h1

Capitulo 41 Veinticuatro

Dos hombres estaban sentados sobre el piso húmedo de una celda, en cuyas paredes, estaba escritas las palabras mas soeces imaginables. En el techo una mancha de humedad rodeaba una lámpara de neón que parpadeaba. Era el sitio más asqueroso que algunos de los dos habían pisado en la vida. Ambos se miraban con desaprobación, uno de ellos lucia un ojo amoratado y el labio roto. El otro lo observaba de una manera hasta cierto punto divertida. Hasta cierto punto, porque verdaderamente lo que quería era matarlo con sus propias manos.

-Entonces Nott- dijo Ron Weasley con leves toques de ironía en su voz. Estaba totalmente sucio, con el cabello rojo hasta los hombros despeinados. Los años habían tratado bien a Ron, era alto, y despedía masculinidad por los cuatro costados, sin embargo su carácter bonachón permanecía tal cual como sus años de Hogwarts, intentando enmascarar la furia de su temperamento, que era su marca personal, así que con toda la calma de la que fue capaz, agrego- me puedes explicar que hacemos aquí, en una comisaría muggle y lo mas importante de todo, sin varita.

-No grites tanto Weasley- dijo Theo arrugando la cara, se llevo una mano en la cabeza, tenía una resaca horrible y le dolía terriblemente la cabeza. Sentía en su boca el sabor de la sangre que le salía por el labio inferior- Y yo quisiera saber donde diablos esta la mocosa infernal.

-Estabas hablando de mi, Theodore Nott- ambos hombres dirigieron su vista a los barrotes de la celda y pudieron ver a Janie Andrews, frente a ellos del otro lado de la reja, sosteniendo en ambas manos sus varitas y con una expresión de disgusto en su cara. Estaba vestida de manera casual, con unos jeans a la cadera, y un top color azul, su cabello castaño claro corto como el de un chico brillaba debido al gel que se había colocado, tenia unas argollas plateadas en sus orejas e iba sin una gota de maquillaje, lo cual destacaba el bronceado de su cutis y unos ojos verdes grandes que en esos momentos brillaban con furia.- Los llevo a una misión importante y terminan como un par de borrachos sin control. ¿En que diablos estaban pensando? Soy responsable por ustedes- ella parecía a punto de estallar- y los dos se comportan como unos niños. Pasaran la noche aquí, los vendré a buscar mañana, se lo merecen- Janie dio la media vuelta y salio.

-Janie, linda, preciosa, ven con Roncito- dijo Ron imitando un estado de ebriedad que ya no tenia, estirando su mano a través de los barrotes. Nott lo miro con ganas de matarlo, es que hasta allí, Weasley se hacia el gracioso con ella. A Ron le encantaba lanzarle puyas, no lo podía evitar. Le gustaba verla sonrojarse por sus atrevidas bromas. Por supuesto no era con malas intensiones, Janie le recordaba a Ginny cuando era más chica, malhumorada, sarcástica, pero en el fondo un terrón de azúcar. No necesito más de un día con ella para darse cuenta. Que él, Ronald Weasley había encontrado a una mujer, que solamente le inspiraba amistad y con la cual podía hablar cómodamente de cualquier cosa- no pensaras dejarnos aquí, Janie!!- grito Ron, esta vez ya con algo de molestia. Nott se tomo la cabeza con ambas manos y su cara se transfiguro en una mueca de dolor. Ambos escucharon el sonido seco de una puerta cerrándose.

-Cállate Weasley- dijo Nott visiblemente de mal humor, tenia aproximadamente veinticuatro malditas horas viviendo el infierno en la tierra. Habían llegado al Londres Muggle en su bendita misión el día anterior, y sorpresa, allí los estaba esperando, la persona que los guiaría, la insoportable espía secreto, Janie Andrews.

-Bueno dime como fue que terminamos aquí- dijo Ron, quitándose la camiseta, que estaba impregnada de alcohol y algunos fragmentos de vidrios. La agito un poco y como le dio frió se la volvió a colocar, no se acordaba en donde diablos había dejado su sobretodo. Sin duda le habían vaciado una jarra de cerveza encima, pero no recordaba absolutamente nada, solo haber llegado a un pub y luego despertó en esa celda, con Nott a su lado, quien parecía haberse enfrentado a un Troll.

-Te lo contare todo bajo mi perspectiva, lo que significa que empezare por el verdadero inicio de todo- dijo Nott. Ron iba a protestar. Theodore Nott parecía dispuesto a relatarle una historia, pero algo en su cara, le vaticino, que esta iba a ser larga. Theo le levanto la mano y le indico que callase. Cosa que naturalmente Ron no hizo.

-No, otra vez no, Theo Nott contando una historia- Ron se empezó a golpear la cabeza contra la pared, en un gesto exagerado de impotencia. ¿Por qué diablos Theo no se limitaba a contestar su pregunta?

-No te quejes, tenemos bastante horas por delante, así que por primera vez en tu vida cierra el pico y escucha- Nott lo trataba peyorativamente y Ron le seguía el juego. Era un código secreto entre ellos, que confundía a los extraños, porque en el fondo se caían demasiado bien -Cuando nos aparecimos en Picadilly Circus, uno de mis sueños mas anhelados se cumplió, ya sabes soy un aventurero, un explorador por naturaleza. Pero te lo creas o no, en todos mis años de vagar por ahí, no había tenido la oportunidad de pasear libremente por el Circus, como un muggle mas, entre las marquesinas de los teatros y el metro……………………….Ron…………el metro…………………fue lo máximo.

Ron escuchaba extasiado, para él también había sido increíble todo lo que había vivido en 24 horas, se sentía como un niño el día de navidad.

Flash Back

La idea de aparecerse en el Londres Muggle realmente era excitante, Nott solía visitarlo, pero no lo conocia todo y lo que había visto no le gustaba. Ron era totalmente un turista. Así que Hermione les había dado una guía de viajeros y después de ver varias fotos muggles, se decidieron por Picadilly Circus, este ejercía una fascinación magnética sobre Theo.

Y fue la mejor decisión. Perdieron toda la mañana curioseando en tiendas muggles. Miraban asombrados la gran cantidad de coches que circulaban en las calles y la gente, vestida de manera totalmente normal, caminaban por las calles, bastantes apurados, hablando por un aparatito pequeño, pegados a su oído, que después supieron que se llamaba “teléfono celular”. Así que lo primero que hicieron fue comprar un par de esos teléfonos y se sentaron en un banco que había en una acera, con las instrucciones en mano, para tratar de usarlo. Después de una hora, desistieron, así que los devolvieron. Nott muy astutamente reclamo a la dependienta por venderles basura que no servia. La dependienta al ver esos dos hombres intimidantes, vestidos de manera extraña estuvo tentada a llamar a la policía ya que después de los ataques terroristas, todo el mundo estaba un poco paranoico. Pero después que Ron le explicase que eran del campo y no sabia utilizar esos aparatos, la vendedora cedió y les devolvió el dinero. Le preguntaron por la estación de Metro mas cercana y ella les indico el camino.

Theo y Ron cuando estaban parados frente a las escaleras mecánicas de la estación. Dudaron por un instante, les intimidaba entrar debajo de la tierra en esas escaleras que se movían solos, muy diferente a las escaleras de Hogwarts. Pero al ver que mucha gente hacia lo mismo sin sufrir daño aparente, decidieron hacer lo propio.

-WOW, es como King Cross pero subterraneo. Un derroche de ingenio- comento Ron- espera que le cuente a Papa.

-Cierto, y hay mucha gente. Definitivamente el Londres muggle es inmenso- exclamo Nott entrando a un vagón, jalando a Ron por la ropa- y no mires a todos lados. La gente nos esta viendo como si fuésemos un par de tontos. Tienes la guía, busca en que estación debemos bajar para llegar a Scotland Yard.

Cuando llegaron al edificio, Ron y Nott entregaron la carta que les había dado Kingsley, al oficial de la entrada. Este leyó rápidamente, los miro, volvió a leer y los dejo entrar al edificio. Cuando ellos estaban de espaldas, el guardia levanto un intercomunicador y aviso de la llegada.

Un hombre calvo de lentes, con sombrero de Bombin y abrigo gris, con un paraguas colgando de su brazo, les dio la bienvenida.

-Señor Nott, Señor Weasley, es un placer tenerlos aquí- dijo con formalidad- Pueden llamarme el señor M- dijo en tono cómplice, con una sonrisita- soy el enlace entre el gobierno británico muggle y el mágico. Un cargo que ha desempeñado mi familia, desde hace muchas generaciones, pero mi verdadero nombre es un secreto. Bueno en realidad TODO aquí es un secreto. Y ustedes ni siquiera existen. Caminemos, el cuartel general del M4 esta a solo dos manzanas de aquí. Allí podremos charlar con calma.

Los tres hombres salieron del edificio, caminaron lentamente por el lugar. No era tan divertido como el Piccadilly Circus, ni tampoco tan concurrido. Una multitud de edificios gubernamentales se apiñaban en un espacio reducido de London City, la gente iba vestida con formalidad y ni a Theo ni a Ron les paso desapercibido que la expresión de sus caras era de preocupación, gente con maletines, yendo y viniendo presurosos entre los edificios. Y muchos otros hombres uniformados custodiaban todo el lugar, además de dos baterías antiaéreas, Nott las reconoció, tenia unos libros de armamento muggle en su casa y sabia utilizar rifles y pistolas. Pero no tenia ni idea de que los colocaran en medio de la ciudad. El señor M noto la perplejidad de Nott.

-Las noticias en Europa y Asia son desalentadoras, estamos en alerta naranja. No se veía armamento antiaéreo en Londres desde la Segunda Guerra Mundial. También estamos rehabilitando los refugios subterráneos y las alarmas de la ciudad. Hace 70 años que no se usan.

-Es tan mala la situación- pregunto Ron un poco desconcertado. Había estado tratando de empaparse de historia muggle, para esa misión y había captado bastante bien como iban las cosas en la política mundial del siglo 21. Después de la guerra fría, todos los países eran más o menos aliados, por lo menos hasta ahora.

-Hablaremos mas tarde- dijo el Señor M, se paro frente a un edificio antiguo con una fachada cubierta de ladrillos- Ya llegamos, este es el cuartel general del M4, el Servicio de Inteligencia Británico.

Ron y Theo se miraron brevemente antes de decidirse entrar con el Señor M, ese edificio lucia como cualquier cosa, menos como lo que era. Y su experiencia en el mundo mágico, les decía que no todo es lo que parece y que generalmente lo que es no es nada bueno. El misterioso Señor M volteo y los miro.

-Tranquilos, no mordemos, solo somos bastante discretos- dijo con sorna, al entrar entrego el paraguas y el abrigo. Tomaron un ascensor hasta su despacho. Al entrar se encontraron con alguien que ya conocían.

-Agente Andrews- dijo el señor M- le he traído a unos conocidos. Los señores Theodore Nott y Ronald Weasley.

Janie Andrews estaba sentada en una silla, con las piernas elegantemente cruzadas, vestía con un elegante conjunto gris de falda y chaqueta, unos tacones altísimos y unos lentes de montura negra adornaban su rostro. Sobre su regazo multitud de papeles y carpetas que sin duda estaba revisando. Ella dejo las carpetas sobre el escritorio y miro desaprobatoriamente a los dos hombres.

-Ustedes dos otra vez. El ministro de magia de verdad que es insistente- dijo ella alzando una ceja, pero de manera inexplicable les sonrió- Supongo que en su mundo eso de no tropezar con la misma piedra, no se aplica.

-Hola, Andrews- dijo Nott, rodando los ojos. Tenia que ser precisamente ella. El destino se estaba confabulando en su contra. Ella no le contesto y fijo su atención en Ron.

-Janie, encantado de verte otra vez- Ron se acerco y le dio un fuerte abrazo con un beso en la mejilla, ella se sorprendió un poco pero le correspondió- Hable hace poco con Stu, iba unos años menos que nosotros en Hogwarts, todo un Ravenclaw. Es subordinado de Ginny, mi hermana.

-Si, la fantástica Ginebra Weasley. Mi hermano la idolatra. Dice que es la mejor auror de ministerio. También creo que le gusta un poco- dijo ella divertida- es pelirroja como tú ¿Cierto? La novia de Stu es pelirroja también. Es una debilidad de los Andrews.

-Que no te oiga mi cuñado- dijo Ron con las mejillas encendidas- Ni mi esposa.

-No te preocupes Weasley, a mi no se me da el cabello rojo- dijo ella riendo- Me refería a los chicos Andrews.

-Cuando terminen de coquetearse mutuamente, me avisan- dijo Nott con molestia. Se había dejado caer perezosamente en una butaca. Esa chica le alteraba los nervios. Le molestaba todo de ella, de manera inexplicable, le caía demasiado mal. Era bonita, pero terriblemente molestosa.

-Tu amigo es así siempre- dijo ella ignorando a Nott- O se saca algún día la estaca que tiene atravesada en el trasero.

-Solo los fines de semanas y los días festivos, querida- dijo Ron ofreciéndole la única silla que permanecía desocupada. Él permaneció de pie.

-Empecemos. La situación a nivel mundial es desesperante. Estamos prácticamente en Guerra. Alemania corto relaciones diplomáticas con todos los países Europeos y tienen 40 divisiones de su ejército en sus fronteras. Nuestras fuentes indicas que están esperando solo una orden, para invadir Francia, Polonia y Austria. El ministro alemán, esta bajo la maldición imperius. Ya sabemos que el Proyecto Somaya esta detrás de esto. Ellos también están presionando al Parlamento Ingles para declarar la guerra. Estamos enterados de las habilidades de los cinco elementos y sabemos que están con nosotros y el ministro mágico también, no así el resto de su Ministerio. El gobierno ingles y la Reina quiere evitar a toda costa un enfrentamiento. Pero el ministro depende absolutamente de las decisiones del Parlamento, y como saben la Reina no puede hacer nada, por algo somos una Monarquía Parlamentaria. Si los alemanes atacan, iremos a la guerra. Debemos desarmar toda la red de infiltración y reconocer aquellos parlamentarios ingleses que estén bajo la maldición imperius. Hay otro equipo ya en Alemania haciendo lo mismo que ustedes harán aquí, pero sin duda también viajaran allá a su debido momento. Las habilidades de Nott en este caso son muy necesarias. Dicen, Weasley, que tú eres el guardaespaldas perfecto. Confió en que sea así. Janie tiene un doctorado en política y relaciones internacionales, además que es un agente muy bueno, por eso es la indicada para coordinar la misión. Y puesto que ustedes son magos y desconocen nuestro mundo, es la responsable de que estén a salvo y no infrinjan accidentalmente el estatuto del secreto. Ella es su jefe, por así decirlo. Los demás detalles se los informara Andrews.

Nott lanzo un bufido, la pesadilla se convertía en realidad. La niña malcriada seria su jefa.

-Se quedaran en mi departamento. Hoy en la noche, tenemos que espiar a un miembro del parlamento que digamos, tiene una vida social bastante excéntrica- dijo Janie hablando con formalidad- Todo se trata de averiguar si esta bajo la maldición imperius. No se preocupen solo investigaremos a los representantes que están abiertamente al favor de la guerra, sino encontramos nada, iremos por los 154 restantes.

-Ya veo- dijo Nott. Con voz cansina se dirigió al Señor M- Tiempo estimado de la misión- no le gustaba estar mucho tiempo alejado de Pansy y menos ahora que ella se estaba comportando tan extraño.

-No lo hay- dijo el señor M- pero en cualquier momento, pueden irse a su mundo. No podemos obligarlos a permanecer aquí. Están haciendo esto en calidad de un favor. Pero no olviden que los necesitamos. Por los medios usuales tardaríamos años en averiguarlo todo.

-No nos iremos hasta terminar- confirmo Ron y con un gesto de patriotismo inusitado agrego- nosotros también somos ciudadanos de Inglaterra.

-En eso confiamos, espero que no nos decepcionen. Dios Salve a la Reina- exclamo el Señor M retirándose del despacho.

-¿Qué fue eso?- pregunto Ron extrañado.

-La manera educada de decirte, que si fallas, la Reina de Inglaterra personalmente te pateara el trasero, Weasley- dijo Nott que ya se había levantado, se paro en la puerta y se la abrió a Janie, con un gesto cortes la invito a salir- las “brujas” primero.

-Idiota- dijo por lo bajo Janie, lanzándole una mirada fulminante a Nott.

Theodore sonrió socarronamente. Había algo que no se podía negar, ella, cuando estaba molesta, se veía más atractiva que nunca.

0o0

Horas después, Bill miraba el techo de la habitación, ya casi iba a amanecer, sentía la respiración de Pansy sobre su cuello. Allí estaba ella aferrándose a él como si fuera lo único que existiese en el mundo. Después de muchas horas llorando, finalmente se había dormido. Él todavía analizaba mucha de las cosas que ella le había contado. Estaba realmente impresionado. Nunca lo hubiese creído si ella no se lo hubiese dicho con sus propias palabras. Había tanto dolor dentro de ella que sentía algo retorciéndose en su pecho.

Porque Nott no se había dado cuenta. Tenia ganas de estrangularlo. Se suponía que él leía mentes o ¿no? Tenia que haberla ayudado, ¡Diablos!, él era su esposo, la conocía desde hacia años. Tendría que haberse dado cuenta que ella tenía lagunas mentales, fragmentos de su vida que no recordaba. Que había algo en ella que no estaba bien. No esperar que Lucius Malfoy le mostrase todas aquellas imágenes.

Bill acaricio la mejilla de Pansy, ella se estremeció un poco con el contacto pero siguió durmiendo, apoyada en su pecho, él sonrió. Había visto la gloria teniéndola en sus brazos, inclusive el dolor de sus heridas se había mitigado. Esas horas robadas al destino con ella, habían sido importantes. A pesar de todo lo dicho, de las cosas terribles que ella le había contado, no estaba escandalizado, al contrario, contra todo pronostico, él estaba enamorado. Mas enamorado de ella, si eso era posible. Pansy lo había cautivado completamente contándole su vida, lo había enternecido de una forma, que hasta él mismo se sorprendía Y aunque ninguno de ellos, toco mas el tema, estaba seguro que el sentimiento era reciproco. La manera en como ella lo miraba, como temblaba cuando él la tocaba, ese lenguaje corporal bastaba para Bill. No le había hecho el amor, tampoco se había atrevido a besarla, a pesar de tenerla, así, en su cama, rendida ante él, pegándose a su cuerpo. La imprimación era una gran barrera, cualquier cosa que él hiciera, seria mal interpretada por ella, lo sabia. Antes que sucediera algo, él tendría que demostrarle a ella y a si mismo, que la amaba, mas allá de cualquier cosa. Y ella entonces tendría que tomar una decisión. Pero no la obligaría. Pansy también quería a Theodore Nott, ella misma lo había dejado claro. Lo que no dijo, era también evidente para Bill. Pero ninguno de los dos podía comprometer su palabra, en un amor que era, a todas luces, por los momentos, un imposible. La posibilidad de que las cosas cambiaran alguna vez, era lo único a lo cual se aferraban las esperanzas de Bill.

Por otro lado, Bill también tenia que resolver cosas en él. En esa batalla sintió algo en su interior abriéndose camino, una sensación que no era completamente humana. Eso era algo que esperaba, en cualquier momento, vendría la transformación y debido a muchos factores, entre ellos los tatuajes de protección y el hecho de que él no era un hombre lobo con todas las de la ley, hacían que no tuviese seguro que pasaría. En su interior, quería protegerla y quizás que ella permaneciese al lado de Nott, fuese su mejor protección. No la quería cerca de él, si se llegaba a convertir en un hombre lobo. Pero contradictoriamente, había sido el instinto del hombre lobo, lo que la había llevado a ella. De alguna manera, lo más alucinante que había experimentado en su vida, fue ese momento, al conocerla, en donde se vio deslumbrado por Pansy. Cuando todo alrededor desapareció y solo quedo ella, llenando todos los espacios de su mente y su corazón. Sin embargo, le importaba mucho su opinión, si Pansy quería estar con él a pesar del riesgo, Bill no se opondría, a pesar de sus propias reservas sobre ese asunto. Al final, ella seria quien elegiría.

Además, en las actuales circunstancias, el asunto lobuno podría ser una buena idea. Si igual se iba a convertir en una bestia terrible, lo mejor seria controlarlo, tal cual lo hacia Fenrir Grayback. ¿Y si lograba hacerlo? ¿ Y si domando esa parte de él, proporcionaba un arma mas a la Orden del Fénix contra los canallas de los Deathcrows y el Proyecto Somaya?. Entonces, Bill Weasley, el bueno de Bill, el muchacho noble que ayudaba a su madre cuidando a sus hermanos menores, el que le daba el biberón a Ron y a Ginny cuando eran bebes, el que se reía de las bromas de los gemelos y les ocultaba sus fechorías, el que siempre le daba palabras de aliento a su padre, el poseedor de un gran instinto de proteger a todos de todo. Ese hombre tomo una decisión.

Pansy se agito un poco en la cama. Bill decidió levantarse, ya tenia muchas horas allí con ella y sin duda, en esa casa llena de gente, no era lo adecuado. Le coloco una frazada encima, le acaricio otra vez la mejilla y bajo por las escaleras. Fue hasta la cocina y se encontró con Harry tomándose un café.

-¿Cómo estas?- pregunto Harry hosco

-Mejor- dijo Bill.

-¿Y ella?- Harry lo miraba interrogativamente con sus ojos verdes. Bill rodó los ojos exasperado.

-Te he dicho mil veces que solo somos amigos. Pansy estaba muy nerviosa con lo de la batalla y nos quedamos hablando toda la noche- explico Bill.

-Y yo te he dicho otras mil veces, que se que estas enamorado de ella- le dijo Harry.

-En todo caso y si así fuese, la voy a respetar- concluyo Bill- la quiero demasiado para dañarla.

-Aquí todos queremos mucho a Pansy- dijo Harry- ella es callada, pero cariñosa. . Los cinco somos una unidad. Nadie lo ve. Pero es así. De alguna forma lo que le pase a alguno nos afecta a todos. Y ella es la mas débil. Es la mas poderosa y al mismo la mas fragil de todos. En el fondo, es una niña todavía.

-No es una niña, Harry, es una mujer muy compleja- explico Bill- lo que pasa es que nadie quiere darse cuenta de ello. Ni Malfoy, ni Ron, ni tú, ni siquiera su esposo. Ella necesita respirar y encontrarse a si misma.

-Pareces conocerla muy bien- dijo con sorna Harry.

-Se lo que ella quiso que yo supiera- dijo Bill sirviéndose el café- Y a ti te lo digo, que eres mi amigo, Yo le he jurado lealtad, sobre todas las cosas. Soy el que se enfrentara a a todo para que ella le encuentre la razón a su propia existencia, de que descubra realmente quien es. Finalmente le he encontrado el sentido a mi imprimación. Por eso sucedió lo que sucedió. De alguna forma estaba escrito, quizás no será de la forma que deseo, pero ella y yo estamos unidos, pase lo que pase y por encima de quien sea.

-Imprimación- exclamo Harry sin salir de su asombro- entonces ya lo entiendo. Te repito Bill, por muy loable que sea lo que me estas diciendo, a Theo no le va a gustar. Se discreto.

-Theodore Nott no tiene nada que ver en esto- dijo Bill, Harry frunció el ceño- Este asunto es entre Pansy y yo. Si Nott es lo que quiere, yo no me interpondré. Pero la decisión la tendrá que tomar ella, algún día. Tranquilízate, no me enfrentare a Theodore, Pansy lo quiere mucho y yo seria incapaz de hacerla sufrir.

-Espero sinceramente que Nott lo vea de la misma forma que tú, porque Bill, por más que lo quieras mantener oculto, se va a dar cuenta. Y no por ti, sino por ella. Tú no la viste, pero Pansy estaba desesperada cuando te vio herido. Es demasiado evidente lo que siente por ti.

-Puede que sea así, pero al parecer no es suficiente- dijo Bill lánguidamente -Hay otra cosa. Con relación a Ginny.

-Dime- esta vez Harry fijo sus ojos en Bill y no era una mirada agradable

-Nos ataco uno de esos Deathcrow- Bill hiso una pausa, sabia que a Harry le iba a trastornar esa información- se hace llamar la Bestia, pero su nombre es Axel Wilhen, un tipo rubio, alto, fornido, un mago muy hábil. Lleva una espada y sabe usarla muy bien, me hirió y casi me mata. Hace honor a su nombre, me persiguió como un animal. Me esta buscando, creo que Grayback les ha dicho que puedo ser un hombre lobo. Pero Ginny lo ataco, defendiéndome y él le JURO que le haría daño. Y en sus ojos vi que va a cumplir. La va a rastrear e intentara matarla al igual que a mi. Lo se, lo sentí

-Ella no me lo dijo- Harry estaba furioso- Maldita sea con Ginny, esto no es un juego. Si esa Bestia o lo que sea, le toca un solo cabello, Bill, no se de lo que pueda ser capaz.

-Cuídala- le dijo Bill. Conocía lo audaz que era su hermana, la única manera de que no corriera riesgos era encerrándola bajo siete llaves- Ya sabes como somos los Weasley´s.

-Tercos como mulas- suspiro Harry.

Estuvieron un rato así, tomando café sin decirse absolutamente mas nada. Bill rompió el silencio.

-Tengo que ir al santuario de los Duendes- su voz de alguna manera sonaba mas ronca de lo habitual. Sus ojos castaños brillaron por un momento, en un destello en donde se vislumbraba determinación y algo más.

-¿Por qué?- Harry clavo sus ojos verdes en él. El santuario de los Duendes no era un sitio que un mago o cualquier otro humano quisiese visitar. Le enemistad entre duendes y hombres era legendaria. No en vano había escuchado varias sesiones torturadoras de Historia de la Magia, referente a la Guerra de los Duendes. Siempre se dormía pero igual Hermione le recordaba lo necesario para los exámenes. Solo algo muy importante llevaria a Bill hasta alla.

-Negocios- comento Bill como al descuido. Harry enseguida pensó “Bill, el único Weasley que es totalmente capaz de mentir descaradamente si con eso tranquilizaba a su familia”. Porque eso eran, más que amigos, eran familia. Y no porque se hubiese casado con Ginny, mas bien porque hacia tiempo que Molly lo había adoptado como un hijo mas. Pero por otro lado, en alguna parte de su cerebro, supo que esta vez Bill le estaba diciendo la verdad.

-¿Qué clase de negocios?- pregunto Harry autoritariamente. Era increíble como había desarrollado ese aspecto de su carácter. No en vano en el Cuartel de Aurores, le llamaban “El Pequeño Dictador” a sus espaldas. A Harry le hacia gracia, esa era una película de Charles Chaplin, una burla para Adolfo Hitler. Había visto bastantes veces esa película, cuando pasaba sus largas vacaciones de verano con los Dursley y se dedicaba a vaguear en el vecindario, esperando la noche para no tener que encontrárselos en la sala. Mataba el aburrimiento de las tardes, en el cine, en las funciones de Matinée, y allí había hecho un descubrimiento, le encantaba Chaplin, el orgullo nacional ingles. Pero en algo tenían razón los aurores , si Potter ordenaba que se tirasen de un precipicio, ardería Troya si no lo hacían.

-Uno que no amerita tener muchos galeones en Gringotts- le respondió Bill, con una sonrisa sarcástica.

-¿Qué pretendes hacer Bill? Tu mismo me has advertido que no se deben confiar en los duendes- esta vez Harry fue taxativo. Le constaba que de los tratos con los Duendes era difícil deshacerse. Se habían querido apoderar de la espada de Gryffindor porque supuestamente ellos la habían hecho. Años después Dumblendore le comento que lo habian engañado y que por eso la espada había reaparecido en la batalla final. Esa espada nunca habría podido ser fabricada por duendes, no tendría el poder que ostentaba. La espada, ahora bautizada Polaris por su dueño Draco Malfoy, tenía otro origen, uno mas legendario.

-Voy a negociar el resto de mi vida- Bill entonces sonrió ante la cara de pánico de Harry- No te preocupes. Los duendes y yo somos amigos desde hace años y ellos han intentado ayudarme. Los tatuajes que cubren mi piel fueron hechos con magia Gobblin- Harry levanto una ceja y Bill le dijo con sorna- No eres el único que guarda secretos, cuñado. Te entiendo, ustedes cinco son algo muy especial. Pero yo tengo un pequeño y peludo problema, el cual quiero controlar lo más pronto posible. Piénsalo, seria beneficioso tener un licántropo domesticado de nuestro lado. Ellos, los Deathcrows lo saben y por eso me están buscando. Fenrir Grayback debe haberles contado todo de mi.

-¿Estas seguro Bill? Lupin era un hombre amable pero cuando se convertía era la bestia mas incontrolable del mundo. Grayback es malvado transformado en hombre lobo o no. ¿Como sabes que podrás controlarte?- Harry se echo sobre el espaldar de su silla con desanimo. Así que eso era, lo que todos temían de Bill Weasley, finalmente iba a suceder.

-Porque yo he aceptado plenamente esa posibilidad. Y porque yo no soy ni Remus ni Fenrir Grayback- dijo Bill -Yo he investigado. Grayback posee control porque a él le gusta ser hombre lobo. Remus odiaba su otro yo, ese conflicto permanente hacia que su violencia interior estallase. Estoy seguro que pronto me transformare. Lo siento en el cuerpo, y he logrado controlar muchos impulsos irracionales por poco. No envejezco y mis heridas se curan demasiado rápido, a veces tengo demasiada fuerza, le partí la cara a ese Wilhen de un solo golpe. Son demasiado señales que no puedo pasar por alto.

-Si vas a ir, tengo que enviarte con uno de nosotros. Tu idea es interesante, de verdad seria una ventaja, en el campo de batalla serias de gran ayuda- comento Harry pensativo, su mente dubitativa estaba considerando todos los beneficios, no en vano era un gran estratega- pero la que puede ir para protegerte es Pansy. Ella es la única que se puede defender de ti sin hacerte daño. Y no se Bill, no lo se. Es un riesgo muy grande, apartando el hecho de que tienen una relación.

-Tenemos una relación de amistad. Nada mas- dijo Bill sombrío. El estar cerca de ella y no poder hacerla suya era su calvario personal, pero le había hecho una promesa y esta vez pretendía cumplirla. Pero al parecer todo se confabulaba para que estuviesen unidos, siempre- iré solo. Ella necesita tiempo para si misma.

-No –exclamo Harry- de ninguna forma. Alguien debe ser garante que los duendes no jugaran sucio contigo. Ella tiene suficiente poder para atemorizarlos. Y sea lo que sea que ellos vayan a hacer contigo, estoy seguro que Pansy, más que nadie, no permitirá que te maten o algo así.

-Habla con ella y que Pansy decida- fue lo ultimo que dijo Bill antes de desaparecer de la cocina.

Fue al baño a darse una ducha, se quito los vendajes y ninguna herida estaba en su estomago, realmente asombroso. Sin embargo le quedaban las cicatrices, blancas, finas, ya había perdido la cuenta de cuantas tenia en su cuerpo. Había estado a punto de morir cuando Grayback , lo ataco. Remus Lupin en esa ocasión había comentado que nunca había visto a un humano sobrevivir con tantas y tan graves heridas. Y el maldito alemán también le había dejado algo para recordar. Se metió debajo del agua y dejo que el agua corriera por su cuerpo, apoyo ambas manos en la pared y bajo la cara, su cabello estaba pegado a su cráneo, el agua goteaba por su nariz y su barbilla. Bill era delgado, pero tenia una constitución muscular bastante particular, era ancho de espaldas, no tanto como Charlie o Ron, y sus músculos estaban bastante definidos, una espalda con forma de V. Y unas piernas de jugador de soccer. Algo que hacia con sus amigos mestizos, cuando estudiaba en Hogwarts , era jugar al soccer. No le gustaba el Quidditch, nunca le había gustado volar, lo que lo diferenciaba de sus hermanos. Pero el soccer era otra cosa. Algo que muy a su pesar ( ser un casanova insufrible en su juventud fue su otro deporte, pero no le gustaba engañar a las chicas) le proporciono mas conquistas de las que podía manejar. Las chicas de su generación en Hogwarts, literalmente cambiaron el gusto por los jugadores de Quidditch a delirio por los jugadores de soccer. Y como siempre, los Slytherin se mantuvieron al margen. En realidad solo lo hicieron los chicos, porque astutas como siempre, las chicas siempre encontraban la manera de enrollarse, aunque después lo negasen bajo juramento, con los únicos jugadores de soccer de la historia de Hogwarts, sus compañeros Gryffindor y Ravenclaw. Sangre limpia, mestizos o sangre sucia, daba igual, para el sexo, todo les daba igual. Pero él siempre pasó de largo, las Slytherin eran arteras como ellas solas. Tanta hipocresía lo asfixiaba.

Y de manera irónica, ahora le gustaba una Slytherin, ¡Diablos! No solo le gustaba. Estaba enamorado como un tonto de una pequeña serpiente. No podía dejar de pensar en todo lo que Pansy le había dicho esa noche, en esas palabras cargadas de pasión. “TU me importas”, “lo que siento por ti, no lo siento por nadie mas”, “estoy enferma de ti” pero también, dolorosamente: “es lo único que puedo ofrecerte”, “Quiero a Theodore, no quiero hacerle daño” “no me odies por favor”. Un mar de confusión, eso era Pansy. Y Bill quería ahogarse en el. O más bien en ella.

Bill regreso a su habitación y ella ya no estaba. Se vistió con jeans desgastados, una camiseta negra y una chaqueta de cuero marrón vieja. Su varita estaba sobre la cómoda. Se coloco una capa de viaje y fue hasta el lobby. Cuando bajo las escaleras, ella estaba allí. Vestida completamente de negro, botas altas de montar, pantalón y camisa negra, con otra capa con capucha de viajero en el brazo. Le llamo la atención que tenia unos guantes negros en sus manos, su esplendido cabello negro estaba totalmente recogido en un moño, su cara se veía totalmente despejada. Estaba demacrada, con profundas ojeras, pero sus ojos azules estaban brillantes, cuando lo vio, le sonrió ampliamente, mostrando una hilera de dientes perfectos. Bill le devolvió la sonrisa y de nuevo la atraveso con sus ojos.

-Así que tengo que cuidarte la espalda- dijo ella en tono casual, desviándole la mirada. Pansy estaba mucho mas tranquila y se sentía segura. Hablar con él de manera tan sincera y escucharlo aconsejándola, tratando de justificarla o regañándola como solo lo sabia hacer Bill, suave pero firme, había sido un bálsamo para su alma. Estaba muy agradecida con él y cuando Harry le propuso la misión, acepto inmediatamente, ni loca lo dejaría corriendo peligro. Bill y ella habían hecho un trato, y tratarían de respetarlo. No estaba acostumbrada a dejarse llevar, pero algún día, lo sabia, cedería y Merlin se apiadase de ella, porque lo iba a llevar hasta las ultimas consecuencias – ¿Dónde esta el Santuario de los Duendes?

-No tengo la menor idea- contesto Bill, Pansy frunció el entrecejo- Debemos ir a Gringgotts primero y ellos nos llevaran hasta allá.

– Estaremos solos, tu y yo- le dijo de pronto él, tomándola de un brazo, inmediatamente al sentir la electricidad recorriendo su mano, se arrepintió y la soltó- Sabes que eso no es muy bueno que digamos. Nos atraemos como imanes. Eso es peligroso para tu integridad física y para la mía.

-Claro que si Bill, pero confió en ti- dijo ella, ya no lo llamaba William, ahora era Bill. Era cierto, Pansy confiaba en él, pero no en ella misma.

-Gracias, Pansy- él la miro de nuevo, con esos ojos arrebatadores que a ella siempre le quitaban el aire- No deberías. Hago todo el intento, pero tú me lo pones bien difícil

-Anoche te portaste como todo un caballero- dijo ella, tratando de evitar que la conversación derivara en otra declaración, que ella no tenía ganas de escuchar, porque su fuerza de voluntad no lo aguantaría- Vamonos, pronto despertaran todos, el único que sabe que estamos juntos es Harry. Ya sabes…….

-Si, lo se- dijo Bill , la tomo de una mano y ambos se desaparecieron.

0o0

Hola bueno esto fue un regalito inesperado. El fic se esta haciendo super largo, asi que bueno, el resto del Flash back va para el viernes, y luego empezaremos de nuevo a publicar martes y viernes. Un beso

Anuncios

6 comentarios

  1. Bueno hola como estan, queria titular este capitulo como “Pateala como Beckhan” pero bueno, me contente con el pequeño homenaje al futbol que puse. La Eurocopa controla mi vida.Tambien si se dieron cuenta le hice un guiño a James Bond y a Charles Chaplin.


  2. me encanto la verdad que toma otro giro espero elproximo cap con ansias


  3. ahhhhhhhhhhh bond
    me gustan todos los actores que salieron de esa serie
    sean connery el diossssssssssssssssss
    bababbabababbababbab
    en serio . muy buen cap , intrigante ,bill, pansy los duendes…….etc
    tengo miedo por ginny
    ,supongo le dara terrible pateadura a la bestia.(deseo de corazon)
    otra nott y ron , son como abott y costello,jajajaja enserio y esta chica me encanta……………..
    besos y buena semana
    fiona


  4. holaaa!
    buen capituloo jooos!
    jajajaj me da risa ron y noot en la celdaa
    esperoo el siguiente cap para sabber que mas paso con elloss jajaja
    aaa y presientoo quee a nott le terminara gustando janie o algo asiii! jjeee

    bueno en cuanto a bill y pansyy, cada vez me gusta mas bill! espero y si terminen juntitooss!

    saludooss!


  5. Hola… recien me puse al dia con tu fanfic, me encanta… me encantan las escenas de amor de Herms y Draco… en Polaris 1, t odie al creer q Herms se habia ido para siempre, casi y hasta deje de leer por el dolor q me causaba ver tan mal a Draco… pero bueno… Me gusta como transmites los sentimientos y emociones.

    Por cierto, a mi tambien me encanta el futbol, incluso lo juego.

    Saludos,


  6. amiga esta genial este cap!!! dios esto de bill y pansy me esta matando!!!!



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: