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Capitulo 33 ELIE

Nott y Ron se aparecieron a las 10 de la noche en Nothinham Court. Theo bajo bruscamente a Janie de su hombros y ella cayo sentada al piso.

-Auch- dijo ella mirando con furia a Theodore.

-Te dolió querida- dijo Nott exhibiendo una gran sonrisa de satisfacción. Theo era todo un caballero, pero esa chica había logrado transformarlo en un verdadero patán.

-Solo el orgullo- dijo ella. Ron miro con reproche a Theo y la ayudo a levantarse. Ahora ella tenía una actitud más dócil, había aprendido que Nott no era ningún tonto.

-Bueno Nott- ella miro a Theodore con un indiferencia y luego a Ron con una esplendida sonrisa que logro que este enrojeciera- Weasley. Espero que de ahora en adelante sean mas cuidadosos. Gracias por traerme de vuelta. Mi hermano es Stu Andrews, es Auror. Debo retirarme, debo hacer mi informe y de paso pasar por el Aeropuerto a registrar mi entrada al país.

Janie se sacudió el polvo de su pantalón, les dedico una sonrisa con un dejo de burla y se fue caminando tranquilamente por la calle.

-Nunca tuvimos a una Janie en Hogwarts, hubiese sido…….genial- dijo Ron, esa chica era algo serio, mira que enfrentarse a Nott que prácticamente era un oso, tan alto y corpulento- Nunca había hablado con alguien tan………..muggle.

-No digas tonterías Weasley, una Janie en Hogwarts hubiese sido el infierno, y seguro que seria Gryffindor , para colmo- dijo Nott , mirando su reloj, Pansy ya debía estar en Siberia en esos momentos- Si no te molesta, puedo quedarme contigo, no quiero estar solo en mi casa.

-Claro Theo- dijo Ron- A Luna le encantara que te quedes con nosotros.

Los dos hombres se desaparecieron para ir directamente al callejón Diagon.

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Hermione daba vueltas en el cuarto de Elie, eran las 10 de la noche y Draco no había regresado, estaba muy preocupada. Tenía los nervios de punta. Era el primer día que “su esposo” llegaría tarde y ya estaba medio muriéndose del susto. Hermione siempre pensaba en Draco como “su esposo”. Ellos eran, excepto en el nombre, un matrimonio. Pero de vez en cuando, surgían ciertas cosas que si bien no las decía en voz alta, simplemente le molestaban. Como el hecho de que su hija solo llevase el apellido de su padre, Elaine Malfoy. Su propio apellido, Granger, estaba relegado al olvido, así como su nombre “Hermione”. Ahora ella era Ingrid, Ingrid Malfoy.

Ingrid tenía un esposo, era rica, tenía una hija preciosa, era una dama que integraba una de las más poderosas familias sangre pura de Inglaterra “Los Malfoy”. Hermione Granger era un fantasma, un vampiro, un ser oscuro, una chica enamorada de un imposible, la muchacha que lo había perdido todo. Pero a pesar de todo, Hermione seguía viva en Ingrid, y Hermione era la persona a la que Draco Malfoy amaba, no ha Ingrid, que solo era la careta social, ante el mundo mágico. Para que personas ajenas no irrumpieran en su felicidad haciendo preguntas incorrectas y encontraran las respuestas correctas. Para descubrir que Hermione Granger no estaba muerta, sino que había sido enviada de vuelta para cumplir un hado mas importante que su vida misma.

Ella entro a la habitación de su hija y vio a Elie jugando en su cuna tranquila así que decidió ir a buscar un te caliente. Ya había dado la primera ronda de esa noche, su hiperactividad habitual hacia que no pudiese estarse quieta un instante. Además estaba muy ansiosa para leer, así que haría rondas nocturnas como en sus antiguos días de prefecto de Hogwarts.

Cuando Hermione finalmente llego a la cocina, vio el reloj muggle que colgaba en la pared, daba las 10 y media de la noche. Busco la tetera, puso un poco de agua a hervir, saco su taza de te y se dispuso a esperar que la tetera silbase, señalando el punto de ebullición del agua. De pronto Hermione vio una sombra pasar por la ventana de la cocina. Ella pestañeo para despejarse la vista, se acerco a la ventana, miro desde esta los alrededores de la casa y pudo ver a Tatiana y Sasha que se habían levantado y estaban caminando cautelosas en los jardines. Después de ladrar un largo rato, de pronto se echaron en el piso, y se dispusieron a dormir, al parecer no había ninguna señal de algún intruso. Hermione contuvo la respiración un rato y cerro la ventana, corriendo las cortinas. Tenía siglos que no veía una película muggle, pero en esos momentos se sentía atrapada en una mala película de suspenso. “Diablos, Draco, porque demonios te tardas tanto”.

Hermione salio de la cocina inquieta, extrañada de no escuchar a Elie. Pudo oír sus gorgoteos infantiles en la cocina, pero al acercarse mas a la habitación, estos cesaron. Seria que se había dormido, pero seria extraño, Elie siempre se quedaba dormida mas tarde y siempre después de haber visto a su padre, antes era imposible. Se acerco cautelosa a la puerta de la habitación, vio de reojo y allí estaba Elie bastante quieta sentada en su cuna. Hermione sintió un escalofrió recorriéndole la columna. Camino lentamente.

-Elie, cariño, Elie- llamaba suavemente Hermione a su hija, pero esta no volteaba el rostro, estaba sentada de espaldas a ella.

Hermione se acerco a la cuna, se arrodillo para que su cara quedase justamente a la altura de Elie.

-Elie, es mami- de pronto Elie volteo y Hermione ahogo un grito, los ojos grises de su hija estaban completamente negros.

Hermione sintió la mirada intensa de Elie, abriéndose camino en su mente. No podía hacer nada contra esa invasión. Cayo al piso y su cuerpo se retorció en una extraña posición, su espalda se arqueo y sus pupilas se dilataron, intento gritar pero su boca solamente se abrió sin dejar escapar ningún sonido.

Hermione vio pasar por su mente miles de imágenes, rapidísimas, y una de ellas se repetía constantemente. Era un hombre, alguien que nunca ella había visto. Un hombre sin sentimientos, un alma fría y sin embargo, se veía hablando con ese hombre, llegando a un acuerdo, haciendo un pacto. El pacto que sellaría la victoria. Vio a Draco vestido de negro, con la espada de Griffyndor en su mano, apuntándola, amenazándola con ella y preguntándole ¿Por qué lo hiciste Hermione? Ella se sentía atravesada por esos ojos grises, que solo le mostraban tristeza, odio, decepción y además muerte. Pudo ver a Harry tomando una espada en el aire, enfrentándose a un ser oscuro, destruyéndolo. Solo porque ella había hecho un pacto.

Y vio a una joven bellísima, con el cabello rojo brillante y unos ojos grises encantadores, sonriéndole, era Elie.

Ella lucia como una mujer joven y noble, como una princesa de cuentos de hadas. Hermione sintió su corazón estallar de gozo, al ver lo parecida que iba a ser Elie a Draco. Era su versión femenina con cabello rojo, pero tenia el mismo porte, la misma manera aristocrática de caminar, sus mismos gestos y sobre todo la misma sonrisa, esa que tanto padre como hija rara vez mostraban, pero cuando lo hacían cautivaban el alma de todos.

Pudo sentir la mirada de su hija sobre ella. Y de pronto Elie le hablo con una voz dulce y aterciopelada, una voz irresistible:

– Hermione. Mama, me reconoces soy Elie. Me presento así ante ti. No te asustes, pero pensé que hablarte como un bebe no iba a dar resultado.

Hermione no podía articular palabra ni pensar en nada, estaba muy impactada.

-Madre, este es el inicio del camino, es la única vía posible, la única. Te amo, ambos te amamos. Si tú eres fuerte, ganaremos y sobreviviremos la guerra. Harry y Dumblendore te ayudaran – esta vez Hermione vio acudir nuevamente toda la serie de imágenes en su cabeza

-No voy a verte crecer, ¿verdad?- esas palabras resonaron en la mente de Hermione , que sintió un dolor agudo en el pecho ante esa posibilidad.

-Lo siento tanto, mama- fue lo único que dijo Elie con su voz suave- pero eso no lo puedo contestar.

Entonces la mente de Hermione se sumió en la oscuridad.

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Draco regresaba muy inquieto a su casa en Dover. Había ido a Azkaban ese mismo día y el escenario que encontró allí lo dejo profundamente perturbado. Ya desde el aire, pudo divisar los cientos de gaviotas, cuervos y otras aves carroñeras que volaban alrededor de la prisión. Bajo con su escoba a la torre alta de la carcel magica , que estaba enclavada en medio del Mar del Norte. Allí, esperándolo, estaba otro Auror, Andrews.

-Malfoy, seguro quieres entrar, no esta para nada bonito allí adentro- dijo Stu Andrews, quien físicamente se parecía mucho a su hermana Janie, alto delgado, cabello castaño claro y ojos verdes. Malfoy afirmo con la cabeza, podía sentir el hedor del interior de la cárcel.

Cuando entro, se impresiono. Todos los guardias de la prisión, estaban clavados en estacas, en medio del patio de Azkaban. Algunos en un estado verdaderamente lamentable, las aves habían hecho muy bien su trabajo sacándole los ojos a los cadáveres. Camino alrededor de los cuerpos, moviendo su mano disimuladamente, intentando reconocer alguna maldición o alguna huella mágica conocida, pero nada. Los guardias de Azkaban no habían sido muertos por un Avada, sino por otra cosa, algo mas perturbador, que cualquier hechizo. Y después de muertos, habían sido colocados en esas estacas, como una señal de advertencia. Y Draco recordó las palabras de McGonagall, Los Deathcrows.

-Tienes la lista de quienes huyeron, o más bien a quienes rescataron, porque esta fue una misión de rescate- pregunto Draco a Andrews.

Andrews le acerco un pergamino y Draco arrugo el rostro, estaban, entre otros, Mulciber, McNair, Dolohov, Amicus Carrus y sin duda su “preferido”… el tio Fenrir. Con todos esos sueltos por allí, lo único seguro era que habrían muchos problemas.

-Maldición, estamos en un aprieto- casi escupió Draco devolviéndole el pergamino a Stu – Andrews, Harry esta en una misión por orden de Kingsley, así que por ahora yo y Ginny Weasley estamos al mando. Averigua todo lo que puedas sobre los Deathcrows, segunda guerra mundial muggle, deben estar en los archivos GG.

-De acuerdo Malfoy- dijo el Auror Andrews – si ya terminaste, retirémonos. Los Inefables vendrán dentro de un rato y ya sabes que a ellos no les gusta, que nosotros los observemos. Además hay que informar a las familias.

-Si las familias- dijo Draco molesto. Él odiaba escribir cartas informando muertes y desapariciones, pero al parecer le tocaría y pronto- procura que no vean esto Andrews, es demasiado atroz. Nada en el mundo mágico los va preparar para esto.

-Tienes razón, si no fuese porque se que es imposible, hasta diría que los mataron al estilo muggle-comento Andrews.

Malfoy alzo una ceja y se detuvo a analizar todo, súbitamente pensó “y si después de todo Andrews no esta tan equivocado”.

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Cuando Draco llego a su casa, le impresiono lo silenciosa que estaba. Inmediatamente todos sus sentidos se pusieron alertas. Camino cautelosamente, hacia la cocina y vio la tetera sobre el fogón y una taza de té. Hermione era demasiado ordenada así que le resultaba extraño que hubiese dejado el té, allí sobre la mesa. Tampoco oía a Elie. El pánico se apodero de Draco, pero intento conservar la calma.

Subió las escaleras lentamente, paso por su habitación, la cama estaba vacía y completamente arreglada. Se dirigió a la habitación de Elie, la puerta estaba entreabierta y pudo ver una mano femenina sobre el piso, inerte.

Draco sintió el miedo inundando todo su ser. Corrió hacia la puerta rápidamente y casi muere del susto al encontrar a Hermione tendida en el piso, en una posición completamente antinatural. Con la espalda completamente arqueada, pálida como un cadáver, la boca abierta y los ojos completamente negros. Draco se echo sobre ella, instintivamente le coloco la mano en el pecho, el corazón de ella latía, despacio pero latía. Hermione estaba viva, parecía paralizada pero estaba viva.

Draco empezó a respirar agitadamente, volvió sus ojos hacia la cuna, pero Elie estaba placidamente dormida. ¿Qué diablos había pasado?. Intento colocar a Hermione en una posición más cómoda pero no pudo. Las habían atacado estaba seguro de eso. No lo pensó un instante, tenía que llevárselas de allí. No podía sostener a Hermione en esa posición, así que primero sacaría a Elie. Draco cerró los ojos y extendió los brazos, rayos color magenta salieron de sus manos e inundaron la casa. Ahora esta estaba completamente sellada, nadie excepto él podría salir o entrar. Tomo Elie en su brazos y se desapareció.

Draco apareció con Elie en brazos en medio de la sala de la casa de Ron. Luna al sentir el ruido corrió hacia esa habitación. Draco tenía una expresión de pánico en su cara, pero la niña estaba dormida.

-Donde esta Weasley- pregunto Draco con voz ahogada pero en un susurro bajo. Le dio la niña a Luna, que la abrazo instintivamente. El instinto maternal de Luna era una de las cosas que había inducido a Draco a ir hasta allí y dejarle a su hija. Si había alguien que cuidaría a Elie como propia madre esa era Luna.

-Esta en el sótano con Nott, jugando poker- dijo ella- ¿Qué ha pasado Malfoy?

-Llámalos, necesito que vengan conmigo a mi casa- dijo Draco sin soltar prenda, no quería asustar a nadie mas, hasta saber que rayos había pasado -Rápido Lovegood, no hay tiempo.

Luna se espanto y corrió escaleras abajo a llamar a Ron.

Nott y Ron llegaron presurosos a la sala, cuando vieron llegar a Luna con Elie en los brazos y a punto de llorar, se habían temido lo peor.

-¿Qué pasa?- pregunto Ron, de pronto un terrible presentimiento se apodero de él, le empezaron a sudar las manos.

-Es Hermione, necesito que se aparezcan conmigo, no me suelten, si lo hacen están muertos, puse el hechizo completo en la casa- Ron trago grueso para que Draco se haya atrevido a poner el hechizo Fidelius completo en su casa, la cosa era muy seria.

Esa variante del encantamiento Fidelius, hacia que nadie pudiese encontrar y entrar a un lugar determinado, excepto el que lo había conjurado, a menos de que quisiera quedar muerto en el acto, y no ameritaba de un guardián secreto. Solo había dos personas en el mundo mágico que sabían hacer ese hechizo a la perfección, Harry y Malfoy, se los había enseñado el propio Albus Dumblendore. Y colocarlo sobre una casa de familia era el colmo de la imprudencia. Así que la situación debía ser desesperada.

Ron sentía mucha impotencia, si algo le había pasado a Hermione, él se moriría. Todavía, muy a su pesar, de alguna forma, la seguía amando. En la lejanía, sin atreverse a decirlo, teniéndolo bajo cuatro llaves en su corazón, pero la seguía queriendo. Sabia que nadie nunca entendería como era posible que amase a dos mujeres, pero ya Ron se había acostumbrado a su situación. Y era su problema y de nadie mas.

Cuando aparecieron en la habitación de Elie, Ron casi se desmaya al ver a Hermione, su corazón empezó a palpitar rápidamente. Nott conservo la calma, se arrodillo al lado de ella, tomo su frente con su mano y empezó a calmarla mentalmente. Inmediatamente el cuerpo de Hermione se relajo, cerro los ojos y recupero algo de color. Draco la tomo en brazos y la llevo hasta su habitación, después de dejarla acostada sobre la cama, salio al pasillo.

-¿Qué paso?- pregunto Draco, sentía el miedo incrustado en cada célula de su cuerpo. Por un momento habia pensado que Hermione estaba muerta y el recuerdo de todo lo que había sucedido en el Polo Norte lo inundo de nuevo. Draco empezó a caminar de un lado a otro, impaciente, esperando la respuesta de Theodore.

-No lo se, no quiso decirme, pero esta terriblemente asustada- dijo Nott que había sentido en carne propia el pánico de Hermione, sin embargo ella no quería mostrarle nada.

-Weasley, vete a tu casa. Quisiera que Elie se quedara esta noche con ustedes- pidió Draco de manera bastante cortez. Sentía la mirada de Ron sobre él, casi reclamándole que no había cuidado de Hermione y de su hija lo suficiente.

-Encantado. Theo se quedara contigo, esto esta muy extraño- dijo Ron aliviado, ya Hermione estaba bien, así que él tendría que ir a ver como estaba su Luna, que era su “media mitad” como le decía cariñosamente, antes de irse le dija a Draco – y eso que no te hemos contado lo que paso en Alemania.

-No Weasley, eso que no sabes lo que vi en Azkaban- dijo Draco con un tono de voz espeluznante- Pero mañana hablaremos, algunas cosas hay que ventilarlas a la luz del dia. Gracias por todo- Draco levanto el encantamiento y Ron se fue.

-Vete con ella, despertara pronto- dijo Nott , mientras se echaba en un sofá, estaba terriblemente cansado.

Draco entro a su habitación, la que compartía con Hermione, estaba decorada de manera sencilla, colores claros, sobre todo el verde, que ella sabia que era el color favorito de él. No era lujosa, ni excesivamente femenina ni tampoco masculina, pero definitivamente tenia el toque de ambos, como toda su casa. Él se hizo espacio en la cama al lado de Hermione y se dedico a observarla. Esa mujer era el motivo de que él hubiese cambiado tanto su vida. Desde que la había visto por primera vez, en el colegio, nunca logro quitársela del pensamiento. Y pensar en perderla, eso era algo que desataba sentimientos intensos dentro de él, aquellos que lo hacían convertirse en un ser temible y poderoso. Draco Malfoy seguía siendo frió, calculador, analítico, pero cuando se trataba de Hermione, tiraba todo al diablo y eso ya lo había demostrado bastantes veces. Pero en ese momento, según Nott, ella estaba bien, así que pudo relajarse un rato.

Ella abrió los ojos y su mirada se encontró con la de él. Rápidamente Hermione lo abrazo con fuerza, con anhelo, temblaba junto a él.

-Tranquila, Herms, estoy aquí- dijo Draco, abrazándola y dándole besos cortos en la cara.

-Dime que me amas- pidió Hermione en un sollozo. Le dolía la cabeza, pero la imagen de Draco amenazándola con la espada, la tenía sumida en el más profundo pánico. Parecia una pesadilla muy vivida, pero sin duda sucedería, en un futuro cercano, en el fondo de su alma ella sabia que seria así.

-Te amo- dijo Draco, atrapando la boca de ella con la suya. Después de un sentido beso, se extraño al ver que Hermione lejos de relajarse parecía cada mas alterada.

-¿Qué fue lo que sucedió?- le pregunto él. Quería preguntar que había pasado, pero ella le nego con la cabeza, al parecer quería hablar de otra cosa, pero él insistio- Elie esta en casa de Weasley, ¿Qué fue lo que paso mientras yo no estaba?

-Mañana te contare- dijo ella con voz ahogada, le desvió la mirada un instante. Draco le tomo la cara con una mano, obligándola a mirarlo.

-¿Qué te pasa?- pregunto él bastante serio.

-Tengo miedo que alguna vez ya no me quieras- dijo ella, casi a punto de llorar.

-Eso no pasara nunca- le confirmo él mientras la abrazaba y se terminaba de acostar con ella a su lado- es imposible que deje de amarte, te lo aseguro.

-Abrázame Draco Malfoy, abrázame fuerte- fue lo único que dijo Hermione. Mientras él la volvía a besar intensamente, antes de hacerla completamente suya, como siempre, uniéndose a ella de una manera tan física como espiritual.

Hola veo que todos estan ocupados, pero bueno igual publicare todos los dias je je je je je. Les posteo un video como siempre, este se llama Supernatural Superserius, del nuevo disco de REM, Accelerated, muy adecuado para este capitulo. je je je je

5 comentarios

  1. estoy ocupada,resfriada,podrida del trabajo ,pero aun asi te leo jos …….muy buen cap.jajjajaj
    besos
    fiona


  2. Si ocupada, medio dormida, pero aun si leo,😀
    Elie, mm… Esa chica me intriga… tengo mi imgaen mental de ella, mas o menos como la ”Ginny mala” que dibujo Prongsie
    En cuanto a Jamie, ya te dije que me encanta ella!!
    Es simplemente genial esa chica!
    El pacto… todo dark… oscuro… daba miedo… al igual que Draco mirando con odio y decepcion a Herms…😦

    Love
    Ginny


  3. noooo
    que pasaraaa?
    enserio malfooy yano la va a quereer eso noooo porfavoor noo!

    bueno joos ya volvii y estooy feliz de volver a leer tu ficcc

    saludoss

    leere el otro cap jeje


  4. si me dio miedo al principio con todo lo q escribiste y como lo lei ya tarde pues me dio mas miedo bueno la historia esta genial ya quiero seguir leyendo bueno .mil besos de chocolate adios



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