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Capitulo 29 POLARIS II EL DESTINO Y LA TRIADA

Los Cuervos………………………………………

Berlin, abril de 1945

El sonido de las bombas estallando contra los edificios era atronador. El panorama era de una destrucción total, la que había sido una bella ciudad, el orgullo del III Reich, estaba literalmente en ruinas. Un hombre joven, alto de cabello castaño claro y ojos negros como el carbón, caminaba entre las escombros. En una mano tenia una pistola, una Luger, la famosa pistola del ejercitio  aleman, y en la otra una varita. Su piel pálida destacaba sobre el siniestro uniforme negro que portaba, miraba hacia todos lados, buscando alguna salida de la trampa en donde se encontraban. Detrás de él, cuatro hombres rubios, igualmente vestidos de negro, lo seguían. El odio y el fanatismo brillaban en sus ojos, tenían una estaca en donde llevaban, a modo de estandarte, una cabeza humana. Caminaban tranquilos entre los escombros.

Estaban cercados, lo sabían. Los ingleses ya habían pasado el rió, los rusos se acercaban por el este y los americanos simplemente esperaban, en el sur, como buitres, las sobras que dejarían los rusos, que de paso no seria mucho. La perspectiva de que las tropas rusas lo encontraran no le gustaba para nada, menos tomando en cuenta que también había magos en ellas. Las tropas soviéticas ardían de sed de venganza y para ellos no era un secreto a quienes estaban buscando, a los Einsantzgruppen, losDeathcrows. La palabra resonó en la mente de Malcom Scythale, “ Yo soy el mejor Deathcrow que existe y no moriré”, los cuervos les decian los rusos. En ese momento maldijo la brillante idea de su jefe de lanzar un hechizo anti-aparición en Berlín, estaban tan atrapados como ratas en un túnel inundado de agua. El Fuhrer estaba muerto, bastante muerto a su parecer, él mismo se había encargado de incinerar el cadáver. “Maldito muggle loco” de nuevo Malcom Scythale maldijo, “debimos asumir el control antes, ahora todo perdido”.

De pronto oyó un mortero disparando. Le hizo una seña a sus compañeros y se protegieron contra el muro de un edificio semi-derruido. Pronto el sonido del estallido llego a sus oídos y el humo le hizo cosquillas en su garganta.

-Hedder- grito Scythale.

-Si , capitán- exclamo un hombre , con voz gruesa y siniestra.

-Quiero que te adelantes y me cubras el paso- grito Scythale. Ni modo, tendrían que pasar y rodear el hueco que había dejado el mortero. A Hedder no le gusto mucho la idea pero no tuvo tiempo de replicar cuando Scythale, rápidamente le lanzo la maldición imperius. Los ojos de Hedder se desenfocaron y camino hacia delante, Malcom espero pacientemente, los sonidos de ametralladora llenaron el ambiente y pudo ver la cabeza de Hedder volando en mil pedazos al recibir los impactos de los proyectiles. “Perfecto” pensó Malcom, “ahora se donde están”.

-Los tienes – entonces Malcom Scythale hablo en un susurro al hombre de su derecha, un hombre maduro con ojos azules casi trasparentes, que apunto con su varita dos edificios e hizo un gesto afirmativo- Hazlo, no tenemos todo el día.

Bombarda– grito el hombre, al lanzar el hechizo, los dos edificios estallaron y se derrumbaron. La vibración de la onda de choque casi los lanza al suelo. Scythale vio al hombre a su derecha, con sangre saliéndole de ambos oídos, al parecer se había perforado los tímpanos.

Avada Kedavra– susurro Scythale y un rayo verde salio de su varita. El hombre cayó pesadamente en el piso, los otros dos que quedaban miraron el cadáver inexpresivamente y se encogieron de hombros. Habían entendido el mensaje, en plena batalla los sordos no hacen mas que estorbar. Además en esas condiciones, menos son mas. Solo quedaban tres Deathcrows, ellos precisamente ellos, serian los que saldrían de ese infierno en la tierra.

Caminaron cautelosamente entre lo que quedaba del edificio. Alrededor había tierra, pedazos de muebles, pedazos de seres humanos, metal retorcido, madera. Aparentemente estaban fuera de peligro. Uno de los Deathcrows se detuvo, había descubierto el cadáver intacto de una chica de 16 años. El hombre miraba con deseo reprimido el cadáver, se paso la lengua por la boca. Malcom Scythale se detuvo y miro al hombre, con una expresión de hastió dibujada en su cara.

-Wilhen, no puedes esperar a salir de aquí, tendrás todas las que quieras- dijo suavemente Malcom Scythale con esa vocecita tan particular, tan calmada- No tenemos tiempo.

-Me gusta, es rubia- dijo Wilhen mirando a la chica, que tenia sus ojos verdes desenfocados mirando al vació.

-Tienes cinco minutos- contesto Scythale, se alejo un poco para no ser testigo de la desagradable escena que iba a suceder. No por asco, sino por darle un poco de “privacidad” a su compañero.

-Que obsesión con las rubias y mas si están muertas- bromeo el otro Deathcrow, el que llevaba el siniestro estandarte.

-Le gustan porque están quietas, aunque con gusto le cedería a mi querida esposa, no vería la diferencia. Seguro que hasta lo disfrutaría mas con esa maldita frígida. Un día de estos me desharé de ella, no tiene ningún sentido guardar las apariencias a estas alturas- contesto Malcom Scythale agitando una mano en el aire en un gesto condescendiente. Parte de su buen desempeño como capitán, era permitirle a sus hombres alguna ocasional “diversión” y esa particularidad suya le había valido permanecer vivo “hasta los momentos” pensó. Miro su reloj de muñeca, le iba a dar exactamente 5 minutos, descontándose el tiempo que había invertido en la conversación.

Pasaron cinco minutos y Wilhen regreso con una endemoniada cara de satisfacción.

-Bien, andando, nos esperan- contesto Scythale.

Finalmente llegaron al nido de las águilas, el cuartel general del Ejercito Alemán.  Al parecer todos los pajarracos habían huido, porque estaba completamente abandonado. El antaño reluciente piso de mármol, ahora estaba sucio completamente cubierto de sangre, habían documentos tirados por todos lados. Malcom Scythale subió tranquilamente las escaleras de caracol del Lobby. En la lejanía se escuchaban los cañones, cerca, cada vez mas cerca. Camino un largo corredor y se situó delante de una gran puerta de roble. La puerta se abrió sola, Malcom camino hasta entrar a una gran estancia, que por su orden y pulcritud contrastaba con el desorden del exterior. Un hombre canoso, vestido con uniforme gris y una gran túnica sobres sus hombros, contemplaba el fuego de la chimenea.

– Malcom, sigues vivo, que noticias me traes- dijo el hombre sin mirarlo.

-Hittler se suicido, el muy cobarde. Los aliados ya tienen el control en Berlín, hemos perdido la guerra- dijo Malcom todavía haciendo su saludo militar- Su Excelencia, le dije que era un error dejar esto en manos de los muggles.

-Se hizo de esa forma por el “bien mayor” Malcom, todavía no has entendido- dijo el hombre apartándose de la chimenea. Sobre su escritorio estaba depositada una varita, muy corta. El hombre la tomo entre sus manos y la agito varias veces, una luz dorada salio de ella- He levantado el hechizo anti-desaparicion, tú y lo que queda de los Deathcrows deben dispersarse. Busca a ese joven, el tal Riddle, si es tan bueno como dices, es perfecto para el proyecto, Los Oscuros me han informado que tú serás mi reemplazo, Scythale. De ti depende todo y no cometas mis mismos errores. No lo apresures, tienes mas de 30 años para preparar todo.

-No lo haré Maestro, la paciencia es una virtud que poseo- dijo Malcom haciendo una reverencia- ¿Qué pasara con Ud?.

El hombre canoso sonrió , en sus ojos azules de pronto se vislumbro un destello.

-Esperare a Dumblendore, tenemos una cuenta pendiente. Recuerda el momento justo para regresarme Malcom, no lo precipites. Mientras tanto tienes a Riddle- dijo con voz afectada el hombre de cabello canoso.

– Gerda – grito de pronto el hombre con bastante impaciencia, algo que no había demostrado hasta los momentos. Su semblante cambio, de alguna forma había adoptado una actitud mas natural, mas humana.

Una niña de 10 años apareció de una puerta, vestía con sobriedad, y lucia bastante palida y asustada. Malcom reconoció a la hija de su jefe, la prometida del conde Metzger, se adelanto y le beso una mano. La chica tembló y en su cara apareció una expresión de asco, sabia lo que hacia ese hombre y a ella le daba pánico que él la tocara.

-Gerda querida, Malcom te llevara contigo hasta Metzger. Estarán bien en Hungria, por un tiempo. No olvides tu promesa- dijo el Hombre de cabello canoso, hablando como un padre afectuoso y estricto.

A Malcom no le sorprendió el cambio de personalidad, eso era algo que él también hacia, adoptar diferentes personalidades dependiendo de la situación, con la finalidad de hacer sentir cómodas a sus victimas. Esa habilidad se denominaba “simpático”, una de las tantas cosas que había aprendido en sus años con la Orden Oscura. Y que tendría que utilizar para el proyecto Somaya, habría que seducir al muchacho, a Tom Riddle y conducirlo por la via de las tinieblas. Pero no enseñaria las Reliquias, las Reliquias de la Muerte era potestad de los oscuros, ya que de la oscuridad habian venido.

-Si padre – la niña bajo la cabeza. No había señal de dolor en su cara, la existencia de su padre había sido una sorpresa, no tuvo tiempo de conocerlo y menos de apreciarlo, pero si había vivido en carne propia, la experiencia de ser la hija del hombre mas temido de Alemania, después del Fuhrer, por supuesto. Gerda era una niña pero, era ambiciosa, su padre la había dado la oportunidad de ser tan rica, como ni en sus sueños lo había imaginado. Así que estaba dispuesta a cumplir cualquier promesa, hasta entregar a sus propios descendientes a la Orden.

Con un movimiento de varita, Malcom Scythale desapareció de la estancia con la niña, dejando solo, en esa gran habitación, a unos de los magos tenebrosos más poderosos de todos los tiempos. Que esperaba nostálgico y ansioso su batalla final con Albus Dumblendore. Una batalla que, más que ninguna otra cosa, era un asunto personal.

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En estos momentos, en la actualidad.

Tres jóvenes caminaban pesadamente por la pendiente de una montaña cubierta de nieve. No había sido mala idea, pasar las vacaciones en Suiza, lo único malo era que habían decidido ir juntos. Nott pensaba que era una soberana estupidez, las parejas necesitan privacidad.  Ni modo, Pansy y Ginny eran demasiado tercas, así que, que mas daba, allí estaban. Si bien era un hombre del norte y le encantaba la nieve, subir una montaña a pie no cuadraba muy bien con su concepto de diversión. Cuando finalmente llegaron a la cima, un sonriente Harry los esperaba sentado en una silla para tomar el sol, con las piernas cruzadas. Tenia una hora esperándolos, solo,  como Ginny se mareaba volando en brazos de él, ella decidió caminar..

-Una mas de tus brillantes ideas Potter y te mato- escupió jadeando Nott. Estaba un poco fuera de forma, y la culpa la tenia Pansy, que cocinaba como los dioses. Pansy y Nott tenían viviendo juntos alrededor de año y medio, en el antiguo departamento de Draco Malfoy, en Londres, esperando el permiso del ministerio para casarse, finalmente lo harían en dos semanas. Draco había decidido mudarse a Dover, en los acantilados, cerca del mar, con Hermione y la beba.

-No seas tan aguafiestas Theo, ya veras que te divertirás, ya Pansy me dijo que te encanta, así que aquí esta mi sorpresa- dijo Harry moviendo su varita y apareciendo cuatro tablas de Snowboard. Theodore sonrió de alegría y miro la pendiente de la montaña que era bastante inclinada.

-Fantástico- dijo Nott con sus ojitos azules brillando de excitación. Le encantaba el snowboard, a su juicio, junto a los barcos y la música rock, eran el mejor invento muggle de todos los tiempos.

Ginny y Pansy sonrieron. Iban vestidas igual, con abrigos color blanco y lentes de esquiador. Todos tomaron las snowboard. Pansy le había dado unas clases a Ginny, pero ella por precaución sostenía su varita fuertemente, por si caía, igual sabia que llegaría de ultima.

Harry y Theo fueron los primeros en salir, bajando rápidamente por la pendiente. Las tablas tomaban cada vez mayor velocidad, e iban haciendo zigzag, cruzándose esporádicamente.

-Wow- grito Nott, de pronto vio una cornisa y salto cayendo sobre el suelo limpiamente, siguiendo su deslizamiento hacia abajo.

Harry salto sobre la cornisa. Se inclino, tomo la tabla con una mano y dio una vuelta en el aire, rapidísimo y volando como era su costumbre. Nunca había practicado snowboard, pero tenia los reflejos necesarios para no caerse y además de eso, en caso necesario, él podía volar. Cayó también sobre la nieve sin perder el equilibrio. Ginny evito la cornisa, pero Pansy salto sobre ella, posándose tranquilamente sobre la nieve.

Pansy al igual que todos los cinco elementos, había adquirido bastante agilidad. No podía compararse con Draco y Harry, que eran tan rápidos, que sus movimientos no eran percibidos por la vista humana, además del pequeño detalle de que Harry volaba. Sin embargo probablemente Ron , Theo y ella, eventualmente serian tan rápidos como ellos. Pansy siguió su descenso.

Harry casi alcanzaba a Nott , los dos iban veloces bajando la montaña. De pronto Nott vio un precipicio y se lanzo en él. Harry lo siguió,  tomo la tabla con una mano y pareció volar , con los brazos extendidos, al acercarse al piso, se volvió a montar en la tabla. Pansy se detuvo abruptamente y logro atajar a Ginny. Vio como Harry hacia malabarismos en el aire y caía de nuevo sobre el piso. Pero mientras, Nott le había sacado bastante ventaja.

-Están bien- pregunto Ginny, con los ojos cerrados, siempre se ponía algo inquieta viendo a Harry hacer tonterías como esas en le aire y sin escoba.

-Claro que si, ven, bajemos por el otro lado- dijo Pansy divertida. Harry podría volar, pero su Nott era demasiado bueno con los deportes de invierno.

Después de una hora, habían llegado al pie de la montaña. Nott había vencido a Harry por un pelo y estaba saltando de la alegría. Pansy llego y se abrazo con él, tomándole la cara con las manos y besándolo con pasión. Theo se tranquilizo y la abrazo, metiendo su mano debajo del abrigo de ella, para sentir el calor de Pansy, ella se estremeció y lo beso más ardorosamente.

Ginny llego a donde estaba Harry, y lo beso con cariño.

-Ejemm- dijo Harry después de un rato- porque mejor no regresamos a la cabaña, ustedes dos están un poquito…….impacientes.

-Esta vez estoy totalmente de acuerdo, Harry- dijo Theodore riéndose, deshaciéndose de su abrazo con Pansy.

Al llegar a la cabaña, las dos parejas se fueron a su habitación. Harry llego a su cuarto y se acostó en su cama, con los brazos cruzados sobre la cabeza, estaba realmente cansado.  Sus ojos se cerraron y fue cuando, sintió la calidez de unos labios contra los suyos y unos cabellos haciéndole cosquillas en su cara. No abrió los ojos, enseguida poso sus manos en el delgado cuerpo que tenia sobre él, intentando adivinar que tendría puesto su esposa, en ese momento. Pudo notar una franelilla de tiros delgados, bajo sus manos hasta el borde de la franelilla esperando encontrar…….”Diablos”, no había absolutamente nada en las caderas de Ginny, ella no traía puesto NADA, “oh Dios, oh Dios”, mejor no abría los ojos, porque sino……”oh Dios”, no entendía porque ella le hacia esas cosas.

“No es tiempo para pensar Potter “, se dijo a sí mismo, así que bajo sus manos para tocar suavemente justamente en el sitio que a él le encantaba y que a ella le gustaba mas aún. Harry profundizo el beso y sintió a Ginny retorciéndose de placer encima de él , de pronto sintió las manos de Ginny sobre la cremallera del pantalón y sin poder aguantar mas la tomo de las caderas y la sentó sobre él “Oh , Dios”, ahora la mente de Harry daba vueltas. Todo iba muy bien, cada movimiento de ella, lo llevaba a un nuevo nivel de éxtasis y de pronto……..la magia del momento desapareció.

-Harry – grito Nott desde el otro lado de la puerta.

-Maldición – dijeron al unísono Ginny y Harry separandose. No había nada que hacer el momento se había desvanecido, nada como una interrupción inoportuna para borrar todo rastro de pasión. Ella se levanto y se acostó a un lado de la cama, con cara de exasperación, cubriéndose con las sabanas, y Harry se levanto, subiéndose sus pantalones, cuando miro a su hemisferio sur, lo comprobó, “su magia” había desaparecido.

-¿Y ahora que pasa? – dijo Harry abriendo la puerta y apoyando su cabeza en el marco. Estaba bastante sonrojado y lo sabia, pero al diablo, Nott era lo suficiente astuto para saber lo que había interrumpido.

-Mensaje urgente de Mc Gonagall y no me mires así, que yo no estaba jugando ajedrez con Pansy precisamente- le gruño Nott, quien lucia mas molesto que él.

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-Levántate Hermione- dijo Draco con voz autoritaria- Inténtalo otra vez.

En una gran estancia, con piso de madera y abundantes espejos en las paredes,Hermione estaba tirada en el piso, con la cara contra el suelo. Las gotas de sudor corrían por su cara, le dolía uno y cada uno de los músculos de su cuerpo, en una mano tenia una espada y en la otra su varita. Ya llevaban dos horas en lo mismo, y si bien ella había mejorado muchísimo, no podía competir con la velocidad de Draco. Él intentaba hacerla razonar. Sin embargo, ella si le encontraba la necesidad y la importancia, a tanto entrenamiento.

-Esta bien- Hermione se levanto, y se puso en guardia de nuevo. Llevaba su cabello recogido en una trenza sobre la espalda, vestía simplemente un traje deportivo de algodón, que se ajustaba en su cintura, sobre el pecho llevaba un protector a insistencia de Draco. Todavía le daba pecho a su hija, así que los tenia muy sensibles. Draco la miro inexpresivo, vestía de negro. Ahora llevaba el cabello largo, rubio clarísimo, recogido en una coleta pero algunos mechones rebeldes le ocultaban el rostro, sus ojos grises la miraban expectante. De su mano, una espada, no la de Griffyndor ( era una ofenza utilizar la espada de Griffyndor en un entrenamiento). Él tomo la espada con las dos manos y se fue contra ella, con fuerza calculada.

Hermione logro golpear su espada contra la de Draco rechazando el golpe. Intento patearlo, pero él fue mas rápido, tomo su pierna, y la giro hacia un lado, con bastante fuerza, logrando que ella diera una vuelta en el aire y cayera de nuevo sobre el piso. Se golpeo la cabeza.

-Auch- dijo Hermione, tenía cerrados los ojos del dolor. Ella había cometido el mismo error de siempre.

-Herms- esta vez la voz de Draco sonaba dulce, Hermione sintió las manos de él revisándole la cabeza, palpándosela- ¿Estas bien?.

-Si, hagámoslo otra vez, quiero patearte el trasero- dijo ella molesta por haber perdido de nuevo.

-Después no digas que no te lo advertí- dijo Draco sonriendo de lado, volviendo a su sitio.

Esta vez fue Hermione la que ataco, manejaba la espada con bastante destreza, Draco con una sola mano , una y otra vez, desviaba los golpes de ella, Hermione aprovecho un descuido y le pateo el pecho. Draco sintió el golpe en su tórax y perdió el equilibrio momentáneamente pero salto hacia atrás y se movió rapidísimo hacia un lado de ella , Hermione le adivino la treta y lo esquivo, pero él logro despojarla de su espada y Hermione esgrimió su varita lanzándole un Petrificus Totalis. Draco movió la mano e hizo un encantamiento escudo.  Ella no iba ceder, después de que Draco desapareciera el hechizo, se lanzo sobre él, para patearlo. Draco le volvió a tomar la pierna, la giro y Hermione cayo de nuevo, boca abajo golpeándose la frente y un brazo. Trato de levantarse, pero esta vez gimió de dolor, se había fracturado la muñeca.

Draco se arrodillo, lucia muy serio, apretaba los labios. Tomo la mano de Hermione delicadamente y murmuro “Episkeyo”, el hueso roto volvió a su lugar.Seguidamente la ayudo a incorporarse.

-Creo que basta por hoy- dijo Draco serio, taladrándola con la mirada, y sujetándola por la cintura.

-Pero…..- Hermione iba a protestar, pero se callo ante la mirada de reproche de él – Iré a tomar un baño y después a alimentar a Elie.

-Perdóname- le dijo Draco, sujetándola tan fuerte, que sin duda a ella le quedarían marcas en los brazos. Él se acerco y le dio un beso corto en los labios. Hermione sintió sus mejillas encenderse, siempre le pasaba lo mismo, como si fuera una quinceañera con su primer beso – A veces siento que estoy siendo muy duro contigo.

-Draco, fue mi idea, tengo que aprenderme a defender de todas las maneras posibles, Elie es un bebe, depende de mi para todo. No puedes distraerte defendiéndonos a las dos- dijo ella con voz suave pero decidida- debo hacerlo y te necesito para que me enseñes.

Draco fue a la habitación de la niña. Allí estaba Elie, una bebe muy hermosa, con un cabello rojo fino y ondulado, y unos ojos igual a los de su padre, gris acero, su piel era casi traslucida. La niña cuando lo vio le echo los brazos desde la cuna, apenas estaba empezando a caminar, Draco sonrió. Elie era un bebe muy huraño con todos, a veces hasta con su madre. Si no tenia hambre se deshacía de los brazos de ella inmediatamente, conservando su independencia, como toda una futura slytherin, incluso Hermione lo habia tenido que admitir, esa niña seria Slytherin de seguro. Pero con él era distinto, literalmente lloraba cuando veía a su padre y este no la tomaba en brazos. Draco cargo a la bebe y se sentó en el sofá con ella, Elie apoyo su carita en el pecho de Draco y una de sus manitas empezó a jugar con el pelo de él, enredándoselo en un dedo, pronto se durmió y Draco cerro los ojos con ella.

Elie era mas de lo que él podía pedir en la vida, podrían tener 20 hijos, pero ella era especial. Su asombroso nacimiento era la confirmación del amor que se tenían Hermione y él desde que eran chicos. Además nunca había visto un bebe de un año con tanta personalidad, siempre tenia la impresión de que si Elie pudiese hablar, diría cosas muy interesantes, ya que sus ojos observaban todo con detenimiento y sabiduría. Pero la niña no hablaba, y era extraño ya a esa edad debería decir papa o mama ,  Elie se comunicaba de una manera instintiva con Hermione y ella siempre sabia lo que la niña quería o pensaba. Extraño pero efectivo, Elie dependía de su madre, para comunicarse y Hermione por su lado, no podía alejarse mucho tiempo de ella, porque entonces se sumía en tal estado de melancolía, que Draco tenia que consolarla horas y horas, cuando la niña se quedaba en casa de los Weasley´s o con Harry y Ginny. Eso le recordaba siempre que Elie y Hermione eran un dúo que había vuelto del más allá, así que dentro de ellas coexistían cosas que ni el mismo podía entender.

Hermione ya no era un vampiro, pero él había notado ciertos cambios. Su piel era blanca, muy pálida, la telepatía con Nott funcionaba mejor que nunca, se comunicaba con los animales, era rápida y fuerte, mas de lo que había sido en su anterior vida humana, si bien no podía compararse con él , con Harry o con los otros elementos, y lo mas extraño de todo era que la mente de Elie y la de ella a veces se integraban de tal manera, que Hermione podía ver y sentir exactamente lo que pasaba por la cabeza de su hija. Todo eso sin dejar de tomar en cuenta que Hermione era una bruja muy talentosa e inteligente. Ella le había dicho que los Guardianes al enviarla, le habían devuelto los dones con los que había nacido, su inteligencia, su poderosa magia, su fuerte personalidad, su fuerza física y sobre todo su sexto sentido, pero ahora estaban acrecentados. Lo que se traducía en el ultimo caso, en el poder telepático con los animales, con Nott y con Elie. Ella no era un vampiro, era mortal, mas frágil de lo que a Draco le gustaría, por lo que estaba poniendo empeño en entrenarse para convertirse en una guerrera. Ella no tenia el poder de los 5 elementos, pero estaba convencida de que necesitaba proteger a su hija y Draco estaba de acuerdo, por lo que había accedido a entrenarla, pero nunca se imagino que Hermione fuera a ser tan exigente consigo misma. Mas de una vez había conseguido hacerse daño y Draco se moría de miedo, cada vez que la veía herida, pero ella seguía, era demasiado testaruda. “Ese maldito orgullo Griffyndor”, dijo Draco en un susurro con los ojos todavía cerrados.

Y para finalizar todo, la maldita profecía, que al parecer involucraba a Elie y por ende, a ellos dos.

Draco se adormilo, y sintió como alejaban el cuerpecito caliente de Elie de su pecho. Abrió los ojos sobresaltado y suspiro al ver que era Hermione quien le había arrebatado a la niña. Ella  se estaba sentado  con la niña en una mecedora, para alimentarla.  Elie estaba despierta y Hermione le cantaba en voz baja arrullándola y sonriéndole. Elie mientras mamaba del pecho de su madre, la miraba intensamente, prestándole toda su atención. Después de todo, aunque Elie era un bebe con mal genio, una pequeña slytherin, Hermione era su mami. Draco se acomodo en el sofá, observándolas un rato, disfrutando el ver a Hermione con la niña. Un placido silencio envolvía la estancia, nunca conversaban cuando ella amamantaba a Elie, Draco sabia que ese era un momento de intimidad entre las dos, y él lo respetaba. Las adoraba a ambas, daría su vida por las dos, con guerra o sin guerra, no permitiría que nada las dañara. Cerro los ojos nuevamente y se dejo caer en los brazos de Morfeo.

5 comentarios

  1. bien ,biennnnnnnnnnn estoy leyendo este cap y estoy entusiasmada…………jajajajja
    la mejor frase :………..y no me mires así, que yo no estaba jugando ajedrez con Pansy precisamente- le gruño Nott, quien lucia mas molesto que él.
    jajajjaja que mal que te molesten asi y te corten la inspiracionnnnnnnnnnn!!!!!
    esto va perfectamente encaminado…………..
    besos pantanosos
    fiona


  2. woow el principioo estuvo bueno ….Wilhen es necrofilo?

    bueno cuando estaba con las tablas de snowboardingg me imagine a chris evans en la pelicula de los 4 fantasticoss fue geniaal!
    y tambien me dio risaa lo que le dijo not a haarry:: que no estabaaan jugando ajedrezzz jajajjaa

    la mejoor parteee hermionee con su bebitaaa que hermosura!

    pd.
    si publicaras diario?

    saludoss!

    aaaa casi se me olvidabaaa…… eresss muy buena escritoraaa!


  3. Esperaaa! Me detuve a medio cap. para decir esto: Hittler?? En que año estan, ese es grindelwand? Bien, sigo…
    Me volvi a detener, xD
    Es que me emociono!!
    Si es Grindelwand! Acerte! Grindelwand tiene una hija?? o.O
    La batalla con Dumby!
    30 Años!! Sigo leyendo…
    Bien, me volvi a detener, el review va a ser largo!
    Nott no estaba jugando al ajedrez, tuve que parame porque me eche a reir como una estupida, xD
    Y harry con Ginny, al fin protagonismo… Sigo… xD
    Ya termine, jeje, pensabas que era otra pausa??😛
    Eso fue tierno, una Slytherin totalmente dependiente de su padre, auque eso no signifique que no ame a su madre y se comunique mentalmente con esta, jajaja
    El maldito orgullo Gryffindor…😀

    Love
    Ginny


  4. Buenas!

    Volvi! Al principio con lo de la 2ª Guerra Mundial me desoriente un poquillo, pero luego vi que volvias a la actualidad. Vas a contar cosas de esa epoca a menudo?

    Ugh necrofilia!

    Las parejitas parece que estan muy bien! Me hizo gracia lo del snowboard pero Harry tiene ventaja! Asi cualquiera hace piruetas xD.

    Que padrazo esta hecho Draco! Se le cae la baba con su niña! Y me parece muy bien que Hermione quiera aprender a defenderse sin magia, nunca se sabe lo que puede pasar.

    Continuo con el siguiente capi!

    Un saludo!



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