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Capitulo 40 El Renacer del Fénix

Hola , el video de este capitulo es Be Yourself de Audioslave, grabado en 2005 en la Plaza de la Revolución, en La Habana.  Esta canción va dedicada a Pansy Parkinson…………………………….a la cual se que nadie entiende, pero yo la quiero muchisimo. Busquen la letra y le encontraran la relación.

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Lord Scythale caminaba rodeando las tumbas. En la oscuridad de la noche, él y sus acompañantes se movían rápido y de manera discreta. Su manto de color gris oscuro se arrastraba por el piso, su cabeza estaba descubierta, dejando ver su cabello canoso y unos ojos negros que desbordaban astucia, sus labios se curvaban en una sonrisa autocomplaciente, pero su cara trasmitía tranquilidad. El plan distractorio había sido genial, un ataque a todo ese pueblo, para ocultar realmente el motivo de esa visita. Si las fuentes eran las correctas, allí encontraría, parte de la solución de algunos de sus problemas. Había dejado sus guardias mudos en Alemania, no quería poner en riesgo a sus “experimentos”, esos dos eran los mejores ejemplos del conjuro de magia negra más exitoso que se había hecho en los últimos cincuenta años. Sus perros guardianes esta vez eran Avery, Lestrange y Fenrir Grayback. Estaba seguro que la pequeña fiesta que habían organizado los Deathcrows en el pueblo, le daría tiempo para que esa pequeña incursión pasase desapercibida. Un gesto de satisfacción cruzo su rostro al encontrar lo que estaba buscando.

Frente a él, una lapida resquebrajada y cubierta de musgo, tenia grabado el símbolo que era su estandarte personal, el circulo dentro del triangulo. Un nombre estaba escrito en la piedra, casi borrado por el tiempo.

-Pueden empezar- ordeno tranquilamente, apartándose. Los tres ex-mortifagos con sus varitas iniciaron sus trabajos, excavando la tumba. Malcom Scythale miraba con expectación. Muchos años lo busco, demasiado tiempo y recursos perdidos. Y siempre lo había tenido frente a sus narices, totalmente irónico.

Después de un rato, encontraron un ataúd de plomo, lo abrieron y dentro había un cuerpo muy antiguo, ya solo un esqueleto, vestido con una armadura medieval totalmente oxidada. Todavía tenia restos de tejido pegado en el cráneo, hacia tiempo que ese hombre había muerto, pero el penetrante olor a podredumbre encerrada inundo el ambiente, uno que otro Deathcrow tosió para despejar sus vías respiratorias. Grayback levanto parte del cuerpo y lo lanzo hacia un lado, sacándolo del ataúd, reviso el contenido de este y en una de las esquinas hallo lo que buscaban, un objeto de bronce con unas inscripciones. La saco y se la enseño a Malcom. Este asintió y tomo la placa de bronce en sus manos.

-Ignotus Perevell- dijo Scythale examinando el objeto, luego miro el cuerpo y diviso una forma oscura detrás de la lapida. Le daba gracia, ellos siempre acudían al llamarlos por su nombre. Aun antes de ser un Oscuro, tenía esa habilidad tan poco común. Era un médium, podía ver los espíritus de los muertos. Se dirigió al fantasma – nunca me lo hubiese imaginado. Debo reconocer que fuiste genial, esconderlo justo allí, pero…….es demasiado dramático para mi gusto- luego de un momento en donde parecía que Scythale le hablaba al aire, este le ordeno calmadamente a los Deathcrows- Coloquen el cuerpo de nuevo en su tumba, no necesito un espectro pisándome los talones.

Malcom Scythale reconocía de esa manera, que era mejor que ciertos muertos descansasen en paz. Los Deathcrows colocaron de nuevo los restos en el ataúd y con un hechizo sellaron la tapa. De pronto sintió otra presencia, esta vez la de un ser vivo, Malcom volvió a sonreír. “Así que esta aquí, uno de los cinco. Que empeño en atravesarse en mi camino. Ya que no quieren colaborar, mucho peor para ellos. Que perdida de energía, tanto esfuerzo con el proyecto Somaya para nada. Otro error más que debo resolver”

-¿Que demonios haces aquí?- grito Harry con furia. Lord Scythale volteo, Grayback, Avery y Lestrange lo apuntaron con sus varitas. Harry levanto una ceja al ver a Lord Scythale, reconocería a ese viejo donde fuese, la descripción de Nott era demasiado precisa, así que agrego- Tú eres Malcom Scythale.

-Lord Scythale para ti Potter o mejor dicho AER – dijo Lord Scythale llamando a Harry con el nombre en latín de su elemento. Dijo estas palabras de una manera casual y restándole importancia, pero no apartaba la vista de él y los Deathcrows intercambiaban señas y se colocaban en formación de ataque. Esto alerto mas aún a Harry – si nos disculpas estamos un poco ocupados.

-Ya lo veo- Harry lo miro con desprecio, sus ojos miraban de un lado a otro, inquietos, tratando de adivinar de donde vendría el primer hechizo. Agarro fuertemente su varita. Los Deathcrows al parecer esperaban una orden. Reconoció a Lestrage y a Grayback, pero a el otro no lo había visto nunca.

-Harry Potter que placer conocernos finalmente, pero definitivamente hubiese preferido otras circunstancias. Soy Michael Avery- dijo el Deathcrow de mas edad- Quizás si yo hubiese participado en la segunda guerra, tú no estarías vivo. Pero el pobre Tom siempre fue algo impulsivo, desde la escuela- enseguida empezó a reír.

Harry se sorprendió bastante. Avery, otro supuesto muerto, al igual que Lucius Malfoy, ¿Dónde diablos se había metido todo este tiempo? Esa era una buena pregunta, pero la otra ¿Cómo diablos había escapado de Voldemort? era aun más intrigante. Harry vio que el mago viejo se escondía algo debajo de su túnica y también observo que la tumba Perevell estaba abierta.

-Basta de charla- gruño Fenrir Grayback, agitando sus peludos brazos en la cara de Avery, con exasperación, “maldito rico” pensó Grayback. Avery se encogió de hombros, él era un aristócrata y jamás perdería la elegancia, algo que lo diferencio siempre de los demás mortifagos y ahora de los Deathcrows. Era una asesino, le encantaba matar, pero lo hacia con estilo. Estaba con los Deathcrows por placer, él era el único que no había sido cazado. Tenía un rango demasiado importante. No necesitaba ser el jefe, nadie en su familia entendió eso nunca, lo único que quería era libertad para saciar todas sus bajas pasiones. Él era un noble, con titulo y tierras propias, la oveja negra de una familia habían sido brujos por generaciones, pero no habían cortado relaciones con el mundo muggle, Avery era descendiente directo de los duques de Norfolk. Esa relación fue lo que lo había salvado tantos años, nadie, ni siquiera Voldemort, se atrevió a tocar a un miembro de la nobleza que tenia mas sangre azul que la propia reina de Inglaterra, aunque fuese un psicópata y un traidor. Seria políticamente incorrecto. Y eso casi nadie lo sabia – no estamos aquí para tomar el té. Ya hemos terminado, Lord Scythale.

-Bien- dijo Malcom- Ahora nos ocuparemos de otro asunto- Lord Scythale empezó a usar el simpático con Harry. De pronto este lo vio como un anciano encorvado, caminando con dificultad con las manos temblorosas y el habla vacilante, como un abuelito. Harry dudo, ¿que rayos estaba pensando?, pestañeo y volvió a ver a Scythale como el viejo vestido de negro, frente a él, pero aun así, a pesar de todo, transmitía debilidad. Entonces Harry fijo su atención de nuevo en la lapida de la tumba abierta, reconoció el nombre inmediatamente.

-Entrégame lo que encontraste- exigió Harry apuntando con su varita a Lord Scythale. Su sexto sentido no lo había engañado, Ignotus Perevell, su antepasado, de alguna manera lo había jalado hasta su tumba, que estaba siendo violada en ese preciso instante.

Perevell había sido el poseedor de la capa invisible, una de las reliquias mortales, de las que Harry era el actual dueño. Solo los Gaunt, Dumblendore, Grindelwald , su abuelo, su padre y él mismo habían sido los poseedores de al menos unas de las reliquias en el ultimo siglo, pero Dumblendore y Grindelwald durante mucho tiempo fueron los únicos sabían lo que realmente eran. Mas recientemente, Hermione (que exceptuando lo del anillo, nunca le había contado toda la historia a Draco Malfoy,) Ron y él habían pasado a formar parte del exclusivo club. Pero si ese anciano estaba allí, era porque sabia exactamente que buscar. Y al parecer lo había encontrado.

Scythale lo miro, sus ojos se tornaron más negros que nunca, y cuando abrió la boca, una onda de choque hizo que Harry cayese al suelo, se trato de incorporarse pero estaba desorientado. Y no tenia fuerzas para lanzar un hechizo. “¿Qué diablos había sido eso?”

-No te enfrentes a lo que no comprendes- dijo Scythale con un tono de voz extraño, se había quitado la mascara de vulnerabilidad que le confería su poder simpático, ahora despedía fuerza y maldad a partes iguales. Se acerco con caminar adusto a Harry – TÚ no puedes contra MI.

-Maldito- Harry hizo todo su esfuerzo y se levanto tambaleante, amenazo con la varita a Scythale. Este solo levanto una ceja, la expresión de su rostro era indescifrable y totalmente carente de emoción. Harry se sorprendió, ¿como ese hombre podía pasar de parecer un viejo indefenso a algo tan inhumano?

-Quieto- la voz de Scythale sonó desdoblada, poderosa y profunda. Ante la VOZ Harry no pudo evitar ponerse rígido. Era la primera vez que se enfrentaba a algo como eso. La onda sonora se abría camino en su cuerpo y en su mente. Su extraordinario sistema neuromuscular quiso rebelarse ante el terrible mandato, y entonces estallo el dolor. Harry cayó otra vez arrodillado en el suelo, respirando agitadamente. La varita la llevaba en una de sus manos que se apoyaban en el piso cubierto de maleza. Levanto la cabeza y pudo ver tres pares de ojos mirándolo con deseos de revancha. Fenrir gruño y le enseño los dientes. Avery acariciaba su varita suavemente. Rabastan Lestrange le quito el seguro a la Luger que portaba, últimamente la utilizaba mas que su varita. Había descubierto su vocación artística, le encantaba el contraste del rojo de la sangre con la piel humana.

Harry supo inmediatamente que estaba en peligro, su cuerpo no respondía y esos tres querían deshacerse de él. Entonces miro al cielo nocturno y vio algo que lo sorprendió.

La oscuridad de la noche se vio interrumpida por algo en el cielo que despedía un aura roja y dorada, al acercarse Harry reconoció inmediatamente la figura.

-Fawkes- Harry sonrió. No había visto al fénix desde que Dumblendore había muerto, pudo oír como emitía chillidos mientras se acercaba a él. Su cuerpo era inmaterial, como un fantasma, sin embargo despedía una bella luz dorada. El ave fénix con una velocidad vertiginosa, choco contra el cuerpo de Harry que se había levantado con gran esfuerzo, uniendo su energía a la de él, del cuerpo de Harry salieron chispas doradas. De pronto los ojos verdes de Harry se tornaron totalmente blancos, estiro los brazos, y las fasciculaciones de sus músculos se hicieron visibles, una luz dorada fue cubriendo su cuerpo. Lord Scythale miraba asombrado la escena. Así que el AIRE había despertado finalmente, debido probablemente a la compulsión de la VOZ. No se movió de su sitio, tenia demasiada curiosidad.

Los tres Deathcrows se miraban entre ellos inquietos, la situación ya no se vislumbraba tan fácil para ellos. De pronto Harry grito y un chorro de luz salio de su cuerpo en todas direcciones, lanzando a los cuatro magos al suelo. Harry respiraba agitadamente y de su espalda salieron dos alas transparentes e incorpóreas de color dorado. Su cuerpo se elevo del piso, Harry miro al cielo y abrió la boca, de la cual salio otro chorro de luz. Todavía tenía su varita agarrada con fuerza en su mano. El ave fénix, su amigo Fawkes, había fundido su espíritu con de él, despertando nuevos poderes. Se dio la vuelta para quedar directamente frente a sus enemigos, estiro su varita. Su mirada se poso directamente en Malcom Scythale.

-TÚ- dijo Harry con un tono grave, muy distinto al de su voz, señalando a Lord Scythale con un dedo- corrompes todo lo que tocas. Ya se lo que eres, tú y los otros como tú, abominación. El espíritu del fénix me lo mostró. Debes………………..morir.

Entonces Scythale grito “Retirada” y desapareció. Grayback y Avery pudieron escapar, pero Rabastan Lestrange fue mas lento y simplemente quedo con los ojos fijos e inertes mirando al cielo, después de que la maldición de Harry impactase contra él.

Los ojos de Harry volvieron a su color normal, las alas desaparecieron y sintió un terrible agotamiento en todo su cuerpo. Las preguntas hacían ebullición en su cerebro ¿Qué rayos había pasado? ¿Por qué Fawkes hizo aquello? Y lo mas importante de todo ¿Qué demonios había ido buscar ese viejo en la tumba de Ignotus Perevell?

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Ginny y Bill seguían apuntando a Axel Wilhen, a quien se le había borrado repentinamente la sonrisa del rostro.

-Maldita niña- dijo con voz dura La Bestia – no te atravieses en el camino del Deathcrow y su presa.

-Tú no le harás nada a mi hermano- dijo Ginny desafiante y le lanzo un Sectusempra a Wilhen, este sintió los cortes en su cara y su cuello, gruño y camino hacia delante. Ginny siguió lanzando maldiciones y retrocedió. Le sorprendía la fortaleza de ese hombre que parecía inmune al dolor. Wilhen blandió su espada directo a ella. Ella se quito del camino de la espada, pero perdió el equilibrio y cayo al lado de Bill, los tres magos se apuntaban con sus varitas. Justo cuando se disponía a atacar, Wilhen escucho un sonido en su cerebro y en su cara se dibujo una mueca de disgusto. La misión había terminado con éxito, así que ya no tenía que hacer más nada allí. Era una orden del Maestro, debían irse inmediatamente.

-Lo pagaras caro, mujer- dijo Wilhen con voz sepulcral dirigiéndose a ella, señalándola con la espada, solo se veían sus ojos azules en toda su cara cubierta de sangre. Wilhen se relamió la sangre de sus labios- me pedirás a gritos que te mate – Ginny sintió el sudor frió recorriendo su espalda -LO JURO.

Axel Wilhen, La Bestia, el único Deathcrow que no aceptaba una derrota, muy su pesar, dejo un combate a medias.

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El pueblo completo ardía en llamas, solo se escuchaban los lamentos de las personas que habían perdido sus casas y sus seres queridos. La confusión era extrema. Draco y Pansy caminaban en lo que quedaban de las calles. Algunos Aurores se ocupaban de calmar a las personas y de alinear los cuerpos de los caídos en la plaza principal. Ginny ayudaba a caminar a Bill. Los cuatro se encontraron.

Las miradas de Bill y Pansy chocaron. Ella al verlo herido, dio un aullido. Ginny dejo caer a su hermano en el suelo. Draco como pudo sostuvo por un brazo a Ginny Entonces Pansy corrió hacia Bill Se arrodillo en el piso a su lado, le palpo el abdomen, llenándose la mano de sangre, ahogo un grito, se inclino mas hacia él y le sostuvo la cabeza. Bill trataba de hablar, pero de su boca no salía nada coherente, su visión era turbia, había perdido demasiada sangre, estaba en estado de shock. Pansy acerco su rostro al de él, su cara estaba desfigurada por el pánico, sus manos acariciaban suavemente sus cabellos. Bill perdió el conocimiento. Draco y Ginny miraban la escena, totalmente desconcertados.

-No te mueras Bill, por lo que mas quieras- dijo Pansy en un susurro, rozando su mejilla con la de él- No lo hagas, resiste.

-Que paso-Harry llego entre la confusión, Ginny se le tiro a los brazos. Harry cuando la tenia abrazada cerró los ojos, aliviado de sentirla de nuevo con él, había estado cerca, muy cerca de morir. Si no hubiese sido por Fawkes………….

-Podemos decir que ganamos, ellos huyeron. Pero el pueblo esta destruido y hay muchos muertos, sobre todo muggles. Kingsley acaba de enviar un mensaje, dice que el Gobierno ingles va a responsabilizar a un grupo terrorista muggle por el ataque- dijo Draco observando impávido la destrucción de Godric´s Hollow – Pero nosotros sabemos perfectamente que fueron los Deathcrows.

-Larguémonos de aquí- le dijo Harry a Draco- Bill necesita cuidados. El resto de los Aurores se encargaran. En cuanto lleguemos, tengo que contarte algo.

Cuando llegaron a Grinmauld Place, Ginny se encerró con Bill en una habitación. Pansy se sentó en las escaleras del lobby, totalmente abatida, temblabando, tenia mucho frió y se apretaba compulsivamente las manos. Draco y Harry hablaban en cuchicheos en un rincón, Draco lucia pensativo y con la cabeza gacha. Por un instante miro a Pansy, y ella no le soporto la mirada. Algo se había roto entre ellos, lo sentía. Con la Legeremancia, Draco lo había visto todo, inclusive lo de Bill Weasley, no pudo ocultarle absolutamente nada. Y comprendía que él estuviese decepcionado de ella, pero le dolía. Le dolía muchísimo. Por otro lado, estaba desesperada por saber en que estado se encontraba Bill. Ella lo había querido llevar a San Mungo, pero Harry y Ginny se negaron rotundamente y ella desconocía la razón. Y allí estaban Harry y Draco, las personas sobre la tierra mas parecidas a ella, hablando a sus espaldas. Otra vez la sensación de no ser tomada en cuenta para absolutamente nada se apodero de Pansy. Se levanto de la escalera, lanzo una mirada desafiante a Draco y Harry que interrumpieron su conversación para observarla caminando hasta la cocina.

-Estas seguro de lo que me estas diciendo, Potter- dijo Draco lanzando un suspiro de resignación. Lo que le había contado Harry era realmente increíble y a la vez peligroso. Los cuentos para niños, resultaban que se convertían en realidad. La muerte y los tres hermanos. Otra cosa para enredar mas una situación de por si bastante complicada. Ahora, además de buscar una espada (la famosa Daga de la Bruja de Hermione), ocultar un báculo y cumplir una profecía, tenían que proteger del enemigo un anillo, una varita y una capa. ¿Qué otra sorpresa les reservaba el DESTINO?

-Completamente. Los Deathcrows saben de las Reliquias Mortales- dijo Harry, quien le había confiado el secreto a Draco, pero no quería compartirlo con más nadie, hasta tener la información completa. Si pasaba lo que temía, no habría ninguna necesidad de ocultar más nada- y ese viejo, Scythale robo algo de la tumba de Perevell y hay que averiguar que es.

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Hermione estaba echada sobre su cama, su cabeza reposaba en la almohada, sus ojos permanecían cerrados e intentaba dormir, pero estaba demasiado ansiosa. No era como las otras veces que Draco salía en misiones. Esta vez, tenía un mal presentimiento. Algo le decía que no había sido un enfrentamiento normal. ¿Por qué Godric´s Hollow precisamente? ¿El pueblo natal de Harry? Pedía que no se hubiesen encontrado con esos Deathcrows y que Draco no se enfrentara con Lucius Malfoy. Ese horrible ser humano que tenia de padre lo quería muerto y no sabia si Draco iba a ser capaz de matarlo esta vez. Y si Franz Metzger estaba allí, esperaba que cumpliera su promesa. Draco era intocable, fue la única cosa que le pidió. Las horas pasaban lentamente, de vez en cuando abría los ojos y miraba el reloj. Poco a poco se fue introduciendo en un estado de duermevela.

Ella sintió que estaba flotando, rodeada de agua, en un mar que era tibio. Se sentía cómoda, abrigada, podía oír sonidos amortiguados, provenientes del fondo de ese mar, encima, en el cielo nocturno, multitud de estrellas brillaban. Hermione disfrutaba del espectáculo que se abría ante ella, se sentía pequeña ante en esa inmensidad, las estrellas fugaces cruzaban el cielo. Flotar en ese océano, la hacia sentir confortable, protegida, en paz. Movió sus manos hacia su estomago y acaricio su vientre, ella suspiro, miles de sensaciones agradables se apoderaron de su cuerpo. De pronto imágenes de la visión de Elie inundaron su cerebro, el mar estaba ahora en calma pero pronto vendría la terrible tormenta, lo sabia. Miro al cielo de nuevo y una gran estrella de cuatro puntas hizo su aparición, resplandeciente, su luz azul y fría fue haciéndose cada vez mas intensa, hasta cegarla por completo.

El sonido de la puerta abriéndose hizo que Hermione se despertara, dirigió su mirada hacia la entrada de la habitación y pudo ver a Draco parado en el marco de la puerta. La luz del corredor hacia que solo se viera su silueta, pero ella lo reconocería donde fuera. Él entro a la habitación y cerro la puerta suavemente, camino unos pasos tratando de no hacer ruido, no dijo absolutamente nada mientras dejaba la espada y su vaina sobre una silla, lentamente se termino de despojar de todas las armas que llevaba encima. Hermione permaneció acostada y observo callada la meticulosidad de todos los actos de Draco. Siempre había sido así, todos absolutamente todos los movimientos de su cuerpo eran muy elegantes. Pero en la batalla a esto se añadían sus otras virtudes: eficaz, rápido y mortal.

Draco la observo un rato, en la oscuridad de esa habitación, sabia que ella estaba despierta, pero no tenia la menor intención de hablar con ella. Todavía sentía en sus venas recorriendo la adrenalina del combate. Su corazón latía desbocado, a pesar de su tranquilidad exterior. Draco estaba experimentando, lo que todos los guerreros desde tiempos inmemoriales habían sentido, la euforia de la victoria, aunque en esta ocasión era una victoria a medias. Había encontrado su enemigo y se había enfrentado a él, todo por una mujer. Así que en ese momento pugnaba por salir toda aquella energía. Deseaba entregarse a la lujuria y a los brazos de ella, porque ELLA era la única razón de todo. La había perdido una vez y si sucedía de nuevo, su furia haría que el infierno se congelase, se lo había jurado.

Draco ya se había acostumbrado a la oscuridad y podía ver su figura descansando en la cama. Hermione trato de levantarse, Draco se estaba comportándose muy extraño y de pronto en un parpadeo, haciendo gala de su rapidez sobrenatural, él estaba sobre ella. Le tomo con fuerza las manos y se las sujeto a ambos lados de la cama. Ella en la oscuridad no le veía la cara pero sentía la respiración caliente y agitada de Draco sobre su cara. Él sin ningún tipo de sutileza, apreso sus labios, metiendo su lengua en la boca de ella, dejándola sin aliento.

Hermione se sorprendió un poco ante la impetuosidad de Draco, le parecía un poco fuera de lugar, él estaba como desesperado, sin embargo luego de un momento de perplejidad, le correspondió con furia. Iniciando así la habitual lucha de poderes y voluntades que siempre tenia lugar en su cama. Draco aflojo su agarre y la soltó, ella lo abrazo, él bajo por su cuello, besándolo y mordiéndolo ferozmente, ella no pudo reprimir alguno que otro gemido. Sentía su cuerpo caliente pegado al suyo. Las manos de él recorrían inquietas toda la humanidad de Hermione. Esa era la versión salvaje de Draco Malfoy, la que le mostraba cuando tenía miedo de perderla. Ella lo sabia, lo había vivido en el norte. Demasiado sentimiento, pasión y desenfreno en el interior de un solo hombre. Y era por ella, solo por ella.

De pronto las manos de Draco se colocaron en sus caderas, le levanto el camisón hasta la cintura y diestramente paso ambas manos por debajo de su ropa interior y con un poco de brusquedad se la quito. Ella se sentó y lo ayudo a despojarse de su camisa, cuando le desnudo el pecho, ella empezó a besarle el abdomen y a morderle sus pezones. Draco se estremeció, y sus manos se cerraron sobre un pecho de ella, acariciándolo sobre el camisón, Hermione arqueo la espalda, extasiada de placer, luego se inclino y beso el bajo vientre de él. Iba a continuar su recorrido hacia abajo, pero Draco la lanzo contra el colchón, se bajo la cremallera de su pantalón, le separo las piernas y sin ningún preámbulo, se adentro en ella. Tan fuerte y tan súbito, que Hermione grito, Draco le coloco una mano sobre su boca, a pesar de la oscuridad la miro directamente a los ojos, ella enseguida entendió el mensaje. Así que con gran esfuerzo, trato de ahogar uno que otro grito, mordiéndose el labio hasta sacarse sangre, pero al final no pudo contener unos suaves gemidos, que de manera muy discreta inundaron la habitación, junto a los gruñidos bajos de Draco.

Él la embestía una y otra vez furiosamente, y ella lo besaba desesperada, clavándole las uñas en la espalda, Draco le mordía los labios y el cuello sin ningún tipo de contemplación. De nuevo sintieron en sus bocas el sabor salado de la sangre, lo cual los termino de enardecer aun más. Ambos se movían frenéticamente, uno contra el otro, como si quisieran hacerse daño. Hermione sintió de pronto como se iba, como se elevaba de esa cama y él con ella. Draco recorrió con su lengua toda la piel expuesta del cuello de ella, Hermione le mordía suavemente el lóbulo de la oreja. Al llegar ambos cerca de éxtasis, Draco le susurro a al oído “eres mía, nunca lo olvides”, y Hermione sintió como él se hundió en ella hasta al fondo, llegando hasta el cuello de su útero, el contacto fue tan brusco que ella se estremeció por completo, casi se desmayo cuando finalizo su orgasmo. Al final ambos estaban temblorosos y sudorosos, uno sobre el otro. Sentía la respiración de él agitada junto a su oído. Después de un minuto, Draco se acomodo un poco mejor, pero siguió sobre ella, abrazándola.

-Elie todavía esta dormida, ¿no?- pregunto un poco hosco Draco. Hermione miro hacia la cuna, su hija estaba placidamente dormida, en un rincón de la gran habitación. Las cortinas de la gran cama de dosel estaban casi completamente corridas, desde su ubicación no vería absolutamente nada pero igual le mortificaba que se hubiese despertado. Pero al parecer la bebe no había escuchado nada, aunque esta vez habían sido bastante silenciosos, dentro de lo que cabía. No hacían el amor si la niña estaba con ellos, así que también por eso, esa vez había sido excepcional. Ella todavía sentía los espasmos agónicos del orgasmo en su vientre, había sido demasiado intenso.

-Si- respondió ella monocorde, mientras acariciaba con la punta de los dedos la espalda de él, lo pudo sentir estremeciéndose de nuevo ante ese contacto- ¿Estas bien? ¿Qué paso?

-Un completo desastre- respondió Draco- me encontré con tu amigo, Metzger, pero el muy cobarde huyo. También mi padre, no sin antes, torturar psicológicamente a Pansy.

-Cuéntame- dijo ella, sintió una mano de Draco sobre su mejilla, acariciándola. No le daban celos con Pansy, pero por alguna razón, ella le resultaba demasiado extraña, demasiado encerrada en si misma. Solo Draco sabía lo que pasaba por esa cabecita, ni siquiera Nott. Esa relación de Draco y Pansy era una hermandad a prueba de cualquier cosa. . Habían estado juntos toda su vida. Y si alguien podría ocupar el puesto de la otra mujer en la vida de Draco Malfoy era ella. Pero todo estaba muy claro para Hermione, era solo amor fraternal, nada más.

-Ahora no- dijo Draco apartándose de ella súbitamente y acostándose a su lado, mirando hacia el techo, pensativo.

Hermione hizo ademán de levantarse, sentía ardiendo su cara y su cuerpo, necesitaba echarse un poco de agua fresca en el rostro, tenía alterados todos sus sentidos, pero él la sujeto por un brazo y la obligo a acostarse de nuevo. Luego se echo sobre ella, le descubrió el abdomen y empezó a acariciarlo con la punta de su lengua. Hermione cerró los ojos, dejándose llevar por la sensación. Finalmente el recorrido de él termino entre sus piernas, allí donde la carne se abría y empezaba la tierra prometida, la cual se dedico a acariciar vigorosamente con su boca y ella tuvo otro orgasmo, tan intenso como el anterior. Draco la atrajo hacia su cuerpo y nuevamente le hizo el amor, con el mismo frenesí de la vez anterior, ni siquiera se molesto en desvestirse completamente ni quitarle el camisón a ella. Hermione sentía que iba a perder el conocimiento en cualquier momento, estaba literalmente embriagada de pasión. Eran tan fuertes los movimientos de él, que cada vez que la embestía le levantaba las caderas. Él la estaba haciendo suya con tanta furia y de una manera tan salvaje, que ella sentía que la iba a destrozar, pero a la vez se sentía inundada de placer, esa manera de hacerle el amor que tenia él, simplemente la llevaba a la locura. Cuando despunto el alba, ninguno de los dos había podido dormir, acariciándose y besándose como si fuese la última vez.

-Quiero decirte algo desde hace un tiempo- dijo él con voz ronca, fijando su mirada a la de ella- Es solo un deseo, se que estamos en guerra y no es el momento, no quiero que lo malinterpretes pero….. quisiera …..que te embarazaras de nuevo. Tener otro bebe.

Eso fue un shock para Hermione, no esperaba que se lo dijera tan directamente, sin embargo de alguna manera ella se lo veía venir. Él le hacia honor a su elemento, era transparente como el agua. Y no era un secreto para nadie, que Draco quería tener una gran familia. Pero era imposible, la situación era incierta, estaban en medio de una guerra, ella tenia una profecía que cumplir, podría arriesgar su vida intentando que las cosas salieran bien, pero embarazada jamás lo haría. Ya su corazón estaba roto por Elie y con otro hijo, simplemente no podría. Pero por otro lado, Draco se lo dijo de una forma, que tendría que hacer un esfuerzo para no complacerlo. Ella también quería otro bebe. Era un sentimiento completamente natural, estaba profundamente enamorada y quería rendirle honor a ese amor, teniendo de nuevo un hijo con él.

-Draco- dijo ella después de besarlo tiernamente, no destrozaría sus sentimientos diciéndole directamente un “NO”- Si tiene que pasar, sucederá- y se durmió en sus brazos, inquieta pero llena de amor por él.

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Pansy deambulaba intranquila por la cocina, caminaba de un lado a otro, de vez en cuando cruzaba los brazos sobre su cuerpo, parecía a punto de llorar, un leve temblor se apreciaba en sus labios. Harry la miraba sentado en la mesa, después de analizarlo un rato, lo entendió, ella estaba preocupada por Bill, pero no se atrevía a decirlo. Él había visto la cara de pánico de ella, cuando lo vio cubierto de sangre. Harry decidió darle una salida decorosa al predicamento de Pansy, ofrecerle una excusa para verlo.

-Pansy, por favor ve a buscar a Ginny, de seguro esta en el tercer piso con Bill- dijo Harry calmadamente.

-Gracias- dijo ella un poco apenada. Sabia perfectamente lo que estaba haciendo Harry, no era tonta.

Pansy trato de caminar tranquila al salir de la cocina, subió las escaleras reclamándose mentalmente no poder ocultar sus sentimientos.

Al llegar a la habitación, dudo en llamar, pero lo hizo en un solo golpe seco.

-Pase- dijo Ginny sollozando, se encontraba sentada en la cama, tomándole la mano a su hermano. Bill tenía los ojos cerrados y un gran vendaje en su abdomen desnudo. De vez en cuando movía la cabeza. Se apreciaban todos los extraños tatuajes que tenia en los brazos y algunas cicatrices viejas sobre su pecho. Su piel era lampiña y estaba muy pálida, pero no tanto como cuando habían llegado, hacia escasamente una hora.

-Harry quiere hablar contigo- dijo Pansy todavía en la puerta.

-Por favor quédate con él, esta muy intranquilo.

Ginny salio y Pansy se quedo un rato alejada de la cama, él aparentemente dormía. Había recuperado algo su color de piel, seguramente ya Ginny le había aplicado el Dictamo y la poción rebastecedora de sangre. Ella impulsivamente se acerco a la cama, lo observo detenidamente un rato y volteo para irse, cuando sintió que le apresaban la mano.

-Hola- dijo Bill, que se sorprendió bastante al verla allí, alta, noble y triste, de pie ante él. La mujer mas impactante que había visto en la vida, tan bella que dolía verla, con su cabello negro recogido en una larga trenza que llevaba de lado, con mechones rebeldes saliéndose de esta, enmarcando un rostro hermoso, casi esculpido, con una piel blanca como el marfil, unos ojos azul oscuro, profundos, serenos y enigmáticos, pero que en esos momentos lo miraban con miedo y preocupación. Y su boca, con unos labios sensuales, que desde que los había probado la primera vez, eran como la ambrosía para él.

Una mujer que era una tentación muy grande para cualquier hombre, pero para Bill constituía el mayor de sus anhelos y su propia perdición. Una vez alguien menciono que mujeres así solo aparecían muy de vez en cuando y que cuando lo hacían, había que matarlas al nacer, porque lo único que hacían era provocar el caos. Uno de los mejores ejemplos, Helena de Troya. Bill se sonrió mentalmente, por lo menos hasta ahora, ella no era Helena y él tampoco era Paris, pero seguramente Theodore Nott podía hacer perfectamente el papel del Rey Menelao. Capaz de diezmar la tierra por una traición. ¡Nott! Se dijo mentalmente Bill , ese era el problema y la traba. Siempre Theodore Nott. Entendía perfectamente a Harry, estaban en una guerra (lo estaba experimentando en carne propia) y no podían darse el lujo de estar enfrentados en el mismo bando.

A Pansy se le llenaron los ojos de lágrimas, había estado realmente muy asustada, pensó que iba a morir, siguió de espaldas a él. Sentía el contacto de los dedos de él en su muñeca, como un cosquilleo. Trago grueso y hablo.

-Que bueno que estés bien- dijo ella tratando de que su voz no vacilara- me voy.

-No- dijo él, maldiciendo a su vez la necesidad tan grande que tenia de tenerla cerca- no lo hagas.

-Tengo que hacerlo ahora William- dijo ella, esta vez sin evitar que su voz se quebrara, tenia los sentimientos a flor de piel. Quería ir a su cama, echarse en ella y llorar hasta dormirse. Se sentía desvalida, sola y de alguna forma traicionada por la vida- sino no podré…………..- Pansy no termino la frase pero en su cerebro resonó el final de esta “sino no podré……..irme de tu lado nunca

-No podrás que……………-pregunto Bill. Ella se volteo y él pudo apreciar de nuevo su cara de desconsuelo – ¿Qué te pasa?

-Pensé que ibas a morirte- dijo ella saboreando sus propias lagrimas que caían sin control- me asuste muchísimo- Bill todavía la tomaba de la muñeca.

-No fue nada, solo un rasguño. ¿Te importa acaso?- dijo él hosco, mirándola con sus ojos castaños que lucían como un par de chispas incandescentes. Necesitaba escuchar una respuesta y en el fondo temía lo que pudiese escuchar.

– TÚ me importas- dijo ella, se soltó bruscamente de él y luego agrego- Pero sabes William, yo no soy una buena persona. Estoy maldita.

Ella intento irse, pero Bill, lanzando un gemido de dolor se levanto con algo de dificultad de la cama, y la tomo de una mano, esta vez con delicadeza. Entrelazo sus dedos con los de ella y Pansy hizo lo mismo. Le había impresionado lo que ella le había dicho, era cierto, de alguna forma, no había estado equivocado con su instinto, Pansy sentía algo por él. Pero al mismo tiempo, percibía una inquietud, ella estaba desesperada, olía su miedo, y su desconsuelo.

-¿Qué te pasa?- Bill se acerco y poso ambas manos sobre sus hombros, ella bajo los ojos- Hay algo mas, no solo soy yo, ni Nott. ¿Qué paso?

-No merezco nada, soy una basura, una cualquiera……- ella de nuevo rompió a llorar. Bill estaba consternado, sin poder evitarlo la abrazo, ofreciéndole lo único que él sabia que podía darle que ella aceptaría, seguridad. Pansy gimió al sentir los brazos de él sobre ella, aspiro su aroma y se dejo extraviar en algo que nunca había sentido con Bill “protección”, ya no mas miedo, ni incertidumbre. Y, atendiendo a un impulso mas fuerte que ellos, por primera vez sin remordimientos, ambos se abrazaron con intensidad. Estuvieron un rato así, hasta que ella se calmo. Bill le acariciaba el cabello, deshizo su trenza delicadamente y enredo sus dedos en el. Ella se separo lentamente de él. Bill la dejo irse, tenia una batalla interior dentro de él, ansia por ella, pero lo podía controlar, no era ni el sitio ni el momento.

-Tenemos que hablar- dijo Bill penetrándola con su mirada- Hemos estando dando vueltas, evitándonos, pero esta claro que yo te intereso y tú a mi me importas demasiado. Y que lo que paso entre nosotros, no fue ni una casualidad ni un desliz. Acepto que tengas miedo, que estés confundida. Incluso acepto que ames a Nott, por algo decidiste casarte con él. Pero hay algo mas, estoy seguro. Y quisiera que confiaras en mí. No puedo quererte con libertad, lo se. Pero te ofrezco mi lealtad, mi absoluta fidelidad. Y debes aceptarla Pansy, porque yo no puedo mas con lo que siento. Tengo que darte algo o moriré.

-Willian……..yo – ella lo miro lánguidamente, cada palabra de él la enamoraba mas, pero no estaba preparada para decírselo, y quizás nunca lo haría, el asunto de la imprimación era algo que pesaba mucho sobre ellos. No le temía al hombre, le daba miedo el animal que luchaba por salir a la superficie. Además ella en ese momento se odiaba, por tonta, por idiota, por dejarse envolver por Lucius Malfoy, por haber sido mortifago, y por engañar a Theo, pero algo dentro de su corazón la impulso a confiar en Bill, de alguna manera sus ojos oscuros, feroces e intimidantes, le inspiraban también confianza. Entendía ahora porque su patronus había adoptado la forma de un lobo. Su espíritu había reconocido en Bill la otra mitad de su alma. La seguridad de que pasase lo que pasase jamás seria traicionada por él se instalo de manera definitiva en su corazón.

Pansy también sabia que el lobo que dormía en Bill, si alguna vez se manifestaba sacaría lo mejor y lo peor de ella, lo presentía. Todos los paradigmas de su vida cambiarían y no se sentía preparada para asumir las consecuencias, no todavía. Theodore estaba de por medio y ella quería explicarle, hacerlo entender, pero no sabia como hacerlo. Aun así nada en el mundo seria capaz de arrancarle el amor que ella sentía por Bill Weasley. Aunque fuese un amor sin ninguna esperanza. Lo que Pansy no sabia era que ella finalmente, algún día, lejano o no, se dejaría arrastrar por la corriente y que toda su racionalizacion no serviría para nada, no iba a poder luchar contra sus propios sentimientos.

– Tienes razón. Pero en este momento solo puedo decir en relación a nosotros, que siento algo muy fuerte por ti, algo que no siento por nadie más, y debes conformarte con eso, porque que no te puedo ofrecer nada mas. No hasta que las cosas queden suficientemente claras entre Theo y yo- ella simplemente le dedico una mirada con determinación, con las lágrimas saliendo de sus ojos. Bill entendió perfectamente el significado de esas palabras -Y si, voy a desnudar mi alma contigo, pero prepárate Bill, porque lo que vas a escuchar no será agradable- finalizo Pansy con voz emocionada.

-No te voy a juzgar- dijo Bill conteniendo el aliento. Ella de alguna forma estaba furiosa, con todo el mundo, podía sentir como despedía rabia por todos sus poros, pero al mismo tiempo mucho amor y quería desesperadamente que fuese por él. Se sentó en su cama y con un gesto le ofreció una silla, ella la rechazo, Bill lanzo un suspiro- Soy todo oídos.

Pansy se sentó en el piso, flexiono sus piernas, metió su cabeza entre ellas, la rodeo con sus brazos y empezó a sollozar. Su hermoso cabello negro caía en abanico sobre su espalda.

-No dejaron que fuese una niña inocente.- dijo ella entre gemidos- jamás lo fui. Todo el mundo ha hecho conmigo lo que ha querido. Me quitaron todo……………y me odio por haberlo permitido………….

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Espero que les haya gustado. Como siempre gracias a todos

¿Qué es ese objeto que sacaron de la tumba de Perevell?

¿Qué pasara con Draco y Herms?

¿Qué sucederá con Bill y Pansy? ¿Qué harán con sus sentimientos? ¿Pansy encontrara finalmente su paz espiritual? ¿O la tortura seguirá?

Nos vemos el viernes que viene, cuando inicie mis vacaciones, volvere a publicar martes y viernes

5 comentarios

  1. 1
    me encanto joss ahora me voy a leer el orden por cierto eres unica


  2. aaayy este capituloo estuvo muuy buenoo!
    tuvo de todoo!
    y me hago las mismas preguntasss
    que pasaraa con draco y hermss
    y tambien con bill y pansyy pobree!
    me gusta la partee de harry y fawkess!

    esperoo y draco y hermss tengan otro hijoo!

    saludoss!


  3. señora mia,esto esta muy buenoooooooooooooooooooo,ups tsunami de emociones!!!!!!!!(a la categoria que llegas!)
    y draco se pasaaaaaaaaaaaaaa,es un chico hot ,ultra hot! dios!1111
    te dejo y envio abrazo
    fiona


  4. me encantooooo esta genial jos como siempre te luces!! me siento muy unida a pansy! ojala recupere su paz interior



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