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Capitulo 27 La Esperanza de Draco I

Titulo I. El proyecto Somaya y el despertar del lobo.

Las luces del norte eran simplemente impresionantes. Las cortinas centellantes, bailaban en el cielo, pero algo diferente a la aurora se movía con una rapidez tal que era imposible enfocarlo con la vista.

Harry perseguía a Lord Voldemort a través del cielo, lanzando hechizos. La velocidad del vuelo de ambos era vertiginosa, Harry se sentía agotado y hambriento, al parecer tanto despliegue de fuerza había acabado con las reservas energéticas de su cuerpo. Paro un instante y respiro profundamente, su varita estaba firmemente agarrada en su mano. Voldemort se situó a 100 metros de distancia, al parecer analizando la situación. Harry observo los ojos rojos de Voldemort, que lucieron por un instante preocupados. Si quería destruirlo tenía que tomarlo por sorpresa.

Por un instante vio dudar a Voldemort, al parecer iba a tomar una dirección contraria hacia donde estaba él. Harry en seguida se dio cuenta ………“El Horrocrux”………… “sabe que el Horrocrux esta en peligro”……… “algo ha pasado, quizás vaya a defenderlo”, cuando Voldemort dio la vuelta, rápidamente Harry se echo sobre él, lo tomo y ascendió lo mas rápido que pudo, pronto dejo la aurora boreal abajo. Voldemort luchaba para deshacerse del brazo de Harry, con su varita lanzo par de Maldiciones asesinas, pero ninguna toco a Harry.

Harry seguía subiendo, y pronto vio la curvatura de la tierra y la banda azul contra el negro del espacio, que le señalaba que no podía ir mas lejos hacia arriba. Sintió el cuerpo de Voldemort estremecerse y lo lanzo lejos. Observo que el cuerpo de Voldemort se agrietaba y de esas grietas salían pequeños rayos de luz. “El Horrocrux ha sido destruido” ese pensamiento golpeo su mente como una porra, escalofríos recorrieron el cuerpo de Harry, quizás, “maldita sea, no”, quizás de nuevo alguien había muerto por él.

-Has perdido Voldemort y lo sabes-Harry se coloco frente a él, levanto su varita, iba a hacer la ultima jugada en su juego de ajedrez mental, el jaque mate.

Tom Riddle sabia que era su final, de alguna forma habían destruido el Horrocrux y su cuerpo se estaba consumiendo, dejando escapar la malignidad de que estaba hecho. Su único consuelo era el pequeño horror que dejaba atrás, le hubiese gustado saber quien era el que había muerto con el Horrocrux. Tenia la certeza de que Potter sufriría con ello, algo que sin duda seria digno de presenciar.

-Yo desaparezco Potter, pero él que vendrá a tomar mi lugar será mucho peor- fue lo ultimo que dijo Voldemort antes que le rayo verde de Harry lo impactara, al mismo tiempo el cuerpo de Voldemort se desintegro en una gran explosión cargada de luz.

Todos en tierra pudieron apreciar un destello en el cielo, de pronto una sensación de felicidad y alivio se sintió en el ambiente,. Luna, Percy y Lavender no se dejaron distraer y siguieron en una encarnizada lucha con los magos del proyecto Somaya. Estos estaban enmascarados, eran pocos, unos 10 aproximadamente y usaban varitas para defenderse.

Hechizos y maldiciones iban y venían de un lado al otro. Detrás del frente de batalla, un hombre alto, de unos 35 años, de cabello rubio dorado y ojos celestes, con un rostro hermoso pero severo, que parecía ser quien dirigía la lucha, camino firme y erguido para informar a otro hombre, que sin duda era de un rango superior. Este esperaba en la retaguardia, protegido por dos imponentes magos vestidos de blanco, ambos llevaban espadas. El hombre rubio se inclino levemente y después hizo un saludo militar:

-Cual es la situación Franz Metzger- dijo suavemente en un alemán con fuerte acento extranjero, el Hombre custodiado por los dos guardias.

-Lord Scythale, hemos de irnos. Tendremos que dejar casi todo, no debemos arriesgar nuestra identidad. El Alephio, el Horrocrux y Lord Voldemort fueron destruidos, no podemos dejar que las manos de nuestros adversarios se posen sobre Ud. Tendremos una próxima oportunidad, lo juro, señoría. Recuperaremos los elementos- dijo Metzger respondiendo también en alemán. Debajo de su túnica blanca, vestía un uniforme militar de color gris, con una cruz de hierro en el cuello. Había visto todo lo que había ocurrido con un telescopio mágico.

-Lorcas Mander y sus vampiros- pregunto de nuevo Lord Scythale. Le interesaba de sobremanera como habían destruido el Horrocrux, la maldición de Lord Voldemort era un trago amargo para cualquiera, un detalle cargado de genialidad. Había que admitirlo, hasta Voldemort tenia sus días inspirados. Y los vampiros tampoco eran unos enemigos fáciles.

– Destruidos, todos incluyendo a la nueva, se metió en el Fiendfyre – contesto Metzger- Por ella perdimos el Horrocrux y a Voldemort.

Malcom Scythale era un hombre viejo, de cabello blanco, corto, con unos increíbles ojos negros como el carbón, y en una sus delgadas, arrugadas y blancas manos portaba un anillo con una piedra idéntica a la del anillo de la resurrección. Al escuchar las ultimas palabras de Franz Metzger, asintió y contesto, su voz era suave como un murmullo. Cuando hablo de nuevo se dirigió a su lugarteniente en gaélico, se sentía más cómodo hablando su lengua materna.

-Tiene razón, Conde Metzger, debemos dejar las cosas como están e ir a preparar el regreso del otro. Voldemort no sirvió para nada, demasiada obsesión con ese Potter. Que perdida de tiempo- Se lamento Lord Scythale.

Si había algo que no le gustaba (y muy pocas cosas disgustaban a Lord Scythale, era tan imperturbable como una piedra) era perder su tiempo. Quizás no había analizado bien las profundas heridas emocionales de Lord Voldemort y su fijación con el joven elemento aire. Ni había tomado en cuenta a los malditos ingleses, sobre todo a esos magos que habían aparecido en los helicópteros de guerra, y lo peor de todo, lo que le había costado la derrota, tampoco había tomado en cuenta a esa joven vampiro que se atrevió a enfrentarse al fuego maldito. Realmente impresionante, a lo mejor no lo había logrado esta vez, pero la próxima no cometería los mismos errores. Empezó a caminar y sus dos guardianes lo siguieron, Metzger camino a su lado.

-Su abuelo se sentiría orgulloso de Ud.- agrego Lord Scythale condescendiente, al ver la cara descompuesta de su subordinado. A Metzger no le gustaba perder, y eso era lo mejor de él. Franz era eficiente, discreto, inteligente, con temple de acero. Quizás demasiado disciplinado para su gusto, pero aun así un mago formidable, el perfecto integrante del Proyecto Somaya.

-Mi abuelo era un maldito nazi- contesto Franz Metzger , retomando su compostura. Le hizo un saludo militar a Malcom Scythale a modo de despedida, sin embargo agrego- No puedo creer que un mago se rebajara y cometiera tal deshonra.

-Mi querido Franz, los nazis eran unos idiotas, pero no por ello dejaban de tener ideas interesantes- añadió Lord Scythale con una tenue sonrisa y agrego en alemán- Y tu abuelo era el nazi más brillante de todos, fue su idea la de los Einsantzgruppen.

– Deathcrows. Esos malditos locos- contesto Metzger estremeciéndose de escalofríos y asco al oír esa palabra. Él era un mago oscuro, pero también un fanático del honor y los Einsantzgruppen contradecían todas sus convicciones, todo lo que había aprendido en Dursmstrang y en la Academia Militar Alemana.

-Creo que necesitaremos a los “malditos locos” como tu los llamas, otra vez. Es evidente que los Mortifagos son un fiasco- dijo Lord Scythale.

Los Einsantzgruppen, los Deathcrows, fueron la elite de la GESTAPO en la Segunda Guerra mundial. Un montón de asesinos sádicos sin ningún tipo de control, una verdadera peste apocalíptica. Todos les temían, hasta los mismos nazis. Se habían extinguido porque se mataban entre ellos, solo por aburrimiento, y lo mejor de todo, eran brujos de magia negra, de la peor clase posible. Scythale sonrió al recordar sus tiempos de juventud.

Basta de charla, debemos irnos, nuestro trabajo aquí ha terminado – dijo Scythale al final.

-Retirada – grito Metzger a sus compañeros.

Un humo blanco apareció y desoriento a Luna, Lavender y Percy, que pronto se vieron solos en la explanada, seguramente los magos blancos habían utilizado algún tipo de encantamiento ilusorio. George Weasley , Seamus Finnigan y Dean Thomas, llegaron corriendo con las respiraciones agitadas, mas atrás Neville.

-Creo que los perdimos – dijo Percy Weasley un poco frustrado.

-Pero ganamos la batalla – confirmo Neville, todos sonrieron.

-Vieron a Harry, lo vieron – gritaba Oliver Word, quien a pesar de tener varias heridas en los brazos, estaba emocionado. Había visto en el cielo a Harry volando combatiendo a Lord Voldemort y lo divisaba regresando hacia ellos – Espero que le siga gustando el Quiddicth , por que le voy a ofrecer el puesto de buscador titular de los Puddlemore. Harry puede volar!!

-Estupendo – corearon George, Dean Thomas y Seaumus, ya imaginándose los partidos de Quiddicth.

-Vieron el destello de luz – dijo Percy feliz – además el ambiente se siente rebien, seguro que Harry acabo con Voldemort otra vez.

Y ya que la lucha había terminado, el bando victorioso empezó a celebrar. George abrazaba a Percy, dando saltitos hasta que Percy se deshizo de su hermano menor, con los anteojos totalmente desacomodados.

-Madura, George, ni que tengas 100 años dejaras de portarte como un chiquillo – le dijo molesto Percy.

-Percy, tu siempre tan acartonado, cuando cumpla 100 haré una fiesta de strippers y no te invitare – George le revolvió el pelo a Percy, y este tuvo que sonreír a regañadientes.

Bill Weasley miraba a Theodore Nott abrazando a Pansy, una rabia incontrolable exploto en su corazón, una sensación tan extraña a él, que era un hombre muy comedido con sus emociones. “Dios, ten piedad de mi” se dijo a si mismo, quería agarrar por el cuello a Nott y apretar hasta matarlo, respiro profundamente y se sintió un poco mas aliviado. De alguna forma sus instintos animales estaban apareciendo, y tuvo miedo, miedo de convertirse en lobo, en un hombre lobo. En 10 años había desechado totalmente esa posibilidad, pero esa chica había despertado lo que dormía dentro de él y lo sabia. Las únicas personas que podían ayudarlo a comprender, una estaba muerta y la otra en Azkaban, quizás no era buena idea hablar con Fenrir Greynback, pero tenia que hacerlo. Su mirada nuevamente se encontró con la de Pansy, pero no la desvió, ella seria su “perdición” y lo sabía. Se sorprendió un poco cuando ella se separo de Nott y fue directo hacia él.

-Hola – dijo Pansy, cautelosa, la mirada de ese hombre pesaba sobre ella y la llenaba de angustia, pero un impulso desconocido la había llevado a hablar con él- no nos hemos presentado correctamente, soy Alexandra Parkinson, pero puedes llamarme Pansy. Te doy las gracias nuevamente.

-Bill……..William Weasley – respondió secamente Bill, sin estrecharle la mano, no quería tocarla, sentía que no podría controlarse. La miro un largo rato, ella tenia la cabeza rapada, pero eso solo acentuaba sus bellas facciones, como esculpidas por un artista y unos ojos azul oscuro encantadores. Era alta, delgada, grácil y sutil en sus movimientos. Muy hermosa y femenina, la mujer más bella que había visto nunca. Sin poder, evitarlo se emociono, la deseaba como nunca antes había deseado algo. Cuando conoció a Fleur, se dejo subyugar por sus encantos de veela, pero algo en ella siempre le había parecido sobrenatural, parecía un hada. Pansy era completamente distinta, tenía un aura alrededor de ella que lo tenia absolutamente embriagado, era humana, tan humana que se sentía mas cerca de ella, que de cualquier otra persona en su vida. Pero no podía dejarse llevar, tenia el presentimiento de que seria desastroso dejarse llevar. Además al parecer, ella estaba con otro.

-Quizás es una tontería – dijo ella, mirándolo con sus ojos azules llenos de interrogantes – pero por un momento, pensé que………….Tu me odias ¿no es así? Que yo sepa no te he hecho nada, ni siquiera te conozco.

-Tienes razón, nunca te había visto, hasta hoy – dijo Bill, su voz sonó ronca como un gruñido, no cortaba el contacto visual con ella – no te odio, pero seria mejor para ti sino volviésemos a vernos.

-No entiendo, ¿Qué te pasa conmigo? – Pansy podía ser bastante perceptiva, y apreciaba que ese hombre no le decía toda la verdad. Ella dio un paso hacia él, de nuevo atendiendo a sus impulsos, y Bill retrocedió obligado por su conciencia. Sintiendo de nuevo su corazón estallar en su pecho, se contuvo las ganas que tenia de apretarla contra él. “…Es un hecho……confirmado….” pensó Bill Weasley con tristeza “esta chica es mi perdición”.

-Me pasan muchas cosas contigo, ni te lo imaginas. Pero tómame la palabra, no te acerques a mí nunca. Yo quiero que mi vida siga como hasta ahora y me imagino que tú también- Bill mantuvo su control y le hizo una inclinación de cabeza – No tientes al destino Alexandra Parkinson – se alejo caminando lentamente.

Pansy se quedo helada, esas palabras le habían hecho mella. Ese hombre era mayor que ella, ni siquiera era guapo con todas esas cicatrices en su cara, pero sin duda alguna vez lo había sido, tenia unos rasgos muy armónicos en su cara. Le gustaban sus ojos, castaños oscuros, profundos y enigmáticos. No era corpulento ni alto como Nott, mas bien delgado y fibroso como Harry, y tenia una forma de caminar, tranquilo y sereno como si nunca tuviera prisa. Su rasgo más distintivo, su largo cabello rojo, igual que el de Ron. Pero él también tenia un no se que, que la intrigaba y su forma de mirarla, mas aun. Sin duda ese hombre en apariencia circunspecto y callado, tenía un gran conflicto en su interior, una lucha de emociones, tal como se lo había demostrado mirándola. Pero William Weasley también la atemorizaba, sentía que él podía sacar a la superficie, lo peor y lo mejor de ella. Se sentía desnuda bajo su escrutinio, vulnerable e indefensa y eso no le gustaba para nada.

-¿Qué paso? – le pregunto Nott, tomándola de la cintura, no le había gustado como ese Weasley miraba a Pansy. Y además podía sentir el miedo de Pansy, ¿porque ella le temía tanto a ese hombre?, pero ella le cerraba su mente en ese momento, lo cual no le sorprendía. Ella controlaba cualquier tipo de energía, incluyendo el poder mental de él.

-Pudiste leerle el pensamiento- pregunto Pansy curiosa.

-Para nada. Ese es el medio lobo Weasley, el hermano mayor de Ron, querida, su mente es un caos, totalmente impredecible, como la de un animal. No me gusto que te acercaras a él, te mira de manera muy rara – contesto Nott.

Pansy se estremeció al recordar los ojos de Bill, ella no había percibido peligro, sino algo mas, movió la cabeza deshaciéndose de algunos pensamientos. A ella de alguna forma le atraía ese hombre, lo encontraba totalmente irresistible. Pero le haría caso a su alarma interior, que le pedía a gritos que tuviese cuidado con Bill Weasley .

-Tonterías tuyas Theo, solo quería presentarme, no lo conocía – dijo Pansy tratando de despejar las dudas de Nott. Como Bill había dicho, ella quería que su vida siguiera tal cual como estaba.

Harry descendió hábilmente sobre le hielo. Lo había hecho otra vez había destruido a Voldemort. Theo y Pansy lo estaban esperando, el resto del ED se hallaba desperdigado apresando al resto de los mortifagos, y los magos del proyecto Somaya se habían esfumado como por arte de magia. Theo le sonrió a Harry:

-Bien hecho – dijo Theo dándole una palmada en la espalda. Harry no le presto atención, solo divisaba una cabellera roja en la lejanía.

-Voy a matar a Ginny – dijo Harry bastante molesto. Ella se había puesto deliberadamente en peligro y él estaba preocupado. Empezó a caminar hacia sus compañeros del ED que se hallaban a cierta distancia. Ginny sintió que la estaban observando y volteo, lo vio y sin poder contenerse corrió hacia él. Cuando lo tuvo cerca salto a sus brazos, enredando sus piernas en él para no caer. Harry se sorprendió totalmente, sin embargo la abrazo para sostenerla. Ginny lo miro intensamente, tenia su cara cerca de la de él.

-Te extrañe – le dijo Ginny con voz inocente. Harry sentía que su cabeza daba vueltas, él también la había extrañado, demasiado.

-Te amo – dijo Harry y le clavo un beso, todos aplaudieron. Harry camino hacia sus amigos cargando a Ginny a horcajadas, ella tenia puesto un brazo alrededor de sus hombros y le besaba el cuello a Harry, él nuevamente le busco la boca dándole un ardoroso beso. George y Percy miraban estupefactos la escena, nunca pensaron que su hermanita fuera capaz de demostrar tanta pasión como lo estaba haciendo y menos aun Harry.

-Ahora vuelas – le dijo Ginny al oído – sabia que haces cosas extraordinarias pero me gustaría mas que las reservaras solo para ciertas ocasiones- Harry no pudo evitar sonrojarse, sabia exactamente lo que ella quería decir.

-Tengo que contarles algo a todos – le dijo Harry. Definitivamente había que dar muchas explicaciones.

Harry la deposito en el suelo y la tomo de la mano. Pudo ver un helicóptero en el cielo. Saludo a todos. Neville le dio un gran abrazo.

-¿Como lo hicieron? – pregunto Harry asombrado. Ginny rió, pero fue Lavender Brown quien contesto.

-Nunca te he dicho quien es mi esposo, Harry – dijo Lavender ruiseña. Harry la miro sin comprender – Gordon Brown, el primer ministro muggle. Tenemos una división de la Royal Navy con nosotros, por supuesto hay algunos squid y magos en las fuerzas armadas inglesas, pero la mayoría va a ser desmemoriado.

-Eres increíble – Harry le dio un abrazo, nunca pensó que le fuese a caer tan bien Lavender.

-No podía dejar a Ro Ro en medio del ártico – Lavender se rió a carcajadas y tomo la mano de Luna quien también sonreía ante el chiste.

-Vinieron todos los de ED y la Orden – pregunto Harry mirando alrededor

-Hagrid esta en un portaviones, no cabía en los helicópteros – aclaro Luna – ¿Y Ron?

-No lo se, pero destruyeron el Horrocrux- contesto Harry, sintió una punzada en el pecho, recordaba las palabras de Voldemort y no quería analizar su significado, no todavía.

Bill Weasley se acerco a Harry con unos pergaminos.

-Los magos de blanco huyeron, desaparecieron. Encontramos esto, es un lenguaje antiguo, seguro que en Hogwarts, sabrán que hacer con ellos. Tengo el presentimiento que el ministerio no debe saber de esto.

Antes de que Harry pudiese contestar, todos divisaron a dos figuras caminando por la explanada de hielo, en la lejanía. Los dos perros corrían delante de ellos, llegaron primeros y se echaron en la nieve, cautelosos ante tanta gente. Ron caminaba lentamente acompañado de Malfoy quien todavía esgrimía en su mano la espada de Griffyndor. A Ron se le veían las lagrimas en la cara, pero el rostro de Draco era totalmente inexpresivo, se detuvo en el lugar justo donde estaban las perras.

Ron siguió adelante a encontrarse con su familia y amigos, al llegar, miro a Harry y luego abrazo como un oso a su esposa. Luna le correspondió y no pudo dejar de contener las lagrimas, ella le acaricio el cabello, Ron le susurro en el oído “Tenemos mucho de que hablar, perdóname”, y ella lo abrazo mas fuerte. Ron le extendió una mano cerrada, a Harry y la abrió, allí estaba el anillo con la piedra de la Resurrección, Harry lo tomo confundido. Nadie hablaba, solo Harry después de un rato camino hacia Draco, había algo muy extraño en su semblante, Draco no soltaba la espada y temblaba perceptiblemente a pesar de la expresión de su cara.

-¿Donde esta Hermione? – le pregunto a Malfoy. Harry nunca había visto a Draco tan perturbado.

A Draco le destellaron sus fríos ojos grises, esa era una pregunta que definitivamente no quería contestar.

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Titulo II. La virtud y el silencio.

Draco Malfoy decidió ir a Howargts. Habían pasado 5 meses de la muerte de Hermione, y él había decidido abandonar para siempre el mundo mágico, se iba embarcar en un barco mercante e iba a ir hasta el fin del mundo si eso era posible, no podía quedarse en Inglaterra, iba a morir de dolor. Solo Ron y él sabían exactamente lo que había pasado y como había desaparecido Hermione. Harry solo lo sospechaba pero no insistió en saber los detalles, Ron estaba dolido e igual de impactado que Draco, pero por lo menos tenia una familia. Él, Draco Malfoy estaba absolutamente solo.

Harry y Ginny se habían casado, boda a la que asistió prácticamente obligado. Se sentía profundamente desgraciado y había tomado la decisión de alejarse de todos voluntariamente, exiliándose para siempre, era eso o el suicidio. Pero antes quería echar un último vistazo a Hogwarts, al parecer Dumblendore quería hablar con él y aprovecharía la visita para dejar la espada.

El Draco Malfoy que atravesó las verjas de los terrenos del colegio, era incluso mas frió y mas duro, que el mortifago que había salido de allí, hacia 11 años. Su corazón se había quedado por siempre en el Artico, junto a Hermione. Y también tenia 5 meses encerrado en un absoluto mutismo voluntario, no hablaba con nadie. Todos estaban muy preocupados, Theo y Pansy lo habían intentado pero el dolor no lo dejaba expresarse con palabras, solo Dumblendore escucharía su voz de nuevo. Esa era la penitencia que se había impuesto, no volver a hablar jamás.

Al llegar al Despacho, el retrato de Dumblendore lo esperaba con su habitual calma, frente a él un gran espejo, que Draco había visto en contadas ocasiones, solo que en otro sitio.

-Profesor, vengo a traer la espada – dijo él sin mucho protocolo. El sonido de su propia voz dirigiéndose a alguien, le resultaba extraño después de tanto tiempo.

-Hola Draco, ¿como estas? – lo saludo Dumblendore con voz calmada.

-Mal – contesto Draco de manera muy seca, esa era justamente la palabra que lo definía todo “mal”.

– Quieres hablar de ello – le pregunto Albus Dumblendore con un dejo de preocupación en su tono de voz.- podrías incluso reconsiderar tus opciones.

-La verdad es que no quiero- contesto Draco tajante pero sin ser grosero- pronto no tendré que preocuparme de nada. No voy a cambiar de idea, ella no esta y mi vida no tiene sentido- dijo Draco de mal humor – Pero le prometí vivir y eso haré, solo que lejos de aquí, todo me recuerda a ella.

-Entiendo -dijo Dumblendore sombriamente, nunca se había detenido a pensar en las verdaderas consecuencias de toda la situación. Sin embargo, él sabía que de alguna forma, todo se había solucionado, solo que Draco era Draco Malfoy e iba a tener que verlo con sus propios ojos.

-Quiero contarle algo- le dijo Draco cambiando el tema, mientras sacaba la espada de la funda y la colocaba sobre el escritorio. El brillo de la espada disminuyo cuando dejo de tocarla – me paso algo muy raro con la espada de Gryffindor, era como si ella formara parte de mi, inclusive logre adoptar sus propiedades metálicas, y adaptarlas a mi cuerpo. Además la escuchaba, como si cantara para mí.

-Uhmmmmm- contesto Dumblendore con los ojos abiertos como platos, pocas cosas lo sorprendían, pero esta sin duda era una – Draco, creo que esa espada es tuya , por lo menos hasta que mueras.

-No entiendo- dijo Draco – no se supone que la espada es para el mejor Gryffindor del año o algo así – Severus Snape abrió los ojos y emitió un sonido de risa ahogada ante el comentario sarcástico de Malfoy. Todos los demás cuadros que estaban escuchando atentamente, igual de sorprendidos que Albus, lo miraron con ojos asesinos, Snape se callo.

-No, la espada es de quien demuestre ser un verdadero Gryffindor y tú sin duda lo hiciste – respondió Albus Dumblendore. Él conocía la historia de la espada, pero solo le diría a Draco la parte más importante- demostraste valentía, coraje y verdadero desinterés por lo que me han contado. Incluso me atrevo a pensar que ahora tienes más cualidades que te señalarían como Gryffindor en lugar de un Slytherin.

-Pero Potter hizo lo mismo esta vez y la anterior – contesto Draco, aún sin creer toda la sarta de elogios dirigidos hacia él.

-Es diferente y te contare porque. Creo saber la razón por la cual la espada te reconoce como su dueño – dijo Dumblendore, con una mirada penetrante en sus ojos azules-Sabes la historia de Godric Gryffinidor.

-No – y era la mas absoluta verdad. Draco no había prestado gran atención a Historia de la Magia, y todos los hechos históricos que se sabia estaban relacionados directamente con Salazar Slytherin y su casa.

-Godric Gryffindor embrujo esa espada para que formara parte de su cuerpo, de su alma y de su magia. La espada de Gryffindor conserva su espíritu. Su poder solo fue revelado, cuando Gryffindor tuvo que salvar a su amada de la muerte a manos de Salazar Slytherin, lo cual degenero en una profunda enemistad entre ellos.

-¿Y cual es su relación conmigo? – dijo Draco todavía sin comprender.

-Que usaste la espada para matar a Mander y llegar hasta Hermione Granger, por amor. Destruiste el Horrocrux a pesar de que significo el fin de ella, por que te lo pidió – dijo Dumblendore. Draco se sobresalto como podía saber el Director eso, si solo lo sabían Ron y él – La Señorita Granger y la amada de Godric Gryffindor son ambas hijas de muggles. La espada, por lo que dices, se comporto contigo de la misma manera que lo hizo con Godric y me atrevería a decir que con mejores resultados.

Draco se quedo callado analizando la información. Era cierto, todo lo que había hecho en ese viaje, desde el inicio hasta el final, había sido por ella. Inclusive la decisión de no utilizar la piedra de la resurrección, clavarle la espada, dejarla morir y esparcir sus cenizas para que no volviera como un terrible vampiro, había sido por ella. Esas imágenes no lo dejaban vivir, no podía dormir e inclusive cada vez con más frecuencia tenía un dolor indescriptible en el pecho. Estaba a punto de cometer una locura, solo lo atajaban las promesas hechas a ella, de ahí su decisión de olvidarse de su vida e ir al mundo muggle.

-El amor necesario para borrar todas las creencias en cuanto a la pureza de sangre y dejar atrás todas tus convicciones, debió haber sido muy fuerte, para que la espada reconociera el sentimiento, confundiéndote al principio con el verdadero Godric Gryffindor y revelara el verdadero poder que hay en ti Draco Malfoy. Llévatela, presiento que esa espada todavía tiene cosas portentosas que hacer contigo- Dumbledore no podía ocultar su regocijo. A pesar de todo, no solo Harry había llegado a las fronteras de la magia conocida.

-Pero entonces la espada cree que soy Gryffindor – esta vez Draco se encogió de hombros en un gesto de escepticismo.

-No lo se- dijo Dumblendore – lo más probable es que sepa ya quien eres, no es tonta. Pero te ha aceptado, hay una guerra en un futuro cercano, donde será necesaria y tú también. No te apartes, te lo pido.

-Se refiere a los textos que encontramos- pregunto Draco -Esa gran guerra mágica. El enfrentamiento definitivo entre el bien y el mal.

-A eso me refiero precisamente- dijo Dumblendore- Es un arma de gran poder. Lo pudiste sentir, no es así.

Draco tomo la espada nuevamente y sintió su reconfortante energía, sin embargo una oleada de frustración lo invadió.

-No sirvió para nada, igual ella esta muerta, destruida- dijo después de un rato, donde apretó el mango de la espada tan fuerte que su mano se torno blanca.

-Harry me dijo que no llevas varita- observo Dumblendore- ¿Qué le ha sucedido?

-No necesito la varita, puedo hacer magia sin ella- le contesto Draco. Iba a contarle lo del Maesltrön, pero callo, había hecho una promesa y los Malfoy nunca faltaban a una. Dumblendore no pudo evitar asombrarse de nuevo, ese joven era especial sin duda alguna.

Draco hizo ademán de retirarse, pero Dumblendore le pidió que esperase un momento.

-Draco hijo, porque no echas una ojeada al espejo- dijo Dumblendore.

-No, ese espejo no muestra la realidad, sino nuestros más profundos deseos- dijo Draco secamente con amargura.

-A veces, en contadas ocasiones la realidad y los deseos son lo mismo- Dumblendore miro el espejo.

Draco se acerco cautelosamente al espejo de OËSED. Pudo ver los terrenos del castillo reflejados en el espejo. La cabaña de Hagrid y la entrada al bosque prohibido. Después de un rato vio otra cabaña, mas pequeña, con un pequeño jardín, y de pronto………… vio algo que se le hacia totalmente descabellado.

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12 comentarios

  1. Hola , les pido a todos disculpas por el retraso pero fue una verdadera pesadilla montar este capitulo,no se que le pasaba a mi Internet. En fin espero que lo disfruten, el capitulo final el Domingo y luego la segunda parte…….Besos y Gracias a todos.


  2. No puede ser!!!
    Herms volvio??
    Dime que volvio!!
    Plis Jos!!
    Escena Harry&Ginny, la ammmoooooo!! 😀
    Draco no quizo decir palabra en 5 meses?? o.O
    Otra guerra!
    Segunda Parte, cap Final!!!
    Que emocion!!

    Love
    Ginny


  3. AMO A BILLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,AMO A DRACO ………………………..Y TE ADORO A VOS JOS POR ESCRIBIR HISTORIAS TAN PERFECTAS!1!!!!!!!!!!!
    fionis


  4. aaaaaay si que vuelvaaa
    no soportooo que no estee con dracoo!
    pobreeeeeee
    ayy noo nononooo!
    no se que me va a pasarrr si no llega el domingoo RAPIDO!

    saludosss joos!
    buen capitulooo!


  5. la primera vez que vi polaris, y lei que trataba de temas sobrenaturales,hui.dije,esto no es lo mio.pero la curiosidad pudo mas y esta historia me atrapo .empece “espiandola”para ver que pasaba,y en un rato,estaba queriendo mas,y mas.es cierto,tiene romance;pero tambien tiene mucho suspenso,intriga.adhiero al pedido del aplauso!!solo vos,jos,podias lograr que me cayera bien draco,y termine queriendolo,y tu hermione tiene mucha fuerza,y asi es como siempre la imagine.


  6. ayyyyyyyyyyyyy, todavia estoy hipeando, que vuelva la bellisima de hermione pobrecito draco lo dejo tan soloooo, se me hara eterno hasta el domingo, excelente historia mi querida jos. te felicito amiga.


  7. excelente
    no existen palabras para describirla perfeccion del cap

    espero intrigado el prox


  8. q vio… q vio… q vio jossssssss!!! no nos puedes dejar asi no se vale 😦


  9. Que vio????? seria que hermione mintio????? y si tuvo su hijito????????…… ayyyyyyyyyyyyyyyy sera eso Dios querida Jos, no te eche a perder el suspenso????.


  10. Buenas!

    Siempre nos dejas con la intriga! Que habra visto Draco? sera Hermione? Volvera ella de alguna manera? Yo espero que si!

    Hay alguien peor que Voldemort preparado? Uff! Ya tiene que ser perverso!

    Un saludo



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