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Capitulo 30 LA BODA

Hola como estan…….Bueno SI, voy a publicar diario, hasta el capitulo 7, je je je je. Ahora sigamos con mi obseccion, las fotos. Cuando me imagine a Bill Weasley (es decir cuando me estaba construyendo el personaje), no tenia una idea mental precisa de él, sobre todo por el asunto de las cicatrices. Sin embargo, encontre unas fotos de un gran cantante por ahi, latinoamericano, que no es pelirrojo, y bueno digamos que la mirada de JUANES era justo lo que estaba buscando. Por supuesto tambien ayudo el hecho de que tuviese esa expresión en la cara y ademas el cabello largo, je je je je je . DENLE PLAY (esto me lo copie de mi amiga MAD ARISTOCRAT)

Una torre se alzaba solitaria, en medio del cuerpo de agua furioso que en ese momento era el Mar del Norte. Las olas chocaban contra sus muros, indómitas, salvajes. El cielo lucia opaco y gris. Sin embargo a pesar de la apariencia lúgubre del lugar, la ausencia de los Dementores, quienes por años custodiaron Azkaban, hacia que esta ahora solo fuese una prisión mágica y no un agujero infernal. Bill Weasley había obtenido el permiso necesario para hablar con Fenrir Grayback, gracias a las influencias de Harry, quien no sabía el propósito de esa visita, pero en deferencia a su cuñado, hizo todo lo posible para que se diera la entrevista.

Bill caminaba acompañado de dos guardias por los estrechos corredores de Azkaban. De vez en cuando algún preso se asomaba entre los barrotes, pero la gran mayoría permanecían ocultos en las sombras, Bill no reconoció a nadie en especial. El lugar era bastante silencioso, ya nadie gritaba como sucedía cuando los Dementores vigilaban la cárcel, en ese momento todos lo presos parecían bastante tranquilos. “Demasiado quizás”, se dijo mentalmente Bill, quien a pesar de todo tenia una sensación claustrofobica al recorrer el lugar.

Bajaron unas escaleras de caracol y de pronto se encontraron frente a una puerta, con un letrero que tenia manuscrito con letras rosadas de aspecto infantil “Sección de Aislamiento”, Bill no pudo evitar una sonrisa irónica, en Azkaban definitivamente tenían unas ideas bastante retorcidas para algunas cosas. Abrieron la puerta con un hechizo, Bill entro, los dos guardianes cerraron la puerta tras él, permaneciendo afuera. Quien se atrevia a visitar a un mortifago y mas si este era un Hombre lobo, iba por su cuenta y riesgo.

Bill camino despacio, cauteloso y con bastante temor. Sentía renacer el miedo que le provocaba el recuerdo del ataque al cual había sido sometido años atrás, justamente por el hombre a quien venia a buscar. La celda de Greyback, con sus largos barrotes de metal, estaba al final del corredor. Una sola apertura en el techo, un tragaluz, era lo que brindaba algo de iluminación a la estancia. Frente a la reja de la celda, vio un banco pequeño que supuso seria para él. Bill escucho un gruñido y se estremeció, sin embargo había ido hasta allá para aclarar una duda y no se echaría hacia atrás pasara lo que pasara.

Bill se sentó y trato de penetrar con sus ojos la oscuridad de la celda, pero era demasiado densa, escucho movimientos dentro de ella, como algo arrastrándose en el suelo, pudo respirar la descarga de feromonas del lobo, y una excitación asesina lleno el ambiente. Él ya lo había olido, estaba seguro de eso.

-Grayback- grito Bill de pronto, captando su atención.

Fenrir Grayback salto desde su escondite en la penumbra de la celda, chocando contra la reja, gruñendo y aullando. Bill de la impresión se cayo del banco, tratando de apartarse de la mano que había salido desde los barrotes, peluda, con las uñas sucias, que trataba en vano de alcanzarlo. Fenrir Grayback no estaba transformado, sin embargo tenia bastantes vellos en los brazos, en su cara lucia una barba descuidada y sucia, y sus ojos eran amarillos, brillantes, despiadados. Se calmo un poco y empezó a dar vueltas, a caminar de un lado a otro en el calabozo, mirando de vez en cuando a Bill.

-¿Quién eres tu?- Fenrir hablo con voz ronca-¿Qué quieres?

-Soy Bill Weasley, el hijo de Arthur Weasley- contesto Bill- Vine a hablar contigo.

-Nadie habla conmigo- dijo Greyback escupiendo, pensando, tratando de recordar :Bill, Bill Weasley, ¡claro!, el chico estupido que se le atravesó en la batalla de la torre de astronomía, aquella vez que mataron a Dumblendore, el hijo del traidor a la sangre Weasley, al que casi había matado, ¿Qué diablos quería?, ¿venganza tal vez?, porque si era así, él encantado, tenia tiempo que no disfrutaba de una buena pelea – Uhm, te recuerdo.

-¿Qué diablos me hiciste?- dijo Bill, tratando de imprimirle firmeza a su voz, era sobrecogedora la apariencia de Fenrir, muy intimidante. Bill trago grueso, él no quería convertirse en algo como lo que tenia ante sus ojos.

-Tu deberías estar muerto, no es mi culpa, hice todo lo posible por matarte, así que no es mi problema- dijo Fenrir, de nuevo gruñendo, le dirigió una mirada asesina – pero si quieres podemos resolver eso inmediatamente, estoy hambriento.

-No gracias- dijo Bill con un poco de sarcasmo, el susto inicial había pasado y se sentía mas confiado, después de todo, el hombrelobo estaba bien encerrado, luego añadió- ¿Qué pasara conmigo?

-Eso es algo que nadie sabe- esta vez Fenrir le mostró los dientes, amarillos, descuidados, en una sonrisa que mas bien era una mueca horrorosa – No estaba convertido cuando te mordí, generalmente se mueren después de que los toco, pero tu sobreviviste. No hay antecedentes, no he conocido a nadie como tu. Supongo que la luna no te afecta, ¿te has transformado?

-Nunca, pero necesito saber- pregunto Bill – ¿seré un hombre lobo?

-¿Qué has sentido?- esta vez Fenrir lo miraba suspicaz, recordaba sus primeras experiencias como hombre lobo, la fase de la negación ante lo inevitable. Después de eso nada fue igual para él, solo tuvo cada vez mas hambre, hambre de matar.

-Me he sentido a punto de perder el control- contesto Bill sinceramente sin que le quedase nada por dentro -¿voy a convertirme en hombre lobo?

Fenrir entonces tuvo un momento de lucidez, era posible que ese hombre y él, fuesen lo único que quedara de los licántropos. Su ejército de hombres lobos había sido arrasado en la última guerra, y Fenrir de alguna forma, había superado su compulsión de convertir a mas gente, ahora saborearía las delicias y la ventaja de ser único en su genero. De ahora en adelante solo mordería para matar, nada de conversiones inútiles, pero para ello había que salir de esa mugrosa prisión.

Se había dado cuenta que ya nadie se merecía ser como él, ningún hibrido licántropo había sido tan despiadado y cruel. Así como también, nadie tampoco le había recompensado sus empeños en tratar de crear un ejército, ni siquiera Voldemort. Y como le habían pagado sus iniciados, dejándose matar, como unos cachorros indefensos. También había otros que habían padecido de una moralidad asfixiante, como el imbecil de Remus Lupin, todos unos inútiles, todos ellos escoria. Pero este Weasley, sin duda era “especial”, tanto como él mismo, quizás los últimos de la ancestral raza. Los años en Azkaban le habían dado a Fenrir Grayback, sabiduría y algo de paciencia. Ya tendría de nuevo a ese hombre en sus manos. Después de que todo acabase, Fenrir de nuevo seria único.

-Eso es algo de lo cual no tengo la certeza absoluta- dijo Fenrir Grayback con voz profunda y grave, pero inesperadamente lucida, no estaba loco y nunca lo estaría. Verdaderamente, no tenia respuesta clara para esa pregunta, lo mejor era esperar a ver que curso tomaban los acontecimientos. Aunque estuviese encerrado en lo mas profundo de Azkaban, de alguna forma se enteraría si aparecía un nuevo hombre lobo en el mundo mágico, porque si había algo que los caracterizaba, era que jamás pasaban desapercibidos. Se mantuvo callado, Fenrir estaba sorprendido, el olor de Bill Weasley era muy característico, muy familiar, olor a furia reprimida, a algo peligroso. Tan peligroso como él mismo. Pero a la vez distinto, Fenrir reflexiono, ese hombre era un ser incompleto, quizás tenia algunas características de hombre lobo, pero la gran pregunta era ¿seria un hombrelobo alguna vez?, eso era terreno desconocido para él.

-¿Es irreversible la imprimación?- entonces Bill pregunto lo que mas tenia acongojado su corazón. Lo de la transformación era una incógnita, pero los duendes de Gringotts había hecho algo por él, hacia muchos años. Habían tatuado su cuerpo con runas antiguas, conjuros de protección, que quizás pudiesen ayudarlo y eso no se lo revelaría a Grayback. Pero la imprimación era otro asunto – ¿No puedo hacer nada en relación a ello?

-Uhmmm- esta vez Fenrir rió con siniestras carcajadas, pudo oler el azoramiento del hombre – así que ya encontraste a tu hembra. Que gracioso, a mi me paso una vez, hermosa chica, muy deliciosa en verdad. Decidí matarla en lugar de aparearme con ella, fue igual de satisfactorio.

-No me has contestado- dijo Bill, ese hombre cada vez mas lo repugnaba, pero al mismo tiempo estaba sumergido en su conversación, sabia que si alguien era capaz de darle una respuesta, ese era Fenrir Grayback, el único Hombre lobo vivo sobre la faz de la tierra.

-Y tú no has entendido aun, Weasleay- dijo Fenrir mas serio y gruñendo, volvió a agitar la reja con inusitada fuerza- si quieres deshacerte de tu imprimación, tendrás que matarla, con tus propias manos.

Bill sintió su corazón latiendo con fuerza. Giro sobre sus propios pies y salio de ese lugar, mas perturbado de lo que había entrado. Más que nunca, al oír las últimas palabras de Fenrir Grayback, se lamento de ser lo que era.

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Noviembre

En Hogwarts, dos niños pelirrojos corrían hasta las márgenes del bosque prohibido, eran de segundo año, y a juzgar por los colores de sus corbatas, la niña era Ravenclaw y el niño Gryffindor.

Ambos eran hermanos y no solo eso, eran mellizos, sin embargo no podían ser más diferentes. Frederick Remus, alto para sus 12 años, desgarbado, pecoso y muy parecido físicamente a su padre, sin embargo su personalidad era una una fotocopia del difunto tío del cual había heredado su nombre, Fred Weasley.

Dora era delgada como su madre, su cabello rojo claro, casi rubio, contrastaba con sus ojos celestes. Era tímida, pero también muy inteligente. Su carácter era diferente al de Luna Lovegood, no era para nada excéntrica, mas bien bastante práctica, sin embargo muy perfeccionista y detallista, y era la única capaz de poner a Fred en su sitio, cuando era necesario. Como su tocaya odiaba su nombre, así que Fred se lo había cambiando a Nym, de Nymphadora. Había sido un éxito, desde hacia tres años, ya nadie la llamaba Dora.

-Fred estas seguro de que vamos por el camino correcto- pregunto Nym haciendo un mohín, mientras se quitaba ramitas y pedazos de musgo de su cabello, que se enredaba en los arbustos que tenían que apartar para poder caminar y seguir adelante.

-Otra duda, Doña Perfecta y te mando a dormir la siesta en tu torre- le dijo Fred avanzando entre las ramas, la tia Hermione les había dicho que la cabaña estaba a un kilómetro de la entrada sur del Bosque Prohibido, pero aun no veía nada.

-¿Dónde esta Teddy?- pregunto tímidamente Nym. Teddy Lupin estaba en Hogwarts al igual que ellos, solo que iba en 3er año.

-Huy, parece que mi hermanita esta enamorada- se burlo Fred, le encantaba poner en evidencia a Nym, cada vez que él la pinchaba con Teddy , ella se sonrojaba completamente, pero nunca se burlaba de ella en presencia de otros. Ante todo el colegio los gemelos Weasley´s eran un frente unido. Victoire Weasley, su prima iba en su mismo curso, era una Griffyndor, y era muy hermosa, de cabello rubio claro y ojos azules, Nym se sentía como un ratón mal vestido al lado de ella, ya había captado la atención de todos los chicos del colegio, incluyendo a Teddy, pero su aptitud de petulancia y superioridad hacían que Nym y Fred no se llevasen bien con ella. Además que Nym, que había visto como Teddy miraba a su prima, se estaba muriendo de los celos (en eso por lo menos era idéntica a Ron, podía envenenarse sola de los celos).

Después de un rato caminando, la encontraron, el refugio de la Tia Hermione, ella se los había dado de regalo a regañadientes, cuando cumplieron 12 años, en secreto, ya que ellos tenían “prohibido” ir al bosque prohibido. Fue tal la insistencia de Fred, que Hermione tuvo que ceder, con la condición de que solo irían de día. De hecho los hizo firmar un contrato mágico, en donde se especificaba que no irían a la cabaña de noche, bajo ningún concepto, bueno a menos que hubiese peligro de muerte, por lo menos antes de que tuvieran 17. Fred y Nym, sabían por boca de sus padres, que Hermione era una de las mejores brujas que había pasado por Hogwarts, así que ni en broma se atreverían a desobedecerla. Nym paseo alrededor de la casa.

-Es genial, y todo esto para nosotros dos- exclamo ella sonriendo. De pronto se sobresalto, Teddy Lupin había saltado de la rama de un árbol, cayendo justamente delante de ella. Teddy era un chico delgado, guapo, tan alto como Fred, ojos dorados y cabello castaño claro, que podía asumir diversos colores a voluntar.

Edward “Ted” Lupin era un metamorfomago, al igual que su madre Tonks. Pero era mucho mejor que ella, ya que lograba controlar la influencia de sus emociones en sus cambios de aspecto, pero solo lo hacia frente a sus amigos de la infancia, y en el colegio solo lo sabían los profesores. Tenía un carácter bastante peculiar, era bromista, inteligente, leal, llevaba una vida social envidiable, pero era muy reservado con su historia personal, nunca mencionaba a sus padres.

-Querrás decir para nosotros tres, Nym- dijo Teddy con una gran sonrisa que le dedico a su “prima” como la llamaba. Ambos se sonrojaron, se alejaron un poco uno de otro y desviaron sus miradas. Ninguno de los dos lo quería aceptar, pero se atraían extrañamente desde hacia un tiempo, pero ambos eran demasiado chicos todavía para pensar en ello. Además Teddy en su cabeza no tenia muy claro el asunto Victoire Weasley.

-No es justo, tú no firmaste nada- dijo ella inconforme. Teddy no había firmado el contrato, por lo cual no tenía restricciones. Quizás le caía bien Teddy, pero él no había hecho ningún sacrificio para estar ahí- Tia Hermione no las dio a Fred y a mi.

-Ya lo se, pero igual les hago el favor vigilando, además desde cuando ustedes dos son tan independientes para las travesuras- dijo Teddy, envarando su cuerpo, era bastante alto y delgado – acaso olvidan que yo los acompañe cuando llegaron a Hogwarts, que les he prestado el mapa del Merodeador que me regalo mi padrino, que le hemos hecho bromas juntos a Filch. Además logramos que Peeves se fuera del colegio, pusimos a vomitar babosas a la antipática de Alice Bulstrode, le escondimos el sombrero seleccionador a Mc Gonagall el mismo día de la selección, le hicimos bigotes al retrato de Snape mientras dormía. Fred, donde esta tu espíritu de compañerismo Griffyndor.

-Si Teddy, y también le robamos el inhalador a Darth Vader. Mi espíritu de compañerismo esta reservado para los Griffyndor´s, no para serpientes lloronas como tu- le dijo Fred, burlándose del tono solemne que había utilizado Teddy para exponer las razones por las cuales, él también debería ir a la cabaña.

Había sido una sorpresa para todo el mundo, pero Teddy Lupin, había sido escogido para la casa de Slytherin. La única que se alegro fue su abuela, Andrómeda Black, ya que como toda Black (aunque ella no compartía las creencias de sangre de su familia y se había casado con un sangre sucia) había ido a Slytherin. Todos los Black, excepto Sirius.

Harry refunfuño un poco y Ginny lo calmo diciéndole que Teddy era el producto de la crianza de su abuela, por lo que tenia rasgos muy Slytherin, sobre todp la astucia y el desprecio por las reglas. Pero Teddy se tomo muy en serio eso de romper las reglas. Solo en el primer año, llegaban tantas lechuzas de Hogwarts, que Andrómeda tuvo que mandarle un vociferador a Teddy en plena cena, con el comedor atestado de estudiantes, con lo cual se tranquilizo un poco. Y al llegar Fred y Nym al colegio un año después, el nuevo trío dorado de Hogwarts quedo completado. Y nunca fue mas cierto aquello de que “Dios los cría y el destino los junta”, habían roto mas reglas del colegio, que los Merodeadores, los antiguos gemelos “Weasley”, Harry, Ron y Hermione, y todos los Slytherin de la historia del colegio, lo mejor de todo era que nadie nunca se daba cuenta.

Pero había un detalle, ellos a diferencia de Harry, Ron y Hermione, nunca habían tenido que enfrentarse al mal.

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Pansy estaba en su habitación, terminando de arreglar su aspecto, lucia impresionante con su delicado vestido de novia, de escote recto y la falda cayendo sutilmente dibujando el contorno de sus caderas. Sus brazos estaban desnudos, solo llevaba el pequeño y sencillo anillo de compromiso de Nott en su mano, su cabello estaba recogido dejando al descubierto su largo y blanco cuello, tenia un maquillaje bien tenue, haciendo énfasis en sus ojos azules. El bouquet reposaba sobre la cómoda, eran lirios, la flor favorita de su madre. De pronto sintió un escalofrió conocido en su espalda, no miro en el espejo, simplemente volteo y lo vio, a él, la persona que mas desazón le producía en el mundo. ¿Como había llegado hasta allí?, estaban en un hotel en el Londres muggle, para no atraer la atención de la comunidad mágica.

-Luces muy guapa- le dijo Bill Weasley, mirándola con esos ojos oscuros como solo lo podía hacer él. No había olvidado lo hermosa que era “su perdición” como siempre le decía. Sin embargo hablo con rabia contenida

-¿Qué haces aquí?- dijo ella altanera, con molestia. Pansy podía ser dulce como la miel pero también amarga como la bilis. Sobretodo cuando algo se le salía de control. Y William Weasley lograba que ella perdiera su control

-Acompañe a Ron y a Luna, para que no se perdieran en el Londres muggle- aclaro Bill, sin moverse de su sitio, estaba un poco alejado de ella- Te molesta.

-Si- aclaro Pansy, pero su respuesta sonó como un gemido, él la intimidaba tanto que no podía respirar, ¿Qué tenia Bill Weasley que producía ese efecto en ella?, quería correr, alejarse de él, huir, pero sus músculos estaban paralizados y no se podía mover.

-¿Porque?- pregunto Bill.

-Me asustas- dijo ella sin pensarlo, pero era la verdad, agrego además- Tu mismo me dijiste que no me acercara.

-Lo dije y es cierto- de pronto Bill retomo su expresión de amargura, ir allí era un error, un maldito error, otro más para su lista, el más grande de todos. Un impulso lo llevo a adelantarse hasta ella, Pansy retrocedió y quedo atrapada entre el espejo y él. Empezó a temblar descontroladamente cuando Bill le dijo con la mas absoluta calma- Quería simplemente verte.

-Bien, ya me viste, vete- dijo Pansy, con voz vacilante. Bill se acerco mucho a ella, pero no la toco, Pansy de nuevo empezó a temblar, bajo los ojos instintivamente, pero se detuvo, no tenia porque sentirse así, diablos, ella no estaba haciendo nada malo, de nuevo levanto su mirada y clavo sus ojos azules en Bill.

-No quiero que me temas, no pienso dañarte- la respiración de Bill le daba completamente al rostro a Pansy, él era un poco mas alto que ella, pero no mucho. Era delgado, fibroso, tatuajes en los brazos y en sus manos, el cabello rojo oscuro cayéndole hasta los hombros, vestía con jeans, botas de piel de dragón, una camiseta y encima de todo una túnica gris oscuro. Conservaba las cicatrices en la cara, pero el tiempo las había disimulado bastante. Sus facciones eran muy hermosas, nariz aguileña, labios generosos, mentón cuadrado, pómulos altos, y unos ojos castaños oscuros feroces, la expresión de su miraba recordaba mas que sus cicatrices, su fatídico encuentro con Fenrir Grayback.

Bill le llevaba sus años a Pansy, pero una de las cosas que las mordida del hombrelobo le había cambiado, era el hecho que no envejecía al mismo ritmo que los demás, así que lucia bastante joven para su edad, Charlie, su hermano, que era dos años menor que él, ya tenia canas en su cabello y algunas arrugas en su rostro. Nunca entendió porque Lupin se veía tan viejo y miserable, seguramente era el dolor de dejarse llevar por su instinto asesino siendo un hombre tan sensible y amable, pero Bill Weasley tenia un carácter bastante complicado, era muy temperamental, aunque lo ocultaba bien y esa era la gran diferencia.

-Se que no me harías daño- dijo Pansy y esa afirmación salio de alguna parte de su cerebro como una absoluta certeza – No se porque, pero lo se.

Bill se acerco más y coloco su rostro al lado del de Pansy, sin tocarla. Se dedico a aspirar el aroma de ella, acerco su nariz al cuello, detrás de su oreja, Pansy cerro los ojos, ¡Él la estaba olfateando!, se sujeto contra las asas del gran espejo, si él seguía haciendo eso, ella se desmayaría allí mismo, era demasiado perturbador.

Bill cambio de posición y llevo su cara al rostro de Pansy, acercando peligrosamente sus labios a los de ella. Pansy lo sentía cerca pero no sabia que tanto, el aliento de él daba a su cara, de pronto sintió la respiración de Bill bajar por su cuello y por el inicio de sus senos, que estaban expuestos por el escote del vestido, las piernas de Pansy empezaron a temblar, ya no podía sostenerse y se desplomo.

Bill la sujeto por la cintura y la atrajo hacia su cuerpo, ella abrió los ojos y se encontró con los de él. En ese momento, una descarga eléctrica los recorrió a ambos, ella dejo de temblar y se hundió hasta lo más profundo de esa sensación y él también. Pansy estaba demasiado desconcertada ¿Qué diablos me esta pasando?, no pudo contener un gemido, Bill estaba impresionado por la reacción de ella, sintió escalofríos al escucharla gemir, ¿que era lo que le pasaba a ella?, porque si era lo mismo que él sentía, Dios se apiadara de ellos, iba a pecar con ella, de todas las formas imaginables y posibles.

-Me voy a casar. Amo a Theodore- dijo ella jadeando, todavía sin saber porque le estaba diciendo aquello, o era que se estaba convenciendo a si misma de su realidad, igual sonó como una advertencia, en el fondo ella había descifrado la mirada de Bill, era una mirada de deseo. Bill se contuvo, esa era su pared, ella se iba a casar con otro por amor, él tenía una familia, Fleur y las chicas, a las que quería entrañablemente. Valía realmente la pena destrozar tantas vidas, por una pasión inexplicable, que brotaba desde lo mas profundo de su instinto.

-Lo se y estarás bien con él- dijo Bill tranquilamente, aterrizando de nuevo en la cruel realidad de las circunstancias, pero así y todo, la apretó mas contra él y puso sus manos sobre la piel desnuda de la espalda de ella, una nueva descarga de electricidad la invadió entumeciendo su cuerpo, sus brazos colgaban lánguidos a los lados, inmóviles. Él subió una mano y le toco la mejilla y el cuello. El contacto de la caliente mano de Bill sobre su cuerpo, provoco que Pansy cerrara los ojos nuevamente, cuando este ceso ella los abrió, para de nuevo encontrarse los hambrientos ojos de Bill. Se aventuro a preguntar.

-¿Te molesta?- pregunto Pansy con duda, pero con voz firme.

-Si y mucho- gruño Bill acercando sus labios a los de ella, Pansy reacciono a tiempo y le dio un empujón, ella respiraba agitadamente y él también.

-No entiendo- dijo después de un largo rato mirándose- tu estas casado, no nos conocemos de nada, ¿Qué diablos quieres?

-No lo se- dijo lánguidamente Bill, pero era una mentira, claro que lo sabia, quería marcar ese cuerpo como suyo, poseerla hasta la inconciencia. Bill respiro profundo y continuo- Pansy, debo explicarte algo, quédate tranquila, no me acercare a ti, lo prometo.

-Esta bien, pero apresúrate, me esperan- dijo ella. Camino unos pasos alejándose de él, tomo su varita con las manos visiblemente temblorosas. Ante todo Pansy era una Slytherin, y los Slytherin no cedían terreno, no más del que ella había cedido esa noche.

-Fenrir Grayback me hizo esto- dijo Bill señalando las cicatrices de su cara- hace mas de 13 años. No estaba convertido en hombre lobo, así que no puedo transformarme, sin embargo tengo algún tipo de comportamiento lobuno. A los hombres lobos les ocurre algo llamado imprimación, ya casi no ocurre en los lobos actuales, bueno realmente el único que queda es el mismísimo Grayback. Es cuando encuentran a su pareja, por así decirlo, a su alma gemela. Cuando te vi la primera vez, corriendo en el hielo, en peligro, todas las demás mujeres desaparecieron para mí y solo quedaste tú. De hecho no se lo que es, pero es muy fuerte y de allí mi actitud, perdóname.

-¿Tu me quieres?- pregunto ella escéptica, un poco desubicada por lo que le había dicho Bill.

-No lo se, supongo que es una especie de atracción, pero no puedo explicártelo en detalles, hasta yo mismo tengo problemas para entenderlo- esta vez Bill hablaba suavemente en un susurro. Se sentía un poco avergonzado, pero quería aclarar las cosas con ella de una buena vez y por todas. Las palabras de Greyback lo habían dejado muy alterado

-¿Eres un hombre lobo?- pregunto Pansy un poco aterrada, procesando la información, en su mente resonaba la palabra “Hombrelobo” – eres peligroso.

-No soy un hombre lobo, no se si algún día lo seré y ¡SI!, soy peligroso, sobre todo para ti, pero no de la manera que estas pensando- dijo él tratando de hablar razonablemente y no asustarla mas de lo que debía estar – Lo siento, no volverá a suceder, fue una descortesía de mi parte tocarte.

-De hecho lo fue, Williann, pero ahora que te explicaste, estoy mas tranquila- Pansy suspiro, esa conversación era muy extraña, pero ya ella averiguaría mas adelante de que se trataba la imprimación. Lo que mas le preocupaba en esos momentos no era la reacción de él hacia ella, sino la suya hacia él – Si te controlas mejor, incluso podríamos ser amigos, conocidos, para mi es muy halagador que sientas que soy tu alma gemela.

-Gracias, lo haré, controlarme, no volveré a tocarte jamás- para Bill fue una sorpresa las palabras de Pansy, pensó que ella lo despreciaría por ser lo que era, pero no, mas bien, ella le estaba ofreciendo su amistad. Definitivamente esa chica era una persona muy amable y comprensiva, de alguna forma Pansy le estaba cayendo bien, la rabia que sentía hacia ella, hacia tiempo que había desaparecido, ahora hasta se sentía cómodo hablando de su problema con ella.

– Haz algo por mi y no tomes riesgos innecesarios, lo que hiciste en Suiza fue una estupidez- Pansy lo miro con sorpresa, ¿él la había seguido…………. a Suiza?, Bill se sintió obligado a agregar- digamos que soy muy sobre protector con la gente que me interesa.

Bill la había seguido, tenía un año haciéndolo, sabía todos los detalles de la vida diaria de Pansy Parkinson, pero habían cosas de ella que le parecían bastante intrigantes, como su poder, por ejemplo.

-De acuerdo- dijo ella, impaciente, se había tardado mucho y no quería que la encontrasen sola en su habitación con él, no quería dar explicaciones, si es que existía alguna explicación convincente para toda la situación. Volvió a mirarlo – Yo quiero a Nott, quiero que eso este bien claro, pertenezco solamente a Theo.

-Lo has dejado bien claro. Ah y por cierto, Felicidades- dijo Bill sin ocultar su molestia y sus celos, abrió la puerta y se fue caminando lentamente, por el pasillo.

Pansy al escuchar la puerta cerrarse, se le aflojaron todos los músculos y cayó de rodillas, se percato que tenía un aroma diferente sobre ella, almizclero, animal, el olor de él, respiro y cerro los ojos, entregándose a la multitud de sensaciones que ese aroma le producían. ¿Qué demonios estaba pasando?

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La recepción posterior a la boda fue una fiesta bien discreta, había muy pocos invitados. Pansy lucia radiante, feliz, estuvo todo el tiempo aferrando la mano de Nott, quien sonreía a todos, recordando la impresión que tuvo cuando la vio caminando hacia él, llevada del brazo por Draco. La madrina había sido Ginny, quien estaba hermosa con un vestido azul celeste, con los hombros descubiertos. El padrino fue Ron (Harry no quería ser padrino otra vez, era el padrino de Teddy y de Elie y le bastaba por los momentos).

Pansy estuvo muy nerviosa toda la ceremonia, incluso se tardo bastante para decir “Acepto”, pero Nott no se dio cuenta. Sin embargo alguien con la perspicacia suficiente para que no se le escapara el detalle, se preguntaba, porque demonios, al ir a buscarla en la habitación del hotel, había visto a Bill Weasley saliendo de la habitación de ella, irradiando rabia por los cuatro costados. Y porque había conseguido a Pansy de rodillas en el piso, casi a punto de llorar.

Sin embargo, durante la fiesta, Hermione se olvido del asunto que tanto la intrigaba y se dedico a disfrutar la velada, apoyando su cabeza en el hombro de Draco, quien tomaba un trago despreocupado. Ella llevaba un vestido color crema, muy sencillo, que dejaba al descubierto, sus bien torneadas piernas, Draco vestía de negro, como siempre. Esta vez había puesto cuidado en peinarse, usualmente dejaba que los mechones de cabello le taparan el rostro, era su nuevo estilo desaliñado sexy. Ninguno de los dos bailaba, nunca lo habían hecho y nunca lo harían, ellos eran bastante reservados ahora con sus demostraciones de cariño en público, si bailaban, uno pegado del otro, terminarían haciéndolo sobre la pista de baile, se atraían demasiado, como dos imanes con sus polos opuestos. Así que se sentaron en una mesa, charlando apaciblemente, a Draco le encantaba conversar con Hermione, era la mujer más inteligente que había conocido en su vida, y era suya, toda suya.

Quienes si bailaban, demostrando las habilidades adquiridas en 12 años de matrimonio, eran Ron y Luna, quien lucia impactante, con su cabello rubio recogido y un vestido rojo fuego, que combinaba con el cabello de su marido. Si bien tuvieron que superar muchas dudas y dificultades, eran un dúo dinámico, Ron la amaba entrañablemente y ella cada día estaba más loca por él. Era un matrimonio bien estrafalario, cariñosos pero no podían dejar de bromear uno del otro. Cuando termino el Vals, se acercaron a la mesa de Draco y Hermione. Ron se desarreglo el nudo de su corbata, por conveniencia habían decidió ir vestidos de muggles, se sentó frente a Draco, quien saco un cigarrillo, Ron se lo encendió con un dedo, intento fumarse uno pero nuevamente se atraganto, definitivamente fumar no era lo suyo.

-¿Recibieron el mensaje de McGonagall?- pregunto Ron a Draco.

-Quiere reunirse con todos, en mi casa- dijo Draco, quien estaba esperando que Harry fijara la fecha de la reunión. Las cosas últimamente en el mundo mágico eran de una calma absoluta, lo cual no presagiaba nada bueno.

-¿Cómo vas con la traducción?- le pregunto Ron esta vez a Hermione, ella le dedico una sonrisa y Draco hizo como si no hubiese visto nada, pero aun lo mataban los celos hacia Ron. Sus delgados labios se convirtieron en una línea recta.

-Ya casi termino, pero esperare para contárselos a todos- dijo Hermione, tomándole la mano a Draco fuertemente debajo de la mesa, para que dejara de hacer pucheros- El profesor Dumblendore me esta ayudando a descifrarlo, es todo un rompecabezas, no entiendo nada de nada. Del proyecto Somaya no dice una palabra.

-Hola- dijeron Harry y Ginny saludando, Luna que iba detrás de ellos hizo el intento de sentarse en una silla al lado de Ron, pero él la tomo de la cintura y la sentó sobre sus piernas.

-¿Cómo están Fred y Nym?- pregunto Hermione, contenta de que el matrimonio de Ron y Luna en apariencia al menos lucia fenomenal.

-Ya sabes Herms, son demasiados hiperactivos y ya están en esa edad- dijo Luna con una sonrisa en el rostro, sus bebes eran ya unos chicos adolescentes y ella todavía era una mujer joven, era la mejor amiga de sus hijos, Ron era un poco mas estricto con ellos.

-¿A que te refieres?- pregunto Ron ceñudo.

-Que son todos unos adolescentes, pronto vendrá Fred con una novia y lo mismo Nym- dijo Luna con tono despreocupado.

-Lo mato- dijo Ron. Ginny , Luna y Hermione lo miraron con reproche- Nym es mi bebe, no dejare que ningún idiota le ponga un dedo encima.

-León juzga por su condición- fue lo único que dijo Draco. Hermione lo piso con el tacón de sus zapatos fuertemente, él dio un gemido de dolor, la miro con gesto de dolor y le dijo- Es cierto.

-¿Ya veras cuando Elie crezca y te suelte que tiene un novio?- Ron definitivamente había hecho caso omiso al comentario de Draco, ardía en furia imaginando a Nym con un novio.

-Creo que Hermione y yo estamos bastante claros en ese tema- Draco de pronto miro duramente a Hermione, ella le sostuvo la mirada, una de las cosas que les había dicho Dumblendore era que las videntes permanecían vírgenes, para no perder su poder. Era un motivo de discusión constante entre ellos. Draco quería que su hija fuese libre de escoger su destino, pero Hermione insistía que la profecía debía cumplirse y Elie era nombrada en ella como vidente. No sabían cuanto tiempo se tardaría la guerra en iniciarse, podían ser muchos años.

-Como esta Teddy- pregunto Hermione para escapar del tema anterior, nadie sabía que Elie era una vidente, por su seguridad, lo develarían en el momento justo. Sintió la mano de Draco, deslizarse de la suya, él estaba molesto y ella lo sabía

-Andrómeda me dijo que ya no causa tantos problemas en Hogwarts- dijo Harry con una sonrisa maliciosa- al parecer se había tomado muy en serio, ser un Slytherin.

-¿Es tu primo? No Draco- dijo Hermione de pronto recordando el hecho de que Tonks y Draco habían sido primos hermanos.

-Si, lo trato muy poco, quizás deberíamos invitarlo a la casa, Herms- dijo Draco. Tratando de agradar a Hermione, le tomo nuevamente la mano debajo de la mesa. Ese chico, al igual que él, era lo único que quedaba de la familia Black, así que debía apoyarlo

-Pueden ir también Fred y Nym, están locos por ver a Elie- pregunto Luna- además son muy amigos de Teddy.

-Por supuesto Luna, arreglen todo para el próximo fin de semana, te prometo que los mantendré ocupados- dijo Hermione, los gemelos de Ron, eran demasiado traviesos y ella los adoraba.

-Malfoy entonces esta decidido, ese día nos reuniremos todos, llevare a Teddy- dijo finalmente Harry que había permanecido pensativo durante toda la conversación de sus amigos.

Entonces escucho a Nott gritando.

-La Sra. Nott quiere partir el pastel, tenemos que cumplir con nuestras obligaciones maritales- todo el mundo rió a carcajadas. Nott le dio un beso apasionado a Pansy quien le correspondió enredando sus brazos en el cuello, al cesar el beso, las miradas de Hermione y ella se encontraron, Pansy desvió la suya, con expresión apenada. Hermione la siguió mirando, algo estaba muy raro.

Bueno y aqui de nuevo, JUANES, mi inspiración para escribir a Bill Weasley, uno de los personajes a quien le tengo mas cariño, en este fic. La razón, sigan leyendo…………………………………..

8 comentarios

  1. “iba a pecar con ella,de todas las formas imaginables…”este cap es muuuuy perturbador !!


  2. muuuuyy bueen capituloo jooos!
    la foto de juanes me encanto
    y si me lo llegue a imaginar asi cuando estaba con pansy!
    lo que me intriga esque, Bill llegara a transformarse?
    bueno supongo que tendre que esperar!

    buenoo muchoss saludosss!


  3. una pregunta jooos
    tambien publicas en fanficion verdad!
    lo acabo de encontrar!!


  4. No puedo leer ahorita Jos, no estoy de humor, mañana, promesa!
    Paso y te comento ambos caps??
    Vale?
    Faby…

    Love
    Ginny


  5. quiero un bil asiiiiiiiiiiiiiiiii, le salto encima yoooo,jajajjaja , muy buen cap , esta entre mis favoritos me hace estremecer!!!!!!!!!!!!
    dios ya hiperventile!
    besos
    fiona


  6. Bill y Pansy??
    o.O
    Que pareja mas extraña!!
    xD
    Se casaron y Ginny es la madrina, que bello!
    Es Bill no-pelrojo, jajajaja, nunca lo habia pensado!
    Bill va a transformarse??
    Quiero que se transforme!
    (Que masoquista soy, jeje)
    Entiendo porque a el le atre Pansy… pero porque a ella le atrae el?
    Duda de Nott?

    Love
    Ginny


  7. Ya sabia yo que Bill habia imprimado de Pansy! Y justo va a decirselo el dia de la boda! No se yo si podran resistirse a la tentacion xD pero bueno, casarse se caso(aunque parece que dudo un pelin).

    Asi que la nueva generacion salio bastante traviesa! sobre todo Ted! Eso me gusta.

    Por cierto,Draco con el pelo largo tiene que estar sexy si xDD

    Un saludo!



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