendo algo sobre las intensiones de ese hombre.

-Franz Metzger- contesto Hermione- mando por mí.

Draco levanto su cabeza y cerro los ojos. Se coloco ambas manos en la cadera y se coloco de medio lado. No quería mirarla. Sus ojos grises estaban mas fríos y glaciales que nunca. Pero sentía el corazón ardiendo. Quería golpear algo para sacar toda la rabia que tenia. Así que después de todo, ese imbecil, no había hecho caso de su advertencia. Igual la volvió a buscar y ella había acudido a su lado como un corderito directo al matadero.

-¿Qué fue lo que sucedió allí?- volvió a preguntar Draco, tratando de mantener la calma. Ella deliberadamente había roto su promesa. Le había jurado no tomar riesgos y allí estaba, como una muerta en vida.

-Me estas interrogando- ella le dirigió una mirada de reproche, temblaba de la indignación. Draco no estaba siendo nada amable, la estaba tratando como el peor de los mortifagos- como si fuese un criminal.

-¡Si!, te estoy interrogando ¿y que? ¿Cuál es el problema? Creo que al menos deberías considerarme en algo, así que responde- dijo Draco con voz dura, luego vio que a Hermione se le humedecían los ojos, entonces bajo un poco la guardia, hablo con un tono de voz mas conciliador- Estamos claro que no eres un criminal. ¿Qué fue lo que paso?

-Entre a ese lugar- Hermione ladeo la cabeza de un lado a otro, no quería que la viese llorando, a pesar de todo tenia su orgullo. A lo mejor se merecía ese trato, pero igual le dolía demasiado que Draco tomase esa actitud con ella. – Allí me estaban esperando los espíritus de los muertos. También Seth, el vampiro, recuerdas , en el Polo Norte. Si no fuese por él, hubiese muerto en ese lugar.

-¿Metzger te obligo a entrar?- pregunto Draco. Apretó los puños, tenia que matar a ese hombre.

-Lo hice por voluntad propia, era necesario- dijo ella- él me trajo hasta acá.

-¿Qué te hicieron?- pregunto Draco, esta vez con un atisbo de preocupación en su voz- Tu condición física ha cambiado, tu energía mágica no es la misma. Y atentaste contra tu vida.

-Estoy viva y no atente contra mi – dijo Hermione. No le iba a dar mas detalles a Draco, pero estaba segura de que algo en su cuerpo y en su mente había cambiado sustancialmente, para prepararla para asumir los poderes de Oscuro, esos que le había mencionado Franz- si es eso lo que tanto te preocupa- esta vez lo taladro con sus ojos, Draco sostuvo su mirada.

-Es obvio que me preocupa- dijo él, con el rostro inexpresivo y la voz vacía, sin embargo sus ojos estaban muy tristes – nunca vas a dejar de importarme, pase lo que pase. Si crees que me siento muy bien, haciendo esto, estas muy equivocada, Hermione. No saldrás de aquí………………….. hasta que yo decida lo contrario.

-Si ya termino el interrogatorio, Señor Malfoy- dijo ella, tratando de que su voz no temblara- esta prisionera tiene deseos de estar un rato a solas.

-Ordenare a Kreacher que te traiga el desayuno- fue lo único que dijo Draco al salir- mientras estemos aquí, yo dormiré en la habitación contigua. Si necesitas algo de mi, ya sabes donde buscarme.

Draco salio dándole un portazo a la puerta. Bajo directo a la cocina. Harry lo estaba esperando.

-¿Cómo se lo tomo?- pregunto este con voz preocupada.

-Ya la conoces- dijo Draco malhumorado- Muy mal. Me corto un brazo si en este momento no esta pensando en como escaparse de aquí para ver a Elie.

-Creo que te pasaste con eso- dijo Harry. Habían discutido mucho ese punto en la madrugada, cuando Draco dejo un momento sola a Hermione en la habitación. Harry a regañadientes acepto todo menos lo de Elie, pero esta vez Draco no dio su brazo a torcer- Es su hija, no se lo puedes prohibir.

-Es mi hija también- dijo Draco con voz firme y segura- y no se lo estoy prohibiendo. Solo quiero que se recupere un poco y le traeré a la niña. Pero ahora esta muy alterada. Ya sabes la conexión mental que tienen. Sea lo que sea que sucedió, no quiero ver a Elie asustada, es un bebe.

-Un bebe que tiene visiones del fin del mundo- suspiro Harry- Draco siéntate un momento, hablemos tranquilos.

Draco alzo una ceja, cuando Harry no lo llamaba Malfoy, era porque le quería pedir algo y no sabía bien como hacerlo. Le seguiría el juego por el momento.

-Dime, Harry- dijo Draco relajando la situación, tenía muchas cosas que agradecerle, a pesar de todas sus diferencias, eran amigos.

-Draco no quiero que pienses, que yo quiero separar a tu familia- dijo Harry- tu familia es mi familia, Hermione es casi como mi hermana, Elie es mi ahijada y tú eres mi amigo. Los quiero a los tres juntos.

-Se que nos quieres juntos, pero a veces parece lo contrario- dijo Draco contrayendo su rostro en un gesto de molestia- No se como tú y el viejo, embarcaron a Hermione en esta locura.

-Ella no intento suicidarse, me lo dijo cuando la encontré- aclaro Harry. Draco asintió, podía creer muchas cosas de ella, pero eso seria lo ultimo. Si ella se cortó las venas, de seguro habría una buena explicación – además no tendría ninguna razón para hacerlo. Tiene a la niña y tú la amas. ¿Cierto?

-Claro que la quiero- dijo Draco escupiendo las palabras- Aunque en este momento quisiera matarla con mis propias manos, por necia y terca. La amo.

-Escúchame- dijo Harry, ya aclarado el punto, no tenia que insistir en ello. Era un milagro de Draco Malfoy estuviese tan explicito en relación a sus sentimientos- Estamos en guerra. Y todos los indicios aseguran que la profecía de Elie es cierta. Coincide con la otra profecía. Hermione y ese Franz son la clave para nuestra victoria.

-Ese hombre es peligroso- dijo Draco resignado. De alguna forma al parecer, ese sujeto iba a trastornarle la vida, y no solo por Hermione. La lucha que sostuvieron fue muy extraña, la magia fluia entre esas dos espadas. Él ardía en deseos de enfrentarlo de nuevo, así mataría dos pájaros de un tiro, lo eliminaría y tomaría su espada- tiene una espada mágica. En nuestro enfrentamiento se sorprendió mucho al ver la espada de Gryffindor. Sabe lo que es esa espada y la magia que encierra. Pero Polaris es MIA, forma parte de mi cuerpo. Sin esa espada, no puedo hacer lo que hago. Magnifica mis poderes. Y eso es algo que solo ustedes saben, pero él lo intuyo y eso no me gusta para nada.

-Tienes razón- dijo Harry- además a mi también me han pasado cosas extrañas. El compañero de Franz el tal Scythale, es otro del que debemos cuidarnos.

-Nunca me contaras que paso en ese cementerio ¿no?- dijo Draco perspicaz- Como evitaste que te mataran.

-No, hasta que hable con Dumblendore- dijo Harry firme en esa posición- después se los diré a ti y a los demás.

-Potter, no creas que soy tonto- dijo Draco. Él era un sujeto inteligente, terco pero analítico. Esta vez la voz de la razón se sobrepuso a sus sentimientos y muy a su pesar lo dijo, eso que le venia dando vueltas desde hacia unos minutos- al parecer ni yo puedo evitar que las profecías se cumplan. Cuando Hermione este mejor y con su mente clara, decidirá si toma ese camino o se queda junto a mí. De todas formas sea lo que sea, tratare de tragarme el orgullo y ayudar en lo que sea. Pero insisto, no me gusta, ni la profecía, ni el tal Franz Metzger, ni la relación de ella con todo eso. Hermione fue a un sitio llamado el Sendero de los Muertos y lo que sucedió allí, no lo va a contar, como que la conozco, te lo aseguro. Solo se que vio a Seth ¿Recuerdas a nuestro amigo Seth? El simpático y tierno Seth.

-Seth de vuelta. Escalofriante ¿no?- comento Harry, estremeciéndose de pronto- El Sendero de los Muertos es una prueba. Para enfrentar los demonios interiores- dijo Harry, de nuevo recordado algunas historias que Dumblendore le había contado- es una leyenda celta. Entras allí para probar que eres justo y merecedor de algunos dones.

-Creo que Hermione no paso la prueba al menos, me comento que solo salio viva de allí gracias a Seth- contesto Draco. Si no era así, que otra explicación posible habría. Ahora además de todos sus problemas, tendría que compartir a su mujer con un espíritu sediento de sangre.

-Yo creo que si la paso- dijo Harry- en caso contrario no habría regresado. Por lo menos sabemos que Seth esta de su lado. Espero que Hermione lo mantenga a raya

Una lechuza blanca, entro por la ventana de la cocina. Se poso directamente frente a Draco, quien la miro extrañado. Vio un mensaje en su pata y lo tomo. La lechuza se fue si esperar respuesta.

Harry estaba curioso, en general las lechuzas no entraban en Grimmauld Place, tantos hechizos de ocultamiento las desorientaban.

Mis saludos, Aqualis Imperator.

He recibido información de que posees a Polaris. Excelencia, me gustaría que me buscase en Poza Vieja, en Galicia, España. Debo contarle muchas cosas acerca de esa espada. Es un hecho muy inusual que yo reciba un visitante, no me gusta extender invitaciones. Así que estoy haciendo una excepción.

No hay necesidad que contestes. Se que vendrás

Místico”

-¿Quién diablos es Místico?- pregunto Draco.

-Es el último Druida. El profesor Dumblendore siempre habla bien de él- contesto Harry, recordando de donde le sonaba ese nombre- Dice que magos así aparecen cada mil años o algo por el estilo. No recibe a nadie, es un ermitaño. Así que yo que tú, no desperdiciaría la oportunidad que te están ofreciendo. Anda y aprende lo que puedas sobre tu espada. Lo necesitaremos. ¿Por cierto que es eso de Aqualis Imperator?

-El Emperador del Agua, ese soy yo- dijo Draco, recordando su descenso al Maelström, ¿Como diablos sabia ese Místico su titulo?. A menos que tuviese alguna conexión o contacto con el mismísimo Maesltröm. Draco suspiro abatido, al parecer todos los poderes sobrenaturales del planeta se estaban alineando en sus respectivos bandos. Esa era una guerra, que no iba a ser nada convencional. Y lo mas intrigante de todo ¿Cómo sabia que tenia la espada? Solo por obtener ese dato, valdría la pena el viaje.

-Emperador……………….-Harry lanzo un bufido- mira, se que has cambiado y todo. Ahora eres buena gente. Pero para algunas cosas sigues siendo un Malfoy.

-Vete al diablo- dijo Draco, Harry se echo a reír sonoramente, de pronto el ambiente se aliviano, las cosas malas parecían menos malignas. Draco se tranquilizo bastante, al final de cuentas, ambos eran solamente dos amigos charlando, haciendo chistes e insultándose mutuamente, algo tan normal que daba risa- Cuida a Hermione, te aseguro que te dará mas de un dolor de cabeza, esta furiosa con nosotros dos. Yo no tardare mucho, dos días a lo sumo. Trata de hablar con ella, para ver si obtienes alguna información del maldito Franz Metzger.

Unas horas después………………………………….

Herms estaba sentada en la cama, leyendo algunos libros que recién le habían enviado desde la Madriguera, así como viendo una fotografía mágica de Elie jugando con Tatiana y Sascha, lo que más le dolía de todo, era no ver a la niña. Necesitaba abrazar a su hija, para superar la gran tristeza que tenia. Elie representaba para ella la vida, así como todos sus recuerdos de lo sucedido en el Sendero de los Muertos eran la muerte.

-Hermione, me voy por unos días- miro hacia el frente y allí estaba Draco- Harry se quedara contigo.

-¿A dónde vas?- ella se levanto rápidamente de la cama. Estaba molesta con él, pero igual se ponía nerviosa ante la perspectiva de una nueva misión. Y él siempre se aseguraba de que ella supiera con quien estaba, donde y cuanto tardaría, para que ella se quedase tranquila. A Hermione le pasaba, lo que le sucedía a todas las mujeres de los Aurores, temían que su esposo saliese de casa y jamás regresara.

-Tú tienes tus secretos y yo tengo los míos- fue lo único que dijo Draco Malfoy muy secamente. Eso fue una puñalada al corazón de Hermione.

-Sabes que no voy a permitir que me tengas encerrada aquí- aseguro Hermione, de nuevo insolente y desafiante.

-Y tú sabes que si me retas con eso, nunca te lo voy a perdonar- esta vez Draco la desarmo con su mirada. Hermione no se esperaba una respuesta tan tajante. La miro fugazmente, dio un paso hacia delante, por un instante tuvo ganas de abrazarla, pero se contuvo. Si había un momento en donde no demostraría debilidad ante ella era ese. Dio la media vuelta y se fue.

-Cuídate- fue lo único que dijo ella, y lo ultimo que escucho Draco antes de irse, Hermione se acostó de medio lado en su cama, abrazando las rodillas con sus brazos, esta vez no hizo ningún intento por dejar de llorar.

Hola hoy estoy de apuritos, asi que no hay video, los veo el sabado. je je je je je. Un beso

4 comentarios

  1. excelente, me encanta el nuevo personaje


  2. doña jos…………aca trabajando muchoooooooooooo,jajaja re leyendo tus historias …………y pensaba esta mistico……..me da onda dumbledore hispano no se porque! jajaj el cap excelente y desde ya espero el proximoooooo
    fiona



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